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Buenos Aires y Uruguay en bicicleta

Escribe: jorge1500
La primera parte de un viaje en bici de 2 años por América ha sido recorrer URUGUAY en bicicleta, por su costa durante Noviembre y Diciembre de 2011.

 

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Capítulo 1
 

Buenos Aires y Uruguay en bicicleta

Uruguay — jueves, 17 de noviembre de 2011

AQUÍ en www.viajero.com voy a pegar el relato sin cuidarlo demasiado.
Para verlo perfectamente podéis visitar mi blog: www.biciviajero.es

jueves 17 de noviembre de 2011
Argentina: Buenos Aires

Llegué a Buenos Aires el 17 de Noviembre, y tras 6 días en tierras americanas, se puede decir que hoy,23 de Noviembre, es el primer día de pedaleo en ruta.
En Buenos Aires, me dediqué a la vida de ciudad, visitas a amistades, algún teatro... Y a apagar algunos fuegos laborales, lo que me está llevando no pocas horas de computadora.
Pedalear entre el tráfico de una ciudad de 14 millones de personas, con calles de 15 carriles, fue interesante, y hasta divertido... uno se llega a mimetizar, y desde dentro, hasta noté cierto respeto por parte de los conductores. En Buenos Aires están haciendo grandes esfuerzos por fomentar este tipo de transporte, y hay bastantes ciclovías.

BUENOS AIRES, su vitalidad y sus gentes me han vuelto a enamorar, y desde el primer minuto los encuentros con gente agradable no se hicieron esperar: Adrián, al que encontré nada más salir del aeropuerto y me acompañó en bici hasta mi hostel, Rodrigo, compañero del hostel, amante del teatro, que consiguió pases muy económicos para compartir una función. Yendo a una bicicletada popular (hay decenas de eventos populares cada día), acabé conociendo y compartiendo el día con Carol, recogiendo moras y paseando por San Telmo. Y como no, con los viejos amigos de anteriores viajes, con Diego (Cafayate 2009) compartimos teatro, con Virginia (Río de Janeiro 2003) y su novio Gustavo compartimos un impresionante paseo en bici hasta la Playa de la Balandra, y con Silvina (Iruya 2009), música folclórica en una Peña.
Muchísimas gracias porque he pasado en Buenos Aires unos días muy felices gracias a vosotros.

Con mucha pena, pero era necesario salir de Buenos Aires, y lo hice el lunes 21, con graves problemas para montar correctamente mis alforjas delanteras (por salir de viaje sin probar antes el material nuevo), pero hace tiempo leí que hay pocas cosas que no solucionen con bridas de plástico y la cinta americana... y efectivamente, hice la chapuza de turno y en marcha.
En vez de cruzar directamente a Colonia-Uruguay, me recomendaron ir al Norte, y cruzar por Tigre, en el delta del Río Paraná, una zona con miles de islas a las que sólo se puede acceder en lancha y en las que vive gente  adinerada. De nuevo mucha suerte en el Tigre Hostel, compartiendo velada con un Israelita, Australiana y Brasilero, gente muy maja.
 
El martes 22, la suerte me siguió sonriendo, y había contactado con Ana, que tras cruzar en lancha hasta Carmelo, me ofreció alojamiento, y no sólo eso, sino cena, buena conversación, y por la mañana del miércoles 23, un amabilísimo paseo en bici a "matear" en la playa.
De nuevo con mucha pena me tuve que despedir, eran ya las 17h y era obvio que no llegaría a Colonia, pero el destino seguía aliado conmigo... 
Antes de eso debo decir que estas primeras pedaladas por Uruguay son las primeras que considero de la Ruta  propiamente dicha (aunque llevo más de 300 km), y esto es porque por fin he salido de un conglomerado urbano más o menos denso, y por fin he pedaleado por campos infinitos de cereal, de vacas, de lomas completamente verdes... ¡Qué bonito! las sensaciones, la paz del campo, los colores, sonidos y paisaje, están siendo sorprendentes, sólo por el paseo de hoy ya mereció la pena venir al Uruguay.
  
