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Uganda & Rwanda, cálidas sonrisas y miradas de cristal
Escribe: elenol
Si existe un lugar del mundo que pueda cambiar tu forma de ser o pensar, sin duda, ese lugar se encuentra en algún rincón de África. Explorar Uganda y Rwanda supuso para mí una de las...
Uganda & Rwanda, cálidas sonrisas y miradas de cristal
Uganda — martes, 7 de octubre de 2008
Explorar Uganda y Rwanda supuso para mí una de las experiencias más intensas y gratificantes que he vivido hasta el momento. Las sonrisas de los niños, la calidad humana de sus gentes y sobre todo la humildad de las mismas, son lecciones que difícilmente olvidaré a lo largo de mi vida.
Reconozco que no fue nada fácil convencer a Dani (mi marido) de que se trataba de una zona segura para viajar. La decisión se puso aún más complicada después de que él viera en televisión un documental acerca del LRA (Lord's Resístanse Army) un grupo terrorista que opera principalmente en el norte de Uganda y combate contra el gobierno ugandés en lo que constituye uno de los mayores conflictos armados de África. Se calcula que desde su fundación en 1987. este ejército ha secuestrado cerca de 20.000 niños que son utilizados como soldados y esclavos sexuales.
Por otra parte, Rwanda no se mostraba como una alternativa demasiado atractiva. La sombra del genocidio de 1994, las masacres perpetradas entre hutus y tutsis, el hambre, la dictadura y la violencia perviven hoy por hoy en las mentes de todos nosotros.
Sin embargo, el deseo de conocer tierras africanas unido a las grandes dosis de información que logré recabar, me dieron la absoluta seguridad de que Uganda y Rwanda eran dos países totalmente seguros, que además necesitan del turismo para resurgir de sus cenizas.
Decidimos contratar una agencia española (Kananga) que cuenta con una magnífica infraestructura en África. Nuestro grupo, compuesto por 18 personas, realizaría su periplo africano durante 19 días a bordo de un camión perfectamente equipado.
El 14 de agosto de 2008, cargados de ilusión y de regalos para los niños, volamos a Entebbe (Uganda) vía Londres. Cuando por fin pisamos tierras ugandesas tuvimos una desagradable sorpresa. Por un error de British Airways, la maleta de Dani se había quedado en Londres (suerte que fuimos previsores y llevábamos lo imprescindible en la bolsa de mano). Nos dirigimos al mostrador de reclamación de equipajes y aprendimos la primera lección: "ESTO ES ÁFRICA" y aquí todo va "pole, pole" (poco a poco en Swahili).
Una hora más tarde conseguíamos reunirnos con el resto del grupo y nuestro guía, Patxi. Tras cambiar algunos euros a Shillings ugandeses, embarcamos en una pequeña avioneta que nos llevó directamente al Parque Nacional del Valle de Kidepo.
Situado en la frontera con Sudán y rodeado de montañas, se encuentra este magnífico parque de 1.450 Km . Un viejo y destartalado camión de la Segunda Guerra Mundial nos recibía junto a la pista de aterrizaje, situada en medio de la sabana, como único medio de transporte durante los siguientes cuatro días.
Aunque nuestras chocitas se encontraban muy cerca del "aeropuerto", de camino divisamos manadas de elefantes y búfalos, lo que nos hizo tomar conciencia de que realmente, por fin, África se extendía ante nuestros ojos.
Poco después de llegar, nos impactó ver que en los alrededores del hotel decenas de Monos Patas campaban a sus anchas, aunque no tardaríamos mucho en darnos cuenta de que la zona era un lugar muy transitado por muchísimos animales salvajes. Tras comer y descansar un ratito, nuestro camión nos esperaba para realizar el primer safari por el parque.
Una hora después y sin que nadie pudiera remediarlo, estábamos atrapados con el camión en el barro ¡qué desastre!. Gracias a un camión grúa conseguimos regresar al campamento a tiempo para degustar una suculenta cena.
Durante los siguientes días en Kidepo tuvimos la ocasión de ver oribis, damanes de las rocas, babuinos, cebras y antílopes además de búfalos, elefantes, leones y gran cantidad de aves autóctonas.
