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Costa Rica: Experiencias Viajeras

Escribe: lapduran
Si lo que quieres es una guía sobre historia, política, geografía, etc.… no continúes leyendo, porque es fácil encontrar todos esos datos en la wikipedia y libros especializados. Queremos compartir experiencias, sensaciones, datos prácticos, trucos viajeros y detalles que deseamos que hagan tu viaje más placentero...

 

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El milagro de la vida en Tortuguero

Tortuguero, Costa Rica — domingo, 22 de noviembre de 2009

Arriba a las 5 a.m. y desayuno: tortitas, tostadas, zumo, café, sandia y piña. Subimos al autobús y parece que hay un problemilla con el aire acondicionado… el conductor intenta repararlo, paramos en un punto para cambiar el bus, no lo cambiamos, seguimos, espera que paramos… no, no, al final continuamos y hemos conseguido luchar por la pole a la hora de subir al transporte, lo que nos permite sentarnos delante y ver perfectamente los primeros “VERDES INTENSOS” que visionamos al atravesar el “Parque Nacional Braulio Carrillo” de camino a nuestro destino: Tortuguero.

Paramos en el Restaurante “El Ceibo” a tomar un almuerzo… o segundo desayuno. ¡Atención! ¡Descubrimiento! Tomamos un desayuno típico que no nos abandonaría durante el resto del viaje: El GALLO PINTO. Así llaman a un plato compuesto por arroz con frijoles, huevos, salchichas, plátano frito y crepes o tortitas, acompañado por café, zumo, tostadas y fruta (piña, papaya y sandia). Vamos a estirar un poco las piernas por los alrededores en lo que termina el resto de comensales y ¡Bingo! Primer avistamiento de fauna autóctona… el Tucán. Durante el viaje iremos tachando día a día de nuestra lista imaginaria todos aquellos animales que deseamos ver dentro de su hábitat natural… viviendo por allí… conscientes de que los extraños en su tierra somos nosotros. Vaya diferencia entre verlos en un zoo y buscarlos dentro de la exagerada naturaleza de Costa Rica. Son libres y el azar es lo que te permite el privilegio de admirarlos. Ilusión y alegría es la mezcla de  sensaciones que nos transmite la captura de su imagen.

Continuamos ruta y cambiamos de transporte para navegar el río en unas lanchas en las que no deseas llegar al destino porque la propia travesía por el río se convierte en destino. Las lanchas son abiertas, el aire se manifiesta en la cara, el agua salpica tu cuerpo y la visión es increíble. Puedes observar a los márgenes como se desarrolla la vida animal, vegetal y humana (más escasa).

Nos detenemos para tomar un refresco y de paso buscar cosas como arañas o lagartos. Si que hace calorcillo… si. Continuamos por los canales del “Parque Nacional de Tortuguero”.

La navegación es la única forma de llegar al pueblo de Tortuguero ya que no existen carreteras. Y navegando vemos el primer cocodrilo nadando tranquilamente, varios tipos de aves y una curiosa formación de 12 murciélagos alineados en el tronco de un árbol.

Llegada al hotel “Pachira Lodge” (www.pachiralodge.com), cóctel de bienvenida y reparto de… Cabañas.

Todo el territorio del hotel esta formado por caminos repletos de vegetación (y fauna) por los que se accede a la cabaña asignada. Un dato curioso es que las ventanas no tienen cristales, solo mosquitera. Dejamos las mochilas sintiéndonos exploradores de la jungla y vamos al embarcadero para visitar en la otra orilla el pueblo de Tortuguero. La agencia te avisa de que es necesario reservar ya las excursiones del día siguiente, pero preferimos ir al pueblo y buscar una empresa llamada “Mundo Natural Tours” de la que habíamos oído hablar en un foro. ¡Hicimos bien! Encontramos la casa de Mundo Natural y David, amabilísimo, nos indico el nombre de un guía local que nos podría llevar a ver el desove de las tortugas en la playa. Nos dirigimos al embarcadero a buscar al guía y preguntamos a una señora en un chiringuito. ¡Fueron a buscarle a su casa! Que maravilla de gente.

Al rato apareció nuestro guía Juan Vaca. Contratamos con él la excursión para ver el desove nocturno de las tortugas a mitad de precio que la agencia (30 dólares dos personas + 4 por transporte ida y vuelta) e incluso se ofreció a venir a buscarnos por la noche al embarcadero del hotel. Una vez realizado el pacto verbal dimos una vuelta por el pueblo y pudimos dar un paseo por la playa junto al mar Caribe. En este pueblecillo con cuatro casas de madera empezamos a darnos cuenta de la gran importancia que se da al turismo ecológico y al reciclaje.

Esperamos la barca que nos devolverá al hotel en un punto de encuentro fácilmente distinguible por la presencia de un gigantesco loro rojo pinchado en un palo. A las 18h Juan Vaca se acerco al hotel con su barca para indicarnos que nos había tocado el turno de las 20h en el intento de avistamiento de desove. Una vez te apuntas para la excursión se realiza un sorteo que divide a las personas en dos horarios (20 y 22h). Luego se asigna a cada guía un sector de la playa para que esperen la posible llegada de las tortugas. No te aseguran que vaya a venir alguna pero no puedes irte de Tortuguero sin haberlo intentado.