Tanto éxtasis de colores y nuevas sensaciones no impidieron que anocheciese a las 9 pm, como todos los días, y yo en plena bici y sin saber dónde iba a dormir...
Pero.... como todos los días la suerte salió en mi busca (y esperemos que sea así por mucho tiempo), y tras decidir desviarme de mi ruta en el cruce de Conchillas, pregunto para poder poner mi carpa en una finca, y Manuel Fernández y la familia Arenas no sólo me autorizan, sino que me ofrecen cuarto, y a medida que la tertulia fue avanzando todo siguió "in crescendo" y apareció cena, desayuno para la mañana y después incluso asado y demasiado vino: ¡¡MUCHAS GRACIAS por tanta amabilidad desinteresada!!
En Argentina ya me habían hablado de la amabilidad de los uruguayos, y creedme que es así, y no sólo por lo que aquí describo, cada día está lleno de pequeños detalles que lo confirman y que hacen la vivencia mucho más agradable, las rectas más llevaderas y el calor menos sofocante, en breve pondré el relato de los siguientes días, que no han desmerecido en nada a los anteriores.
 
lunes 28 de noviembre de 2011
Uruguay: Montevideo

Casi sin darme cuenta, y ya llevo más de 600 km recorridos, en campo y ciudad. Hoy cumplo una semana pedaleando a diario.
No está siendo fácil encontrar alternativas a las "Rutas" (carreteras principales), y cuando las encuentro suelen  ser caminos de "balastro" con bastante tráfico de camiones, y cuando te cruzas con ellos, con la polvareda que levantan... en esos momentos el camino no parece tan bonito, y uno casi se arrepiente de haber abandonado de la carretera....

...aunque por otro lado es en estos caminos donde uno se encuentra a gente trabajando, paseando, montando a caballo, es aquí dónde me han ido autorizando a acampar... y se ven negocios con aspecto de abandonados o con nombres cuando menos curiosos, que van alegrando el camino...

Estos días ha hecho un calor sofocante, con la bici es llevadero, pero tiene algunos efectos colaterales indeseables, sobretodo cuando te tomas de un trago una cerveza helada de 1L y obviamente no puedes continuar pedaleando, al menos por un rato... aunque casi es  mejor así, para dejar pasar la calorina del mediodía.

Visité Colonia del Sacramento, bonito, pero sin exagerar. Me resultó agradable que el dueño del Hostel me hiciese descuento por viajar en bici.
Continué por la Ruta 1, una enorme autopista que se me hizo bastante dura y sobretodo aburrida, por el calor, por rectas kilométricas, por no cruzar poblaciones, por el viento en contra y porque aunque no hay grandes cuestas, todo son subidas y bajadas de pequeñas lomas, que al final del día suman 40 o 50 km de subida.
Lo más interesante de estos días vino de la gente que encontré, de la familia de Fabio y de Dalton que gustosamente me autorizaron a acampar en sus parcelas y de Nestor, que en Nueva Valdencia, ciudad jardín y comunidad evangélica, me acercó en su moto a conocer y bañarme en la paradisiaca playa de Fomento.
El domingo 27 Noviembre llegué a Montevideo, algo moribundo, supongo que no sólo por la última etapa de 100 km, sino por llevar una semana pedaleando a diario, y yo no tengo aún buena forma física, pues mi único deporte en Valladolid es ir desde mi casa al centro en bici, eso sí, a diario, y son 10 km con algo de subida.
La zona peor parada son mis reales posaderas, que tienen algunos desencuentros con el sillín de la bici. Supongo que algo tiene que ver el ir sin culotte, pero es una cuestión que seguirá siendo así salvo que los desencuentros se agraven.
Voy a quedarme 3 días en Montevideo, tengo mucha gente que visitar, y quiero recuperarme un poco físicamente. La primera noche me alojé en el Hostel Willy Fog, después con Claudia, que muy amablemente me ofreció quedarme en su casa, y así lo hice.

