Diarios de viaje > América del Sur
Los caminos del norte: De Argentina a Bolivia
Escribe: carios
Salí de Buenos Aires con mi mochilita, algunos me decían "falsa mochilera" porque me fui en avión, pero que va... tenía poco tiempo, y debía aprovechar al máximo. El vuelo fue puntual, ni un minuto más ni uno menos. Y como lo leí en algún blog...
Un día en Tupiza y vuelta a mi país
Tupiza, Bolivia — jueves, 20 de mayo de 2010
El señor que está en el asiento me pregunta de dónde vengo, a dónde voy (jajaj, no es un cliché) y se sorprende que una chica ande sola viajando. Me cuenta que fue a hacer unos trámites y que cree que llegaremos no antes de la mañana, y no a las 4, como está anunciado. Para mí mejor en estos casos la demora, porque tampoco conozco el lugar para andar dando vueltas en busca de hospedaje. Tenía en mi cuaderno de anotaciones unas direcciones de hostales y hoteles que además hacían excusiones tipo Triatlón, así que me disponía a hacer todo eso.
El espacio entre asiento y asiento era pequeño, y también con el espacio de mi vecino, que de tanto en tanto, un poco dormido se venía para mi lado. Yo trataba de dormir o aprovechaba la oscuridad de la noche para ver el cielo por la ventana, mientras continuaba con mi música. 2, 3, 4, 5 de la mañana, y no, todavía no llegábamos. Comenzó a amanecer, mi vecino, después de observar por la ventana exclama “uuuuhhhh pero no llegamos hasta las 8!!!” todavía nos falta pasar “nomeacuerdoquecosa” y “nomeacuerdotampocoqueotrolugar”. Así que seguimos conversando. Dos horas después, yo pensando en cuanto extrañaba mi mate, y porque caramba le había hecho caso a mi amiga para no llevarlo, el colectivo se detiene por segunda vez (ya lo había hecho en medio de la madrugada y pareció ser la rueda que se había pinchado). No podía suceder de nuevo, pero así fue, por segunda vez se pinchaba la goma!, y entonces teníamos que ir a algún taller para que la arreglen. Por suerte estábamos en la entrada de Tupiza, así que después de averiguar cómo ir hasta la zona céntrica, tomé mi mochila, saludé a mi compañero de toda la noche, y me fui caminando sola, en medio de quebradas y un río. Estaba, vamos a decirlo, totalmente perdida, y por primera vez con un poco de miedo, porque esta sí era la primera vez que casi no había averiguado sobre el lugar, solo lo había escuchado nombrar por mucha gente en Uyuni. Por suerte el sol había salido, y ya no estábamos a tanta altura, pero el caminar con todo a cuestas, el aire fresco y la altura, hacían que mi respiración todavía estuviese agitada.
Así que caminé, caminé, descubrí el centro y encontré el Hotel Mitru, que además tiene la excursión de Triatlón, junto a Tupiza Tours. El triatlón de un día empezaba en media hora, así que me alisté rápido, dejé mi mochila para después hacer lo necesario y hospedarme (yo quería ir a un lugar un poco más económico pero dadas las circunstancias de una noche casi sin dormir y que iba a tener que estar en un triatlón, me pareció hasta casi necesario contar con habitación y baño caliente).
Así que los compañeros que me tocaron para el único jeep que hacía este tour eran dos amigos neozelandeses, que poco hablaban, excepto entre ellos mismos. José es el coordinador, y no habla más que español, y yo fui la traductora oficial de todo el día, para explicarles a mis amigos neozelandeses a dónde nos dirigíamos. Comenzamos la travesía en jeep por quebradas y cañones realmente asombrosos. Nada que envidiarle a los norteamericanos con su Cañon del Colorado. Un lugar de absoluto silencio y paz que se llamaba el Cañón del Duende. Allí me quedé durante horas asombrada por los ecos que se escuchaban al hablar entre nosotros, por los contrastes de un cielo increíblemente celeste con los cañones de unos colores también increíbles y los verdes de la poca vegetación. Tienen que verlo por ustedes mismos. Incluso estuvimos en lo que se llamó “La Poronga” (sisisis, así como lo escuchan), algo que en Argentina es de bastante mal gusto denominarlo así.
Después de eso picnic en otra quebrada junto al río, mucha paz, pocas palábras entre los presentes, solo se escuchaba el correr del hilo del río y los pájaros que iban y venían, en un ambiente por primera vez en muchos días caluroso. La segunda parte del Triatlón (el primero fue la recorrida en Jeep) se trataba de un descenso en bici, desde el punto más alto, El sillar. No antes de pasar por la casa de José, que buscó a su esposa y a su pequeño bebé para sacar a pasearlos a ellos también (¿??). Mi ansiedad estaba en pensar cuanto tiempo hacía que no subía a una bicicleta, y si era correcto mi retorno a este bendito medio de transporte bajando 3700 mts, en una montaña. Creo que estaba un poco loca, o tal vez la altura provoque la poca lucidez para personas como yo. En fin, lo hice, aunque al probar la bici me di un golpe de aquellos que hoy incluso en días de humedad me duele la muñeca, solo para recordarme que si quiero puedo, y que si logré bajar un cerro de 3700 mts sin siquiera resbalarme durante el descenso, es que puedo hacer cualquier cosa!. Bueno, esto lo tienen que probar.
