Una vez llegamos a Ipiales tomamos un microbus que nos llevó hasta Rumichaca; nos cobró más o menos $1500 y se demoró aproximadamente 10 minutos. Una vez allí teníamos que sellar la salida de Colombia... nos demoramos más de tres horas haciendo fila pues se había caído el sistema y no estaban atendiendo. Después de mucha paciencia nos repartieron un formulario con los datos básicos, sólo se debe llenar y en la ventanilla piden el pasado judicial, revisan todo y ponen un sello; ese es todo el proceso.
Cuando terminamos, fuimos a las oficinas de Inmigración de Ecuador cruzando el puente, allí el proceso fue un poco más rápido. Solicitan el formulario que se llenó en la parte de Colombia y si uno va a viajar más allá de Quito dan la tarjeta andina; lleva igualmente los datos básicos y aparece la fecha de vencimiento de la misma, dura más o menos dos meses largos. Lo importante es que este trámite es gratis. Sí hay personas que lo cobran pero es para hacer el proceso más rápido y no sé qué tan seguro sea.
Una vez terminado todo el proceso tomamos otro microbus que nos llevaría hasta el terminal de Tulcán; nos cobró $1. Sin embargo, hizo una parada en la plaza central y decidimos bajarnos allí pues vi muy al fondo el reconocido Cementerio de Tulcán. Queda a dos o tres cuadrás de allí y es realmente hermoso. Es muy extraño porque la primera impresión que tuve no fue de un cementerio; parece más un parque temático o algo así. Es bastante grande y hay diferentes formas en ciprés que hacen un contraste bastante particular. Caminamos allí por más de una hora. Es un lugar que se debe visitar; es totalmente recomendable e imperdible. Una vez salimos del Cementerio, tomamos un tax hasta el terminal para dirigir nuestro rumbo hacia Guayaquil.