Trinidad y Tobago: alegría y calma insular

Escribe: Nocturna
Luego de largas luchas por el dominio de estas pequeñas islas, Trinidad y Tobago es hoy un paraíso para cualquier viajero en busca de tranquilidad, de fiestas, o de ambas cosas. En un territorio pequeño, este país ofrece todo lo que un viajero busca: buenas historias, bellos paisajes, alegría y relax.

 

   Enviar a un amigo   

 
Capítulo 1 3 4

Trinidad y Tobago: alegría y calma insular

Trinidad, Trinidad y Tobago — martes, 24 de febrero de 2004

Un territorio de fusiones y mixturas

Hay petróleo. Hay 430 especies de aves y 600 tipos de mariposas. Hay corales y naufragios. Los autos se conducen por la derecha como un resabio del largo dominio inglés, que es por otra parte, el idioma oficial. Tobeigo, como llaman a su diminuta y bella isla los locales, se amalgamó a Trinidad recién en 1888 y ambas conforman una vígorosa nación independiente desde 1962.

Como hace millones de años Trinidad formaba parte de la plataforma continental, su hábitat incluye bosques húmedos, sabanas, selvas, ciénagas y manglares ricos en vida animal y vegetal. Su hermana menor, Tobago, de origen volcánico, tampoco se queda atrás en atractivos naturales, y juntas están ricamente pobladas por 100 especies de mamíferos, 70 de reptiles, 600 especies de mariposas y 2.300 diferentes plantas, incluidas 700 clases de orquídeas. Además, con sus 260 especies de aves nativas y 150 migratorias, esta nación antillana está entre los diez países del mundo que más especies de aves albergan por milla cuadrada.

El 40% de sus habitantes es de raza negra, cuyos antepasados africanos trabajaron durante siglos como esclavos en las plantaciones de azúcar y de tabaco. A los primeros habitantes se sumaron paulatinamente inmigrantes de India, el Medio Oriente, China y europeos especialmente de los países mediterráneos, lo que permite contemplar un interesante mix de culturas.

Y en lo que se refiere a la atención a los turistas, Trinidad y Tobago ofrecen las mejores facilidades en sus hoteles de estilo internacional, resorts de lujo y confiables posadas familiares (inns), así como una comida exquisita en sus variados restaurantes que sirven una gastronomía híbrida que “huele” al rico mosaico de razas y culturas asentado en el país.

Un mundo de nacionalidades

La isla fue española hasta 1797. En ese período, la corona permitió el ingreso de franceses que ocuparon las plantaciones y dieron origen al patois. Sin embargo, prácticamente todo rastro de esa lengua y sus tiempos desapareció cuando Trinidad fue invadirla por los ingleses, quienes la mantuvieron bajo su poder hasta la independencia. La inmigración masiva fue parte riel proceso de reemplazo de la esclavitud (cuya abolición llegó recién en 1833) por trabajadores aptos para el cultivo de las plantaciones de azúcar y cacao. Los primeros llegaron de la India en mayo de 1845 y hoy representan el 40 por ciento de la población de Trinidad y Tobago, igual que los africanos, introducidos con anterioridad por los españoles.

El carnaval

Su Carnaval, anunciado como el más caliente de la zona, comienza con el Dimanche Gras (últimos vocablos sobrevivientes de la ocupación francesa), sigue con la madrugada del J'Ouvert, una fiesta de barro y música en la que los turistas embadurnados se mezclan con los locales, y finalizan al ritmo del calipso, las steelbands y sus inusitados instrumentos hechos con barriles de petróleo. Es que, desde que en este siglo encontraron oro negro en el corazón de Trinidad, la actividad económica cambió por completo y pronto las plantaciones azucareras quedaron relegadas en pos del progreso y sus pujantes industrias derivadas.

