Península Antártica, el paraíso se vistió de blanco
Escribe: miguelrieu
Estamos transitando Enero de 2004, y despues de varias contramarchas, de descartar algunos destinos, por repetidos, o por caros, la miro a mi mujer en medio de la cena y le digo "y por qué no La Antartida", y ahí quedó sellado nuestro próximo destino, aunque con algunas dudas de parte de ella, que yo me encargué disipar, pusimos proa (y nunca mejor dicho) hacia el continente blanco, que ya se nos había mostrado esquivo hace años, y ahora estábamos a punto de hacerlo realidad.
Ushuaia, los preparativos
Ushuaia, Argentina — miércoles, 28 de enero de 2004
Miércoles 28 de enero de 2004: Salimos en vuelo por la
mañana con destino a Ushuaia. Después de algo mas de 3 horas de vuelo, llegamos
a la ciudad mas austral del mundo, en la cual habíamos estado con mis tres
hijos en el 97, y de la cual guardábamos un gran recuerdo. Nos instalamos en el
hostal del Fin del Mundo, y empezamos a prepararnos para lo que seria nuestro
gran periplo hacia el continente blanco. Por lo pronto nos fuimos a la agencia
Rumbo Sur, con la cual habíamos contactado previamente, para terminar de cerrar
la operación que se nos presentaba inmejorable, puesto que hacia muy poco
tiempo habia aparecido en escena el buque M/V Ushuaia, de la compañía Antarpply
Expeditions, que hacia el crucero Ushuaia - Islas Shetland – Península Antártica,
y debido a la gran competencia, había bajado los precios considerablemente, a
tal punto que cuando nosotros pensamos por primera vez en este sueño, los
costos eran siderales, allá por el año 95, y casi 10 años después se habían
reducido a menos de la mitad con el Ushuaia , debido a su bajo costo de
mantenimiento comparado con otras embarcaciones que hacen habitualmente estos
viajes.(El Ushuaia es un antiguo barco de bandera panameña (para poder hacer
viajes a Malvinas) que se utilizaba para investigaciones oceanográficas, y fue
reacondicionado para viajes turísticos, entre otros destinos, hacia la Antartida. Su tripulación
es íntegramente argentina (no más de 15 personas) y la capacidad máxima es de 84
pasajeros. ). Después de unos rodeos, tratando de conseguir algún descuento
extra, cerramos trato ( era ahora o nunca) y nos disponíamos a partir el sábado
31. Ya mas relajados nos dispusimos a disfrutar un poco de estos casi cuatro días
que íbamos a estar aquí, pero además teníamos que aprovisionarnos de equipo térmico
especial para la lluvia y la nieve (las botas te la dan en el barco). En la
agencia nos dieron una dirección donde alquilaban equipos para la ocasión. Hacia
allá fuimos y nos encontramos con un cordobés muy simpático que era el
encargado del negocio, y habían visto la veta con el auge cada vez mas
creciente de los cruceros a la
Antartida, poniendo este local de alquiler (y venta) de
indumentaria para la nieve, teniendo en cuenta que todos los barcos que hacen
estos viajes, hacen escala en Ushuaia, sumado a los que salen directamente de acá.,
y les estaba funcionando muy bien. Se sorprendió de que fuéramos argentinos, ya
que son muy pocos los que se aventuran desde estas latitudes, ya sea por costo,
o por falta de adecuada información. Así y todo no es tanto el caudal de gente
(afortunadamente) que hace estos viajes. La cuestión que al tipo le caímos bien
y nos quedamos charlando animadamente, y nos sugirió, que en vez de alquilar el
equipo, que era muy costoso, nos convenía comprar unas chaquetas impermeables,
para ponernos a modo de piloto, y que eran muy baratas, y los pantalones térmicos,
nos sugirió comprarlos en la ciudad, en un negocio que el nos mando, y que nos saldría
mas barato que alquilar todo el conjunto. Además charlando del viaje, el nos
dijo que lo había echo hacia unos años, y ahí fue la primera vez que escuche
hablar del “temible” pasaje Drake. Nos contó que le toco una tormenta bastante
dura, que el barco se bamboleaba como una hoja en el viento, y eso que el había
ido en un barco de grandes dimensiones, lo cual “atemperaba” un poco los movimientos,
y nos decía que el barco en el que íbamos a ir nosotros era mucho mas chico, y
se zarandeaba mas, de echo es el barco mas chico en hacer esta travesía,
sacando algunos ricachones que se aventuran a ir en veleros. Como consuelo nos
dijo que a la vuelta había sido totalmente diferente, sumamente tranquilo, pero
que al fin y al cabo igual valía la pena , y que no siempre ocurrían esos
temporales .Les dimos las gracias por la data de la ropa, y nos fuimos a
comprar el resto del equipo, encomendándonos a los santos del cielo y al dios
del viento ( sobre todo Irma que le tiene “cierta aprehensión al mar”) , yo no
tanto , a pesar que nunca habíamos echo un viaje de esta naturaleza, y además
sufro de vértigo, pero había venido por las dudas , aprovisionado con
Dramamine, Y bue, que sea lo que Neptuno decida.