Decir que una de las sorpresas más agradables de Montevideo, a diferencia de Buenos Aires, es la sensación de pueblo grande, los lugareños salen a las puertas  de sus casas a tomar mate durante horas, y van por miles a ver el atardecer desde los 22 km de "Rambla", el malecón de Montevideo, por supuesto, tomando mate, la vida aquí no se entiende sin el termo y mate bajo el brazo:
 
Los 3 primeros días en Montevideo los he dedicado prácticamente a encuentros con cicloturistas y a hacer vida de lugareño, en la rambla y algún "boliche". Hay dos planes en marcha:
- el primero lo promueven Diego y Danny, que a partir del día 3 de Enero tratarán llegar desde Montevideo hasta México, durante dos años, y son estos chicos:
- el segundo lo promueve Andrés, que en Enero quiere cruzar los Andes, y aquí estamos:
Como ven, ¡ninguno abstemio!. Gente muy maja con los que sería un placer compartir algunas jornadas de pedaleo. También mi agradecimiento a Ilich, de urubike.org que aunque no pudimos compartir mucho tiempo, vino a visitarme y me ofreció toda su colaboración.
 
¡destacar un logro del que me siento orgulloso!: ya casi hablo sin "coger" (y os aseguro que no es fácil prescindir de tan importante verbo), y al saludar tampoco me quedo como un bobo esperando el segundo beso ni extrañado de que me lo dé un varón...
 
Por otro lado, y para no dar demasiada envidia en España con el buen tiempo, debo reconocer que han caído dos trombas de agua impresionantes desde que llegué, una el 19 en Buenos Aires, y otra el 29 en Montevideo, y las dos me las he chupado enteritas, sobre la bici y sin impermeable.
 
El día 30 Nov amaneció feísimo, con lluvia, viento huracanado... así que el sentido común lo convirtió en un día de casa, lectura e internet.
 
martes 6 de diciembre de 2011
Uruguay: Punta del Este

Llevo 960 km recorridos, y desde la última entrada al blog, pasó casi de todo:

El 1 Dic parto de Montevideo camino de Piriápolis, con 102 km por delante. El tiempo había mejorado algo, y la fortuna hizo que tuviese el viento casi a favor. Los primeros kilómetros trascurrieron muy agradables por la Rambla (malecón) de Montevideo, después una carretera secundaria junto a la playa e incluso algunos caminos que fui eligiendo un poco al azar, siempre entre la Ruta principal y el mar....

....pero aquí todos los caminos acaban en la Ruta Interbalnearia, una autopista que en largos tramos, no hay más remedio que seguir.
Atrás fueron quedando poblaciones con nombres interesantes como Neptunia, Atlántida... e incluso en la autopista surgen motivos para la alegría, como los kilómetros compartidos con Mauro, que en su aficción de ciclista, se desplaza habitualmente en bici desde Montevideo a su trabajo en Piriápolis. Compartimos algunos kilómetros a buen ritmo y con buen ánimo, pero yo con la carga malamente puedo seguir el ritmo de cualquier ciclista mediamente entrenado...
 
Por fin, y atardeciendo, llego a Piriápolis.
Donde a la entrada me encuentro a Ramón, docente y corredor de matarones, intentando arreglar un pinchazo. Volvemos juntos a Piriápolis, y me convida a quedarme en su casa, y no sólo eso, sino que terminamos compartiendo cena y casi todo el día siguiente, en el que me mostró su ciudad, el Cerro de San Antonio, y me acompañó un buen tramo hacia Punta del Este.
 
A Punta del Este llegué el Viernes 2 Dic, y fue todo un acierto: Uno va mejorando en esto del cicloturismo, en las tácticas para no morir en el intento, en mantener la moral alta y a ver en positivo algunas situaciones de placer discutible. Además cuando viajas solo hay que cuidar mucho la parte social, para no volverse un ser huraño. Y dentro de todas esas tácticas, voy a añadir ésta: intentar acabar los fines de semana en una población animada, con bastante turismo y acertar con el alojamiento.

Lo del alojamiento en Hostel es curioso, los hay muy cutres (o "truchos" como dicen acá), pero en Uruguay he tenido bastante suerte, y también es verdad que la bici me permite desplazarme de uno a otro y comparar. Intento buscarlos con aspecto cuidado (parece obvio), con clientela variopinta en edades y procedencias (que no sean 100% anglosajones, lo que aquí es fácil porque los Uruguayos y Argentinos son unos grandes viajeros, además me estoy encontrando con españoles, brasileros, ¡y por primera vez en mis viajes, Mexicanos!), intento evitar los que son (y lo digo porque los hay, y muchos) "pseudo-guay-aquí bebemos mucha cerveza", o  "neo-hippy-sucio, tengo una casa vieja que se cae a pedazos y monto un Hostel", o "Bienvenidos a la party!!, en este Hostel todo es fiesta-alcohol y ligue".

