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Mi viaje a Bolivia - primavera 2010
Escribe: A-Orihuela
Una cronica de mi viaje a Bolivia en la primavera del 2010
De Madrid a Trinidad
Trinidad, Bolivia — viernes, 7 de enero de 2011
En el aeropuerto, Julio Berzal, miembro de la ong Solidaridad Medica Canaria y antiguo trabajador del aeropuerto en el que se mueve como pez en el agua, nos dio siete cajas de ropa de hospital y una silla de ruedas aprovechando nuestro viaje a Bolivia. Las compañías aéreas hacen la vista gorda ante el exceso de equipaje de los viajeros y así acaban en pequeños dispensarios de Bolivia medicamentos, ropa de hospital, muletas y otros utensilios que siendo normales para nosotros allí son escasos y mucho menos en plena selva que es donde las ongs médicas actúan. Allí, un cura coordina las acciones de tales ongs. No es la primera vez que veo un cura ante el que me quito el sombrero y siempre es ante los que dejan su vida relajada en Europa y destinan su vida a ayudar a los demás.
Llegamos a Santa Cruz once horas más tarde. Santa Cruz de la Sierra es la capital económica de Bolivia, la ciudad más rica y en la que vive la clase pudiente. Algunos barrios no tienen nada que envidiar a cualquier ciudad europea. No nos interesaba y si habíamos ido allí es por ser la única ciudad que coge vuelos internacionales de Europa dado que está a una altitud razonable y se evita el mal de altura que suele suceder en los vuelos que llegan directos a La Paz que está a 4.000 metros de altitud.
Decir que en Santa Cruz nos comimos una carne de lagarto que al margen del exotismo, tampoco me dijo nada especial, eso si empezamos a valorar la cerveza local que era muy buena.
A la mañana siguiente desde el aeropuerto el Trompillo destinado a vuelos domésticos nos fuimos al parque Noel kempf situado a tres horas en avioneta en la frontera con Brasil. El viaje lo aprovecho uno de los guardas del parque que reiniciaba su trabajo después de las vacaciones. Con el viaje de tres horas en avioneta se ahorraba, nos dijo, tres días de caminos y de ríos hasta llegar a la frontera con Brasil que es hacia dónde íbamos. El parque tiene 1,6 millones de hectáreas y al parecer alberga una diversidad biológica de las más importantes del planeta. Nos dimos un paseo por la selva acompañados del guarda al que habíamos hecho el favor y llegas a ver algunos animales, el resto solo se intuye porque es impenetrable
El parque toma nombre de un prestigioso biólogo boliviano asesinado en 1986 por sicarios de la droga. Tuvo la mala suerte de tener que hacer un aterrizaje forzoso en una de tantas pistas clandestinas que hay a lo largo de la selva utilizada por los traficantes, ahí acabaron sus estudios de la selva.
Cuando se dice tres horas de avioneta se dice rápido, pero ponte a calcular la cantidad de kilómetros que se pasan. En esos trayectos empiezas a darte cuenta de la inmensidad de la selva amazónica.
Como habíamos pactado con el piloto que fuera pegado lo más posible a los arboles, se nos ofreció a la vista, os aseguro, un espectáculo impresionante. Ante tus ojos sobrevolando el rio Itenez que forma frontera con Brasil, un mar de arboles salpicado de afluentes serpenteantes, cascadas de agua, meandros y de cuando en cuando una humareda que sale de entre los árboles, que si bien pueden ser comunidades indígenas que viven totalmente aisladas del mundo también puede ser, según supimos más tarde, algún laboratorio clandestino de cocaína.
Se pueden ver pequeñas pistas de aterrizaje que podían valer tanto para fines ganaderos como para los pequeños laboratorios de coca que se están instalando en la zona y es que de acuerdo con lo que nos dijo el piloto nos llevó el 70% de los viajes de avionetas que sale de Trinidad están destinados al negocio de la droga aprovechando que el consumo de la hoja de coca se toma desde tiempos ancestrales por los pueblos del altiplano para combatir los fríos, el hambre y la altitud.