En nuestro último día en el parque teníamos prevista una visita a unas fuentes termales y a un poblado situados en la frontera con Sudán. El viaje transcurrió sin más sobresalto que el que nos produjeron los picotazos de las moscas tse-tse pero cuando llegamos a las orillas del río Kidepo, nuestro vehículo se detuvo bruscamente. De repente, tras unos minutos de confusión, un ranger y dos militares se subieron al camión, sumándose así a los dos rangers que nos acompañaban habitualmente.
Admito que no nos hizo ninguna gracia esta sobreprotección y nuestra inquietud fue aumentando cuando al acercarnos al poblado, un tanque de guerra se acercó hacia nosotros, creando una tensa calma. Realmente, en ningún momento corrimos peligro, puesto que sólo eran soldados ugandeses tomando posiciones fronterizas, pero aún así, decidimos visitar las fuentes termales y regresar al hotel.
El lunes 18 de agosto dijimos adiós a Kidepo y nos trasladamos nuevamente en avioneta al Parque Nacional de las Cataratas Murchison. Nuestro guía sobornó a los pilotos que se desviaron ligeramente de la ruta para sobrevolar el Delta del Nilo y ofrecernos unas vistas espectaculares.
El Parque Nacional de Murchison Falls es uno de los más grandes y fastuosos de Uganda con 3.840 Km . Aquí están las sobrecogedoras cataratas Murchison, donde el Nilo se arroja por un estrecho cañón antes de lanzarse en una sola caída de 40metros de altura. Además, el parque alberga una enorme abundancia de vida salvaje entre ellos elefantes, leopardos, facóqueros, jirafas, leones, chimpancés, búfalos y más de 450 especies de aves.
Minutos más tarde de nuestra llegada, una pareja de leones hacía gala de sus dotes amorosas demostrándonos sin dejar lugar a dudas, por qué el león es el rey de la sabana. Dormir haciendo acampada libre en un entorno natural como el que nos ofrece este maravilloso parque, es simplemente fantástico. Sin mucho esfuerzo, puedes oír en el silencio de la noche a hipopótamos, hienas e incluso leones (cuyo rugido es audible a más de 5 Kms. de distancia).
Merece la pena remontar en barco el Nilo hasta las Cataratas Murchison. La distancia no es demasiado larga, el viaje es muy agradable y a lo largo del río se divisan gigantescos cocodrilos y multitud de hipopótamos. Al tomar tierra, realizamos un pequeño treking hasta los imponentes saltos de agua y descubrimos un paisaje boscoso que, a pesar del calor y la humedad, merecía la pena investigar.
Las vistas al pie de las cataratas, consideradas la mayor fuerza hidráulica natural de la tierra son magníficas y el sonido de sus poderosas aguas al caer mientras el chisporroteo de las gotas te refresca el rostro, es muy emocionante.
Durante el trayecto en barco, nos encontramos con Gustavo, mochilero español, de Madrid para más señas, que visitaba el país a su aire y que vio el cielo abierto cuando le ofrecimos nuestro camión para poder salir del parque y llegar hasta Masindi, y es que Uganda no es un país sencillo para realizar desplazamientos por carretera.
Al salir de Murchison Falls nuestros ojos se llenaron de lágrimas mientras nuestros corazones evocaban emociones contenidas. Los caminos de tierra rojiza estaban atestados de chiquillos descalzos y con camisetas raídas, que nos exhibían con entusiasmo sus eternas sonrisas. Era la primera vez que veíamos a gente fuera de los parques y nos conmovió enormemente, ver cómo niños y adultos nos saludaban con fervor y cariño al grito de "MZUNGU" (Hombre blanco), mientras en el camión canciones de ritmos africanos, como Aicha, ponían banda sonora a nuestro viaje.
Todos nos vitoreaban y sonreían, como si el mero hecho de vernos hubiera sido lo mejor que les había ocurrido en toda la semana. Una experiencia única, que aún hoy me pone los pelos de punta al recordar los ojos apasionados de los que los fijaban a nuestro paso.
