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Escandinavia en tren

Escribe: miguelrieu
Mayo de 2001, compramos un eurail pass, y nos largamos a hacer una recorrida por los paises nordicos. Disponemos apenas de 2 semanas, pero igual tenemos ganas de ver la realidad de estos paises, que siempre me han intrigado, por su desarrollo humano y social, siempre a la vanguardia en la consideracion mundial en ese aspecto, y tambien sus miserias, que las tienen, y no siempre tienen que estar asociadas a la pobreza. Asi que vamos a ver que nos depara este peculiar periplo.

 

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Karlstad, y Tromso, via Oslo

Tromsø, Noruega — domingo, 3 de junio de 2001

Domingo 3 de junio: Nos vamos a Karlstad, a unas tres horas en tren, demás esta decir lo cómodo y bien atendido que se viaja en tren  en Escandinavia.

Llegamos y nos instalamos en un hotel a unas pocas cuadras de la estación, y me llamaba la atención lo barato de la habitación, pero resulta que estaba a mitad de precio por ser fin de semana, (al contrario de argentina, y de tantos otros países).

Es una ciudad pintoresca, sobre el lago Vanerm, en la desembocadura del río Klaralber , y debe su nombre al rey Carlos lX , que en 1584 le concedió el titulo de ciudad. Es la capital de la provincia de Varmland, y esta limitando con Noruega. Como es domingo y además se celebra algo especial, según nos dijeron en la oficina de turismo, esta todo cerrado, y parece una ciudad abandonada. Por suerte esta muy bueno el tiempo, con un sol radiante, así que aprovechamos para descansar, sacar alguna foto, y cargar pilas para el resto del viaje.

Lunes 4: Nos vamos tempranito para Oslo, unas tres horas en tren, y estamos en la estación de la capital Noruega, sin salir, a pesar del día esplendido, nos vamos para el aeropuerto, y de ahí embarcamos para Tromso, a 400 km al norte del circulo polar Ártico.

Apenas salimos del aeropuerto notamos el radical cambio climático, con nieve a los bordes de las calles y frío. Tomamos un bus hasta el hotel que reservamos al llegar, un clásico hostel con techo a dos aguas de madera, todo forrado en este material, con las ventanas de doble vidrio, aislantes del frío y los ruidos.

Esta ciudad es la más septentrional del mundo con más de 500000 habitantes. Es un importante puerto pesquero, su principal actividad, y se compone de varias islas, las más importantes Tronsoya y Kvaloya, unidas por el puente Sandnessund de 1200mts, Tiene la universidad y la catedral mas al norte de Europa, y esta es la única de madera en su tipo.

El mayor icono de la ciudad esta en la parte vieja, y es la iglesia de tronsdalen, mas conocida como catedral del Ártico, y tiene una forma semejante a la opera de Sydney. Detrás esta el monte Storteinen de 400mts, al cual se puede subir con un teleférico, hasta la cima donde hay una estación con magnificas vistas de la ciudad. Además , Tromso por su latitud, es una zona de privilegio, tanto en verano donde se disfruta del sol de medianoche, desde mediados de mayo hasta agosto, en que no se pone el sol, y a su vez en invierno se puede apreciar la aurora boreal, desde fines de noviembre hasta mediados de enero, en que aparece nuevamente febo, y es motivo de un gran festejo popular , donde sus habitantes y los ocasionales turistas festejan la aparición del astro rey después de casi 2 meses , y temperaturas promedio de -10º C  ( como para no festejar ) .

Salimos a patear esta pintoresca y singular ciudad, bien abrigados, pues aunque estamos casi al principio del verano la temperatura promedio es de 10ºC, así como en invierno, el promedio no es tan bajo, teniendo en cuenta la cercanía del ártico,  a causa de la influencia de la corriente del golfo.

Aprovechamos para comer algo, y cruzamos el puente hacia el casco viejo, pasamos por la iglesia famosa, y nos dirigimos en dirección del teleférico, pero esta en reparación, así que decidimos subir por nuestra cuenta hasta donde podemos, y a mitad de camino nos detuvimos  a contemplar el maravilloso escenario de los picos nevados, el puerto con sus embarcaciones, las casitas con techo a dos aguas, mas la vegetación que teníamos alrededor, realmente impactante y conmovedor por su belleza. Luego bajamos y deambulamos por la ciudad, con el reloj biológico a contramano.

Cuando nos quisimos dar cuenta se había echo como las 11 de la noche, y la gente regando las plantas con toda naturalidad, como si fueran las 5 de la tarde, puesto que recién el sol empezaba a esconderse, tras las montañas del norte, para luego volver a aparecer en un par de horas, en un intervalo crepuscular sorprendente. Nos fuimos a acostar como a las dos de la mañana, en pleno día.

Martes 5 por la mañana , después de un breaksfast nórdico exquisito, en un saloncito típico revestido en madera, con hogar de leña, y un silencio sepulcral, debido a los ventanales herméticos, que solo lo interrumpía una suave música funcional, nos largamos por esta ciudad de ensueño, a conseguir una excursión por la tarde .

Luego fuimos a almorzar unos smorrebrod, que es una especie de canapé de pan de centeno, con langostinos, queso y caviar, entre diferentes variedades, con una excelente cerveza local, mientras hacíamos tiempo, hasta las 16 en que salio un autobús de la plaza principal, para un largo recorrido entre fiordos, montañas y lagos, hasta que en un determinado momento nos avisaron  que debíamos bajar, en el medio de la nada , que en unos minutos nos pasaría a recoger otro autobús ( ¿??), la cuestión que a los 10 minutos efectivamente, apareció una furgoneta, cuando ya estábamos cortando clavos , y nos llevo el resto del viaje, hasta un embarcadero, donde estaba esperándonos un barco, que venia de otro destino, haciendo escala en ese lugar. Allí subimos una decena de pasajeros, para hacer el resto del viaje entre fiordos, con destino Tromso. Cuando faltaba una hora para llegar, a eso de las 11 de la  ¿noche? Decidimos quedarnos en cubierta, a pesar del frío y el viento cortante que soplaba, para no perdernos ni un instante del espectáculo que estaba por acontecer.

Ya cuando faltaban 15 minutos, salio el resto del pasaje, para ver como el barco hacia su entrada en el puerto, con el imponente puente frente nuestro, y el sol que se mecía sobre la cima de los picos nevados, aferrandose en el cielo, digno broche para tan inolvidable paseo, que hasta el gélido viento parecía una suave brisa, rendido ante tanta belleza. Luego del desembarco, compramos unas vituallas antes de salir del puerto, y nos fuimos a descansar felices de haber podido contemplar tan magnifico espectáculo.

Opiniones:

Mi calificación promedio:
  •  
Servicio    
Ubicación    
Limpieza    
Precio/calidad    

Ami Hotel

Alojamiento: Bed & Breakfast en Tromsø, Noruega

Hotel bien ubicado, y buena relacion clidady precio


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Elvireta dice:
Gracias por la información, estamos deseando ir y tus comentarios son muy buenos.
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