Diarios de viaje > Provincia de Puntarenas, América Central

La cola de la ballena

Escribe: Elena-Calvo
Esto no fue ahora, es un recuerdo de un bellìsimo viaje a finales del 2009 que hice con unas amigas muy queridas, aquì mismo en Costa Rica.

 

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La cola de la ballena

Uvita, Costa Rica — lunes, 21 de diciembre de 2009

Playa Uvita, se encuentra en el Parque Nacional Marino Ballena. El pueblito en que se alojan sus visitantes es muy pequeño y para aquellos que buscan lujos, grandes fiestas y hoteles de cadenas, les cuento que se van a decepcionar. Lo más lujoso que hay ahí son dos ó 3 hotelitos de tipo familiar en los que hay que agradecer el piso de cerámica, la piscina, el aire acondicionado y tv por cable. Lo lindo es que es aún un lugar muy virgen, sin contaminación sónica, ni tampoco de agua aire o tierra. Pienso que para vacacionar es un lugar bastante barato a comparación con otras playas.

La atracción principal es una formación curiosa de piedra y arena, en forma de una cola de gigantesca ballena. Durante la marea baja es un sólido camino formado por dos playas, que termina en un pedregoso triángulo, una isla. En marea alta, el tómbolo queda bajo el agua.
Hay una gran cantidad de especies marinas de todas clases, desde "galletas de mar" profusamente esparcidas por toda la playa, hasta delfines de varias especies, sobre todo, nariz de botella, y ballenas jorobadas. Cada mañana salen como 10 barquitos repletos de curiosos, que van en busca de avistamientos de ballenas. También se puede bucear en los arrecifes coralinos y ver una gran cantidad de peces de colores y tamaños muy variados.
¡Amo ese lugar!

Aquella vez llegamos a pie, creo que cerca del mediodía, o como en la tarde. Nos registramos en un hotelito de esos mencionados, Bahía Azul, en ese momento era el único, ahora hay dos más. Ese hotel es para pequeños grupos, tiene todo lo que mencioné y además incluye desayuno, porque tiene un restaurante propio.
Este día solo fuimos a  la playa. En la noche nos bañamos en la piscina y cenamos.

Al día siguiente, después de un buen desayuno, fuimos por fin a recorrer el tómbolo. Lo que más me impresionó es la isla triangular al final: es toda de roca, posee una textura muy curiosa (no se puede recorrer sin zapatos, ojo), las corrientes marinas le hicieron zurcos, como arrugas en la frente, desnudaron sus venas y la convirtieron en una superficie difìcil de transitar: algunas de esas "venas" son unas verdaderas vallas con escalinatas. En charquitos que deja la marea hay peces pequeños, me deleitaba tratando de sacarle una foto con mi camara "jabonera" (es decir, una cámara no profesional) a unos pececillos intensamente azules... Al final, hay unas "pozas" donde llega el agua con fuerza y puede hacerle a uno un rico masaje natural... Nos quemamos al sol, sobre todo yo, como cangrejos a la plancha: yo quedé roja-roja.
Pero lo mejor vino al día siguiente. En la tarde de ese mismo día, después de volver de "la cola", almorzamos un delicioso pargo cada una, en una "soda" y ahí reservamos un tour para ver ballenas. Verdaderamente mis amigas lo hicieron solo por mi, puesto que ellas ya antes habían hecho esos "tour" y estaban bastante decepcionadas: nunca habían visto nada... claro, no siempre se pueden ver ballenas.

En la mañana, una de mis amigas no quiso ir. Se quedó en cama. Mate y yo, fuimos a tomar la barca. El día era muy soleado y ventoso, había muchas olas, la embarcación hizo un par de vueltas rápidas a las islitas y rocas características del lugar. Llevábamos como una hora y media rondando cuando alguien gritó: "¡¡¡Ahí está!!!" todos se precipitaron hacia ese lado de la barca, casi nos volcamos. Al principio no pude ver nada. El calor me producía una sensación de bochorno y prejaqueca. A lo lejos (¡muy lejos!) se vio una cola de ballena y por unos tensos 10 minutos no hubo ninguna señal más. El barquero, no sé si por vernos descepcionados o por el calor, dejó que varios nos bajáramos al agua (yo porque estaba al borde de la insolación). En el agua... _¡esto es realmente emocionante!_ se oyeron unos melodiosos ruidos... a veces parecían como el llanto de un bebé, a veces como chasqueo, a veces, realmente como canto... ¡¡¡Eran cantos de ballena!!!! y se oían de maravilla bajo el agua!!!

Estuve delirando de felicidad por un rato, luego nos llamaron de vuelta al barco y entonces comenzò el baile de ballenas! ¡Habìa 2 de ellas, acompañadas por todo un sèquito de delfines! Tal vez màs, pero con certeza 2. Saltaban, al principio lejos, luego nos acercamos y ellas tomaron tanta confianza que salieron las dos como a màximo 5 metros de la embarcaciòn, se cruzaron y al sumegirse una de ellas pasò por debajo del barquito... casi nos volcamos de nuevo. ¡El pùblico chillaba de la emociòn! Reìamos y llorabamos, como si acabasemos de salir del teatro despuès de una pelìcula conmovedora. Al pasar un poco la catàrsis, nos fuimos a conocer la Playa ventana, famosa por sus huecos en las paredes de roca, a semejanza de ventanas, en momentos calmos, se puede pasar los pequeños botes por esas "ventanas". Pero ese dìa, como ya dije, el mar estaba un poco picado y el guìa pensò que no era seguro. Luego, comimos ensalada de frutas y nos dirigimos a la cola a snorkeliar. Nos dieron el equipo y pasamos unos 15 minutos persiguiendo enormes peces amarillos, azules, a rayas, naranja, turqueza.... etc.

Cuando llegamos al hotel y le contamos a Sofìa de lo que se perdiò, no podìa creerlo y se lamentaba un montòn de no haber ido. Ese mismo dìa, en la tarde, volvimos a nuestras casas, yo a Cartago, ellas a San Josè. Pero por mucho tiempo se quedò en mi como el mejor de mis viajes en Costa Rica, ¡¡¡el màs emocionante, el màs diferente de todos!!!

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Últimos comentarios

smilei dice:
Buen relato.
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amodio dice:
he visto muchas ballenas antes y después del Canal de Panamá. = Pero he oído que las ballenas hablan una con otras = Sus voces se escuchan sólo en el agua asì como ha dicho nuestra viajera=
Hermosa historia. He disfrutado mucho= un salu

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Elena-Calvo dice:
Gracias, amigos, disfruté muchísimo ese viaje, si vienen a Costa Rica, se los recomiendo un montón!!!
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buvar dice:
Guardaré este diario, para cuando vaya a Costa Rica.
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