Diarios de viaje > Tula de Allende, América del Norte
En la vagancia
Escribe: samain
La verdad soy fan de mi ciudad, pero a veces es aburrido estar en el mismo lugar tanto tiempo así que decidí visitar los lugares cercanos a la ciudad e incluso dentro de la misma ciudad, ya que nadie acaba de conocer el lugar donde vive.
Capítulo 1
Los Atlantes
Tula de Allende, México — lunes, 15 de septiembre de 2008
No salgo mucho, mas que nada porque no trengo tiempo, si fuera por mi me la viviria viajando. Esta era una ocasion especial, por eso decidí no ir muy lejos, algo cerca de la ciudad, escojí Tula. De niña iba mucho, por eso mas o menos sabia a donde y como llegar, mi plan no era hospedarme, así que madrugue. Le pedí a uno de mis mejores amigos que me acompañara. Llegamos a la Central del Norte como a las 8 hrs, compramos los boletos y esperamos aprox. 20 minutos, subimos al camión, nos pusieron una película, en lo personal me gusta más ver el paisaje.
Ya en marcha, y viendo el paisaje, es increible como ha crecido la ciudad, sin embargo no se hicieron las adecuaciones viales necesarias para evitar conflictos en las horas pico. Alguien que trabaje en Polanco y viva en Cuautitlan puede llegar a hacer hasta 3 hrs de camino, y mas ahora con las obras del Viaducto Elevado. Las casas en Cuautitlan ya se ven viejas, han de tener mi edad, y la mancha urbana de nuevo alcanzó a la zona industrial, ya estabamos en la caseta y mi acompañante ya se había dormido. Pasamos, recuerdo en una de mis tantas idas hacia Tula que mi tia mencionó un poblado llamado Coyotepec, ella iría a una fiesta allá pero se preocupo porque las salidas de la Central hacia allá tardaban mucho, ahora al pasar por Coyo, como le dice mucha gente, vi colectivos los cuales llegaban a terminales del metro, continuamos. Cerca de Tepeji, hay otro poblado, hasta allá llegan también algunos colectivos que salen del metro cuatro caminos. Ya faltaba poco.
Tardamos en recorrer los 85 km que separan a Tula del Defectuoso 1:15 hrs. bajamos en la terminal, le comente a mi compa si mejor tomabamos un colectivo, el no quiso, por lo que acabamos tomando taxi de la terminal. -A la zona arqueológica por favor. Llegamos en 5 mins. - Son 40 joven. Lo pagamos sin chistar. Entramos a la zona, por supuesto no pagamos por las credenciales de estudiante. Ahí él me comentó: - Se manchó el taxista.
-Nos vió cara de turistas.
-Hubieramos tomado el pesero
-Te dije.
Pasamos a la primer parte del museo de sitio. Ahí observamos muchas piezas del periodo clásico tardío y posclásico mesoaméricano, piezas provenientes de Teotihuacán y otras culturas lejanas con las que se tenía contacto. Joyería, instrumentos para sacrificio. Nos dirigimos a la zona arqueológica. en el trayecto, hay una parte donde se concentran los artesanos, la pieza más interesante que ví fué un ajedrez de cuarzo y obsidiana, bastante barato.
Llegamos a las pirámides, los Atlantes te reciben de espaldas, estan viendo al horizonte, tal vez esperando a que Quetzalcoatl llegue en dirección contraria a la que partió. son impresionantes. Recorremos todo antes de visitar a los Atlantes, ellos son las estrellas de este lugar. el palacio quemado el cual aun guarda cierta grandeza, el juego de pelota, el muro de las serpientes, el cual estan limpiando y restaurando, una pirámide ceremonial un poco más alta que donde se encuentran los Atlantes, de esta, viendo hacia el sur de la misma zona hay una especie de cerrito, no dudo que sea otra pirámide. En este tramo, vemos estructuras que podrían sen basamento de otros templos, pero estan cubiertos por la hierba y la tierra. Las excavaciones siguen. Recorremos de nuevo y minuciosamente el lugar, sacando nuestras propias conclusiones. Llegó el momento: subimos a la pirámide de los Atlantes, los escalones son raros, muy altos y cortos como para que alguien que calza del 6 no le quepa el pie. Ya los tengo de frente, y siguen mirando al horizonte, no les importa toda la gente que ha llegado a verlos, siguen esperando. Todavía me parecen imponentes, pero ya no tanto. En mi niñez pensaba que eran las cosas más grandes que había visto, ahora ya crecí, ya no me parecen tan grandes. Estuvimos un rato con ellos, admirándolos y escuchando a un guía que venía con una familia de Monterrey (los reconocimos por el acento), la explicación de porque Quetzalcoatl se fué, y del trazo de la ciudad orientada de oriente a poniente, la función de los Atlantes como meros pilares de uno de los templos principales de esta ciudad de 16 km cuadrados, si no es que el más importante. Recorriendo los alrededores con la vista, me tope con una mancha grisácea, que parecía agua: Era la presa Endhó, nunca había percibido que estuviera tan cerca de la zona. Le dije al compa que mirara. Eso confirmó todo lo que había leído: El Valle del Mezquital es la región más contaminada del país, Endhó, la cloaca más grande del mundo, tal vez estando en Ixmiquilpan, el corazón del Mezquital, no se note tanto, pero hay que tomar en cuenta que ahi riegan los cultivos con las aguas negras del Río Tula. Pasó un rato en lo que bajamos de la pirámide y nos dirijimos al otro museo de sitio. Este es prácticamente nuevo, tiene más piezas, todas ellas muy detalladas, un poco más grande que el otro y más iluminado, aqui la mayoría de las piezas son recien descubiertas y algunas mas son copias de las originales las cuales se encuentran en restauración.