Pero en su defensa, debo decir que los hay de los más agradable, y concretamente en Uruguay, no cambio en los que he estado ni por el mejor hotel.

En Punta del Este, de nuevo vida de ciudad, relajada, de paseo, playa... Tenemos además una concentración motera de Harley-Davidson, y el domingo una carrera Iron Man (4 km nadando, 180 bici y seguida una maratón 42 km), y aunque ni para lo uno ni para lo otro un Hostel parezca la mejor opción, el mío estaba lleno de esta gente, y mucha otra que viene de fin de semana desde Montevideo. Realmente lo pasé muy bien estos dos días, muy entretenido, cocinando y compartiendo comida en el Hostel y conociendo mucha gente.
 
Con pena de dejar atrás la buena vida, abandoné Punta del Este el domingo 4 Dic por la tarde, pero antes visité la carrera de Iron Man, donde mis compañeros de Hostel y muchos otros llevaban desde las 7 am sin parar, y aún llenos de ánimo...Compartí con los más rezagados su última vuelta de bici (incluso recibí el avituallamiento,
gentileza de los voluntarios).

Ver a los corredores del Iron me infundió ánimos durante los primeros kilómetros del que sería mi mayor problema durante los siguientes dos días: un viento frontal, tan fuerte, que raramente alcanzaba los 10 km/h. Y es que el viento provoca más dificultades anímicas que físicas, sobretodo el ruido constante en los oídos, que con las horas parece que le llega a uno al cerebro... no hay forma de evadirse, probé con música y fue peor, el viento se encarga de convertir la música en más ruido

También el viento se encargó de impedirme disfrutar de una de las zonas más bonitas de todo el recorrido, con el mar de un lado, y lagunas del otro, miles de aves (que ni se atrevían a levantar el vuelo), todo por un buen camino de balastro sin apenas tránsito (por fin!!), y con el toque pintoresco de cruzar en barcaza la Laguna Garzón.
 
El viento me impidió llegar a ninguna población antes del anochecer, pero como dicen que "Dios aprieta pero no ahoga..." al menos encontré un pinar estupendo para acampar, sin viento, y que me permitió dar un agradable paseo nocturno y disfrutar del cielo estrellado del hemisferio sur.

El lunes amaneció, a pesar de mis rogativas, con el mismo viento con que acabó el domingo. Y cuando los ánimos estaban bastante bajos.... de nuevo la fortuna salío en mi busca, y me deparó sorpresas que me animaron muchísimo el día:
-  me encuentro en mitad de la nada, con Richard, un suizo que me cuenta que está recorriendo Uruguay ¡¡caminando!!...
 lo encontré a no menos de 40 km del lugar habitado más cercano, así que tras confirmar que no necesitaba nada, nos despedimos. Unos días después volveríamos a coincidir...
- un par de horas después,me encuentro en una rotonda de una carretera, de nuevo en mitad de ningún sitio, con dos personajes simpatiquísimos y llenos de alegría, que de nuevo me levantaron el ánimo: Eva, enfermera burgalesa, y su novio mexicano, ¡¡que viajan a dedo!!, quizás por eso han tardado 4 años en llegar desde México hasta acá.
 
Por fin, tras 98 km, casi de noche y hecho polvo, llegué a La Paloma, este ha sido, sin duda, el día más duro desde que comencé el viaje.
 
Uruguay: Cabo Polonio El martes 6 Dic aún estaba convaleciente de los dos días anteriores. Necesitaba descansar, peroLa Paloma, a pesar de su fama, me pareció un "pueblo del oeste", muy poco acogedor, con una única calle comercial de 100 metros de ancho. Así que decidí marchar rumbo este, sin destino fijo. No avancé mucho, porque en La Pedrera, a 12 km, mis pocas ganas de pedalear encontraron un pueblo más recogido y un Hostel El Viajero amigable, les estuve robando la señal wi-fi durante un rato, pero al final decidí quedarme.
Que no avancé mucho lo demuestra Richard, el suizo que me encontré hace dos días, caminando en mitad de la nada.... pues me ha alcanzado!!
... así que para celebrar el reencuentro, compartimos cena y cerveza.
 
