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Medellín - Cartagena en Bici

Escribe: jose-lozano
Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad. Albert Einstein (Tomado de jamerboi.com.ar)

 

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Coveñas - Turbaco

Turbaco, Colombia — miércoles, 19 de noviembre de 2008

Quinto día.
Coveñas - Turbaco
19 nov 2008
Las altas temperaturas de la jornada anterior y la incertidumbre que teníamos sobre la meta de este quinto día de viaje, motivó que madrugáramos mas de lo habitual e iniciáramos la pedaleada a las 5:40 am.
Al planear el recorrido, vimos que en la ruta hacia Cartagena había una población llamada San Onofre, distante 75 kilometros de Coveñas, la cual podría ser sitio de llegada de una etapa. Consultando en Internet, observamos que dicha población se ubica a unos 5 kilómetros del mar y cuenta con una playa llamada "Berrugas", promocionada como destino turístico del norte del golfo de Morrosquillo. Consideramos que esta era una opción viable y decidimos dirigir nuestro rumbo en esa dirección.

El día anterior, después del reposo y en vista del "mar de leva" que azotaba las playas de Coveñas, cubriendo en su totalidad los espolones de protección, decidimos que nuestra estancia en esta población solo sería de una noche y que al día siguiente continuaríamos nuestro rumbo hacia el norte. Aunque pensándolo bien, creo que mi compañero de ruta ya había decidido salir huyendo de este pueblo y no permanecer un minuto mas en él, debido al ataque masivo del cual fue victima por parte de unos voraces zancudos que lo consideraron un suculento manjar llegado del interior. ¡Me costó mucho, convencerlo que esos bichos eran zancudos y no pirañas! Poco valieron mis explicaciones para hacerle entender que esos carnívoros peces no viven en el mar, que habitan en el río Amazonas y que las pirañas voladoras solo se ven en las películas.   
Estuvo el pobre Julio tan aterrorizado con estas encarnaciones de Drácula, que en algún momento consideró no salir a buscar comida y atrincherarse en la habitación por el resto de la noche.  Todavía recuerdo como llegaban de a miles estos molestos bichejos, se posaban sobre sus piernas y sin ningún pudor clavaban los puntiagudos aguijones en la dermis de mi compañero. Al cabo de un buen rato y ante mi insistencia decidió embadurnar su piel con litros de repelente para insectos.  

Estaba contando que partimos a las 5:40 am, con una agradable temperatura y una fresca brisa marina que acompañaría los primeros kilómetros del día. A los pocos minutos de haber dejado Coveñas encontramos la población de Tolú y allí la carretera hace un giro a la derecha para dirigirse a Toluviejo, distante unos 20 kilómetros.
Al cabo de la primera hora y 45 minutos de camino detuvimos la marcha para hacer un poco de estiramiento. Estábamos en esas, cuando a la distancia escuchamos unos aullidos que llamaron nuestra atención, dirigimos la mirada hacia un bosque ubicado a la izquierda de la vía, atravesando un potrero de 300 metros de ancho aproximadamente y dedujimos que de allí provenían. Eran los monos aulladores empezando el día. Coincidencialmente, la noche anterior habíamos visto en la tele un programa de mandriles que sostenían sangrientas peleas por comida y empezamos a especular acerca de la agresividad de los monos aulladores y si nos estarían observando como su posible desayuno; pues los aullidos eran realmente amedrentantes. Confiamos en que fueran vegetarianos y permanecimos allí otros 10 minutos escuchando como se hacían más intensos y sonoros.

Continuamos el camino esperanzados en que la temperatura no subiera desbordadamente y nos permitiera tener una jornada más benigna que la anterior. Pasamos por un costado de Tolú Viejo, apenas observando desde las bicis el poco movimiento que a esa hora se vivía y en cuestión de 5 minutos ya lo habíamos dejado atrás. Llegamos a una bifurcación del camino que indicaba a la izquierda San Onofre y a la derecha Sincelejo. Seguimos por la izquierda con el objetivo de recorrer los 40 kilómetros restantes en 2 horas aproximadamente. 
Cuando los "cateyes" marcaban 73 kilómetros y el reloj indicaba las 10:10 a.m. llegamos a San Onofre. Entramos a observar el panorama; recorrimos sus calles, vimos buen movimiento comercial y avanzamos hasta el parque principal. Preguntamos por una sala de Internet, pero la cara que puso el lugareño, nos dio a entender que era muy remota la posibilidad de encontrar una. También pedimos información relacionada con la playa "Berrugas" y nos contaron que era un sitio de pescadores, que no había buena infraestructura para el turismo y que la carretera para llegar allí, estaba en malas condiciones. Ante tal panorama y debido a que aun estaba temprano, decidimos continuar la ruta hacia el norte. Consultamos el mapa para determinar la población más cercana y vimos que lo más próximo era el municipio de "Maria La Baja", ubicado a unos 38 kilómetros de distancia. Tomamos unas fotos en el parque principal y partimos sin saber donde finalizaría la etapa. 

Anduvimos varios kilómetros hasta que encontramos el aviso que indicaba la desviación a la izquierda hacia "Maria la Baja". Decidimos no entrar a este municipio y seguir por la carretera principal buscando un sitio en la vía llamado "Cruz del Viso". No teníamos claro si era un caserío o un municipio que nos diera la posibilidad de finalizar la pedaleada del día. 

