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Totora: desandando Bolivia, volviendo atrás

Escribe: falca
Me encuentro en la plaza 14 de Septiembre de Cochabamba, observando la increíble edificación colonial que la rodea. Me emociona haberla encontrado, casi llegué ahí por “casualidad”. En una sala de exposiciones enfrente, veo un cartel sobre pintores tarijeños. Andando entre acuarelas figurativas, manchas expresionistas y esculturas orgánicas, un hombre se acerca y me pregunta si deseo saludar a uno de los artistas.

 

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Capítulo 1
 

Un hallazgo

Totora, Bolivia — martes, 19 de abril de 2011

Claro que sí.  Así me encuentro junto a un hombre morocho, bajito, de rasgos fuertes, hablando sobre arte. Luego de un rato intercambiamos blogs, mails y me cuenta algo más de lo que se puede hacer en Cochabamba.
 
­-Puede ir a Totora, es un pueblo colonial muy hermoso que está a unas horas de aquí… puede salir a la mañana muy temprano y tomar un coche en la avenida tal…
 
No es algo más lo que me dice. Siento que me tira una punta importante, porque retengo el nombre como Totoras, pero olvido todo lo demás que me ha dicho.
Me despido y sigo caminando Cochabamba, deleitándome con las iglesias coloniales que aparecen cada pocos pasos, las casonas de inmensos patios y escaleras dobles, las fuentes centrales…
 
Tengo en carpeta Quillacollo y su Virgen de Urkupiña, Cristo de la Concordia y el teleférico, pero se me viene a la cabeza Totoras y me decido a preguntarle a Ramiro, el encargado del hostel. Dudo de si me dará alguna información, pero con probar nada se pierde. Serio, seco y parco en sus palabras me tira el nombre de una esquina donde tomar un coche que me dejará en el pueblo. Bien. Pero al contrastar en el plano las calles son paralelas y lejanas entre sí. No tengo ganas de preguntarle nuevamente.
 
Temprano al día siguiente, me voy directamente a la Avenida 6 de Agosto (una de las dos y la que más resuena en mi mente), adentrándome en los barrios alejados y populares de la ciudad, con mercados callejeros que empiezan a levantarse a esa hora, preparados para estar todo el día funcionando, contra viento y marea.
Cercana a la Avenida República, la 6 de agosto cobra el paisaje ajetreado y bullicioso de las zonas de terminales y siento que voy bien.
 
Y veo los buses grandes con carteles que dicen Totora y las oficinas que gritan: sale coche, sale coche, faltan dos pasajeros!!!
Compro pasaje en un taxi, por unos pocos bolivianos, para dentro de media hora.
Los coches compartidos son una realidad que funciona en estos países andinos. El coche sale cuando se llena, no a la hora que dice el boleto. Y es como un deporte sentarse en la vereda a esperar al posible pasajero: este, este, este sí… no, siguió de largo…esa que viene cruzando, esa que cruza…
Ya sale, sale!!!! Grita el chofer mientras carga los últimos bultos en el techo y un hombre duerme una siesta en el portaequipaje trasero.
¡Sí señor! Esto es Bolivia.
 
Nos alejamos de Cochabamba hacia Santa Cruz de la Sierra. Eso se nota en los verdes del paisaje, los colores que rayan la ventanilla. La temperatura sube al acercarnos al este boliviano.
En el camino bajan pasajeros, suben otros en exceso, campesinos. Un muchacho que está a mi lado se queja, protesta. En Bolivia funciona así señor, el transporte económico.
 
Estoy muy ansiosa por lo que puedo encontrar en Totora porque no tengo una sola imagen sobre ella, sólo la corazonada, la recomendación de un colega. Pero me gusta andar así, sin saber, presintiendo, como los antiguos exploradores.
 
La maravilla se apodera de mí al bajar del coche. Camino despacio la atmósfera de sueño del mediodía. La lentitud es la forma de no romper algo fantástico que empieza a aparecer por los cuatro costados.
 
La colonia se ha quedado detenida y concentrada en este pueblo. Las calles de piedra vibran pasado y presente. Los enormes caserones con balcones y proporciones colosales han sido pintados de colores brillantes.
La pequeña plaza es como un juguete para niños, un adorno, una pieza de orfebrería verde.
La glorieta, las galerías circundantes góticas y mudéjar, la iglesia altiva. Los pobladores que descansan y pasan a su ritmo de mediodía totoreño.
 
Me escapo del centro y deambulo las callecitas perdidas, paso un río, un puente cuasi medieval, las ropas secando sobre el pasto. Los niños salen de casas que parecen derrumbarse, rumbo a la escuela. Muchos guardapolvos blancos. Las paredes como horizontes geológicos muestran el trabajo del tiempo. Un adolescente camina escuchando reggaeton en su celular. Superposición de tiempos en un espacio mágico.
 
