Diarios de viaje > Sri Lanka, Asia
Sri Lanka: el país de los cingaleses
Escribe: lozanam
La isla de Ceilán hace honor al nombre que le dieron los antiguos navegantes árabes: Serendib, que significca descubrimiento casual de algo muy hermoso.
Y es que este país de 350 kms de norte a sur y de 185 de este a oeste, con sus 21 millones de habitantes, ha resurgido del tsunami de 2004 y ya pacificado completamente (hace pocos años aún había conflicto con los tamiles), la “isla de las especias” se convierte en un destino diferente, genuino y hermoso.
Las playas de Trincomalee
Uppuveli, Sri Lanka — viernes, 2 de diciembre de 2011
La ciudad, además de un intenso calor, cuenta con dos bonitas bahías. Pero al bajarme, mi conductor de tuk tuk me preguntó en qué zona quería alojarme, a lo que respondí que en Upuveli, una magnífica playa a unos pocos kilómetros de Trinco. Allí me llevó a unos bungalows en primerísima línea, a escasos metros del mar y rodeado de palmeras con ardillas, cuervos (este animal es omnipresente, junto con los perros, en todo el país), y alguna vaca que vagaba por la playa. Alojamiento muy muy sencillo pero que me salió por 2.500 rupias (15 euros) las tres noches que me quedé, regentado por un señor muy mayor que hablaba inglés. El bungalow de al lado lo ocupó un holandés que dejó su buen trabajo de ingeniero y llevaba ya dos años recorriendo el mundo.
Para celebrar mi llegada me dispuse a comer pescado fresco sentado frente al mar sin otra cosa que hacer que disfrutar de esos momentos tan tranquilos tras las andadas de días anteriores y con la única compañía de cuervos y ardillas.
Desde allí, el primer día lo dediqué a recorrer Upuveli, una magnífica playa pero que sin embargo se ve afeada por las cantidades de basura que llegan a la orilla y que en temporada baja apenas limpian.
Al día siguiente, en tuk tuk, llegué a Trinco, calurosa ciudad que cuenta con algún restaurante sencillo, algún cibercafé, dos bahías con playa donde nadie se bañaba y el hermoso templo Koneswaram que se ubica en lo alto de un acantilado, y al cual se accede atravesando una base militar que ocupa la Fortaleza Frederick, cuyos cimientos datan de la colonia portuguesa y que fue restaurado por los holandeses.
El templo es un santuario hinduista importante, y cuenta con unas bellas vistas de las bahías circundantes. Lugar también famoso por ser donde el escritor Arthur C. Clarke y el director americano Mike Wilson encontraron unos restos importantes bajo el agua, quedando este último tan impactado que dejó su carrera y se hizo santón hinduista.
También se puede entrar en la Catedral de Santa María, con su fachada azul celeste, el puerto que es uno de los naturales más grandes del mundo, y algún otro templo hinduista.
Mi tercer día lo dediqué a conocer Nilaveli, playa recomendada por las guías. Cogiendo un bus que pasa cada media hora y que vale 10 céntimos de euros, hay que bajarse en la carretera y andar un par de kilómetros. Entonces se llega a Nilaveli, otra playa tropical y paradisíaca, pero más remota y solitaria. Con alguna base militar cercana, es un sitio idílico, donde sólo te cruzas con algún hotel y algún pescador.
Y mi último día de viaje fue el del auténtico Serendib, nombre que consta al principio de este diario como el antiguo nombre de Sri Lanka: descubrimiento casual de algo hermoso. Pues bien, esa misma tarde salía mi tren con destino a Colombo ya de regreso a casa, así que opté por echar a andar, desde primeras horas de la mañana, desde Upuveli hacia el norte y por la playa. Caminando una hora, y tras atravesar un recodo de agua que llegaba a los hombros, un acantilado pequeño que tenía un templo hindú, un pueblito de pescadores y largas franjas de arena, llegué a una zona virgen y solitaria, una playa absolutamente paradisíaca, interminable arena blanca, palmeras, límpidas aguas azules y con pequeñas olas, con la única presencia de un pescador, el sol y las conchas marinas de la arena que se dejaban coger como recuerdo de esa belleza inesperada.
Y tras ese mágico momento, con el recuerdo de semejante serendib, iniciaba mi largo periplo de regreso al hogar…
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Capítulos de este diario
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1
Colombo: llegada al país
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2
Playas del suroeste
Mirissa South, Sri Lanka | 19 de noviembre de 2011
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3
El interior del país: el Hill Country
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4
Dambulla y Sigiriya
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5
Polonnaruwa
Polonnaruwa, Sri Lanka | 30 de noviembre de 2011
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6
Las playas de Trincomalee
En Uppuveli...
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