Los actuales gobiernos la defienden como bien cultural de la nación y protegen la producción de la misma, no así a la cocaína la cual necesita de un proceso de elaboración. Dado que en los países vecinos como Colombia, se está persiguiendo con ahínco a los productores éstos se están trasladando donde hay menos medios para la persecución y donde la ayuda americana para la persecución no existe por razones políticas.
Llegamos por la tarde a Trinidad, fuimos a dormir a casa de huéspedes de Doña Justa, mujer culta que estaba involucradas en distintos movimientos sociales, con la que hablamos largo y tendido y que estaba un poco de vueltas de todo, escéptica ante el devenir de su país y un tanto desencantada del mismo.
Contactamos de acuerdo con lo previsto, con los guías que nos harían ir por el rio Mamoré desde Trinidad capital del Beni hasta Santa Rosa pasando por Santa Ana de Yucuma.
Ellos había subido el rio y ahora lo bajaríamos todos. Serian guías, conductores y cocineros de la expedición y se llamaban Nicolás y Ever. La sorpresa fue que la esposa de Ever de nombre Rosalía y apenas 17 años también estaba allí con la intención de venir con nosotros de regreso. Dado que era prácticamente imposible que la chica saliera de la comunidad en la que vivían si no era de esta forma se apuntaba a la expedición y así veía mundo, no era ese el problema, el problema era que estaba embarazada de casi siete meses y que íbamos a estar totalmente aislados y sin posibilidad de ir a dispensario alguno. En principio nos negamos pero claudicamos al ver la insistencia de su marido. Me rio yo de algunas embarazadas europeas , sus controles prenatales, sus clases preparativos del parto…
Nos llevamos una buena impresión de ellos y compartimos con ellos para ir haciendo grupo, un buen número de cervezas frías en la terraza del bar La Casona, en la plaza principal de Trinidad. Les entregamos dinero para que hicieran la compra de comida para los seis días que íbamos a estar en el rio de acuerdo con lo pactado previamente por internet.
Todos ellos pertenecían a la cultura Tacana y viven por aquellos parajes antes de la colonización española y del imperio Inca Estábamos en la plaza principal de Trinidad, capital del departamento del Beni y al día siguiente íbamos a ver en todo su esplendor las inundaciones del Beni, una de las razones que nos había llevado a Bolivia.
Había elecciones departamentales y para las alcaldías en Bolivia esas fechas y toda Bolivia vivía exaltada, recordaba en cierta medida a las primeras elecciones en España allá por el año 77 y siguientes por la pasión con las que se vivían. El caso es que hicimos tiempo hasta la hora de cenar viendo pasar a infinidad de coches con propaganda política a todo volumen a la vez que nos tragamos toda la artillería musical de Enrique Suarez cuya sede estaba en la misma plaza y que con el lema “El Beni lo primero” a la postre fue ganador. Una de las formas de pasar la tarde en aquellas ciudades es pasear en moto por las calles y se podían ver a familias enteras en pequeños y destartalados ciclomotores. Perfectamente iban el padre, la madre, un chiquillo sentado en el depósito y un bebe en brazos de la madre, los vimos a cientos.
Hay que decir que en Trinidad apenas hay coches y los que hay van con cristales tintados y lo mismo lleva a alcaldes a diputados que a cocaleros, quizá sean los mismos.
Cenamos con el que había sido nuestro piloto en el viaje a Noel Kempf que resulto ser un fachento del copón. Le tiramos de la lengua y comento una sarta de lindezas según las cuales los homosexuales eran enfermos y había que poco menos que acabar con ellos, cosa que nos confesó hizo en su juventud con otros de su misma calaña opalizándoles cuando se los encontraban. Para muestra un botón.
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Últimos comentarios
vittorino3000 dice:
Que buena aventura ..
debe ser la temporada que los mosquitos no los mata nadie...jaja
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sucubo2010 dice:
Buena experiencia!
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