El Hotel Masindi nos ofreció la posibilidad de darnos una buena ducha que agradecimos enormemente, tras dos días de acampada libre sin poder asearnos. Después decidimos pasear por el mercado del pueblo donde nos sorprendió descubrir, nuevamente, lo mucho que llamamos la atención los blancos en el África negra y es que todo el mundo nos miraba con curiosidad, mientras nosotros intentábamos captar con nuestras cámaras fotográficas la realidad de la vida cotidiana de este pueblo ugandés y las costumbres de sus gentes.
No muy lejos del hotel, los aldeanos celebraban un festival popular de arte dramático, en el que un pequeño escenario se encargaba de albergar actuaciones de todo tipo (cantantes, bailarines, humoristas que contaban chistes de Mzungus,...). Poco después y sin saber muy bien cómo, los más osados del grupo nos vimos sobre las tablas, cantando y bailando "It's rainning man" jaleados y acompañados de la mayoría de los espectadores. Supongo que los botellines de cerveza de 600 ml. tuvieron mucho que ver con nuestra desinhibición...
Al día siguiente, tras atravesar grandes plantaciones de té, alcanzamos los Rwenzori o Montañas de la luna. Hicimos una parada en el camino para comer y la vida nos dió una nueva lección de humildad. Aprovechando que había unos pocos niños por los alrededores, sacamos los lápices de colores, las libretas y las Barbies que habíamos llevado y se las regalamos a los pequeños que, en contra de lo que hubieran hecho los chiquillos españoles, cogieron los obsequios ordenadamente, haciéndonos reverencias como símbolo de agradecimiento dejándonos sobrecogidos ante semejante actitud.
Al llegar a Fort Portal, nos alojamos en un magnífico hotel, el Mountains of the Moon, donde Dani por fin pudo recuperar su equipaje. Visitamos el centro y, cómo no, su mercado donde nos llamó mucho la atención la gran cantidad de peluquerías que allí se concentraban que, aunque radicalmente distintas a los occidentales, no escatimaban en recursos para contentar a su clientela.
Sin darnos cuenta ya estábamos a 22 de agosto e inmediatamente después de cruzar el ecuador, el Parque Nacional Queen Elizabeth, aguardaba nuestra llegada. Ofreciendo una amplia variedad de hábitats como pastizales de sabana, bosques tropicales, pantanos densos de papiros y la vastedad del lago Edward, no es para sorprenderse que este parque nacional destaque por ser uno de los que posee mayor diversidad de vida salvaje de todo el planeta, con 100 especies de mamíferos y más de 600 especies de aves.
La falla occidental del Rift abre una brecha en medio de la sabana, sorprendiéndonos con una exuberante selva tropical de más de 100 mts. de profundidad. Se trata de la garganta de Kiambura, por la que hicimos un safari a pie en el que tuvimos ocasión de dar buena nota de nuestra pericia salvando obstáculos como, árboles caídos, grandes ramas, enormes ortigas y lianas colgantes,... pero, a pesar de que los habíamos escuchado al entrar en la selva, no tuvimos la suerte de ver a los chimpancés.
Consternados por nuestra mala suerte, aunque encantados por nuestras tres horas de expedición en la espesura, cuando estábamos a punto de darnos por vencidos, Moses (nuestro cocinero) llamó por el móvil a nuestro guía para informarle de que estaba divisando a uno de los chimpas, en una acacia cercana al lugar donde íbamos a comer. Nos recogió el camión y nos dirigimos hacia allí.
Decidimos acercarnos hasta la acacia, atravesando la sabana a pie y nos mantuvimos a una distancia prudencial, donde pudimos observar cómo uno de los primates comía y nos miraba con curiosidad. Felices de haber conseguido nuestro objetivo, nos fuimos a degustar las estupendas viandas que, como cada día, Moses y Marion (la pinche de cocina) nos habían preparado.
Por la tarde, montamos las tiendas de campaña en el camping de Mweya al que acudían sin complejos facóqueros y marabúes. A pocos metros se encuentra un magnífico Lodge que merece la pena visitar, aunque sólo sea para tomar una cervecita y en cuyo camino es frecuente encontrar hipopótamos y antílopes. Las noches de acampada, siempre sentados alrededor del fuego con una botella de Amarula (licor típico sudafricano) nos dejaron infinidad de anécdotas y recuerdos imborrables, impregnados de diversión y amistad.