Salimos del museo, de la zona y nos dirigimos al centro. Esta vez el taxista nos cobro 20 pesos. Entramos a la Catedral. Fabricada en una buena parte en cantera rosa, tiene un parecido muy grande con la de Ixmiquilpan. Su estructura recuerda un castillo o una fortaleza del medioevo, su fachada es muy simple, al igual que su interior. No dudo que en algún momento haya tenido murales como los de Ixmiquilpan, puesto que son contemporáneas. Fijándose bien, algunas de sus estructuras no concuerdan, como las capillas, que son de un estilo arquitectónico más reciente, o el tríptico del altar, el cual definitivamente es del siglo XX, la pared que bordea el atrio se ve más bien neoclásica, aunque este almenada. Esta catedral conserva muy poco de su origen, a mi parecer, pero no le quita su belleza. No pudimos entrar al convento, ni a la sala histórica de en frente, es lunes y esta cerrado.
Comimos, nos agarró la lluvia y apenas llegamos a la terminal, ya eran las 18:30. Abordamos. Note que el camión tomó una ruta distinta a la de llegada, la lluvia arreció y el camión se descompuso. Mucha gente se dirigía al DF para ver la Presiso dar el grito en Palacio Nacional. Oí que dijeron el nombre de la comunidad en la que estábamos, pero la verdad no presté mucha atencion, me divertía más ver a los autos esquivar un enorme charco. Como a la media hora llegó otro autobús, comentó que se tardó porque hubo un accidente en la entrada a Tula. Nos cambiaron de autobús y nos acabamos de mojar, mi pies parecían sopa. Seguí disfrutando del paisaje, pasamos de nuevo por Tepeji, Coyotepec, Huehuetoca y el libramiento de Jorobas el cual, si lo tomas, te lleva a la carretera de Texcoco cuota. Llegando a Perinorte una parte del Periferico estaba encharcada, y con un accidente que hubo, entendimos el porque el tráfico estaba prácticamente parado. Por fin el camión se desvió hacia Sn Rafael para entrar por Vallejo a la Ciudad. Llegamos a la Central cerca de las 21 hrs.
Checa la seccion de notas ahi puse mas cosas sobre Tula
Ya en marcha, y viendo el paisaje, es increible como ha crecido la ciudad, sin embargo no se hicieron las adecuaciones viales necesarias para evitar conflictos en las horas pico. Alguien que trabaje en Polanco y viva en Cuautitlan puede llegar a hacer hasta 3 hrs de camino, y mas ahora con las obras del Viaducto Elevado. Las casas en Cuautitlan ya se ven viejas, han de tener mi edad, y la mancha urbana de nuevo alcanzó a la zona industrial, ya estabamos en la caseta y mi acompañante ya se había dormido. Pasamos, recuerdo en una de mis tantas idas hacia Tula que mi tia mencionó un poblado llamado Coyotepec, ella iría a una fiesta allá pero se preocupo porque las salidas de la Central hacia allá tardaban mucho, ahora al pasar por Coyo, como le dice mucha gente, vi colectivos los cuales llegaban a terminales del metro, continuamos. Cerca de Tepeji, hay otro poblado, hasta allá llegan también algunos colectivos que salen del metro cuatro caminos. Ya faltaba poco.
Tardamos en recorrer los 85 km que separan a Tula del Defectuoso 1:15 hrs. bajamos en la terminal, le comente a mi compa si mejor tomabamos un colectivo, el no quiso, por lo que acabamos tomando taxi de la terminal. -A la zona arqueológica por favor. Llegamos en 5 mins. - Son 40 joven. Lo pagamos sin chistar. Entramos a la zona, por supuesto no pagamos por las credenciales de estudiante. Ahí él me comentó: - Se manchó el taxista.
-Nos vió cara de turistas.
-Hubieramos tomado el pesero
-Te dije.
Pasamos a la primer parte del museo de sitio. Ahí observamos muchas piezas del periodo clásico tardío y posclásico mesoaméricano, piezas provenientes de Teotihuacán y otras culturas lejanas con las que se tenía contacto. Joyería, instrumentos para sacrificio. Nos dirigimos a la zona arqueológica. en el trayecto, hay una parte donde se concentran los artesanos, la pieza más interesante que ví fué un ajedrez de cuarzo y obsidiana, bastante barato.
