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Costa Rica 3 P.N. Tortuguero

Escribe: maraton
Mediante ilustraciones de un libro nos fue mostrando los diferentes pájaros que habitan allí... y agárrense ustedes... silbando, fue imitando maravillosamente uno a uno sus trinos.

 

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Capítulo 1
 

Parque nacional de tortuguero

Tortuguero, Costa Rica — lunes, 8 de diciembre de 2008

COSTA RICA III 
PARQUE NACIONAL DE TORTUGUERO

 Mediante ilustraciones de un libro nos fue mostrando los diferentes pájaros que habitan allí... y agárrense ustedes... silbando, fue imitando maravillosamente uno a uno sus trinos.  

Tal como habían presagiado las nubes rojas del atardecer del día anterior en el Golfo de Nicosia, ahora en San José, prácticamente estuvo toda la noche lloviendo a cántaros. 

Mientras desayunábamos en la Cafetería del Hotel después de haber preparado el equipaje, observamos con aprensión que de nuevo el cielo se iba oscureciendo y ya al montarnos en el Autobús de nuevo empezó a llover con inusitada fuerza. Al pasar las montañas que nos llevaban al Parque Nacional de Tortuguero la lluvia era tan intensa que por las laderas bajaban verdaderas cascadas de agua. 

El Guía del viaje que ya no nos abandonaría en los tres días de la excursión por el Parque, nos estaba instruyendo sobre la fauna que podríamos, con suerte encontrar en esta excursión. 
La presentación fue tan amena y documentada, que consiguió que dejáramos de prestar atención a las dificultades que tenía el chofer para avanzar en medio de aquél diluvio.
Mediante ilustraciones de un libro nos fue mostrando los diferentes pájaros que habitan allí... y agárrense ustedes... silbando fue imitando maravillosamente uno a uno sus trinos. 
Por si han quedado ustedes en la duda de si su imitación era aceptable, les diré que en las excursiones por los ríos del Parque  izo varios cantos de llamada y sorprendentemente al poco nos llegó la rendida respuesta de una hembra desde la selva, pero fue aún mas sorprendente cuando imitó un determinado trino de “posesión de territorio” y un airado contrincante vació sus diminutos pulmones en retadora valentía.   

Su conocimiento de la vida salvaje era increíble.
Como al día siguiente el grupo se dividió en varias embarcaciones y en una se posicionaron los poderosos Estadounidenses que llegaron al Parque en Avión, estos, con el enfado de los nuestros, acapararon y casi en exclusiva contaron con el impagable Guía en su canoa.
Bueno, impagable... quien sabe...  
Por cierto, viene bien aquí adelantar una anécdota de algo que observé en la excursión por Tortuguero. 
Vaya por delante que en general los Norteamericanos (especialmente si están en su propio País) me caen muy bien y sinceramente admiro muchas de sus cosas. 

Pero, verán, en medio de la excursión, imaginen el escenario... con la selva a ambos lados, una vegetación embriagadora, enormes cocodrilos (en casa me corrigen y dicen que son caimanes) perdón pero la especie se llama “crocodylus acutus” así que seguiré llamándolos cocodrilos.
Decía... a escasos metros y todos conteniendo la respiración... una imperturbable Dama Estadounidense siguió leyendo como si en el Salón de su Casa se encontrara, una no lo dudo, intrigante novela...  

Pero, volvamos atrás y retomemos el hilo de la historia. Verán de pronto y en medio de una enorme plantación de bananas el Autobús se detuvo y noté que el chofer y el Guía discutían acaloradamente.  Ambos se apearon y varios de nosotros les seguimos.
A pesar de que la lluvia nos daba un respiro, el caudaloso río que discurría por la planicie entre esta carretera sin asfaltar y la plantación, se había desbordado y como las aguas habían engullido la carretera en un tramo que se perdía de vista, se estaba calibrando si podíamos seguir o volver atrás. 
Después de mucho pensarlo, el Guía a lo Indiana Jones, se descalzó y avanzó por el agua hasta que ésta le llegó por encima de la rodilla y obviamente desistió.
Con penuria volvimos en marcha atrás hasta conseguir en un mínimo recodo dar la vuelta. Afortunadamente conseguimos llegar a nuestro destino por una complicada vía alternativa, cruzando plantaciones y con un retraso de más de dos horas.  
Resultó que las barcas que desde este pequeño embarcadero nos debían de llevar por el amplísimo río hasta el hotel más allá del Parque Nacional de Tortuguero, creo recordar en un viaje de unas dos horas a través del mismo, en una canoa de unas 20 personas con un potente fuera borda y a una velocidad endiablada, también se habían retrasado. 