El camino de acceso al Lago Bunyonyi nos mostró una estampa desconocida hasta el momento, que no solo sobrecogió nuestros corazones sino que ennegreció un poquito nuestras almas. Decenas de niños y ancianos se apostaban en las canteras cercanas a la carretera, picando piedra e invitándonos a pensar si realmente somos dignos de quejarnos por las nimiedades que perturban nuestra vida cotidiana, mientras existen tales injusticias. Nadie habló, nadie hizo fotos, nadie grabó en video, y lo peor es que no sé muy bien si fue por indignación o por vergüenza.
Situado al sudeste del país, muy cerca de la frontera con Rwanda, el Lago Bunyonyi es uno de los más profundos de África, se calcula que alcanza hasta unos 900 metros de profundidad. Al caer el sol, el tiempo parece paralizarse y sus aguas incitan al viajero a pasear en lancha entre sus islas, o a dar un relajante paseo en una de esas canoas fabricadas con un tronco de eucalipto, bastante complicadas de manejar por la mayoría de los Mzungu.
Dormir en bandas tradicionales (una especie de tienda de campaña provista de una auténtica cama de matrimonio en su interior, y protegida por un tejado de chapa) es una alternativa muy cómoda a la clásica acampada. Sorprendentemente, volvimos a encontrarnos con Gustavo (el mochilero) que aprovechó para unirse a nuestro grupo para realizar el siguiente desplazamiento.
El 24 de agosto nos despedimos de la Perla de África (Uganda), para dar la bienvenida al País de las Mil Colinas (Rwanda). En la misma frontera, cambiamos algunos euros a francos ruandeses y tomamos rumbo al Parque Nacional de los Volcanes y pronto entendimos por qué el país se conoce como el de "las mil colinas" , y es que cientos de montañas de diferentes tamaños dibujan su silueta a lo largo y ancho del territorio.
Nada más abandonar la vecina Uganda, nos llamó la atención ver la gran cantidad de gente que transita sus carreteras a pie, cargada de todo tipo de materiales tanto en bici como sobre sus cabezas. Atravesamos enormes extensiones de campos de té, cultivos y arrozales hasta llegar a la capital, Kigali. Mientras Patxi (nuestro guía) recogía los permisos para ver a los gorilas, nosotros aprovechábamos para hacer nuestras primeras compras en un mercadillo tradicional de la zona.
Dormimos en el hotel Kinigi, que por desgracia sólo contaba con "ducha africana" (cubito de agua, que con un poco de suerte podía ser caliente) pero que como contrapunto, se encontraba a pocos metros del Parque Nacional. Entusiasmados y nerviosos con la idea de ver al día siguiente a los magníficos gorilas de montaña, nos dejamos estrechar por los brazos de Morfeo.
Existen en nuestro planeta menos de 700 gorilas de montaña en estado salvaje y ninguno en cautividad, y sólo en esta zona del mundo es posible divisarlos. Un censo de 2003 confirmó que desde 1989 habían incrementado su población en un 17%. El gorila de montaña tiene el pelo más oscuro y más largo que el resto de los gorilas, lo que le ayuda a soportar las temperaturas en las altitudes donde habita. Las hembras mantienen una plena actividad sexual a la edad de 8 años. Los machos adultos se caracterizan por tener el lomo plateado cuando llegan a la madurez sexual y pueden llegar a medir entre 1,5 y 1,8 m. de alto con una envergadura de brazos de 2,25 m. y llegan a pesar entre 204 y 227 kg. El macho de espalda plateada protege a su familia de peligros exteriores, como la intrusión de otro macho espalda plateada de un grupo vecino, de otros animales o de la presencia de furtivos. Si el líder muere, el grupo se deshace.
Al llegar al centro de visitantes del parque, nos dividieron en grupos de ocho personas, nos asignaron una familia, Titus, y nos aleccionaron acerca de cómo debíamos comportarnos delante de los gorilas: no comer, no alimentarles, no utilizar el flash y no acercarnos más de siete metros.