Llegamos a las pirámides, los Atlantes te reciben de espaldas, estan viendo al horizonte, tal vez esperando a que Quetzalcoatl llegue en dirección contraria a la que partió. son impresionantes. Recorremos todo antes de visitar a los Atlantes, ellos son las estrellas de este lugar. el palacio quemado el cual aun guarda cierta grandeza, el juego de pelota, el muro de las serpientes, el cual estan limpiando y restaurando, una pirámide ceremonial un poco más alta que donde se encuentran los Atlantes, de esta, viendo hacia el sur de la misma zona hay una especie de cerrito, no dudo que sea otra pirámide. En este tramo, vemos estructuras que podrían sen basamento de otros templos, pero estan cubiertos por la hierba y la tierra. Las excavaciones siguen. Recorremos de nuevo y minuciosamente el lugar, sacando nuestras propias conclusiones. Llegó el momento: subimos a la pirámide de los Atlantes, los escalones son raros, muy altos y cortos como para que alguien que calza del 6 no le quepa el pie. Ya los tengo de frente, y siguen mirando al horizonte, no les importa toda la gente que ha llegado a verlos, siguen esperando. Todavía me parecen imponentes, pero ya no tanto. En mi niñez pensaba que eran las cosas más grandes que había visto, ahora ya crecí, ya no me parecen tan grandes. Estuvimos un rato con ellos, admirándolos y escuchando a un guía que venía con una familia de Monterrey (los reconocimos por el acento), la explicación de porque Quetzalcoatl se fué, y del trazo de la ciudad orientada de oriente a poniente, la función de los Atlantes como meros pilares de uno de los templos principales de esta ciudad de 16 km cuadrados, si no es que el más importante. Recorriendo los alrededores con la vista, me tope con una mancha grisácea, que parecía agua: Era la presa Endhó, nunca había percibido que estuviera tan cerca de la zona. Le dije al compa que mirara. Eso confirmó todo lo que había leído: El Valle del Mezquital es la región más contaminada del país, Endhó, la cloaca más grande del mundo, tal vez estando en Ixmiquilpan, el corazón del Mezquital, no se note tanto, pero hay que tomar en cuenta que ahi riegan los cultivos con las aguas negras del Río Tula. Pasó un rato en lo que bajamos de la pirámide y nos dirijimos al otro museo de sitio. Este es prácticamente nuevo, tiene más piezas, todas ellas muy detalladas, un poco más grande que el otro y más iluminado, aqui la mayoría de las piezas son recien descubiertas y algunas mas son copias de las originales las cuales se encuentran en restauración.
Salimos del museo, de la zona y nos dirigimos al centro. Esta vez el taxista nos cobro 20 pesos. Entramos a la Catedral. Fabricada en una buena parte en cantera rosa, tiene un parecido muy grande con la de Ixmiquilpan. Su estructura recuerda un castillo o una fortaleza del medioevo, su fachada es muy simple, al igual que su interior. No dudo que en algún momento haya tenido murales como los de Ixmiquilpan, puesto que son contemporáneas. Fijándose bien, algunas de sus estructuras no concuerdan, como las capillas, que son de un estilo arquitectónico más reciente, o el tríptico del altar, el cual definitivamente es del siglo XX, la pared que bordea el atrio se ve más bien neoclásica, aunque este almenada. Esta catedral conserva muy poco de su origen, a mi parecer, pero no le quita su belleza. No pudimos entrar al convento, ni a la sala histórica de en frente, es lunes y esta cerrado.
Comimos, nos agarró la lluvia y apenas llegamos a la terminal, ya eran las 18:30. Abordamos. Note que el camión tomó una ruta distinta a la de llegada, la lluvia arreció y el camión se descompuso. Mucha gente se dirigía al DF para ver la Presiso dar el grito en Palacio Nacional. Oí que dijeron el nombre de la comunidad en la que estábamos, pero la verdad no presté mucha atencion, me divertía más ver a los autos esquivar un enorme charco. Como a la media hora llegó otro autobús, comentó que se tardó porque hubo un accidente en la entrada a Tula. Nos cambiaron de autobús y nos acabamos de mojar, mi pies parecían sopa. Seguí disfrutando del paisaje, pasamos de nuevo por Tepeji, Coyotepec, Huehuetoca y el libramiento de Jorobas el cual, si lo tomas, te lleva a la carretera de Texcoco cuota. Llegando a Perinorte una parte del Periferico estaba encharcada, y con un accidente que hubo, entendimos el porque el tráfico estaba prácticamente parado. Por fin el camión se desvió hacia Sn Rafael para entrar por Vallejo a la Ciudad. Llegamos a la Central cerca de las 21 hrs.
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Los Atlantes
Tula de Allende, México | 15 de septiembre de 2008
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