Diarios de viaje > Ushuaia, América del Sur
Al Fin del Mundo...
Escribe: Patricia-Sgrignuoli
USHUAIA: Del Yámana “Ooshooia”, bahía que entra hacia el oeste. Lejana, indómita, fría, salvaje, ventosa, inhóspita, remota, caótica... Bella, majestuosa, mística, magnífica, misteriosa, soberbia, única, pintoresca, mágica...
Hay tantas palabras para definir este lugar... pero creo que lo mejor sería resumirlo en que es el sitio donde la naturaleza, la aventura y las leyendas se unen en el extremo del mundo...
Paseo Costero
Ushuaia, Argentina — martes, 22 de septiembre de 2009
Entre los comercios de la zona se destacan algunas antiguas construcciones, típicamente fueguinas, construidas en chapa y madera, muchas de ellas con la indicación de fecha de construcción y a quién perteneció ó cuál era su uso.
Luego de almorzar, nos dirigimos al Paseo Costero, a orillas del mar. A pesar del viento y de la llovizna, aunque de a ratos algún rayo de sol también se asomaba, era un placer caminar por ahí. Las aguas del Canal de Beagle se veían bastante tranquilas; las embarcaciones esperaban en el muelle la hora de la partida de las excursiones. A lo largo del Paseo se han colocado los bustos de personajes que de alguna manera están enlazados con la historia de Ushuaia.
Uno de los emblemas de la ciudad es el "Saint Christopher", un remolcador que fue llevado a Ushuaia con la intención de reflotar el "Monte Cervantes", un lujoso barco alemán de pasajeros que naufragó cerca del Faro Les Eclaireurs en el año 1930.
En ese entonces la ciudad tenía una población de 1000 habitantes, a los que se sumaron en esos días las 1500 personas que pudieron salvar sus vidas luego del naufragio. La única vida que se perdió fue la del capitán. Volviendo al "Saint Christopher", llegó a la ciudad en 1953 con la misión de rescatar al Cervantes. Junto con otros tres barcos de la Armada (el "Chiriguano", el "Guaraní" y el "Sanavirón") consiguieron poner al Monte Cervantes en la superficie, y comenzó su traslado hacia la costa. Pero el cabo del remolque se cortó, el Cervantes se hundió y allí quedó para siempre...El Saint Christopher intentó volver a Buenos Aires pero se le rompió el timón y regresó a Ushuaia, donde quedó varado para siempre, convirtiéndose un poco en el símbolo de los barcos hundidos en esas turbulentas aguas...
Anduvimos entre las coloridas casillas de los diferentes servicios de catamaranes y barcos que hacen la navegación por el Beagle hasta que se hizo la hora de nuestra salida...
Tips:
Tomarse un tiempo y caminar por el Paseo Costero, para disfrutar de algo no tan común en nuestro país como es caminar a orillas del mar con las montañas tan cerca.
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Últimos comentarios
Palin dice:
Muy lindo tu diario...así como ameno. Resalta mucho del lugar en pocas palabras!!! Un abrazo Patricia
Publicado
Patricia-Sgrignuoli dice:
Gracias Palin por tu comentario!!!
Publicado
aleman799 dice:
Patri: Gracias por invitarme a compartir tu diario, muy ameno, claro y conciso, estarè pendiente del resto, lindo lugar, como es que queres vivir alli?, en algùn lado lo leì.- Un abrazo, me alegra que lo hayas disfrutado tanto, y seguimos en contacto, Rober.-
Publicado
Patricia-Sgrignuoli dice:
Gracias Rober por tus palabras. Me voy a vivir a la Patagonia, pero no percisamente a Ushuaia, me voy a Lago Puelo...
Publicado
Tincho_alquimia dice:
Como siempre, muy lindo relato!
Y vas a cumplir el sueño de muchos...
Publicado
FernandoBG dice:
Gracias por el diario!!! Viajo en unos días a Ushuaia y esto me está sirviendo de inspiración...
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Capítulos de este diario
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1
La Llegada
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2
Llegamos al hotel
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3
Paseo Costero
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4
Navegando por el Canal de Beagle
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5
En trineo por los valles
En Ushuaia...
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