Titus, es el nombre del espalda plateada que lidera el grupo desde 1992. Éste nació, según indica el diario de Diane Fossey, el 24 de agosto de 1974, lo cual quería decir que llegábamos con un día de retraso para felicitarle por su 34º cumpleaños.
La familia se compone de 13 miembros entre los que hay varios espaldas plateadas, hembras, un par de crías de 3 años e incluso un pequeñín de 9 meses. Para garantizar el éxito de la expedición, cada mañana los trackers (rastreadores) se dirigen a la jungla para tratar de localizar a las familias de gorilas, Nosotros, acompañados de un ranger y varios militares que salvaguardaban nuestra integridad física ante posibles depredadores, nos adentramos entusiasmados en la espesura.
Cuando llevábamos algo más de una hora caminado, el ranger nos informó que, según los rastreadores, Titus había luchado contra el líder de otra familia perdiendo en la contienda a una de sus hembras y que por ese motivo tendríamos que andar durante al menos dos horas más para visualizarlos. Poco tiempo después, el gran Titus recuperaba a su hembra, secuestrando además a otra de la familia rival.
El barro nos llegaba a la altura de las rodillas, las ortigas nos pinchaban incluso por encima de la ropa, pero el esfuerzo se vio compensado cuando, después de tres horas de camino y a más de 3.300 mts. de altitud, advertimos la presencia de un espléndido ejemplar espalda plateada. Observar a semejantes animales a tan solo un par de metros de nosotros y verles comer y campar a su antojo en libertad, me produjo una satisfacción y una emoción que difícilmente podré olvidar nunca.
Tras ver al primer silverback pensé que no podía haber otro más grande, pero en ese momento apareció Titus. Tranquilo aunque autoritario, se sentó a comer apio salvaje y bambú de forma pacífica mientras nosotros no perdíamos la ocasión de sacarle cientos de fotografías.
Tras varios minutos invadiendo su territorio, decidió que era momento de demostrar quién era el jefe y sin apenas dejarnos tiempo de reacción, se levantó violentamente, se colocó justo delante de nosotros y se golpeó contundentemente el pecho como diciendo "aquí mando yo", dejándonos con la boca abierta, aunque serenos por no tener sensación de peligro en ningún momento. Mientras, los cachorros de tres añitos jugaban como niños pequeños alrededor de su padre, acercándose a nosotros a menos de un metro de distancia. Muy cerca, se encontraba una de las hembras con la cría de 9 meses en brazos.
Si la mirada de estos grandes simios parece casi humana, su comportamiento con sus retoños aún lo es más. El pequeño nos miraba constantemente como si le suscitáramos aún más curiosidad que la que él nos provocaba a nosotros.
Tras una cortísima hora observándolos, el ranger nos comunicó que había llegado el momento de marcharnos. Resignados aunque felices, partimos de regreso no sin antes observar la maravillosa estampa que los gorilas nos dedicaron.
Alejados unos 15 mts. vimos como Titus y la hembra que portaba la cría más pequeña, se fundían, aliviados, en un cálido abrazo. Sin duda, contemplar a estos colosos de la naturaleza en plena libertad, descubrir sus miradas penetrantes, sus gestos casi humanos y su pacífica existencia me invita a pensar que, con nuestra visita, poníamos un granito de arena en pro de la conservación de estos animales, lo cual no sólo me llena de felicidad, sino que convierte esta aventura en una de las más intensas y gratificantes de mi vida.
Tres horas después, conseguimos llegar al aparcamiento donde una pequeña furgoneta nos aguardaba para llevarnos al hotel Muhabura. Allí, un grupo de acróbatas y bailarines de ritmos africanos amenizaron nuestra cena.
El Parque Nacional de los Volcanes está rodeado por cinco volcanes que actualmente permanecen inactivos; Gahinga con 3.474 m, Sabinyo con 3.634 m, Bisoke con 3.711 m, Muhabura con 4.127 m y Karisimbi con 4.507 m. Puesto que habíamos tenido un buen entrenamiento con el treking en busca de los gorilas, el 26 de agosto, decidimos ascender a la cima del Bisoke.
