Tajumulco, Guatemala. El volcán más alto de Centroamérica

Escribe: CarlomagnoV
Este viaje lo hicimos en diciembre del 2008. Visitamos Ciudad de Guatemala, Antigua y el volcán Tajumulco punto más alto de la región centroamericana. Paisajes impresionantes y un ascenso que me llevó a los 4220 msnm.

 

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1 Capítulo 3

Ascendiendo al Tajumulco

Tuichán, Guatemala — sábado, 13 de diciembre de 2008

Este era realmente el objetivo del viaje. Apenas llegamos de Antigua y llegó Erick al hostal. Erick es otro tico que a partir de este momento se nos unirá a nuestro viaje. El llegó a Guatemala para escalar junto con nosotros el volcan Tajumulco. El punto más alto de Centroamérica. Ya nos habíamos entrenado en Costa Rica escalando algunos cerros de nuestro país, sin embargo estábamos nerviosos porque en esta ocasión tendríamos que cargar en nuestras mochilas los alimentos, el agua, las medicamentos, los abrigos, el saco de dormir y la tienda de campaña o carpa. 

Tengo que anotar que habíamos sido advertidos que la temperatura en la cima podría descender hasta los -8 C. Este volcán se eleva hasta los 4220 msnm. Fuimos con la Escuela de Montañismo de Guatemala Kashem. Todos unos profesionales en este tipo de actividades.

Nos reunimos con el resto del grupo de la escuela en el en complejo Tikal Futura para salir de Guatemala hacia el Departamento de San Marcos. A las 10:30 aproximadamente abordamos el autobus. 

Previamente Erick, Otto y yo habíamos esta especulando sobre el autobus que no llevaría, Enrique nos había dicho que en Guatemala los únicos buses cómodos son los que prestan servicio entre la capital y San Salvador, El Salvador. Y efectivamente, Oh sorpresa!! Con ver aquel aparato todos nuestros temores se hicieron realidad. Una vez que acomodaron las mochilas sobre el bus, subimos a este. Me tocó compartir asiento con un guatemalteco. El en ventanilla, yo en el pasillo, aunque no me considero un hombre alto, mis piernas no se acomodaban de ninguna manera, pegaban en el asiento del frente, y si las estiraba hacia el pasillo, ya alguien mas tenía las suyas ahí.  No les he mencionado que se supone que dormiríamos en el bus tooooda la noche para iniciar la escalada apenas amaneciera. Honestamente nunca en tantas horas logré conciliar el sueño, otros pasajeros conversaban, el frio, las vueltas de la carretera, la incomodidad.  Noche eterna. 

Poco antes de las 5 de la mañana llegamos a la aldea de Tuichan, donde iniciaríamos la caminata. Estaba totalmente oscuro y yo me sentía totalmente atontado. Descargamos todas las nochilas, esto me servió para entrar un poco en calor y para despertarme un poco,  ahhh y para que mis pobre piernas se estiraran de aquel encogimiento de horas. A las 6 am inciamos el ascenso. 

Ya sabíamos que la caminata tomaría 6 horas. Erick, Otto y yo compartiríamos las tienda(carpa), así que por simple matemática cada uno tendría que cargarla por 2 horas. Yo fui el primero, si la mochila pesaba sin ella, con ella fue pesadísima.  Los primeros 200 metros son un ascenso bastante empinado y entre matorrales que dificultaban el caminar. Claro, era un atajo para entroncar con el sendero. El sendero era un camino polvoriento con plantaciones de maíz por aqui y por allá. Muchos niños salían a nuestro paso pidiendo monedas, pero por acuerdo con los organizadores de la excursion nadie debía darles nada en el ascenso. Kashen llevaba juguetes para los niños de la aldea, pero se repartirían al regresar a la aldea al dia siguiente.

Cuando llegamos al primer descanso, yo me sentía agotado, pero estábamos en aquella aventura y no había nada qué hacer. “Cuando estás sobre la mula tienes que domarl” diría mi padre. A las 8 am al final de un pastizal antes de iniciar un bosque de pinos, nos detuvimos. “Mochilas al suelo,  a desayunar” Bajo las hojas de pasto todavía había hielo de la escarcha de la noche.  Sentí  tremendo alivio, mis dos horas como cargador de la tienda de campaña habían terminado, además el sol ya calentaba lo suficiente para quitarme una de los abrigos.

Reanudamos la marcha e hicimos varios descansos durante el ascenso. Los paisajes son impresionantes,  los volcanes se ven dondequiera uno dirija la vista. Además, en Costa Rica, no tenemos bosques de pinos en estado natural y los que están a ambos lados del camino me gustaron mucho. Se puede decir que siempre yo iba entre los primeros caminantes del grupo, cerca del medio día hicimos otra parada. Yo pensé que era para montar el campamento. Sin embargo, nuestra guía, Daisy, no dijo nada de hacerlo, es decir era una simple parada de descanso. Para ese momento, la altitud, la falta de sueño y la fatiga ya empezaban a cobrar su cuota en mi. 

Cargamos nuevamente las mochilas en nuestras ya adoloridas espaldas y empezamos quizás a subir la pendiente más larga y empinada.  Yo calculo que estaríamos por encima de los 3800 msnm. Aquí sí me cuestioné seriamente lo que yo hacía en ese lugar. Habría botado toda el agua que era lo mas pesado en mi mochila, pero el agua en aquella zona es un bien demasiado preciado. Muchos de los senderistas que iban detrás me empezaron a pasar. Una voz interna me decía que la única forma de salir de eso, era seguir caminando. Así que me iba poniendo pequeñas metas: “el arbol torcido” “La piedra grande” “La vuelta del camino” etc. Ví que Otto y  Erick estaban en las mismas o en peores condiciones que yo. Otro guía de la excursion, al final de una vuelta del sendero nos daba ánimo.  Y qué alivio, a partir de ahí se iniciaba un suave descenso que finalizaba en lo en tiempos de lluvia debe ser un arroyo.  Luego un giro más a la izquierda, otro ascenso de unos cuantos metros y escuché la vos de nuestra guía “FELIZ CAMPAMENTO”  Por Dios qué felicidad!! Era lo que esperaba oir desde hacia horas.  

Era como la 1 de la tarde.Lo primero que hicimos fue armar la tienda y almorzar. Le di un pastilla para el dolor a Erick. Luego nos metimos a la tienda a descansar, originalmente la temperatura era de 8 grados, pero al caer la tarde cuando el sol dio sobre la carpa, la temperatura subió a agradables 16 grados. Dormí no sé cuánto tiempo, pero dormí muy bien hasta que oi a Daisy llamando para recoger leña para la fogata de la noche.

A las 5 pm empezamos a ascender el cerro Concepción de 4100 msnm.  Desde ahí vimos el sol ocultarse y la noche llegar al Tajumulco. Bajamos y empezamos a preparar la cena. (NO, esta vez no era comida tradicional) Alrededor de la fogata estábamos todos los miembros del grupo, aldedor de 40 personas. Por supuesto, la mayoria chapines, una chica española y otra argentina ambas residentes en Guatemala y nosotros los tres ticos. Se suponía que íbamos a gastar un rato charlando alrededor de la fogata pero cerca de la 8 pm se nubló y empezó a caer una ligera lluvia. Todos a sus tiendas y a ver cómo nos iría con el frío a los 4mil msnm. Mañana te veremos la cara Tajumulco.


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Erick en el Concepción

   

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