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Túnez: una aventura de 2.000 km. (Primer capítulo)
Escribe: Lampiao
Un mercado atestado de olores, la lengua rugiendo picante en cada comida, un regateo sin fin, una hospitalidad envidiable, muchos kilómetros de piernas y giros de volantes. Un puñado de buenos...
Túnez: una aventura de 2.000 km. (Primer capítulo)
Túnez — miércoles, 9 de enero de 2008
Desde Madrid-Barajas volamos hasta el aeropuerto de Túnez-Cartago. En el avión ya aprendimos de nuestro compañero de asiento, un señor tunecino afincado en Madrid, que la hospitalidad del país norteafricano comienza nada más plantar tu trasero en el asiento del avión de ida. Fue soltarnos los cinturones y, cuando ya el avión dibujaba su ruta rumbo al mediterráneo, comida a destajo para todos, y gratis.
Que tomen nota los sacadineros de otras compañías. La cosa empezaba bien. Nada más llegar conocimos a nuestros futuros compañeros de andanzas en este viaje, Carmen y José, de Valencia. Todos teníamos claro una cosa, queríamos conocer lo máximo posible de Túnez. También lo que no aparece en la guías.
Teníamos cinco días completos por delante y decidimos sentarnos para planificar el viaje. Dos días los dejamos para realizar la excursión organizada al desierto. Para los demás, optamos por el coche de alquiler. En coche visitamos la capital tunecina, la ciudad santa de Kairouán, y recorrimos durante horas el Cabo Bon. En total, 2.000 kilómetros entre carreteras y carreteras que querían ser carreteras.
Visita a la capital (120 Km. Ida y vuelta)
Partimos hacia el mediodía, el tiempo se nos había echado encima por culpa de los trámites en el rent a car. El camino fue fácil, todo autovía hasta la capital tunecina. Una vez allí, lo más fácil es dejar el coche en los alrededores de la estación de bus de Tunis Marine, al este de la ciudad.
Para no perderos podéis guiaros por la Torre del reloj -se construyó para conmemorar el día de la independencia del país, el 7 de noviembre. Un monumento horrible, por cierto-
Es una locura intentar llegar al centro de la ciudad. Prácticamente todo es "zona azul". Si queréis conocer todos y cada uno de los recovecos de la Medina- clasificada como Patrimonio Mundial por la UNESCO- seguramente necesitaríais una semana. A nosotros nos llevó un par de horas recorrer unos 800 metros. Hubo momentos en los que la multitud apiñada nos llevaba en volandas. Y lo mejor, con un par de empujones y levantando sobre la marcha un par de puestos, pueden hasta circular los coches. Una locura agradable.
Consejo para las chicas: ir al baño antes de entrar en la medina; a partir de aquí las teterías típicas, repletas de tunecinos fumando shishas, os negarán la entrada aunque les supliquéis. Cosas de la cultura tunecina. Desgraciadamente no tuvimos tiempo para más, pero mereció la pena.
Kairouán y un gran descubrimiento: Mahdia (360 km. de recorrido)
Segundo día de excursión. A las seis en planta. Por delante, la visita a Kairouán (118.000 habitantes). Esta ciudad es obligatoria si de verdad queréis empaparos de la pureza cultural de este país. Nada más llegar nos dirigimos hacía la entrada de la Medina. Es fácil aparcar justo un par de calles antes de llegar a la entrada, en la Rue Oum el-Mouminin Aïcha.
A la entrada de la calle hay una tienda de alfombras, su dueño es el tío más pesado de la historia. Os querrá llevar a conocer la ciudad. Aunque le digáis que no, es posible que lo tengáis encima todo el día. Lo más acertado, lo tuvimos que hacer aunque resulte desagradable decirlo, es ignorarle. Si os quiere meter por una calle, dirigiros por la otra. Acabará desesperándose. Si no, os perderéis lo mejor de la ciudad.
Lo más destacado de Kairouán son: su Gran Mezquita, la cuarta del mundo musulmán después de Medina, Meca y Jerusalem, su Zoco -impresionante- y las callejuelas plagadas de artesanos -cada una de estas calles está ocupada por un gremio diferente. No dudéis en preguntar en cada taller, estarán encantados de enseñaros cómo trabajan. Lo peor, comer. Estuvimos un buen rato buscando y no encontramos nada.
En el zoco, cerca de la Place des Martyrs, hay un artesano orfebre muy simpático que os podrá realizar en directo y con los ojos cerrados su trabajo sobre un plato de cobre. Lo curioso es que el tío es del Real Madrid y habla perfectamente español. Pa' morirte, vamos. Si queréis realizar algunas compras este lugar es perfecto. Al pasar entre los puestos de venta no os sorprendáis al escuchar frases de otra parte como "Salut, y força al canut" y otras lindezas. Son geniales. Y si pasáis sin comprar nada, os llamarán catalanes. No saben na' los tunecinos.
Después de esta grata visita decidimos emprender camino hacia Sousse (173.000 hab.). Antes, nuevamente necesitábamos un baño femenino. Ni a palos oye. Sonia ya estaba con las piernas cruzadas. Entonces entré en una tienda y pedí por favor un baño mientras señalaba la cara de desesperación de Sonia. Acabé sentado en el hall de una casa cercana, rodeado de amas de casa tunecinas, muy simpáticas, que nos ofrecieron quedarnos a comer cous-cous como unas dieciocho veces mientras esperaba a que Sonia saliera del baño. Para hospitalarios, esta gente.
