Diarios de viaje > Italia, Europa
¡Buonanotte all´Italia!
Escribe: babydollspain
El norte de Italia es un destino que atrae por sí sólo, sin artificios ni decorados, simplemente con nombrarlo como un talismán despierta en nuestra mente sonidos de aguas mansas en lagos, vientos endemoniados que le cortan la cara a montes nevados, arquitecturas majestuosas que muestran sus mejores galas a nuestro paso...
El Piamonte, situada a "los pies de los montes" Alpes suizos y franceses y la Lombardía ("tierra de los Longobardos") son dos regiones que presumen de paisajes...
Turín: 4 de Noviembre: Día de las Fuerzas Armadas
Turín, Italia — miércoles, 4 de noviembre de 2009
Es abandonar el Hotel, unos pasos no más, y estoy en Piazza Castello.
Cuál es mi sorpresa cuando, tan temprano (9 de la mañana escasas) la plaza está tomada por innumerables gentes con uniforme de gala y sus edificios lucen mosaico multicolor de banderas que ondean.
Me dicen "es el día de las Fuerzas Armadas".
Curioseo, saco algunas fotos, deambulo por la plaza intentando pasar desapercibida entre tanto galón y tanta medalla y disfruto observando los preparativos del desfile que se presagia.
El Palazzo Reale y el Palazzo della Regione son testigos mudos de todo el boato y parafernalia que conllevan estos fastos, espejo descolorido de otros más lejanos que dibujaron de gloria sus siluetas de piedra.
Salgo de la multitud y me interno en la ciudad por calles que ya me son familiares.
Llego hasta la Piazza San Giovanni, donde se alza Il Duomo de Turín (o la Cattedrale di San Giovanni Battista, como también se le conoce).
Arquitectura renacentista, su torre del campanario fue erigida en 1.470 con forma románica.
No es un edificio espectacular, pero es sobrio, elegante en su sencillez.
Justo al lado se hallan los restos del Teatro Romano del siglo I d.deC.
Pero lo que realmente hace célebre este Parco Archeologico de la "Augusta Taurinorum" es la Porta Palatina (Porta principale sinistra), que era la puerta de entrada de la antigua ciudad romana por la zona norte.
Vígias impretéritos de la ciudad fantasma encontramos las estatuas de Julius Caesar y de Caesar Augustus desafiando a los tiempos.
Después de esta cita fugaz con la Historia, llego a la Piazza della República, a unos metros nada más, y me topo de bruces con la vida burbujeante a estas horas de la mañana.
Centenares de puestos y tenderetes me sorprenden con su colorido y la vivacidad de sus gentes anima este mercado en plena calle.
Es de destacar la Marquesina del Reloj (Tettoia dell´Orologio) del edificio en cuyas entrañas se adentran, cual refugio, las mercancías y las gentes.
Camino sin rumbo, observando sin más, empapándome de la ciudad, de sus gentes anónimas que me encuentran en mitad de sus pasos...
Me adentro en los Giardini Reali atraída poderosamente por la llamada del otoño palpitante en sus árboles...
La sensación de abandono me acompaña, alterada sólo por el ladrido lejano de algún perro que juguetea con hojas amarillentas que le vuelan alrededor de su hocico temiendo posarse en el suelo...
Los árboles me ignoran, ensimismados en su oficio de acariciar los aires fríos de la mañana y un sol tímido me escribe en el rostro la canción más hermosa del mundo...
Es el otoño, es el desprenderse de sueños pesados o caducos, es empujarse el alma cuesta abajo aún a pesar de no saber cómo frenaremos las ansias al llegar al precipicio.
Embuída en mis pensamientos sigo a mis pies por sobre los rieles de un tranvía que no terminar por venir amenazante a sacarme del ensueño...
De repente descubro, semiocultos entre árboles infinidad de furgones policiales y vehículos militares.
Vuelvo al presente y se me despiertan todas las alarmas cuando veo (y me ven) varios policías que vigilan la zona (de posibles terroristas??? ejjeje).
Se me acercan con el "buon giorno signora" y yo me pongo en tensión porque no se si me he colado en alguna zona de alguna manera "protegida".
Después de intercambiar varias frases todo son risas y palabras amables...
Me cuentan de la festividad del día de hoy, me preguntan de mi procedencia y se ofrecen como expertos fotógrafos...
Me marcho, no sin antes despedirme, el desfile espera por mí...
Cuando llego de nuevo a la Piazza Castello está en plena efervescencia.
Me camuflo en un lateral procurando no tener más "incidencias" con la autoridad y me dedico a deleitarme con el colorido del desfile y la sugestiva música militar.
Se abren las verjas, se aparta la multitud, me dejan sola en mitad de la plaza... el desfile viene hacia mí!!!!
En un acto reflejo me aparto para dejarles paso...
Viejas glorias portadores de hazañas pasan rozándome y me miran de reojo con rostros inexpresivos... intento respetar y no hacer demasiadas fotos...mientras resuenan en mis oídos dos palabras que son las más repetidas el día de hoy: "grazie ragazzi" (homenaje por un día tal vez a la labor de estas personas).