Aprovechamos para cenar antes de ir y sorprendernos con el regalo que nos llevaron a la mesa en forma de piña espectacularmente decorada, rellena de sabroso liquido (¿será porque dijimos que era nuestro aniversario?…mentira piadosa). Paseando hacia el bar encontramos a Ramón. Un caballero que en esta ocasión viajaba sólo y accedió gustoso a nuestro ofrecimiento de acompañarnos a la excursión nocturna. Degustación de la mejor PIÑA COLADA SIN ALCOHOL que hemos probado en nuestras vidas… inmejorable momento entre la perfección de la bebida y la vista nocturna del río. 

Nos vamosoooosssss!!! Juan Vaca ha venido a buscarnos y subimos con él en una barquita sin luces durante un pequeño trayecto cruzando el río a toda velocidad superando el pensamiento de la posibilidad de volcar y morir devorado por los cocodrilos. Que cosa más bonita cuando se vive el carpe diem y simplemente controlas tus emociones para disfrutar plenamente del momento. A nuestro grupo se uniría una pareja extranjera. En total 5 personas frente a los grupos de 20 que organizaba la agencia. Nos tocó el puesto 3 y en un rato no muy largo amenizado con la charla del señor Vaca nos avisaron de la aparición de tortugas en el puesto 19. Vamos raudos por un sendero paralelo a la playa (más o menos 2 kilómetros de caminata) con la luz de nuestras linternas (conviene llevar una) y una gran emoción por la incertidumbre de los hechos.

Para proteger el desove tienen un sistema muy organizado mediante el cual nadie más que los “ojeadores” puede acceder a la playa durante la noche. Estos avisan a los guías por radio indicándoles el lugar donde aparecen las tortugas, que no pueden ser fotografiadas ni filmadas, ni siquiera molestadas mientras suben por la playa al lugar donde depositarán los huevos cerca de la vegetación.

Juan parece que es uno de los guías con más experiencia y el resto e incluso ojeadores le profesan un gran respeto.  Llegados al punto indicado entramos en la playa sin que los ojos se acostumbren del todo a la oscuridad, ya que ahora sólo se puede alumbrar con luces rojas que no perjudiquen el ritmo de la naturaleza. Caprichosa naturaleza, porque pudimos ver luciérnagas cual bombillas voladoras sobrevolando la playa y mezclándose con las siluetas que dibujaban los cuerpos de la gente en el horizonte. Según avanzamos por la arena encontramos una tortuga dirigiéndose al mar y la seguimos a un metro con la sensación de que ella no tenía conocimiento de nuestra presencia. Esperamos unos minutos para que la tortuga que queremos ver acabe el agujero donde más tarde se producirá el milagro. Mientras, en el horizonte sobre el mar, se puede divisar una espectacular tormenta que cuentan que ocurre cada noche… precioso. ¡Atención! Ya podemos acercarnos y contemplar claramente desde la más absoluta cercanía como los huevos son expulsados del cuerpo de más de un metro de la tortuga hacia el agujero de la tierra. Tienen una apariencia y tamaño parecido al de huevos cocidos pelados y pondrá cerca de 150. Una vez depositados vimos como tapaba el hueco con gran habilidad y todo sucedió a menos de 2 metros de otra tortuga que en la oscuridad repetía el proceso. Decir que la experiencia fue emocionante es poco porque vives un momento tan mágico que aunque la oscuridad te oculta, algunos de los rayos de la tormenta e incluso la luna aparecen reflejados en furtivas lágrimas de emoción.

Satisfechos plenamente por la suerte inesperada nos dirigimos camino de vuelta al embarcadero para realizar otro intenso trayecto en la barca de Juan, no sin antes pactar con él la visita del día siguiente al “Parque Nacional de Tortuguero”.

Una vez en nuestra cabaña, desplegamos la artillería anti-bichos de la jungla: Relec para el cuerpo, OFF en el perímetro de la cama y Espirales en el centro del habitáculo. Parece exagerado pero conseguimos ganar la batalla a las picaduras durante nuestro viaje. El Relec lo llevamos desde España aunque no hay problemas para conseguir el resto de armamento allí. En una tienda de souvenirs de Tortuguero compramos el OFF (12 dólares) y las espirales (3 dólares).

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Últimos comentarios

un viajero dice:
Mis cinco estrellas para tí.
Voy a seguir con los demás capítulos, pero ya te digo que si son como este de intensos, me van a encantar.

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yojose dice:
Felicidades por tu relato y lo vivido, yo pase la noche del 31 de oct. con todo ese proceso y emociones, pero las tortugas... no llegaron, creo que es una señal inequívoca para regresar.
Mis 5 estrellas.

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yaritza07 dice:
saben porque me encanta??? porque es mi pais , lo amo, y dios nos bendijo con esas y muchas mas bendiciones,
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lapduran dice:
Tienes razón... ese país es una bendición!!! Y Yojose... tendrás que regresar... porque es una noche que no olvidarás nunca.
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