El miércoles, ¡¡por fin!! cambió la dirección el viento, igual de fuerte que los días previos, pero a favor, así que hice los 45 km hasta Cabo Polonio casi sin pedalear..... ¡y qué paisaje!, ¡qué bonito todo!, las vacas, el verde de los campos..... TODO PRECIOSO, el mundo del ciclista es mucho más bonito con el viento a favor!!
A todo este exceso sensorial se unió Cabo Polonio, la meta de mi viaje. De tanto preguntarme la gente que dónde iba, por simplificar la respuesta, tuve que inventarme un destino y elegí Cabo Polonio.
 
A Cabo Polonio sólo se puede llegar en Camiones 4x4 tras atravesar 10 km de dunas, el poblado tampoco tiene calles, ni electricidad.... pero ya desde el camión se siente que el lugar tiene algo especial, un lugar para apartarse del mundo durante unos días. Un sitio muy hippy. Aquí pasé 3 días muy agradables, de paseo, encontrando muchos españoles (es curioso coincidir en los confines del mundo con un chico de Toro u otros de Burgos, ciudades muy cercanas a Valladolid), compartiendo cenas, paseos kilométricos por playas vírgenes o por las inmensas dunas móviles, con sus tormentas de arena y todo.
 
También en Cabo Polonio, hay una de las mayores colonias de lobos marinos. Por miles en las islas frente al faro, desde donde llegan bastantes ruidos, y según el viento, olores algo pestilentes. Pero de Diciembre a Febrero, se les puede ver también en la costa, junto a faro, por cientos. Te puedes acercar a 4-5 metros, más cerca no es conviente porque se enfadan.... y no es divertido. Pasamos horas viéndolos, por la mañana, por la tarde, por la noche con la luna llena, curioso cómo esperan a la "ola perfecta" para salir y entrar del agua, y no pasan 5 minutos sin alguna trifulca, se nota que están muy cabreados, porque han sido expulsados de las islas por los machos dominantes, y claro, nos comenta el vigilante que los machos de las islas tienen 10-15 hembras cada uno: ¡comprensible el cabreo de los que están aquí!

El viernes 9 Dic abandoné este paraíso, precioso, pero demasiado tranquilo para el fin de semana, así que marché para Punta del Diablo, lo que allí encontré no fue precisamente fiesta...
Dejo aquí algunas fotos de CABO POLONIO:
 
sábado 17 de diciembre de 2011
Uruguay: Final 1ª parte viaje

Han sido unos 1.250 km, de los que 150 km se los he sumado "a ojo" por los desplazamientos en ciudad en los que no uso cuenta-kilómetros y por las veces que olvidé colocarlo.

El viernes 9dic viajando desde Cabo Polonio a Punta del Diablo, ¡¡vi al único cicloturista que he encontrado en todo el viaje!! pero iba en sentido contrario al mío.... John, de Irlanda... Alucinó cuando le saludé por su nombre (me habían hablado de él). Tras una charla, nos despedimos.... nos encontraríamos días después en Buenos Aires.

Llegué a Punta del Diablo atardeciendo, y la mala suerte de estar lleno el Hostel al que va todo el mundo "El Diablo Tranquilo", se convirtió la fortuna de inagurar el Hostel "Pueblo Arriba", todo de estreno, personal amabilísimo, desayunos espléndidos... y con cena-fiesta-concierto esta misma noche, de un grupo reconocido en el
Uruguay "La Triple Nelson".