Conocíamos el camino hasta la base del volcán y sabíamos que desde ese punto nos esperaban tres horas de ascenso, prácticamente vertical, con mucha vegetación y más barro aún. No voy a negar que la subida fue dura pero, poco a poco el entusiasmo inicial fue dejando paso al orgullo y la satisfacción, cuando oteamos las verdes aguas del lago en el cráter del Bisoke.
Satisfechos, tomamos el camino de regreso. El barro, la vegetación y la lluvia no hicieron sino complicar la bajada pero, al cabo de tres horas conseguimos llegar al parking, donde nos aguardaba la furgoneta que habría de llevarnos al hotel Serena. Nuestra sorpresa fue mayúscula al detectar que nuestro vehículo no arrancaba. Tras algunos minutos de incertidumbre y ayudados por los locales, empujamos la camioneta que afortunadamente arrancó.
Un par de horas después, mojados y cubiertos de barro, llegamos al hotel más lujoso de nuestro recorrido, donde nos esperaba una agradecida ducha, por fin, de agua caliente. Dormimos placenteramente hasta que, a las cuatro de la mañana, una gran explosión nos hizo despertar estrepitosamente y es que el Lago Kivu es uno de los tres lagos explosivos que existen en el mundo, debido a su alto contenido en gas metano.
A partir de este momento nuestro viaje sufrió un punto de inflexión, decayendo poco a poco. Durante los siguientes días, navegamos por el lago Kivu (tristemente conocido por albergar cientos de cadáveres del genocidio rwandés) hasta llegar al Ciangugu y de ahí al Parque Nacional Nyunwe, donde pudimos pasear por sus bosques, estremecernos bajo el sonido de sus cascadas y avistar multitud de primates, incluidos chimpancés.
Nuestro periplo terminó en Kigali (la capital de Rwanda) tras la visita al Memorial del Genocidio. En abril de 1994 el asesinato del general Juvenal Habyarimana y el avance del Frente Patriótico Rwandés desencadenó una multitud de masacres en el país contra los tutsis obligando a un desplazamiento masivo de personas hacia campos de refugiados situados en la frontera con los países vecinos, en especial el Zaire.
Mientras tanto, Naciones Unidas hizo oídos sordos ante la caótica situación dejando, literalmente, a cientos de tutsis a disposición de los machetes hutus. El Memorial, pone de manifiesto los fieles testimonios de los familiares de las víctimas, así como de los supervivientes.
No sé muy bien si fue cobardía, o tal vez vergüenza ante nuestro pasotismo, pero ni Dani ni yo tuvimos las fuerzas necesarias para poder hacer la visita completa del museo, aún siendo conscientes de que por el mero hecho de volver la cara, los hechos no cambian y las desgracias siguen ocurriendo.
África me ha enseñado muchas cosas. Ahora sé que no es más pobre el que menos posee, sino el que anhela tener posesiones. Sé que una gran parte de África continúa siendo en el siglo XXI el jardín de Europa y que precisamente los europeos somos los grandes responsables de muchos de sus conflictos. Sus gentes me han enseñado que no saben ser rencorosos, que son humildes, educados y alegres. Pero sobre todo he aprendido a apreciar las cálidas sonrisas de los niños y sus miradas de cristal.
Tips:
Imprescindible, el uso de un buen repelente de mosquitos
En Uganda
Los lugareños agradecerán cualquier obsequio: ropa, material escolar para los niños, comida...
En Uganda
Es muy aconsejable llevar un buen equipaje de mano, por si acaso la compañía aerea pierde tu maleta facturada, ya que tratar de comprar determinadas cosas, puede resultar muy complicado
En Uganda
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Publicado el 7/oct/2008, 05.57 |
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Últimos comentarios
zumazu dice:
muy interesante tu diario. Yo también he tenido la suerte de conocer la Africa no explotada por el turismo, la cual hace que exista todavía esa autenticidad en las personas que allí viven...He estado en Tanzania pero en Malí disfruté mucho más de todo...Te invito a leer mi diario 801 sobre mi viaje a Mail. Saludos
Publicado el 14/oct/2008, 13.34
xalito dice:
simplemente hermoso el diario, increible la aventura y las enseñanzas que dejaron en ti, un abrazo ![]()
Publicado el 7/oct/2008, 14.17
un viajero dice:
Interesantisimo tu relato. Muy bonitas las fotografias. Y excelente forma de transmitir vuestra experiencia para quienes nos animamos a visitar algun dia esos lugares.