 El sol se ensañaba en nuestras espaldas queriendo despellejar la piel bajo la lycra de las camisetas. El reloj marcaba la una de la tarde y en medio de aquel tedioso sopor, capaz de adormecer a los renacuajos de las ciénagas circundantes, encontramos un fresco paraje y detuvimos la marcha. Sin pensarlo dos veces, Julio se tendió a la sombra de un frondoso árbol y dejó que su cuerpo descansara sobre la maleza que ahora servía de colchón.

Al cabo de varios minutos de relax observamos que a unos 20 metros de donde estábamos, por una puerta de alambrado, salía una manada de novillos que guiados por unos desabrochados vaqueros se dirigieron raudamente hacia nosotros, dándonos tiempo apenas de protegernos con el tronco principal del árbol. ¡No sabemos si los cachos de nuestras bicis tuvieron algo que ver con aquel furtivo encuentro!  
Una vez superado el susto, sacamos los mapas para calcular la distancia faltante hasta "Cruz del Viso" y encontramos que afortunadamente, solo faltaban 5 kilómetros. Montamos las bicis y nos dirigimos a buscar la "sopita de hueso" del día. En menos de 15 minutos llegamos al tan anhelado paraje para encontrarnos con la sorpresa que efectivamente era eso. ¡Un paraje, no más! El reloj marcaba las 2 de la tarde y saciar el hambre era lo más urgente.

Recobramos las energías gastadas en los 135 kilómetros recorridos desde Coveñas, reposamos por una hora y emprendimos la parte final del trayecto para llegar a Turbaco.  

Tomamos la vía principal a Cartagena, conocida como la Troncal de Occidente.  Una carretera algo estrecha para la cantidad de vehículos que por allí transitan y con una berma nada amigable con los ciclistas. A diferencia de la mayoría de vías transitadas en días previos, ésta era demasiado profunda a consecuencia de las múltiples capas asfálticas que han levantado la carretera. Había tramos en los cuales la altura del asfalto llegaba a los 30 centímetros y por lo tanto era mejor andar por la descuidada berma para no arriesgar con las tractomulas que pasaban a nuestro lado. Transitamos en estas condiciones unos 10 kilómetros hasta un punto en el cual la vía se divide en 2. A la izquierda sigue la mayoría de tráfico pesado que se dirige a Mamonal y a la derecha continua la vía que va al municipio de Arjona y posteriormente a Turbaco. A partir de allí, las condiciones mejoraron y el desplazamiento se tornó más amigable y relajado.  

Transitamos los últimos 25 kilómetros con un clima mas benigno que el soportado durante las horas del medio día. Contemplamos los paisajes circundantes al Canal del Dique, uno de los brazos del Rió Magdalena que desemboca en la bahía de Cartagena, causante de la gran catástrofe ambiental en los corales de las Islas del Rosario. Vimos las inundaciones a lo largo de kilómetros y kilómetros de tierras dedicadas al pastoreo y a la vivienda.
Como sacada de una historia Garcia Marquiana, una choza de madera con techo de paja flotaba en las aguas del canal y solo las cigüeñas se atrevían a visitarla. 

Después de ascender una corta loma que ya no parecía tan corta debido al cansancio acumulado, llegamos a Turbaco y un diluvial aguacero nos recibió al entrar a sus calles. Buscamos refugio en el volado de una casa y allí una familia nos proporcionó asiento para que los acompañáramos en la tradicional visita vespertina que acostumbran los habitantes de la costa. Conversamos por espacio de 2 horas y al finalizar el aguacero nos despedimos.

Avanzamos hasta el parque principal y conocimos la popular casa del alcalde que realizó elecciones simbólicas para demostrar su afecto por Barack Obama. Los colores y estrellas de la bandera gringa adornaban la estructura y los avisos alusivos al presidente electo confirmaban la devoción de este pintoresco alcalde. 

Las ondulantes colinas y fresca brisa, hacen de Turbaco una población distinta al resto de poblaciones costeñas visitadas hasta el momento. Sus casas, altas y bien conservadas, difieren de las maltrechas construcciones vistas a lo largo de este viaje. La arquitectura, bondadosa en detalles y espacios, hace de este Municipio un sitio obligado de visita.

Encontramos alojamiento en las afueras del pueblo en el hotel "La Cabaña. Una habitación en buenas condiciones sirvió para descansar de la etapa mas larga del viaje y relajarnos casi del todo,  pues apenas faltaban 10 kilómetros para la meta final en "El Corralito de Piedra".    

Datos de interés
Coveñas - Turbaco = 170 Kilómetros
Distancia acumulada en los 5 días = 691 kms
Tiempo sobre la bici = 8 horas y 8 minutos
Velocidad promedio =  21.1 Kms/h
Hotel "La cabaña" en Turbaco, tarifa $17.000 cada uno. (8.5 US cada uno)
Alimentación del día, aproximadamente $23.000 cada uno. (11.5 US cada uno)

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Últimos comentarios

juliantafur dice:
Hola amigo, alucinante y hermoso el viaje en bici hacia la costa. quede con la duda del relato de la ultima etapa con la llegada a Cartagena. ¡como fueron esos ultimos kilometros?¿ como es el sentir de la satisfaccion del la meta cumplida? jeje un saludo fraternal. Me encanto el relato.
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MONIARGENTINA dice:
Qué placer leer un diario tan bien escrito !!
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Miguelo33 dice:
amigo y que paso con las fotos de gambote ,,,, las fotos del vizo....¿¿¿ y una pequeña pregunta e inquietud a la vez?? por que se fueron por la via mas larga si la meta era tan arriba....en planeta rica rica hubieran seguido derecho y en sincelejo hubieran pasado la noche,.,,bueno de todas maneras felicitaciones se lo merecen,,,,
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Con los monos aulladores detrás

   

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