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Toledo, una joya española
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Toledo, ciudad imperial. Verdaderamente hace honor a su apelativo, no sólo porque fuera la capital de un imperio, sino también porque la ciudad en sí, te llena los sentidos.A unos 55 kms. de...
Toledo, una joya española
Toledo, España — lunes, 3 de octubre de 2005
A unos 55 kms. de Madrid, sobre un cerro, en un meandro del río Tajo, hoy en día es capital de la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha.
Al acercarse por la inmensa llanura castellana, la ciudad va apareciendo poco a poco, entre brumas, erguida, majestuosa, y orgullosa de su pasado y su presente.
Entrar por la puerta de la Bisagra es casi obligado, al traspasar el umbral te introduces en un mundo medieval y multicultural. No en vano convivieron musulmanes, cristianos y judíos de manera pacífica.
Toledo es historia y arte. Ciudad milenaria, aún conserva restos romanos (cuando era Toletum), como el circo.
Capital visigoda desde Leovigildo (sigo VI), recibió el título de Ciudad Real. En el siglo XI sería capital del reino de Taifa con Al´Mammun. Conquistada por Alfonso VI para el reino de Castilla en 1085, fue con Alfonso X "el sabio" cuando alcanzó su máximo esplendor. En ella fundó la Escuela de Traductores de Toledo, hacho que sirvió para recopilar y "exportar" el saber clásico y oriental a todo occidente, y en la que trabajaban tanto cristianos como judíos y musulmanes siendo un ejemplo de convivencia.
Con el reinado de Carlos I, fue proclamada capital imperial, hasta que en 1560 Felipe II pasó la capital a Madrid.
Toledo es una ciudad para perderse en ella. Hay que dejar el coche en un aparcamiento y dedicarse a caminar y admirar. Calles adoquinadas, empinadas, estrechas, acodadas. Un palacio, un palacete. Plazas y plazuelas pequeñitas, muchas veces triangulares.
La judería o barrio judío, testigo mudo de la expulsión de los judíos de España en 1492, y por tanto del abandono forzoso de sus propiedades, mantiene intacto su recuerdo. La sinagoga del Tránsito y Sta. María la Blanca mantienen vivo el recuerdo de aquellos que aún teniendo que huir de la tierra que les vio nacer, no olvidaron ni su lengua, ni su país de origen: los sefardies.
Por supuesto que la España musulmana está muy bien representada por la mezquita y la muralla
Al callejear por Toledo nos trasladamos en una especie de máquina del tiempo a la época medieval, donde absolutamente todo lo que se encuentre al doblar cada esquina es arte e historia. La impresionante catedral gótica, el Alcázar.
Mención aparte es la figura de El Greco. Pintor griego afincado en Toledo, Domenikos Theotokopoulos, ese era su nombre, es el mayor exponente del manierismo en España. Pintor de estilo muy personal, con figuras muy estilizadas hasta casi la desproporción. Sus colores son brillantes y eléctricos, casi violentos. El entierro del Conde Orgaz es un cuadro que no se puede dejar de ver en una visita a Toledo.
No me puedo olvidar de hablar de la artesanía. Su acero, plamado en navajas, cuchillos, espadas. Damasquinados, obras de orfebrería en las que se va hoyando una lámina de acero y haciendo un dibujo de filigrana que después se rellena con hilo de oro.
Para los golosos, imprescindible probar sus mazapanes. Herencia árabe que yo, golosa como nadie, les agradezco en sobremanera.
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Publicado el 3/oct/2005, 15.59 |
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Últimos comentarios
ewock dice:
Hola Raquel: Tengo un amigo toledano a quien le conte de tu diario y le encanto. Saludos y suerte.
Publicado el 25/sep/2007, 17.21
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