Diarios de viaje > Trujillo, América del Sur

Viajando por Perú

Escribe: martindaco
El día más largo. A las seis y media de la mañana ha sonado el despertador en un día que se presume muy largo. Primero el AVE (Tren de Alta Velocidad) me espera para trasladarme a Madrid y tomar el vuelo que me lleve a Lima, a empalmar con otro vuelo que me acerque al primero de los destinos de mi viaje en Perú: Trujillo y la famosa Ciudad de Barro del periodo Chimú.

 

  Enviar a un amigo   Imprimir

 
< Anterior 1 Capítulo 2 3 4 Siguiente >
 

Viaje por Perú

Trujillo, Perú — lunes, 5 de abril de 2010

Los cuerpos no entienden de horarios. A las 8 de la mañana, hora española, estaba despierto. No me apetecía moverme pero no podía volver a dormirme. He aguantado dando vueltas y más vueltas hasta las 12, momento en el que he decidido levantarme, darme una ducha y dejar de pensar en qué hora es en España. Así que he decidido cambiar la hora en mi reloj y el pasado por el presente.

Hoy he desayunado a las siete de la mañana, solo, no había nadie en el comedor del hotel. He tomado el desayuno americano: huevos revueltos con jamón de york, zumo, café con mantequilla y frutas. Bien, mi cuerpo ha reaccionado con ganas de ponerse en marcha.

En recepción, he preguntado por la distancia al centro, quiero contratar algunas excursiones y ver como está el tema del cambio de moneda. Me dicen que está muy lejos (no se cuantas cuadras), le digo que si más de 4 kilómetros, que me apetece andar después de tantas horas de aviones y de estar enclaustrado. Finalmente me dicen que sí, que creen que pueden ser unos 4 kilómetros. Perfecto, me pongo en marcha, la pena es que no tienen un pequeño plano que me sirva de orientación, bueno es igual, preguntaré. La Avenida Larco es bastante larga y luego, "preguntando se llega a Roma".

Después de un buen rato, cuando he sentido la necesidad de preguntar por como llegar a la Plaza de Armas, se ha parado una chica, me cuesta calcularle la edad por los rasgos físicos, pero creo que estaría entre los 25 y los 30 años. Se ha ofrecido a acompañarme en el recorrido, al parecer me había desviado un tanto.

En la conversación me ha dicho que le gustaba mucho España, hablar con los españoles... Que quería haberse ido a España pero que sabe que ahora no es precisamente un buen momento. Se le ve enterada de la situación. Me cuenta que ella estudió Turismo y que luego hizo también unos cursos de Chef.

Le digo que en España los trabajos que están relacionados con la hostelería, la gente joven ya no los quiere por lo de tener que trabajar los domingos y festivos y todo eso, y que la mayor parte los ocupan jóvenes inmigrantes.

En fin, el camino conversando se ha hecho muy breve.
Veo el cambio, no resulta nada favorable. El Euro ha bajado y está a 3,73 Soles, cuando hace tres semanas estaba a 4,16. ¡Ah la especulación de los mercados! Durante tres semanas, con la excusa de la situación de Grecia, el Euro ha venido sufriendo un feroz ataque especulativo.

Cambio solo 100 Euros y espero, ya que la situación tiene que mejorar.
Contrato las excursiones para los próximos dos días, la Huaca de la Luna, Chan Chan,... Luego buscamos un lugar con internet para dar señales de vida a la familia, ya que el movil se me ha quedado muerto y por tanto estoy incomunicado; y me despido de mi gentil acompañante que ha estado guiándome hasta ese momento. Le dejo mi correo por si en alguna ocasión le puedo ser util.

He conectado con la familia para decirles que el viaje ha ido muy bien y que no se preocupen por no recibir llamadas, pero que el movil me ha jugado una mala pasada. A partir de ahora el contacto será a través de internet.

Le escribo al amigo Walter, del cual además también he perdido su teléfono, y le agradezco toda la información que me ha facilitado y que me está viniendo muy bien.
Por último decido irme a comer a Huanchaco y darme un buen paseo por el muelle.
El primer taxi que para me pide 15 Soles, mi referencia es que me tienen que llevar por 10, se lo digo y comenta que por diez no me lleva. Lo dejo marchar.

