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Quemando la brisa...con soles de primavera... (cuba 2010)
Escribe: Flor_Cita
Este diario intenta resumir dos increibles semanas en Cuba junto con mi amiga Gianni. Intentare dar muchos detalles asi les sirve a los interesados en conocer estas tierras revolucionarias!
No es lo que parece...
Trinidad, Cuba — martes, 9 de febrero de 2010
Después de 12 horas congelándome en un bus de Viazul, estamos de vuelta en la región central de Cuba, al sur de la provincia de Sancti Spiritus, en una de las primeras ciudades fundadas por los españoles: Trinidad.
No esperaba nada de esta ciudad la verdad. No sabía nada de ella, no había leído nada, nadie que conociera había ido. Gianni en cambio sí, no recuerdo bien quien le había dicho que valía la pena.
Desde La Habana traíamos con nosotras las casas para alojarnos que nos había recomendado Ana María, así que no buscamos demasiado, solo pedimos ayuda a los conductores para que nos expliquen cómo llegar a La Casa de Betty. En la “terminal”, por decirlo de alguna manera, vi una imagen genial: una familia bien gringa, con sus tres bebes, de 5, 3 y 2 años aproximadamente recorriendo cuba de backpacker. (Si te estás imaginando a los nenes con mochilas chiquitas, estas en lo cierto) Me pareció demasiado tierno, y al mismo tiempo me alivio pensar que la familia no es un impedimento para recorrer el mundo.
Dimos la vuelta manzana por las calles de piedra, y llegamos a lo de Betty. Una señora de tez blanca, pelo oscuro y formas importantes nos atendió muy amablemente. Estaba con su marido arreglando algunas cosas de la casa. El cuarto era genial, dos camas súper gigantes, una decoración muy moderna, una baño enorme, con una bañera genial…estaba sorprendida. No dudamos en quedarnos ahí. Nos ofreció, como es costumbre la comida de la noche, le dijimos que si, por que estábamos algo cansadas y queríamos comer comida casera. Nos insistió para saber que queríamos y le dijimos: sorpréndenos Betty. Gran Error.
Salimos a caminar por Trinidad. Como siempre sin nada en la panza, y con un sol que, de verdad, rajaba la tierra. De hecho, no había nadie en la calle. De golpe pareciera como si este pequeño pueblo estuviera vacio. Obviamente no teníamos mapa, guía, ni nada que se le pareciera, no lo llevábamos con nosotras y no existen esas cosas en Cuba. Caminamos derecho por varios minutos, moríamos de hambre y de sed, de hecho me estaba sintiendo bastante mal. Casi ni nos hablábamos y la poca gente que veíamos, nos miraba raro. Le compre unos turrones caseros a una señora, dos por 3000 pesos nacionales. La calle se termino en unas vías, había un chico en un caballo y nos miraba. No sabíamos muy para donde ir, y tampoco le podíamos preguntar al chico, porque…realmente no sabíamos que buscábamos.
Decidimos volver por dónde veníamos, cuando empezamos a ver más gente, cruzamos a una pareja de argentinos. Era clarísimo que era porteños, caminaban y se movían como nosotras. Les preguntamos por “el centro” si es que existía uno, y nos dieron varias indicaciones. Eran realmente muy copados. Gracias a los chicos, llegamos al centro, que consistía en una plaza, muy bonita, con muchas plantas y pérgolas, el ayuntamiento, ETECSA en una esquina y CADECA en otra. Hacía demasiado calor así que nos metimos en Etecsa y usamos un poco de internet, llamamos a casa y aprovechamos del aire acondicionado de las oficinas.
Al rato cuando bajo un poco el calor y se comenzó a ver que en Trinidad vivía alguien, comenzamos a caminar de nuevo por ahí. Nunca entendí muy bien porque, -hay muchas cosas de cuba que hoy aun no entiendo-, pero en Trinidad está lleno de supermercados, y hay productos que no encontras por ningún lado, cosas tontas como galletitas, salsitas maggie, fideos secos!!!!!! Etc. Así que decidimos mirar que podíamos consumir, y como siempre terminamos comprando agua y unas galletitas. Entramos al súper, y sin quererlo localizamos a dos chicos que eran muy agraciados físicamente, nos reímos con complicidad y las dos pensamos lo mismo. Ellos nos miraban, se reían y así. Se volvió medio tonto en un momento y nos fuimos.
Seguimos caminando, y encontramos otra plaza, muy bizarra por cierto, con unos muñecos de plástico súper gigante y rodeado de galerías de arte. Recorrimos una por una y hablamos con cada persona que las atendía o que de hecho, era el autor de las exposiciones. Aprendimos bastante sobre los requisitos de Cuba para sacar obras de arte, ron y habanos. Nos sacamos todas las dudas sobre el funcionamiento de la educación, y el acceso a los medios de comunicación, todo eso disfrutando de mucho arte, con mucho contenido político y cultural. Desde ese día tengo decidido que cuando tenga mi casa definitiva en algún lugar del globo, va a estar llena de cuadros que voy a ir a comprar exclusivamente a Trinidad.
