Costa Rica, ¡PURA VIDA!

Escribe: Viaggiatore
Siempre que viajo, llevo conmigo un pequeño cuaderno que utilizo a modo de diario. Al final del día, me gusta apuntar todo aquello que he visto y vivido. Escribir me ayuda a refrescar la memoria y a describir mis sentimientos. Costa Rica, es un país pequeño, pero repleto de miles de rincones que descubrir, saborear y disfrutar. Sin duda, este ha sido uno de los viajes más espectaculares que he hecho en mi vida, de esos que marcan y dejan huella...

 

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Una experiencia inolvidable

Tortuguero, Costa Rica — jueves, 28 de agosto de 2008

Siempre quise internarme en la selva y sentirme como una aventurera...
Hoy he tenido la suerte de poder hacer este sueño realidad, aunque la experiencia no fue lo que me imaginaba.

Tengo que decir que mi "tour" por la selva fue bastante...Agoviante. La culpa fue mía, eso lo tengo que reconocer. Mi indumentaria no era la correcta (vestía con un pantalón corto y una camiseta de tirantes, aunque menos mal que se me ocurrió llevarme una chaqueta impermeable!) y los mosquitos me atormentaron todo el tiempo.

A los 10 minutos de empezar a caminar por la selva, y pese al calor que hacía, decidí cubrirme con la chaqueta ya que los mosquitos me picaban incluso por encima del pantalón.

Nos comentó el guía que teníamos una humedad del 100% y sudé como nunca...¡Qué calor!
El terreno era fangoso y casi no podíamos caminar entre tanta vegetación. De vez en cuando, las copas de los árboles se movían y caían hojas o gotas de agua. ¿Sería un mono? ¿El viento? ¿Un jaguar...?

Más tarde comimos, luego estuvimos un rato en la piscina y bañándonos en el Caribe. Por las noches, fuimos a visitar una pequeña playa (a la que no se puede acceder si no es previo pago) donde vimos desovar tortugas.
Puedo decir que esta actividad ha sido la más impresionante durante mi viaje y que no olvidaré jamás.

Me sorprendió la organización y el buen trabajo que los rastreadores de tortugas realizan para intentar causarles la menor de las molestias.

Completamente a oscuras, ni una edificación, ni un sólo ruido... Caminamos en grupos de 9 junto al guía, bajo un cielo minado de estrellas (tuve la oportunidad de ver otras constelaciones diferentes a las que en España he visto), en fila india y en silencio.

Me quedé rezagada del grupo y aunque no veía por donde iba (no podíamos encender las linternas) no tuve miedo. De repente oí un ruido como si alguien o algo se sacudiera arena y poco después el guia se paró.

Recuerdo que me asusté pensando que la tortuga saldría corriendo y me atropeyaría jeje. Nos acercamos, y allí, debajo de unos matorrales había una tortuga de un metro de diámetro!!! Se asustó al ver la luz o de oirnos, no lo sé...Se quedó quieta un momento y luego siguió moviendo sus aletas para acabar de enterrar los huevos. Salimos de alli despacio, caminando en silencio.

Nos situamos al lado de la orilla del mar, esperando a que la tortuga acabara de camuflar su nido y volviera por donde había venido, el mar.

Y tras unos momentos que parecieron eternos, apareció la tortuga.
Espectacular, ¡era enorme!

Se arrastraba silenciosa, con mucho esfuerzo y haciendo una parada de vez en cuando. Era una situación mágica, aquella tortuga había recorrido millas, había atravesado cientos de lugares, y tras mucho esfuerzo ahora había logrado su objetivo: depositar sus huevos en el nido.

Al fin la tortuga llego a la orilla, el agua la rozó y aquello pareció motivarla para seguir adelante. Avanzó más rápido y en cuanto empezó a flotar unos centímetros, desapareció nadando a toda velocidad.


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