Jueves 29: Por la mañana, en el desayuno nos pusimos a
charlar con el hijo del dueño del hotel, y cuando le contamos nuestro próximo
destino, nos comento que un hermano de el había echo ese viaje, y salio
nuevamente el tema “del Drake”, que también le había tocado bailar, esta vez
fue a la vuelta, que es bravo, pero que todo se olvida después de vivir esta
maravillosa experiencia que estábamos a punto de concretar. Luego salimos a
despejarnos un poco (ya no queríamos ni oír hablar del “maldito pasaje”)
.Fuimos a pasear por esta encantadora ciudad, pasamos por una especie de
frishop que hay en el centro, con unos precios que tientan a cualquiera, y
compramos algunas “cositas”, teniendo en cuenta que en el viaje prácticamente no
íbamos a tener gastos (ya el gasto lo habíamos echo en la agencia). Luego
fuimos a comer algo a un boliche, donde había más gringos que criollos, como en
toda la ciudad, que prácticamente se ha convertido, a causa de estos viajes, en
la ciudad más cosmopolita de la Argentina.
Luego fuimos hasta el puerto para ir palpitando un poco lo
que vendría, pero el barco no había llegado, así que nos fuimos al Martial, en
aerosilla, y a la vuelta, ya un poco cansados, retornamos para el hostal.
Viernes 30: Abrimos la ventana de la habitación, y pudimos
observar la silueta, de lo que supusimos era nuestro barco, desayunamos y nos
fuimos a verlo, y efectivamente era el Ushuaia, y a pesar de tener casi media
cuadra de largo, parecía un barquito de papel al lado de otro Trasatlántico que
estaba amarrado enfrente dispuesto a partir, con siete pisos de altura contra
dos que tenia el nuestro (Irma estaba cada vez mas cagada en las patas). De ahí
pasamos por la agencia para hacer unas ultimas averiguaciones, a lo que
aprovecho mi mujer para preguntarle a la chica que nos atendió, si era muy
peligroso el trayecto, si el barco se movería mucho, a lo cual la señorita la
tranquilizaba diciendo que era un rato nomás, y que no siempre ocurría (que le
iba a decir) . Después hicimos un poco de tiempo, hasta la hora de cenar, y nos
fuimos a comer un cordero patagónico, como no se come en ningún lugar del
mundo, con un buen tintillo, y a la cama.
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Capítulos de este diario
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1
Ushuaia, los preparativos
-
2
Rumbo a la Antártida, por el Pasaje Drake
Antártida | 31 de enero de 2004
-
3
Isla de la Media Luna, primer desembarco
Isla Media Luna, Antártida | 3 de febrero de 2004
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4
Puerto Neko,tocando tierra firme
Bahía Témpano, Antártida | 4 de febrero de 2004
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5
Canal de Lemaire, Isla Pleneau, ballenas y tempanos
Archipiélago de Palmer, Antártida | 5 de febrero de 2004
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6
Dorian Bay, Canal Neumayer, la despedida
Monte Neumayer, Antártida | 6 de febrero de 2004
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7
El regreso por el temible Drake
Antártida | 24 de diciembre de 2009
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