Diarios de viaje > Túnez, Africa

Túnez, mucho por vivir

Escribe: babydollspain
Localizado al borde del mar Mediterráneo, con extensas playas de arena fina, de clima templado con inviernos suaves y veranos agradables y al abrigo de las estribaciones orientales de la cordillera montañosa del Atlas, Túnez invita al viajero a atardeceres imposibles de olvidar, historias mágicas alrededor de una hoguera y sueños bajo un manto de estrellas beduinas.

 

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Túnez y Cartago: blanco sobre azul, azul sobre blanco.

Tunis, Túnez — viernes, 29 de mayo de 2009

Sólamente 60 km separan Hammamet de la capital, homónima con el país: Túnez.
El paisaje por el cual discurre nuestro viaje entremezcla naranjos con palmeras, la costa con el desierto.

Tunis, es el centro de las actividades industriales, comerciales, culturales, políticas y administrativas del país.
Mítica ciudad de leyenda, crisol de culturas como la fenicia, la cartaginesa, la griega, la romana y la árabe, ofrece al viajero misterio y exotismo en una aventura sin fin.
 
Nuestra primera parada es en el Museo Nacional del Bardo, situado a 6 km del centro de la ciudad en un palacio del siglo XIX.
Es el museo más importante del Magreb y recoge la mayor colección de mosaicos realizados en suelo africano.
Continuamos el viaje hacia las ruinas de Cartago, declaradas Patrimonio de la Humanidad en 1.979.
Fundada por los fenicios, Cartago fue durante mucho tiempo una ciudad más próspera y rica que Roma.
Cartago tuvo dos espléndidos puertos conectados por un canal y por encima de los puertos, sobre una colina, se encontraba la fortaleza amurallada.
Las Termas de Cartago, del siglo II, son también conocidas como las Termas de Antonio Pio.
Actualmente se conservan la capilla bizantina, una columna de 15 metros y los sotanos de las termas (lugar de trabajo de los esclavos).

Muy cerca de Cartago se encuentra el pueblo Sidi Bou Said, meca de escritores y los artistas.
Parada obligada es el Cafe des Nattes, desde cuya terraza se contempla un laberinto de empinadas calles encaladas en blanco y azul, repletas de tiendas y puestos.
De fondo se disfruta de unas vistas inmejorables de la bahía de Cartago.

Al atardecer volvemos a Túnez para visitar la Medina.
Ubicada en el centro de la ciudad, se compone de un sinfín de callejuelas y pasadizos cubiertos donde se entremezclan multitud de olores y una amalgama de colores que sorprenen al viajero más intrépido.
Los zocos se distribuyen por ramos de artesanía.
Mención especial merece el zoco de los perfumes.
La decoración de los puestos es en tonos verdes y dorados, donde se apilan sacos repletos de especias, velas, esencias...
Aquí se pueden adquirir perfumes a base de flores y plantas naturales en unos preciosos frascos de todos los tamaños.
La medina también ofrece lámparas hechas de piel de camello, puffs de cuero, bolsos, cachimbas, joyas, babuchas...
No olvidar el regateo, deporte nacional en cualquier zoco tunecino.

Algo muy característico de Túnez es la Rosa del Desierto, un mineral de origen sedimentario formado sobre la base del yeso en zonas desérticas.
Es todo un símbolo del país y podréis encontrarlo por doquier.

El día ha sido agotador, pero aún nos reservaba un placer inmenso por inesperado: el atardecer en la Laguna del Behira que contemplamos desde la carretera de regreso al hotel.

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Últimos comentarios

buvar dice:
Me encanto volver a ver el Museo del Bardo, hicimos el mismo paseo que tu pero por libre, asi es que nos costo bastante dar con el edificio.
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babydollspain dice:
Verdad que es lindo el museo del Bardo??
Aparte de las joyas en mosaicos, vasijas y restos arqueológicos... qué decir del palacio donde se ubica??
Espectacular, único, con un encanto indescriptible.

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un viajero dice:
Qué bonito viaje!!!...magnífico el museo...
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babydollspain dice:
Es cierto, el viaje para mi fue de los mejores, tal vez porque no esperaba gran cosa.
Yo sólo sabía que en Túnez hay dátiles, que me encantan sobre todo hechos rollitos con bacon... ejjeje
Ahi empezo todo, con los datiles...
La sorpresa fue maravillosa.

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martindaco dice:
Por lo que yo conozco, el regateo es un arte entre el mundo árabe.
En el Cairo pasa lo mismo, en Estambul, en Argel...

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babydollspain dice:
El regateo es común a la cultura árabe, sea el país que sea, pero en Marruecos por ejemplo, en la medina de Fez eran más duros, más difíciles de "llevar al huerto" como suele decirse.
El tunecino es más flexible para eso y te baja el precio más rápidamente, para él es como un juego.
A mi en realidad no me gusta lo del regateo, yo soy de dime cuánto vale y si me interesa lo pago, y si no, nada.
Pero hay mucha gente que disfruta con esta "lucha de poder" o relación que se establece, un aliciente a la hora de comprar.

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pibaes dice:
Fue un dia precioso, la excursión al museo todo un acierto, porque es precioso!!!, es la primera vez que veo fotos de este edificio y me ha encantado...
Lo del regateo a mi no me disgusta siempre y cuando se haga con sentido del humor y educaciön; en Estambul me acerquë en el Gran Bazar a un chico y le pregunte: hola muy buenas!!! que precio tiene este pañuelo para el cuello?; y me mira con cara de pocos amigos y me dice Doooooscientos Eurosssss, le eché una mirada de soslayo y me retiré de su puesto...en Estambul he encontrado a los comerciantes demasiado arrogantes y como hartos de que intentamos regatear, o sea que pretenden que le paguemos por un objeto 5 veces su valor por decir algo...en fin...las cosas esstan cambiando mucho...
Besos

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babydollspain dice:
Ahi ya no es tema de regateo, es tema de educación, se puede decir todo lo que uno quiera con palabras amables y educadas, si no hay acuerdo, pues cada uno por su camino y a lo suyo.
Le excursión del Bardo y a la medina de tunez fue un dia muy bonito.

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Patagonyko77 dice:
Que lindo va este viaje, me gustan las visitas a los museos, siempre es como un breve espacio de silencio en el camino. tambien debe ser hermoso tomar un cafe con la vista que cuentas.
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babydollspain dice:
Cuando entras en un museo, como tu dices, es un alto en el camino, es adentrarte por unos momentos en otra epoca y mirar cosas que nos hablan de tiempos pasados, es mirar cada objeto imaginando las manos que lo tocaron, los labios que bebieron de el, las paredes que decoraron o el pelo al que estuvo prendido con flores...
Es muy bonito retroceder en la historia a traves de los museos.

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Museo Nacional del Bardo (Tunez)

   

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