El concierto estuvo bien, pero el ambiente festivo de Punta del Diablo se redujo a eso, la fiesta de inaguración del Hostel en la noche del viernes, el resto del fin de semana, la ciudad fue un remanso de paz... pero bueno, lo dedicamos a paseos infinitos por playas infinitas, baños, lectura, visitar el Parque Natural-Fortaleza de Santa Teresa...  Y en el Hostel, mucha suerte con la concurrencia, no excesiva, pero mayoritariamente hispana (chilenos, argentinos, algún español...) con los que compartir paseos, mate y cena. Ahí van algunas fotos del Hostel, y de la gente, sobretodo estudiantes de medicina chilenos, que eran un montón... y por lo visto, conservan sus conocimientos en etanol, que renuevan cada noche. Poco más hay que decir de Punta del Diablo, verdadero final de mi viaje, me gustó, incluso mucho, pero le faltaba gente para llenar de vida todos los alojamientos, restaurantes y tiendas.... según cuentan, esto cambia en Enero-Febrero, donde toda la tranquilidad se transforma en vorágine de gente y fiesta. De momento, yo me quedo con Cabo Polonio.

El lunes 12dic fue el día de regreso a Buenos Aires, enlazando 3 buses y 1 barco. Ni me enteré del viaje entre dormir, leer, avanzar trabajo con la computadora y encontrarme algunos conocidos. En Buenos Aires (BsAs) me desquité de tanta tranquilidad pasada, y quedó absolutamente confirmado mi enamoramiento de Argentina en general y de Buenos Aires en particular. He llegado a la conclusión de que ambas son infinitas!!
 
A BsAs siempre voy creyéndo haberlo visto todo.... NO!!! craso error!!! las actividades son infinitas, y como me decían mis amigas italianas Alida y Giulia, que viven allí desde hace 9 meses.... Si no te cuidas, BsAs y su vida lúdico-festiva-cultural pueden acabar contigo..... ellas llevan 9 meses acostándose a las 4 am TODOS los días!!! y trabajando!
 
Yo, el lunes, recién llegado de Uruguay, y por dar un paseo, acabé en el KONEX, viendo a “La bomba del Tiempo”, pero es que en BsAs todo se enlaza, y tras el Konex (¡y es lunes laborable!) comienzan los boliches cercanos con más conciertos en vivo... ¡y cómo no ir...! Acabamos en Uniclub. Hasta encontré conocidos (John, el cicloturista irlandés).
 
El martes, al Teatro con Alida y Giulia, cerca de "Abastos", y después, por no ir a dormir, a "El Emergente", un boliche bohemio donde actúan grupos que están comenzando, para para darse a conocer, uno tras otro, muchos muy buenos. Eran las 2 am (¡martes laborable!) y allí les dejamos con más música.
El miércoles por la mañana hice algo que JAMÁS había hecho en BsAs:
¡averiguar si hay algún museo o iglesia! Salí a la aventura por el Microcentro, sin preparar nada, sin rumbo..... pues interesantísimo: Basílica, Convento de Sta Catalina, Iglesia de San Miguel Arcángel, Exposiciones extraordinarias en el Centro Cultural Borges, Museo del Teatro Cervantes, del banco Itaú.... ¿cómo no voy a estar enamorado? Y además todo aliñado con gente majísima, amabilísima y con un acento que me encanta.
 
Pero sería injusto si no hago un reconocimiento similar para URUGUAY, debo daros mil gracias a todos los uruguayos que he conocido, con los que he compartido un rato o varios días, a aquellos que no pudimos encontrarnos pero que me facilitaron información y ayuda, y también a muchos otros que fui encontrando por el camino, de los que no tengo el correo, pero que formaron parte de los pequeños detalles que hicieron del viaje un placer.
 
El recuerdo que me ha quedado es imborrable.
Fui con miedo de no encontrar nada interesante, y vuelvo habiendo realizado un viaje precioso. He descubierto un país amable, fértil a rabiar, playas increíbles, lagunas increíbles... pero sobretodo el mayor de los tesoros del Uruguay es su gente, ¡¡ también increíble, fabulosa!!
 
Y el miércoles 14dic por la tarde.... en fín, de regreso a Valladolid, alegría por familia, amigos, cuestiones laborales que hay que arreglar... pero el frío, el frío, más frío.... me mata.
 
Aquí dejo la última foto que conservo de mi compañera de aventuras, desventuras y calamidades, que lo más que pide es un poco de aceite de vez en cuando... allá quedó en La Plata, al cuidado de Gustavo y Virginia (muchas gracias), y según me cuentan, se ha instalado tan cómodamente que aún no me extraña:

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