Finalmente, con intensos chaparrones incluidos, avistamos escondidos entre la selva, las solitarias instalaciones que nos acogerían estos días. 
Una vez acomodados en unas confortables cabañas de cuatro habitaciones unidas por unos pasadizos elevados, todo construido en formidable madera de caoba, nos congregaron en el embarcadero para de nuevo en las canoas, adentrarnos en la selva a través de un canal artificial construido por las compañías madereras antes de ser declarado Parque Nacional.
El aserradero se cerró en 1972 y este mismo año se creó el Parque..  

Antes nos detuvimos en la entrada posterior del Parque para que individualmente saltáramos a tierra y abonáramos en una cabaña, un canon por la visita.
Encuentro acertada esta ceremonia, creo que así se conciencia a la gente de que mantener estos Parques no es tarea gratuita. 

Al acercarnos al canal que he mencionado, sorprende el tremendo cambio de color de sus aguas, aquí adquieren un aspecto de vino tinto casi negro, que proviene de la concentración de taninos de las cortezas y hojas de los árboles que se pudren y descomponen en el lecho del canal y dado que las aguas están casi estancadas no hay corriente que las diluya fácilmente. 
Nos cruzamos con una canoa a remos de unos indígenas que nos miraron con cara de pocos amigos. Imagino que regresaban de cazar (no creo que en estas aguas tan ácidas se pueda pescar) y nuestra intromisión en su mundo probablemente no favorece su actividad.  

Después de adentrarnos largamente por el canal y de admirarnos por las artes del Guía ya descritas... pero insisto en su destreza para confundir e irritar a los pobres pájaros en este paradisíaco entorno, bueno, nos detuvimos en un preciso lugar en dónde inmediatamente aparecieron en el agua, varias simpáticas tortugas negras de considerable tamaño (Hay en el Parque 6 especies de Tortuga terrestre).  
Se aprestó el Guía a advertirnos que de ningún modo pusiéramos las manos en el agua, no por las pacíficas tortugas sino por los cocodrilos que taimados se ocultan en las profundidades en espera de un buen bocado y ya son varios los Turistas que lo saben por experiencia propia.
Vaya, si no es cierto, al menos consiguió dar emoción a la cosa. 

De regreso, nos detuvimos en el nada atractivo poblado de Tortuguero, situado justo al otro lado del río y enfrente de nuestro alojamiento, cuando el sol ya se había puesto y las penumbras invadían la playa de desove de las tortugas marinas caretta caretta (caguama o cabezona).
Solamente pudimos observar restos de las cáscaras de los huevos de esta especie ya que esta época no es la reproductiva.  

Mientras el resto del grupo se distribuía por las tiendas de suvenirs, yo ya le había echado el ojo a unos atractivos móviles de madera artesanales, que vendían en la Recepción del Hotel, así que regresé a la playa y me entretuve en observar con tranquilidad aquél entorno, como lo blandas que son estas envolturas de los huevos y lo vulnerables que son en esta fase estas soberbias nadadoras que recorren miles de kilómetros y si consiguen superar los peligros iniciales, pueden llegar a superar los doscientos años de supervivencia.
Años más tarde tuvimos ocasión de visitar en Turquía otra de las playas de desove de esta misma especie, lugar también protegido y la verdad comparándolos ahora, mucho más atractivo paisajísticamente. 

Refugiados de nuevo en la instalación hotelera y durante la cena, el Guía nos informó que desgraciadamente debido a las tremendas lluvias la excursión por tierra a través de una senda por la selva para llegar a un montículo desde el que se domina la vista de todo el Parque, prevista para el día siguiente, no se podría realizar ya que el camino estaba sumergido en el agua. 
Para paliar la desilusión reinante nos informó que habían programado en sustitución, una nueva incursión con la motora. 

Esta transcurrió por afluentes naturales y la fauna que pudimos observar fue variada e interesante, iguanas, basiliscos, monos perezosos de tres dedos, monos araña, etc. sin embargo, carente del aliciente que habría significado pisar en la proximidad el hábitat de aquellos esquivos seres, aves, monos y reptiles. 

Pero todavía el fabuloso Guía tuvo ocasión de asombrarnos con su suculenta interpretación oral, paso a paso del cortejo de dos aves negras machos (tal vez, garzas tigre o algo parecido) a una coqueta hembra que se dejaba querer y vacilaba con cuál quedarse.
Como si se tratara del escenario de un teatro, seguimos en vivo los tímidos avances de los Romeos, situados en las ramas inferiores de un tronco de árbol sin hojas en un islote en medio del río.
La función duró unos 5 minutos hasta que uno de ellos, no muy convencido de su éxito, se aventuró a alcanzar la rama superior donde se hallaba la hembra.
Resultó que mereció la aprobación de la Dama y acto seguido salieron los dos volando... dejando al pobre perdedor con una mísera ramita en el pico, lo que demuestra que en el mundo de las aves triunfa el osado sobre el romántico... 
Quedóse el desgraciado pájaro... cabizbajo, avergonzado y pesaroso... pero rápidamente se enderezó, sacudió sus plumas y debió pensar “pelillos a la mar” hay mas pájaras en éste mundo y seguro, menos remilgadas... y salió volando en dirección contraria. Telón.  