Publicado el 8/oct/2008, 06.07
&nsbp;dice:
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Kiowa dice:
Que viaje tan hermoso, al igual que tu diario.
Una aventura totalmente recomendable.
Muy bonitas tus fotos.
Saludos
Publicado el 8/oct/2008, 07.59
MONIARGENTINA dice:
ES PRECIOSO TU DIARIO, REDACTADO IMPECABLEMENTE Y CON EL CORAZON. TODAS, ABSOLUTAMENTE TODAS LAS FOTOS SON BELLISIMAS !! TE ESCRIBIRE POR MP, UN ABRAZO !!
Publicado el 8/oct/2008, 11.08
mirnoca dice:
Alucinante tu relato y la fotos muy buenas, no sabes que envidia me da tu viaje ,pero para ir por esos lados tendria que ganar un premio, por lo caro que nos sale estamos muuuuuuy leeeeejos.FELICITACIONES
Publicado el 8/oct/2008, 13.25
SofiaRJaca dice:
Madre santísima!! Uganda y Rwanda!! casi nada!!!!!!!!!!! realmente hay que tener valor para pisar estos territorios!!! y mas cuando los arropa la sombra de estos grupos terroristas y ni hablar del genocidio del 94 !!! pero a la vez que afortunados en haber podido recorrer tan impresionantes lugares!! saludos! y felicidades!!!
Publicado el 8/oct/2008, 15.25
Porforrillo dice:
la bomba cris, enhorabuena, es el mejor diaro del mundo!!
Publicado el 11/oct/2008, 04.52
estelista dice:
hermoso tu viaje muy bello... muy bonitas fotografías.. todo me parece excelente, gracias por compartir tu experiencia con nosotros gracias..
Publicado el 14/oct/2008, 09.24
polarys dice:
AFRICA MIA , que maravilloso diario y las caritas de esos ninitos , son familias tan humildes y sin embargo nos dan muchas ensenanzas de vida.
Publicado el 14/oct/2008, 10.23
ancashino1 dice:
Sin duda una gran experiencia. Felicitaciones.
Publicado el 14/oct/2008, 10.49
LilyLC dice:
Cristina EXCELENTE TU RELATO.Lleno de vivencias, de informaciones y las fotografias que plaman bien toda la historia. Merecido el destacado. Leer tu relato ha sido transportame imaginariamente a toda la Sábana Africana y su gente.Hermoso en verdad. FELICIDADES.
Publicado el 14/oct/2008, 12.13
PILARRR dice:
jooo aun no me dio tiempo a leer el diario, pero con solo ver las fotos solo puedo decir una cosa: ALUCINANTES!!! como se puede sacar a esos gorilas de tan cerquita!! que genial!! que preciosidad!!! te estoy leyendo. Saludos!!!
Publicado el 14/oct/2008, 12.31
Zazu-Ibiza dice:
preciosas fotos....que bonito poder hacer un sueño realidad...estar instantes con los gorilas es uno de los mios....espero que las guerras que habituan por alli no hagan que mi sueño se esfume y pueda hacer fotos tan marvillosas! Felicitaciones.
Publicado el 14/oct/2008, 13.59
Karencia dice:
solo dire wuauuuuuuuuuuuuu!!!
Publicado el 14/oct/2008, 16.31
Xelaju dice:
Excelente diario, por que para los que no tenemos el dinero suficiente para visitar Africa nos queda el consuelo de leer tan lindas narraciones, jjajajajajjaa!!!!
Saludos desde Guadalajara en México!!!!
Publicado el 14/oct/2008, 16.47
sonian dice:
Excelenteeee! Felicitaciones! Un abrazo.