Me marcho por calles laterales buscando en el cielo la figura de la Mole Antonelliana, particular estrella polar turinesa que nos ubica en cualquier momento por más perdidos que estemos.
He decidido subir al mirador que la corona a más de 85 metros sobre el suelo para despedirme de Torino desde las alturas donde transitan sólo ángeles.
Arriba las vistas son indescriptibles, la ciudad rígida de pura piedra, las nubes como gasa rodeándola, los tejados rojizos mirándote sabiéndose bellos...
Las montañas invisibles no se otean, pero se les siente, el aire que se enreda en mi pelo susurra canciones alpinas aprendidas en las nieves perpétuas.
La colina se lava el rostro en el río amigo que le pasa entre los dedos de los pies...
Turín se despereza, se sacude la escarcha y saca brillo a sus árboles color grana...
Sus alamedas me besan en la boca como regalo o como recuerdo.
La ciudad me abraza sin yo quererlo.
Soy ave de paso a la espera del viento justo que se arremoline en mis alas arrastrándome más allá de otras verjas.
No hay jaulas de belleza que me contengan.
Dejo que me bese en el cuello cual si no lo sintiera... y bajo sin detenerme ni a mirar ni a pensarlo.
Huyo por calles sombrías y estrechas, la famosa Contrada dei Guardinfanti (barrio de los Guardainfantes).
Debe su nombre a las voluminosas estructuras de madera que las damas utilizaban antiguamente para mantener en horma sus faldas (los guardainfantes).
Barrio antiguo de calles evocadoras repletas de talleres y anticuarios, pasear por él es sumergirse en una atmósfera de otros tiempos, calles portadoras del encanto mismo de los cuentos.
Acerco mis pasos hasta el Collegio dei Nobili, edificio barroco que alberga el Museo Egipcio, y tras horas recorriéndolo, decido buscar los rayos del astro rey en la Piazza Solferino.
Quiero despedirme de la ciudad desde esta plaza en la que se instala el Atrium, dos pabellones de madera, cristal y acero que se recortan en ella dándole una singular anatomía.
Me recibe la estatua ecuestre de Ferdinando duque de Génova, me reciben sus árboles y su magnífica Fuente Angélica que representa las Cuatro Estaciones.
Me reciben los turineses que buscan regufio en ella, parejas de enamorados que conversan, viandantes ociosos contagiados de emociones que le transfiguran a la ciudad el rostro...
Oasis para la lectura o para escucharse uno la propia respiración, esta plaza transpira cultura y modernidad por todos sus poros.
Me siento sobre la fría piedra y recuesto mi espalda a los pies del duque de Génova.
Dejo que el sol se cuele por entre los edificios y venga a contarme sus brindis aventureros por los cielos turineses.
Él me entiende, me viene siguiendo los pasos, y yo le entiendo su rumor de explosiones lejanas, ardiéndole las entrañas.
Turín no es su amigo, la ciudad le recibe como a extraño...
Le guiño un ojo cómplice y corre desbocado hacia mi regazo.
Ey, ey, ey.. ya!!!
Puedes venir en mi maleta (promete no hacer ruido porque el revisor del tren no sabrá entenderlo...), pero cuidado con abrasarme con tanto cariño...
Partimos fugitivos de Torino... al otro lado de la vía nos espera una antigua amiga: Milano.
Bye.
Tips:
Si teneis oportunidad de visitar Turín (o cualquier otra ciudad del Piamonte italiano) no debeis desaprovechar la ocasión de comprar unas buenas botellas de vino.
Dicen (los grandes sumilleres) que el vino piamontés es el mejor del mundo (habrá que comprobarlo no?).
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Últimos comentarios
martindaco dice:
Veo que has ido sacando tiempo para ir completando el bonito diario que nos regalas y la bonita colección de fotografías.
Gracias
Publicado
babydollspain dice:
Gracias a ti Martin, en un último empujón ya acabo los 2 capítulos que faltan.
Besos.
Publicado
pibaes dice:
No se porqué nena pero cuando te leo, tengo la sensación que en tu pluma fluyen las palabras con tal facilidad que lo acabas sin darte ni cuenta..jejeje...siento qe pasaras una noche febril, pero te felicito por superarlo pronto y seguir disfrutando intensamente de este dia en Torino
Besos
Publicado
babydollspain dice:
Pasé la noche en el hotel con pesadillas por la fiebre (o no fue por la fiebre?? jejej).
A veces la imaginación se me desborda... ajjajaja
Pero no fue nada... sólo un poco de frío por andar bajo la lluvia sin paraguas (soy así de valiente, luego pasa lo que pasa).
Besos guapa.
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Capítulos de este diario
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1
Milán: Cuando las promesas hay que cumplirlas...
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2
Pavía: Donde las batallas deciden Imperios
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3
Turín: Una ciudad evocadora por descubrir
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4
Torino: Il Borgo Medievale (la porta dei sogni)
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5
Turín: 4 de Noviembre: Día de las Fuerzas Armadas
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6
Museo Egizio di Torino
En Turín...
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