Así fue que casi por casualidad los negros, "descubrieron" los pans con los que hoy alegran el carnaval. Merodear por alguna de esas fábricas en las que los grandes recipientes se moldean hasta convertirse en tambores de reluciente acero inoxidable es una excursión inédita, no comercial, pero muy interesante.

Hay que entender esto, Dios dispuso que el carnaval se celebrara sólo una vez al año en Trinidad porque de otra manera la isla ardería en llamas a mejor estilo de Sodoma y Gomorra. Y es que veinte mil mujeres bailando en bikini por las calles de Puerto España es un espectáculo no apto para enfermos cardíacos entre los miles de turistas y lugareños que año a año se dan cita el lunes y martes previos al Miércoles de Ceniza para disfrutar del alegre carnaval trinitario.

Aunque el ambiente carnavalero comienza apenas terminada la Navidad, el punto culminante se inicia con la competencia musical denominada Panorama, celebrada el sábado anterior al carnaval, y sigue a las 2h00 del lunes con la celebración conocida como “J’ouvert” (jour ouvert), un término de influencia francesa que significa “día de apertura”, y que se distingue por llevar a las calles a los primeros carnavaleros ataviados con extraños disfraces hechos incluso con harapos y lodo. Ya a las 7h00 se enciende la celebración “diurna” con miles de danzantes ataviados con atuendos de tantos colores como para matar de envidia al arco iris más pintado. Por su parte, los carros de música se esfuerzan por tocar el mejor calipso que hace latir más rápido el pulso de la vida de Trinidad, y con un compás que invita a bailar hasta a los muertos... ¡es que los trinis son tan armoniosos!

El clímax del carnaval se vive con millares de personas disfrazadas que disfrutan sin ningún pudor ni remordimiento de los desfiles y las fiestas callejeras, en un derroche de costumbres festivas y alegría musical que lleva a propios y extraños a un éxtasis inimaginable. Por cierto, el turista que no se conforme con ser un simple espectador y desee play mas —expresión local que significa participar en el carnaval trinitario—, no tendrá problema en conseguir un disfraz y sumarse al desfile. Eso sí, ¡deberá estar dispuesto para entregarse por entero al wining!, una forma deliciosa de rendirse al placer y al baile cuyos puntos claves son la cintura y las asentaderas, que se mueven sincopadamente con una cadencia y un ritmo rebosantes de sensualidad.

Pero como todo lo “rebueno” que comienza debe acabar, la otra cara de la moneda viene el Miércoles de Ceniza, cuando muchos se arrepienten del exceso de desmanes y sensualidad... ¡y van en masa a orar a las iglesias! Lógicamente la isla baja sus revoluciones durante la época de Cuaresma y no se ven grandes multitudes en las calles ni en lugares públicos, pero ¿hasta cuando puede aguantar un trini sin una fête (fiesta)? Ya para el Lunes Santo la moderación empieza a ser olvidada... y hasta los que dejaron de comer carne ordenan una buena hamburguesa.

Y es que el ambiente carnavalesco vibra durante todo el año en la mente de los trinis, quienes sonríen pícaramente al recordar los días y las noches del carnaval anterior. Por suerte para ellos y para los visitantes, un nuevo carnaval siempre llega, y con él, la fiesta en los panyards o zonas de ensayo de steelbands, su participación en los campamentos carnavaleros para la elaboración de sus disfraces; y el jolgorio en las carnival fêtes con las bandas en vivo que tocan hasta la mañana siguiente... en fin, actividades emocionantes que sólo viviéndolas pueden entenderse en toda su magnitud.

Por lo mencionado, no resulta raro que el carnaval de Trinidad sea uno de los eventos turísticos más codiciados del mundo, por lo que es necesario hacer reservaciones anticipadamente. Y para los indecisos, vale mencionar que todo viajero que ha vivido el carnaval trinitario generalmente lo cataloga como una de las experiencias más intensas de su vida, e incluso existen quienes aseguran que les ha dado un nuevo giro a sus existencias.