El siguiente que para me pide de entrada 12 Soles; me siento incapaz de regatearle, él está trabajando sudando el calor húmedo de Trujillo, y yo, yo me voy a comer y a sentir la brisa del Pacífico. Le digo que bien y me subo al taxi. Es joven pero no es muy hablador, le pregunto algunas cosas y le dejo tranquilo en sus pensamientos.

En una terracita junto al mar pido Mero a la plancha y una cerveza trujillana. El pescado está buenísimo y además de guarnición me han puesto una torre de arroz y aguacate que me encanta. Ha sido un acierto. Todo muy bien y mirando al mar que relaja un montón.
Pido acabar la comida con un café exprés, pero no tienen mas que instantáneo, así que desisto y decido iniciar mi paseo por el muelle.

Es muy agradable, corre una brisa suave que hace que la temperatura resulte muy confortable. Tanto que me engaña, cuando quiero darme cuenta, tengo la cara y el cuello quemados. Quería haberme quedado a ver la puesta de Sol, que tiene que resultar preciosa, pero mi piel no aguanta la noto muy sensible.

Me suben a un autobús, digo me suben porque aquí es literalmente así, el mozo que va colgado de la puerta, cada vez que ve a un potencial pasajero, canta su destino y te "arrastra a subir" a la vez que te pide un Sol con cincuenta. Una chica se sienta un poco más tarde a mi lado, le pregunto cual es la parada que me deja más cerca de la Universidad Cesar Vallejo (mi hotel está al lado) dice que no me preocupe que ella me avisa.

Cuando llego al hotel, compro agua y cremas: solar y para después del Sol. Me embadurno bien, aunque pienso que lo de hoy ya no tiene solución y que me pelaré. Me pongo a escribir. Al poco tiempo me entra sueño, aunque ya cambié de hora el reloj no puedo por menos que hacer la suma de horas, encuentro lógico que el cuerpo se resista a aceptar el nuevo horario.

Hace calor, me tumbo sobre la cama y me quedo dormido.

Publicado
Modificado el
Leído 2275 veces

  Enviar a un amigo   Imprimir

< Anterior 1 Capítulo 2 3 4 Siguiente >
 
 


Últimos comentarios

florcitaviajera dice:
Me ancanta tu diario !!! quiero saber mas!
espero el proximo capitulo!
Saludos
Flor

Publicado

wendydiana dice:
muy interesante la forma de contar tus vivencias
Publicado

carmenparis dice:
muy agradable tu lectura ... lindas experiencias ... saludos
Publicado

crissant dice:
Hermoso y muy humano!
Cariños
Cristina

Publicado

MARCEDIAZ dice:
Que lindo diario...está tan ameno que lo he leído muy rápido y me quedé con ganas de más...

Publicado

martindaco dice:
Muchas gracias amigas por vuestros comentarios, esta vez quiero afrontarlo como un relato de todo lo acontecido en mi viaje. Espero que os guste y poder mantener vuestra atención.
Un abrazo

Publicado

un viajero dice:
A quien se le ocurre no ponerse protección solar, alma de cántaro¡
Publicado

buvar dice:
Ese mero con arroz y aguacate me quedó dado vueltas la cabeza...
Publicado

alele dice:
Muy entretenido...
Publicado

martindaco dice:
Sí, eso mismo me habría dicho Alicia Maite, pero no parecía que el Sol estuviera tan fuerte, además llegaba del invierno y disfrutaba de la brisa del Pacífico.
Ese Mero estaba muy bueno Maria Eugenia, doy fe.
Alele espero que puedas llegar hasta el final y te siga pareciendo muy entretenido.
Gracias

Publicado

rafaur dice:
Interesante diario y pais
Publicado

martindaco dice:
Gracias Rafa por lo que me toca
Publicado

viajeramalaga dice:
Hace años que no como mero, por aquí ni se ve, así que como Mª Eugenia me he quedado con ese detalle. Desde luego que el relato es ameno, en cuanto a lo del regateo es algo curioso, en China les decía a la gente, te das cuenta que regateas por céntimos de euro? a veces por 10 cts, algo insignificante para nosotr@s, pero significativo para ell@s.
Publicado

martindaco dice:
Así es, pero allí es algo tan natural... al final del viaje te aseguro no son solo unos pocos euros.
Publicado

Para publicar un comentario, regístrate GRATIS o

 

Capítulos de este diario