Volvimos a lo de Betty, con muchas ganas de comer la “gran” cena que nos estaba preparando. Llegamos y la mesa estaba servida en el patio, con toda la vajilla, muy coqueto. Betty nos trajo la comida. Jamás probé algo tan feo en mi vida. A mí me había preparado algo con carne, que nunca supe que era realmente y a Gianni algo con pescado que tenía el mismo sabor que la carne! Horrible. Los siete cuc peores gastados en todo el viaje. Isabelita se revolcaría en su tumba.
Nos fuimos a dormir. Entre tanto dar vueltas averiguamos como ir a una playa que todos recomienda: Playa Ancon. Así que hay que levantarse más o menos temprano.
Día 2
A una Cuadra de la primer Plaza que habíamos visto, frente al ayuntamiento, salen los buses hacia Àncon. En 40 minutos y por menos de 3 dolares llegamos. El bus para en la ruta y dice… bueno aquí es. Los horarios de vuelta son estos, el que se lo pierde o no tiene espacio pasa la noche aquí.
Comenzamos a caminar para donde iban todos, no teníamos ni idea para donde era… y de repente una de las mejores imagines que tengo en mi memoria nos sonrió frente nuestro. Una Playa perfecta de arenas blanca, y mar totalmente azul, un silencio pleno, donde solo se escuchaba las olas rompiendo y algunas voces a los lejos. Miras a la izquierda nada, a la derecha nada. Esto es lo que necesitábamos.
Alquilamos dos reposeras por dos dólares, y nos dispusimos a leer, tomar sol y hablar de la vida. Almorzamos en un barcito en la playa que había ahí muy cerca de donde estábamos, era más caro que lo usual, pero tampoco era imposible, y lo mejor de todo es que tenía muchísima variedad de comidas, bebidas y tenia helados! Caminamos de punta a punta toda la playa y vimos varios hoteles all inclusive como para pasar la noche, no sé realmente el costo pero debe ser genial.
Cuando estaba bajando el sol, nos volvimos para Trinidad. Caminamos un poco más por la ciudad, y vimos que frente a la plaza bizarra, había unas escaleras con música, barcitos y gente linda. Definitivamente volveremos a la noche.
Teniamos algo de hambre asi que buscamos un lugar mas o menos decente para comer. Frente a la plaza del ayuntamiento, encontramos una pizzeria! Estaba feliz no comia pizza hace mucho y realmente me encanta. No dudamos, y nos sentamos ahi. Nos traen una carta, (sisisi, estabamos muy emocionadas por que en Cuba por nacionales hay A o B, no necesitas cartas) y elegimos una pizza que parecia muy buena. Ingenuas. Fuimos vilmente engañadas. Cuando el camarero llego a 'tomarnos el pedido', nos comenta que no habian recibido harina desde no se cuantos meses, por lo tanto solo habia pollo.
No queria pollo. Desde que pise estas tierras estoy viviendo a pollo. Busquemos otro lado. Ingenuas por segunda vez. No habia nada en Trinidad para comer, asi que terminamos en El Rapido, una especie de 'lugar de comida rapida' (su nombre es bastante elocuente), donde venden pizza (horrible) y cerveza. Ideal para el bajon...cuando ni te das cuenta que comés.
Día 3
Hoy dejamos este lindo pueblito bien colonial para irnos a Cienfuegos. Pero antes, voy a referirme a la noche de anoche!
Fuimos a las escaleras que mencione ayer. Cuba libre, mojitos, música y gente bailando. Estábamos ahí, muy tranquilas disfrutando de la música con nuestros tragos, y vemos a los gringos del supermercado, con 4 vasos una botella de ron y una coca. Bebimos demasiado, fuimos a la casa de la música que esta al final de las escaleras (la recomiendo, no tiene techo y se ven las estrellas toda la noche), corrimos por Trinidad, adoptamos un perro con sarna, y un policía me quiso dar un beso. Gran noche. Esperamos juntarnos con los chicos en La Habana, son demasiado geniales.
Así que, nos vemos en unas horas en Cienfuegos.
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Últimos comentarios
HenryCaz dice:
JAJAJAJJ!... que buen relato... pero creo que quizas dejaria de visitar Trinidad solo porque no hay donde comer decentemente
lo que si me encantaria es ir a esa playa Ancon que describes... Varadero es excepcional, quizas playa ancon lo sea mayormente!
Saludos, Enrique
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Capítulos de este diario
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1
De la decición a la Plaza de la Revolución.
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2
Rebelde ayer, hospitalaria hoy, Heroica Siempre.
Santiago de Cuba, Cuba | 3 de octubre de 2010
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3
No es lo que parece...
-
4
Touch and go...
Cienfuegos, Cuba | 3 de septiembre de 2011
En Trinidad...
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