Hay steelbands con más de 100 músicos tocando 400 tambores de diversos tamaños y con sonidos asombrosos. Toman el mismo nombre que los instrumentos que imitan (guitarra, bajo, violín, entre otros) y algunos llegan a producir hasta 32 notas musicales distintas. Ensayan durante el año entero en sus panyards, lugares especialmente constituidos para ello, y son el aspecto más curioso de esta fiesta.

El instrumento que arma la fiesta

Cuando los nativos de Trinidad bailan generalmente lo hacen al ritmo autóctono del calipso tocado por las steelbands, en las que predomina el sonido del pan, el instrumento oficial de Trinidad y Tobago. Originario de Trinidad, éste es el único instrumento musical no electrónico inventado en el siglo XX, y está elaborado a partir de los barriles en los que se almacena el petróleo (recordemos que Trinidad produce y exporta petróleo), utilizando en su construcción el anillo metálico en el que se fijan las llantas de los carros o camiones, como también madera y caucho para elaborar los palitos con los que se lo toca. No hay nada más interesante que visitar una fábrica de pans, los cuales además constituyen el mejor recuerdo para llevar a casa.

Otros festivales, eventos y conmemoraciones

Trinidad no sólo es exuberante durante los carnavales. Su multifacética cultura y la de Tobago celebran durante el año quince días festivos de carácter nacional, y casi todas las religiones tienen el suyo. Al ver pasar las masas de gente en estas fiestas muchos recuerdan los avisos publicitarios de Benetton, ¿la razón?: cada raza que Dios puso en esta tierra, con todas sus posibles combinaciones y permutaciones, tiene un lugar en Trinidad y Tobago, y todas participan en menor o mayor grado en las diversas celebraciones, las cuales generalmente tienen como punto focal Puerto España y sus alrededores.

Eid-Ul-Fitr

Con la aparición de la luna nueva que cierra el mes de Ramadán —noveno mes del año lunar de los musulmanes, el cual está dedicado al ayuno—, esta comunidad inicia su año nuevo con una celebración centrada en el astro nocturno y el santo Imán. Apenas la luna nueva es avistada, los musulmanes celebran con entusiasmo visitando amistades y parientes, con quienes intercambian regalos.

El Phagwa

La importante comunidad india de Trinidad le da la bienvenida a la primavera con esta muy especial celebración que tiene lugar generalmente en marzo o abril. Se trata de un festival lleno de bailes y cantos típicos que expresan la alegría de este pueblo por la llegada del tiempo de cosecha, la que con el pasar de los años se contagia a cada vez más habitantes de la isla. Eso es precisamente lo que hace tan especial a Trinidad y Tobago: las ricas manifestaciones culturales de los diferentes pueblos allí asentados. Uno de los momentos más llamativos de esta celebración es cuando los participantes se mojan unos a otros con litros de agua de colores denominada abeer, como símbolo de la estación primaveral.

Martes Santo

El Martes Santo más peculiar se produce en la localidad de Buccoo, en Tobago, con un evento que desde 1925 se ha convertido en uno de los más originales de las islas del Caribe: las carreras de cabras y cangrejos, que aunque están cargadas de diversión, sus participantes y el pueblo en general las toman muy seriamente, por lo que gozan de una gran popularidad y afluencia de público.

Festival Hosay

El año 1884 marcó el inicio del Festival Hosay en la isla de Trinidad como un solemne evento musulmán para conmemorar la muerte de Hussein y Hassan, nietos del profeta Mahoma. En la actualidad este festival se ha convertido en un sonada celebración que durante tres días de fechas variables lleva implícito el sabor multirracial de estas tierras expresado en la profusión de banderas multicolores, en las llamativas tumbas de bambú o tadjahs, y en las caravanas que llenan las calles de olores, colores y sonidos de tambores al ritmo autóctono de tassa. La mejor parte del festival es cuando los tadjahs y las vistosas lunas artesanales que también adornan los desfiles son echadas al mar en una ceremonia indescriptible aderezada con rezos y ofrendas. Este festival ha adquirido algunos elementos del carnaval, como desfiles, música y ritos conmemorativos.

