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Corto viaje a Suiza y Alemania

Escribe: camarazu44
Mi viaje me lleva desde Málaga hasta Basilea en avión, una corta visita a Gretzenbach, en el cantón de Soloturn. También visito Aarau, ciudad vecina, muy medieval, así como Weiningen, cerca de Zúrich. Mi viaje sigue hasta Mahlstetten, entre el borde Este de la Selva Negra y el lago de Constanza. Sigo para Frankfurt y Neu Isenburg , más al Norte, hasta donde llego con el tren. Regreso por ferrocarril hasta Basilea, desde donde vuelvo a Málaga, otra vez en avión.

 

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Tuttlingen, Mahlstetten y Schwenningen

Tuttlingen, Alemania — domingo, 22 de mayo de 2011

A la llegada del tren no me estaban esperando - como planeado - pero supongo que la persona se ha atrasado un poco. Por suerte, en la sala de la pequeña estación había un kiosco con bocadillos y bebidas. Los bocadillos me miraban sonrientes y me pedían que me los llevase todos. Le hice el favor a uno de ellos y me hice de un delicioso bocadillo de salami con lechuga, tomate y pepino (2.30 Euros), el pan era de granos variados y supo delicioso. Pude saciar mi insistente apetito que venía trayendo desde Suiza, ya que mi amigo - como cualquiera - tiene que trabajar y ha salido de la casa a las 6 de la mañana, sin más que un café. Claro que sucede como siempre, apenas dado el primer mordisco, llegó mi amigo, cargamos todo en el coche y fuimos a un paraje precioso ubicado a orillas de la Selva Negra, todo verde, muchos árboles, flores y arroyos cristalinos. Tuvimos que pasar por el centro de Tuttlingen y cruzar el Danubio.

El enorme complejo de un antiguo molino de agua - de su propiedad - nos recibió con dos simpáticos perros, caballos y la gigante rueda de las máquinas lentamente girando con la fuerza del arroyo. En este singular paraíso acostumbro a pasar algunos días cada poco tiempo desde hace muchos años (ahora que tengo la "ñ" en el ordenador, puedo escribir "años" sin dejar atisbos de duda). Hemos hecho paseos por los enormes bosques de la zona y también he ido a Tuttlingen a comprarle un encargo a mi esposa, que lamentablemente no me ha acompañaado en este viaje. Después de pasar cuatro días haciendo poco y nada - una delicia - pude hacer lo que realmente quería, que eran simplemente unos días de descanso fuera de mi casa, en donde siempre hay algo que hacer, arreglar, terminar o corregir.

Una de las tardes la pasamos viendo un lugar cercano, donde es uno de los dos nacimientos del Danubio. Una parte del Danubio nace en esa zona, luego desaparece en la tierra y reaparece más allá para finalmente convertirse en un gran río que atraviesa gran parte de Europa.

A los cinco días me han llevado a Schwenningen (Villingen-Schwenningen), donde yo estaba invitado a una gran fiesta de cumpleaños (70) en la familia. En Schwenningen no hubo forma de sacar fotos porque mi cámara dijo NO, obviamente por razones técnicas. La fiesta fue un éxito y mi poesía también. No por nada la había escrito hacía meses y fue toda una sorpresa.  Por la tarde del día siguiente me llevaron a Villingen, la otra parte de la ciudad, a la estación de trenes, ya que iba a tomar un tren a Baden-Baden, Frankfurt y Neu Isenburg.

Los billetes para los trenes los he sacado por Internet hace meses y todo ha salido a las mil maravillas. El primer tren regional de dos plantas que me llevó hasta Baden-Baden estaba atestado de ciclistas y sus bicicletas, mochilas y cosas, ya que era domingo y todos volvían de la Selva Negra, de sus excursiones. La verdad que el ambiente era muy agradable, lleno de jóvenes, risas y alegrías. Todo muy educado y correcto, con muchos "permisos" y "persones", "gracias" y "de nadas". Mis compatriotas son muy educados...

En la estación de Baden-Baden solamente me quedaron unos minutos para el tren (ICE de Alemania = AVE de España) en conexión a Frankfurt. Las dos maletas, llenas de regalos y cosas que me han dado, pesaban mucho y apenas pude cargar con ellas. Apenas llegué al tren y me acomodé, noté que los asientos eran de cuero. Era la primera clase. Rápido me fui a la segunda y acabé en un compartimiento bastante amplio, en el cual estuve hasta Frankfurt. Inmediatamente conecté a Neu Isenburg, gracias a la ayuda de un pasante turco que entendió mi pregunta en su propio idioma, ya que la oficina de información estaba atestada de gente. En Neu Isenburg me esperaba mi familia y todos juntos nos fuimos a su casa, a conversar y cenar. Un merecido descanso después...

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