Lo primero que preguntamos todos cuando volvimos al coche fue cómo era el baño. Según Sonia, genial, aunque una jarra de agua hacía las veces de cisterna, y una manguera sustituía el papel higiénico. Emprendimos la marcha. Paramos de camino a comer en un bar de carretera, después de 20 km. de carretera. Cordero a la brasa con patatas y ensalada. Muy barato, 15 dinares -8 euros-, los cuatro. Genial.
Durante el camino, y con la Lonely Planet en la mano, decidimos saltarnos Sousse. Según la guía, y a la vuelta pudimos comprobarlo, esta ciudad es un gran centro financiero, de grandes edificios y universidades. Poca cosa. Entonces nos aventuramos a acercarnos a Mahdia (46.000 hab.). La guía -Lonely Planet-, no entendemos por qué, le dedica pocas líneas. Aún así nos dejamos seducir por la idea de que el atardecer en el puerto sería espectacular. Y allí nos dirigimos.
El viaje fue pesado, aunque mereció la pena. Antes de llegar a la ciudad de Sousse, nos dirigimos hacia el sur a través de la autopista que lleva a El-Jem. En Kelker, giramos hacia la izquierda, por una carretera estrecha y con mucho tráfico. Por aquí llegamos directamente a Mahdia. Al llegar, la primera impresión fue desastrosa porque los edificios no te dejan ver nada. Preguntamos a un policía por el puerto, y allí fuimos.
Llegamos a un pequeño paseo marítimo en el norte de la ciudad. Nos encantó el recorrido. Fuimos bordeando la costa hacia el sur y llegó la sorpresa. De repente, y como salidas del mar, miles de cajas blancas se esparcían desde la misma orilla, escalando por una enorme colina verde. El espectáculo era precioso. Todas las cajas aparecían ordenadas, unas junto a otras, sin dejar ni medio metro libre entre ellas. Tan sólo conseguían romper el ritmo las rocas emergidas entre la hierba. Al acercarnos un poco más descubrimos que todas estaban orientadas hacia la misma dirección, entonces caímos en la cuenta. Se trataba de un cementerio con todas sus tumbas orientadas a la meca, situado en la misma orilla del mar, sin muros, y acompañadas por decenas de niños que jugaban corriendo con los corderos entre ellas. Un espectáculo, sin duda, impactante. Cerramos la tarde tomando un té con piñones en una cafetería cercana y vuelta a Hammamet. No os olvidéis de estas dos ciudades, merecen la pena.
Mañana podréis leer la segunda parte de este viaje: excursión al Sáhara y el Cabo Bon.
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Últimos comentarios
rastaban dice:
hola! muy acertado el relato. soy uno de los "cuatro de kairouan" y la verdad es q fue un viaje fantastico. Se m ha puesto la carne de gallina al leerlo. ya estoy deseoso de leer la segunda parte, jejeje
Buen trabajo!
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entropia2002 dice:
Realmente espectacular...que viajeeeeeeeeeeeee ..Sana envidida.
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SofiaRJaca dice:
Excelente diario! hay que poner a Tunez en agenda para visitar!! gracias por compartirlo!
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Lampiao dice:
A ti Sofia. Me he dado un paseo por tu perfil y veo que viajas y escribes mucho. Gracias por ofrecernos tus historias. Un saludo desde Coria, España.
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Emerita dice:
hola
Lampiao me gusto, me fascino, me encanto tu diario, simpatica la forma que relatas, he gozado cada una de las palabras que comentas, uyyyy como esta eso del baño....jejeje eso me desperto curiosidad y lo vi divertido jajaja, espero nunca usar uno asi.
Muy bueno tu relato.
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Lampiao dice:
Gracias Emerita. Yo también me daré una vuelta por tus diarios, que ya he visto que no son pocos. Yo todavía recuerdo aquel baño. Un saludo desde Coria, Cáceres, España.
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HORNI dice:
Este diario y el otro, los habia leido y votado, hace tiempo que tengo a Tunez en la mira, y de verdad tu relato ayuda mucho a informarce.Felicitaciones lindo recorrido y buenas fotos.-
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Lampiao dice:
Gracias nuevamente, vengo de la segunda parte. Un saludo desde Coria, Cáceres, España.
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sonian dice:
Felicitaciones y gracias por compartirlo. Un abrazo.
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Lampiao dice:
gracias sonian. Un saludo desde Coria
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Mariposa2r dice:
Gracias por tu diario y comentarios de mi viaje a Mendoza, me encanto tu viaje, es una experiencia inolvidable!
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laparoja dice:
Muy simpático relato, me alegra que viajarán juntos y lo disfrutarán al máximo.
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camigali dice:
muy lindo tu relato, pero tiene gusto a poco, espero ansioso el resto del relato nos viene muy bien en la preparacion de nuestro viaje a tunez, ya se me hace agua la boca, a seguir escribiendo.
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stellina dice:
Túnez es un país que deseamos vistar proximamente en estas vacaciones. Tu relato me ha ayudado mucho ya que no conozco nada del país.
Seguramente te pediré mas datos.
Saludos ![]()
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1
Túnez: una aventura de 2.000 km. (Primer capítulo)
Túnez | 9 de enero de 2008
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