Festival de la Herencia


La cultura tradicional de Tobago y su estilo de vida son celebrados en el Heritage Festival, o Festival de la Herencia, con alegres y creativos eventos salpicados en diferentes pueblos y comunidades de la isla. Celebrado durante las dos últimas semanas de julio, el festival rinde tributo a las antiguas creencias y las tradiciones de la gente de Tobago, las cuales tienen sus variantes de población a población. Además de las canciones, bailes, cocina y vestimenta presentados en el festival, las bodas al estilo tradicional constituyen una de las mayores atracciones para propios y extraños, siendo reseñadas por la prensa internacional con profusión de detalles, al igual que todo el evento.

Día de la Abolición de la Esclavitud


El año 1839 marca la abolición de la esclavitud de las colonias inglesas en el Caribe, hecho que a partir de 1985 los nativos de Trinidad y Tobago celebran el 1 de agosto de cada año con un amplio abanico de eventos que brindan homenaje a la cultura africana y a sus creencias. También como parte de la fiesta se lleva a cabo la denominada “The Great Race”, o la Gran Competencia, una emocionante carrera de lanchas que parte de Trinidad hacia Tobago.

Festival de Santa Rosa

En agosto se realiza en Trinidad esta celebración que convoca a los pocos y orgullosos descendientes directos de los indios caribes, los cuales han defendido y protegido fielmente sus tradiciones culturales a través de los años. Este festival está repleto de música y danzas locales, y concluye la última semana del mes con la elección y coronación de la reina caribe.

Día de la Independencia

El 31 de agosto los nativos de esta nación celebran su independencia del domino británico, hecho ocurrido en 1962. Todo el país se une para disfrutar de diferentes eventos especialmente preparados para la celebración de la fecha patria, tales como un desfile militar, una banda marcial, diversos reconocimientos a personalidades del país y muchísimas actividades más.

El Carnaval de Tobago o NCBA Tobago Fest


Tobago aprovechó la temporada baja de finales de septiembre para debutar con su propio carnaval, apoyado claro está por la National Carnival Bands Association de Trinidad, que trae sus mejores bandas para amenizar la brillante iniciativa de la Asociación de Hoteles de Tobago. Variantes hay muchas, como que éste es un evento de fin de semana, comenzando el jueves en la noche con el “Night Mas”, para seguir el viernes con el concurso para elegir la Reina de Carnaval y con el evento “Ah We Jam” en la Plaza del Mercado, continuando con el “J’Ouvert/Mas Parade” y el “Blow Out” el sábado, en la misma locación, y terminar con el “Chill Out” en una gran fiesta en el Mt. Irvine Hotel.

Divali o Festival de la Luz


Generalmente en octubre o noviembre tiene lugar el Divali o Festival de la Luz, uno de los feriados más importantes de la comunidad hindú de Trinidad y Tobago, y de todo el mundo. El Divali representa el triunfo de la luz sobre la oscuridad y conmemora el retorno de lord Rama a su reino después de catorce años de exilio. Rindiéndole homenaje a la Diosa de la Luz y al retorno de lord Rama, los descendientes de la milenaria India encienden sus tradicionales deyas —lámparas de aceite hechas de arcilla— para suspenderlas en cuerdas formando un impresionante juego de luces que adorna árboles, casas, edificios y barrios completos. Para completar esta grandiosa celebración religiosa no falta el festín de platos tradicionales y locales, con música, bailes, juegos artificiales y regalos.

Festival Tradicional Best Village Folk


Durante buena parte de los meses de noviembre y diciembre los habitantes de Trinidad y Tobago participan en esta larga competencia para elegir el mejor festival folclórico, mostrando así sus habilidades con la música, los bailes, el drama y la gastronomía tradicionales.

