El dia 26 era el ultimo dia que me quedaba en la ciudad de Ushuaia y tenia pendientes por conocer el antiguo presidio de Ushuaia que ahora es un museo marítimo, asi como el museo del fin del mundo que queda en la Av. Maipú por el muelle turístico, pero no los llegué a visitar porque quería tomarme una foto panorámica de la ciudad de Ushuaia como lo había visto en los folletos de las agencias de viaje, asi que me fui a la Av. San Martín y tomé un taxi y le dije al taxista que me llevara al las faldas del glaciar Le Martel porque asi me había aconsejado el joven del hotel. No recuerdo exactamente cuanto me cobró, pero me llevó hasta donde yo quise .
Al principio mientras subia tenia un poco de temor porque es un poco solitario. Por esta ruta se va a la famosa “aerosilla” que no pude tomar porque según los guías no era temporada.
Como dije, el camino hacia el nevado es solitario , pero desde ahí se pueden tomar unas fotos muy lindas de la bahía. Fue la segunda vez que vi la ciudad desde arriba, la primera había sido desde el avión.
Luego de ahí me fui a los terrenos altos del viejo aeropuerto para desde allí también tomar vistas de la costa y de alli me llevó al muelle turístico a tomarme un par de fotos mas. Es lamentable que no recuerde cuanto me costó este mini tour que mas o menos duró 1 hora, luego de ahí me dejó en la Av. San Martín y de ahí me fui a mi hotel a hacer mis maletas porque ese mismo día enrumbaba con dirección a El Calafate.
Una buena opción para un city tour es tomar el
Ushuaia Double Decker, un típico bus londinense de dos pisos, desde cuya planta alta es posible tener buenas vistas de la localidad. La visita guiada es completa y abajo está ambientado como un pub, para tomarse un café o chocolate caliente. Otra característica singular del Double Decker es que, en su paseo, va uniendo los tres museos, así que el pasajero puede tomarlo nuevamente luego de sus visitas, para continuar recorriendo la ciudad. Este city tour cuesta un promedio de 20 pesos.
Aquí finaliza este diario. Dejé con cierta tristeza y nostalgia me iba despidiendo de mi hotel, hotelito que me trató super bien. Llegó la camioneta, me ayudaron a subir mis maletas y…..asi me fui de allí. Jamás pensé que me enamoraría de ese lugar, es mas, ni sabía que existía. Mi corazón latía de emoción por todo lo demás que me esperaba.