El último tramo de esta experiencia frenética y sin antecedentes (al menos en mi vida) fue la de “cabalgar”, porque una cosa es subirse a un caballo y andar a un ritmo de principiantes y otra cosa es cabalgar, algo que tampoco en mi vida había hecho, pero tuve que aprender de prepo para estos casos. La cuestión es que la cabalgata fue por La Quebrada de Palmira y El Valle de los Machos, todo siguiendo la línea de las formaciones del viento como sucedía con “La Por…” (lo siento, es irreproducible).
El resumen de Tupiza y esta experiencia es muy buena, aunque a mi gusto, le faltó un poco de magia, como lo acontecido en el desierto, en Uyuni.
Esa noche, después de llegar, curarme la herida, y salir a conocer el pueblo, voy de inmediato a comprarme el pasaje para volverme a Argentina. Me sobraban días por las continuas escapadas en Uyuni, Potosí y Tupiza, así que pensaba seguir mi viaje en Jujuy, del lado argentino. Tenía para conocer Yavi, Humahuaca y Tilcara, e incluso visitar a mi amiga, la que me había hecho en el taxi al comienzo del diario, se acuerdan?. Amancay.
En la estación de buses, se me encendió la lamparita, me dije “esta vez no me agarran con las demoras en los viajes sin poder estirar las piernas”. Recordaba que en todos los bondis en los que había viajado, siempre eran los pasajeros de la primera fila los beneficiados, porque como están hechos dichos colectivos, tienen más espacio, en todo aspecto. Así que me saqué el asiento nro 1!!!.
TIP para el viajero en bondi en Bolivia: Compren las primeras butacas (o asientos) del bus. Ahí hay más espacio para estirar las piernas, sobre todo cuando un viaje de 4 se puede transformar en 8hs. Y esto es MUY probable que así suceda.
Me subo nuevamente al bondi, me siento contenta porque puedo leer mi libro “comer, amar, rezar” con las piernas estiradas!! Lo que sí, esta fue la primera vez que viajaba de día, y por razones excepcionales, llegó a Villazón media hora antes de lo que me habían informado!!
Ya estaba emocionada, no me pregunten por qué, porque en todos los lugares la había pasado de diez. Pero ya ven, al parecer la tierra de uno tira, y me emocionaba pasar de nuevo la frontera caminando, esta vez volviendo. Así es que pasé caminando, y cuando el gendarme me ve formando fila entre todos los extranjeros y me dice “vos sos argentina”. Sí, claro!! Así que me revisó rápidamente el bolso, me preguntó que andaba haciendo sola, y cuando por (enésima vez?) respondo que viajo sola, solo por viajar. Se me ríe como no entendiendo mi respuesta y me sella el pasaporte. Esos sonidos de sellitos, no sé se les pasó, siempre resultan aliviadores.
Tips:
Si vas a viajar en bus, te recomiendo que siempre compres las primeras butacas o asientos del bus. Es para tener más espacio para sus pertenencias y poder estirar las piernas. Sobre todo cuando los buses se demoran y los viajes se hacen más largos de lo que uno creía.
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Últimos comentarios
mauroberna dice:
saludos amiga...me hace imposible no recordar mi viaje a bolivia...parece q a todos nos pasa lo mismo jeee....me gustaria darte un saludo en bs as en enero 2011 saludos desde medellin colombia
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joeguillen dice:
Muy interesante tu diario, al leerlo parece que te estuieramos acompañando...
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carios dice:
Gracias amigos, la verdad que fue un gran viaje para mi!
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un viajero dice:
Buen diario viajera!!! Tomaremos fuerzas y volveremos a intentar el viaje a Uyuni. Saludos!!
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dice:
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mofo16 dice:
- Hola, Carlita! Un diario excelente. Felicidades y espero recorrer tierras sureñas. Bye.
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trekingirl dice:
ese era el libro q leias, hubo una pelicula recientemente sobre ello... gracias por el diario me encanto....
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Capítulos de este diario
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1
Desde Jujuy hasta Uyuni
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2
Cuidado con lo que uno pide!
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3
Así fueron las cosas o El bondi salvador
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4
La llegada a Potosí
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5
¿Por qué huís de Potosí?
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6
Un día en Tupiza y vuelta a mi país
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7
Yavi, Humahuaca y Tilcara. Sombras de Estrellas!!!
En Tupiza...
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