La Navidad


Esta fiesta es celebrada por todos sin tomar en cuenta sus creencias religiosas, destacándose por el extraordinario ambiente hospitalario que el país vive durante todo el mes de diciembre. Aparte de la tradicional comida navideña, el mes de celebraciones incluye bebidas típicas caribeñas como el sorrel, que consiste en una bebida rojiza proveniente de una flor local, y el tradicional ponche crema. También se sirven platillos tales como pastelitos de maíz rellenos de carne con un toque picante y torta negra con frutillas, entre otros.

Festival Parang


La Navidad también es tiempo para parang, es decir para parrandear. Aunque hay quienes consideran que esta fiesta fue traída por monjes capuchinos de España, la gran mayoría la atribuye a los obreros venezolanos que trabajaban en los campos de cacao de Trinidad, quienes dejaron bien sembrado en el corazón de los trinitarios este festival en el que la gente se visita dentro de un ambiente alegre, intercambiando pasteles y tortas, mientras tocan, cantan y escuchan música tradicional venezolana, y lo más gracioso es que algunos de los que con tanto entusiasmo entonan las canciones en el idioma castellano no saben a ciencia cierta lo que significan. El festival se caracteriza por un concurso en diferentes sitios del país entre los grupos de parang —que tocan el cuatro, las maracas, la mandolina y el bajo de caja (box bass)—, los cuales participan todos los sábados desde finales de septiembre hasta la gran final que tiene lugar en diciembre. Los grupos también pueden ser escuchados en conciertos, hoteles y fiestas privadas.

Excursión a la selva


Cuando el carnaval termina, llega la hora de descubrir los misterios de la isla, de mirar hacia adentro y oír sonidos más débiles pero igualmente verosímiles. Trinidad es una gloria para los amantes de las aves. Posee la colonia más accesible de oilbirds o guácharos, los únicos pájaros nocturnos herbívoros, que viven en cuevas y se encuentran sólo allí, en Venezuela o Brasil. Quienes quieran conocerlos deberán hospedarse en la reserva de Asa Wright un mínimo de cuatro días. No es ningún castigo, por el contrario, lo tratarán como rey mientras toma uno que otro cocktail en la veranda sobre la que liban los picaflores, descubre a la chaconia -la flor nacional de las islas- y se interioriza sobre el ibis, el increíble pájaro -también nacional- absolutamente colorado que podrá ver en bandadas en el Caroni Bird Sanctuary, o en cautiverio en el Pointe-á-Pierre Wild Fowl Trust.

Así, el abanico tropical de este país parece no tener ausentes. En materia urbana, me impresionó la supuesta fealdad de Port of Spain, capital de Trinidad y Tobago. Cierto es que no constituye un convite al placer visual en el sentido estricto de un agente de viajes, ya que no tiene playa ni goza de grandes vistas, pero es ideal para cambiar de ambiente. Además, para quienes la playa es condición sine qua non, a unos quince minutos del centro, Maracas Beach cumple con todos los requisitos.
Puesto a recorrer, la serie de edificios conocidos como "Los Siete Magníficos", a lo largo del flanco oeste de la Savannah -el parque yermo sobre el que se organiza la ciudad- es un valioso muestrario de los tiempos de bonanza que vivió Trinidad a comienzos de siglo. Están cerrados al público, pero su vista exterior vale el recorrido.

Las atractivas construcciones típicamente inglesas con sus cornisas talladas de madera son la escenografía en la que los descendientes de esclavos conviven con los descendientes de sus amos. Resulta interesante jugar a mirar a la gente tratando de adivinar su origen, leer los nombres de las calles y ver cómo se mezclan el español, con el inglés y el francés.


Publicado
Modificado
Leído 13061 veces

    Enviar a un amigo

Capítulo 1 3 4
 
 


 

Capítulos de este diario