Las construcciones más modernas del pueblo están alejadas del casco colonial que se mantiene intacto: una escuela primaria, secundaria, el hospital, algunas casas tipo plan.
Todo el mundo me saluda, es increíble no poder pasar desapercibida. Soy la única extraña en Totora. Por eso no puedo sacar fotos a las personas. Soy muy cuidadosa al tomarlas. Creo que estoy invadiendo un equilibrio perfecto.
 
Ron Terremoto orgullo totoreño. Prohibido orinar. Iglesia Evangélica. Pan fresco. Galería de arte. Esta casa no se vende. Hay gas. Taquiña. Más Chistoso. Villa Gabriela. Vote por NEB. Abogado. Funeraria San Salvador. Viva Totora. Las paredes hablan mientras los claveles del aire toman los cables de luz dibujando partituras musicales.
 
En un restaurant frente a la plaza, el único que encontré abierto, almorcé una comida exquisita por su simpleza después de caminar por un par de horas. Al despedirme pregunté el nombre del lugar, la chica me miró extrañada: no tiene nombre, es la pensión frente a la plaza…
 
Sentí que ya era hora de concluir mi invasión a Totora, no arruinar su magia con una forzada permanencia y me senté en el cordón esperando coche.
Pensé mientras tanto en la belleza de la improvisación, el descubrimiento,  en la sorpresa o en la decepción y en esas personas que como emisarios o ángeles aparecen de repente, dándonos una señal. A Totora no lo hubiera encontrado de otra forma.

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Capítulo 1
 
 


Últimos comentarios

andres_pp dice:
Muy buena info compartiste con todos, muchas gracias y magnifico tu viaje.
Saludos!

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malopezg dice:
Me senti transportado con tus palabras mmagnifico relato gracias
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falca dice:
Gracias chicos!!! me alegro les haya gustado!!! abrazos
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JULIAN1971 dice:
La verdad te felicito por este diario tan lindo que escribistes, te comento que este año estuve en cochabamba y me sorprendio esta ciudad por todo lo que tiene para hacer. Saludos.
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elisabethcarreraspaz dice:
Hermoso relato Falca, yo que conosco muy bien ese lugar creo que no hubiera podido hacer un relato tan hermoso.
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falca dice:
Gracias Julián, si lo mismo opino... llegué muy improvisadamente a Cochabamba, y la ciudad me encantó, le sumo el hallazgo de Totora a eso!
Hola Elicita, me alegro mucho te haya gustado, conocés Totora?? que bueno !!!! según yo pude ver no es un lugar conocido por el turismo, porque no se habla de el en las pag. web, además era la única foránea caminando por ahí... les mando un gran abrazo!!! y gracias por leerme...

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andywedk dice:
Waaaa muy lindo como escribís! Me dió ganas de conocer Totora...
Me encantó la descripción de los carteles y cosas que dicen las paredes...
Saludos desde Misiones!
Andy

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falca dice:
Gracias Andy te aseguro que no sólo Totora, sino toda Bolivia son indispensables conocer...
abrazo grande!!!

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dorisgonza dice:
Que bueno que al fin pude leer tu impresion de este lugar que habia visto en las fotos, sentir tus sensaciones y esa extraña vagabundeando por ahi¡
Me encanto Dani, sera un pendiente conocerlo.

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falca dice:
El lugar es único Dorys, mágico, si andás algunas vez por Cochabamba no podés perdertelo!!!!!
Gracias, besos y abrazos!!!

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laparoja dice:
Precioso diario me recuerda y recomiènda que sigue siendo hermoso viajar, que sòlo asì voy a encontrar asombro en lo que miro. Muchos saludos. judi
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falca dice:
Muchas gracias Judi!!!!
Sí, esa es la parte que más me gusta de los viajes, cuando uno se sale de la hoja de ruta dejándose llevar por la improvisación, por lo que surge, son los mejores momentos, los más bellos descubrimientos, abrazos!!!

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estelasenlamar dice:
Que lindo dani! es muy inspirador, de verdad dan muchas ganas de ir...
Que bueno que te encontró ese angel...

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falca dice:
que bueno Estela!!!!! sí que bueno es encontrar y dejarse encontrar en los viajes... es la parte más linda, la que surge sin pensarlo... besotes!!!!
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martindaco dice:
Pero bueno Daniela, te pierdo de vista un "ratito" y ta marcas un viajazo a Bolivia y descubres un lugar perdido en el altiplano, que habrá que intentar visitar.
Un placer saber de ti.
Voy a Bolivia en Enero y desde Cochabamba intentaré llegar a Totora.
Muy buen diario, Gracias

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ropavieja dice:
Gracias por ese diario. Salud.
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falca dice:
Hola Martín! cómo estas? si, hice un viaje increíble por lugares que me faltaron conocer en el primer viaje por aquellos lados... Cualquier duda o cosa que quieras saber sobre Bolivia, solo me preguntas, un abrazo!
Juan, muchas gracias a vos por pasarte por acá, leerlo y dejarme un comentario. Besos

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