Publicado el 14/oct/2008, 18.57
GerardoSilveira dice:
Muy lindo tu relato, que maravilla poder visitar el continente que dió origen a la humanidad, las fotos son impactantes y hermosas!, mi voto es un excelente para vos, te mando un fuerte abrazo desde Uruguay!
Publicado el 14/oct/2008, 21.26
dorisgonza dice:
Bellisimo, Impactante diario con unas fotos que lo dicen todo¡¡
Felicitaciones.
Publicado el 14/oct/2008, 21.29
elenol dice:
Muchas gracias a todos por vuestras felicitaciones. Me emociona enormemente. Zumazu, tomo nota de tu diario.
Gracias, de verdad.
Publicado el 14/oct/2008, 22.34
fernaval dice:
muy interesante tu diario , gracias por compartirlo
Publicado el 15/oct/2008, 03.26
yayiove dice:
Por cada ser vivo que nos penetra con su mirada, por cada viaje que logramos realizar a través de la transparencia de la humildad y la pureza humana, nos reconocemos, nos reencontramos con el amor que todo lo crea, lo conecta, lo une. Gracias por tu viaje, que ha sido mi viaje. Sin ti, mi corazón no hubiese encontrado en la oscuridad del falso cosmético comercial, el camino hacia la belleza de los ojos tiernos de una criatura inocente. Sin ti, no hubiese comprendido que la grandeza está oculta en la sencillez. Muchas gracias.
Publicado el 15/oct/2008, 09.05
testadicazo dice:
Muy bien redactado.Simplemente increible cris
Publicado el 22/oct/2008, 20.37
elenol dice:
Gracias chic@s
Publicado el 23/oct/2008, 07.59
TRANGO dice:
Simplemente, excelente experiencia
Publicado el 24/oct/2008, 05.13
entropia2002 dice:
Realmente no tiene desperdicio tu relato.que avaentura magnifica. conocer ese continente que te traslada a los libros de cuentos infantiles y todas las fantasías. maravilloso.
Publicado el 24/oct/2008, 19.53
ritadechile dice:
Hace poco leí un reportaje sobre los gorilas de la montaña y quedé enamorada del tema .Y ahora este diario de viajes maravilloso, sólo te puedo decir gracias, por escribir con el corazón
Publicado el 25/oct/2008, 01.15
gloria_chile dice:
elenol, aca he leido muchos diarios con relatos divertidos, interesantes, practicos, etc he visto varios con fotos maravillosas (como las tuyas) pero el sentimiento de fragilidad q me produjo tu relato con tanto sentir.....ha sido tremendo....mas q el turismo me has dejado un analisis para el alma.gracias y definitivamente muy buena tu eleccion para tomar riesgo.
Publicado el 25/oct/2008, 19.55
un viajero dice:
elenol. me encanto tu diario, se me eriza la piel de pensar en esos niños picando piedras....
bellicimas fotos felicidades por este viaje!!!!.
cariños, Naty
Publicado el 28/oct/2008, 11.18
reke dice:
La verdad es la caña y mas ver a un montañero en la gran sabana pero todo por el amor a una mujer que pronto tengais otro viaje de estos y que siga escribiendo lineas como si fuera una novela un abrazo aaaahhhh y si excelente
Publicado el 28/oct/2008, 22.03
tomellosa dice:
Hola .me has dejado alucinada. me ha hecho mucha ilusion leer esta experiancia tan alucinante pues este 13 de agosto voy a realizar con mi novio el mismo viaje y me ocurre un poco lo que ati que me lo llevo un poco forzado. si que me gustaria que me ayudases en cuanto a ropa que me tengo que llevar y si hicisteis el rafting y si pudes facilitarme alguna ayuda te estaria muy agradecida
Muchas gracias
Publicado el 30/jun/2009, 12.33
ontravelling dice:
me ha encantado tu relato!!!
nosotros ya tenemos los billetes para viajar a finales de agosto.. Uffff!!!! cuanto queda!!!! he sacado mucha información de campings i hotelitos, muchas gracias!!!
Publicado el 29/mar/2010, 14.47
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Uganda & Rwanda, cálidas sonrisas y miradas de cristal
Uganda | 7 de octubre de 2008
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