No les he mencionado que, madrugador que soy, cuando todavía todo el mundo dormía me había adentrado solo y andando por la senda en la selva, reconozco que fue una terrible imprudencia, pero el impulso fue para mí irresistible, parecía todo tan tranquilo y seguro...
A pesar de lo embarrado del camino, pude transitar un buen trecho y la naturaleza me obsequió con los trinos y la vista de varias especies de raros pajaritos de vivos colores. También sorprendí a un mono aullador semi-dormido que alarmado inmediatamente se puso a lo que sabe... aullar, dando aviso a sus congéneres y otros de la presencia de un loco aventurero, por lo que decidí dar media vuelta.

Ahora, cuando pienso en mi inconsciencia y en las fieras salvajes que abundan en aquellas tierras (jaguares, ocelotes, cocodrilos, etc.) se me ponen los pelos de punta. 

Después de la cena, la Agencia de Viajes (amigos míos) tuvieron la deferencia de haber encargado y obsequiarnos con una enorme piña vaciada y rellena de exquisito zumo y licor. Con placer invité a mis compañeros de mesa a acompañarme y compartirla en el Bar de la Playa. 
Así disfrutamos de unas horas en la tranquila, estrellada y placentera noche, pero, sobre las 22.00 horas rogué me disculparan y me retiré a descansar entre el asombro de mis compañeros de mesa, incluso se atrevieron a preguntarse si me habría picado la mosca tsé tsé. Claro que ignoraban que cuando ellos se habían levantado, yo ya llevaba más de dos horas caminando por la selva! 

En el viaje de regreso por el río, finalmente avistamos a dos grandes cocodrilos, inmediatamente paramos los motores y siguiendo el impulso contraído nos fuimos acercando a los reptiles que no se inmutaron por nuestra proximidad aunque menos se inmutó la Norteamericana de la anécdota descrita arriba.  
Gozamos de unos minutos de total éxtasis, hasta que los animales en su lento desplazamiento se alejaron lo suficiente para sin molestarles, poner los motores en marcha. 

Como tanto nosotros como el otro matrimonio del que hago mención en el capítulo precedente teníamos interés en poder subir al Teleférico del Bosque Lluvioso que se encuentra en la carretera de San José a Limon, en los lindes del Parque Nacional Braulio Carrillo, preguntamos al Guía si el Autobús nos podría dejar en el camino para hacer esta visita. 
Hizo unas llamadas y nos dijo que estaba todo arreglado: un taxi pasaría a recogernos por el Restaurante donde pararíamos a almorzar, nos llevaría al Teleférico y nos esperaría para finalmente dejarnos en el Hotel de San José. 

Así transcurrió y después de recompensar generosamente al Guía cuando nos despedimos, ante su extrañeza... obviamente no esperaba esta amabilidad, salimos en un viejo taxi que cargado con las cinco personas y el equipaje, casi rozaba el suelo. 

Pero antes de seguir, si ya sé que estoy alargando esto en demasía, pero quiero dedicar unas líneas al Restaurante en el que si bien la comida no tuvo un especial relieve... su emplazamiento era maravilloso, sin paredes y totalmente abierto a la naturaleza.
En el lado más tranquilo, en el exterior y un poco apartado de las mesas habían colocado unos troncos y en ellos, unos pinchos con pedacitos de banana. Esto propiciaba que diversos pájaros, juraría que identifiqué (bueno, no les voy a engañar, en realidad se oí sus nombres a una camarera) un “rualdo” y un “perico” que se acercaran a picotearlos y era una delicia contemplar el ir y venir de las diversas especies que parecía que guardaban turno para satisfacer su apetito con el goloso manjar que se les ofrecía. 

Bueno, unas líneas sobre el teleférico... un tractor con un remolque con asientos te acerca desde el Parking en la carretera hasta la estación de la base a unos 700 metros sobre el nivel del mar.
Las cestas se desplazan en un recorrido de 2.600 metros alternando diferentes alturas sobre el bosque, desde los 5 hasta los 50 metros, esto da la oportunidad de observar a la distancia del brazo las diferentes especies epífitas que sin ser parasitarias (como las orquídeas) viven agarradas a la parte alta de los árboles y se nutren de lo que les aporta el viento y la descomposición de las hojas adyacentes.
El recorrido que tiene la particularidad de que la ida es diferente de la vuelta (si en un tramo, a la ida vas por las alturas, el regreso se hace a ras del suelo y así alternativamente) y dura 1 hora y cuarto.  

Parecido a un vuelo rasante nos desplazábamos en profundo silencio por entre este maravilloso jardín natural sólo alterado por el susurro de las explicaciones que nos daba el Guía que nos acompañaba.  
Dado que tuvieron la gentileza de alargar el tiempo de funcionamiento de la instalación para esperarnos, pudimos observar debajo de nosotros un tapir, rara especie casi extinguida parecida a un cerdo salvaje y que por su timidez muy rara vez es contemplado y lo achacó nuestro acompañante a que a aquella hora normalmente ya no funcionaban las cabinas y ésta vez desconcertamos al animal. 

En el viaje de regreso de pronto apareció inmóvil en una rama un maravilloso y colorido Tucan, fue tanto el nerviosismo que casi se me cae la filmadora de la mano, total que cuando la puse en posición de grabar el maldito pájaro ya había desaparecido en la espesura... no porque hubiera echado a volar... sino porque la cesta en que viajábamos ya se había distanciado demasiado... una sonrisita que se le escapó al Guía me despertó una roedora duda en mi mente...  ¿que se juegan que el pájaro era disecado y lo habían colocado allí maliciosamente? 

Voy a terminar rápidamente, sólo mencionaré que de nuevo en tierra dimos un corto paseo por la selva y como en los documentales de la televisión, pudimos observar de cerca una caravana de hormigas cargadas con enormes hojas cuidadosamente cortadas,,, como ya no me fiaba del por otro lado, simpatiquísimo Guía, en revancha, le solté sin una mínima expresión que me traicionara, que en las “selvas” de Almería (entre nosotros... lo más seco de España... de hecho allí se filmó “Por un puñado de dólares”) a estas hormigas las llamamos las hormigas “sastre” y no sigo... disculpen si me he excedido...
gracias y un abrazo.

Publicado el 8/dic/2008, 07.56
Modificado el 8/feb/2010, 16.17
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Capítulo 1
 
 


Últimos comentarios

falistoon dice:
Parece que lo del teleférico merece la pena, no lo había visto en mis informaciones. No se si he entendido bien ¿Desde S. José a Tortuguero sin ir a Limón es factible? Alguien informaba en un foro que mejor no arriesgarse, no sólo por lo intransitable de la pista, sino además, por la dificultad que implica no perderse. Nosotros vamos por libre y pensamos viajar al Pacífico (P.N.Manuel Antonio y P.N. Corcovado) y visitar la reserva de Monte Verde y los volcanes Arenal y Poas, después iríamos a Caribe Sur, Limón y, finalmente, Tortuguero. Tenemos tres semanas y he calculado que esto sería factible. Pero si no nos diera tiempo o nos hubiera cautivado mucho otro lugar como para dedicarle más días, prescindiríamos de Cahuita, Puerto viejo y Limón para dirigirnos directamente a Tortuguero desde el centro del país. Te agradezco de antemano la información. Un saludo.
Publicado el 8/dic/2008, 15.40 

maraton dice:
http://www.abc-costa-rica.co.cr/ES/onedaytours/aerialtram.html

www.crgreenforest.com/esp/odt_rainForestAerial.php - 30k -

Falistoon: Arriba te pongo dos direcciones con información del Teleférico, como verás no es muy clara ya que las Agencias de Viaje lo que quieren es que viajes con ellos y no por tu cuenta. En cuanto a modificar tu recorrido, creo que vale la pena "el teleférico" si entiendes algo de botánica, aúnque en cada cesta viene contigo un guía muy preparado. De todos modos con 3 semanas, creo que te dá de sobras para todo. Nosotros estuvimos una semana y visitamos el Volcán Arenal, P.N. Tortuguero, Golfo de Nicoya y Volcán Poas (4 excursiones) El Teleférico te ocupa medio día. En cualquier caso, te diré que está a 1 hora de San José y la carretera es asfaltada y en buen estado. Te deseo disfrutes mucho del viaje. Saludos

Publicado el 9/dic/2008, 05.56 

entropia2002 dice:
Uyyyy no estuve en este Parque Nacional....pero Cota Rica si que es Pura Vida. Si vivi la maravillosa experiencia de ver desovar a una toratuga marina.
Publicado el 10/dic/2008, 08.09 

licfernandez dice:
me interesa mas informacion sobre el tortugero, favor enviar fotos y comentarios a mi correo, gracias
Publicado el 7/ene/2009, 05.21 

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