Diarios de viaje > El Mundo

Japón y Tailandia

Escribe: miguelon19
El lejano Oriente

 

  Enviar a un amigo   Imprimir

 
Capítulo 1 2 3 4 Siguiente >
 

Japón milenario

Tokio, Japón — lunes, 17 de enero de 2011

De Japón a Tailandia. De pequeño me deleitaba ver por televisión un sinfín de series japonesas muy vistas en México como la Señorita Cometa con los simpáticos personajes infantiles Takashi y Koyi, y el inseparable dragón chibigon; Astroboy, aquel pequeño robot que combatía a los villanos y malhechores, y sin dejar de ver la serie superfavorita para mi “Spade Racer”, conocido en México como “ Meteoro”, adolecente que competía en su magnifico auto de carreras Max 5, sin duda eran magnificas series de entretenimiento durante mi niñez que aun recuerdo con mucho agrado. Ya de adolecente al ver la enciclopedia familiar, me llamó la atención fotografías que ilustraban pagodas y dragones, así como su escritura, tradiciones muy diferentes a las mexicanas, su forma de vida, cultura y muchas cosas más que al paso de cierto tiempo tuve la fortuna de ver lo que tanto anhelaba, conocer parte del lejano oriente, Japón y Tailandia. 

Al abordar el avión con mi hermano Rafael rumbo a Japón me intrigaba conocer la ciudad más poblada del mundo, Tokyio, superándola en población según las estadísticas con la Ciudad de México, cuestionándome como sería el transporte con tanta gente, su modo de vida y por supuesto sus costumbres ancestrales que afortunadamente aun prevalecen hoy en día. Llegamos a Tokio en el transcurso de la tarde arribando al aeropuerto de Narita tras un largo viaje procedente de la Ciudad de México, vía los Ángeles California, por lo que no logramos conciliar totalmente el sueño por el cambio de horario.

El aeropuerto de Narita en mi opinión contempla todas las indicaciones e información necesaria para que el viajero recién llegado no tenga problema de transporte y traslado a la ciudad de Tokyio, además la señalización permite ubicar de inmediato cualquier sitio dentro del aeropuerto. siendo uno de los mas modernos del mundo, con una atención de primera, superando quizá al Charles de Gaulle en Paris.
 No tuvimos problema en migración, el personal nos trato con mucha amabilidad y atención dando la bienvenida con mucha calidez, muy diferente a lo que he sentido en comparación con otros países.
 Al salir del aeropuerto abordamos de inmediato el moderno tren que conecta a la ciudad. Me quede sorprendido de la alta tecnología y comodidad que tiene este transporte, fue muy fácil ubicarlo una vez traspasado migración. Del aeropuerto a la ciudad de Tokio son aproximadamente 40 minutos. No obstante estar cansados por tantas horas de vuelo no quería perder ningún detalle del paisaje durante el viaje en tren. Avistamos los enormes cultivos de arroz, y la gente trabajando en ellos, inclusive apreciamos ya entrando a la ciudad, pequeñas parcelas familiares, los cuales contrastaban con los edificios modernos y vialidad que se presentaba. Al llegar al centro de la ciudad, de inmediato adquirimos los boletos en los tableros electrónicos para abordar el metro y dirigirnos al hostal no dificultando su compra, situación muy diferente y complicada en comparación con lo sucedido en un viaje anterior a Alemania que me llevo en esa ocasión algunos minutos extras el adquirirlos. No tuvimos contratiempo ubicar el hostal, “Asakusa-Annex “, su localización estaba bien definida de acuerdo al croquis que teníamos en mano, previa reservación que hicimos en México. El hostal esta ubicado en el barrio antiguo de Asakusa, lugar muy concurrido por el turista. Prevalecía una ligera llovizna no obstante ser verano sin incomodarnos pese a cargar nuestras mochilas, las cuales procuramos cargar con lo necesario para situaciones imprevistas que se presenten.

La habitación eran sencilla para dos personas pero cómoda, lo suficiente para descansar y el precio razonable en comparación con los hoteles de Tokio. El costo aproximado era de $25 dólares americanos por persona, sin incluir el desayuno.
 Una vez ya instalados nos dispusimos a tomar una ducha para renovar fuerzas y sumar los ánimos por tan prolongado viaje. Nos percatamos que el agua utilizada de la ducha y lavabo se canalizaba directo al reciclaje para el wc y no directamente al alcantarillado ahorrando de esta forma una gran cantidad de agua, ojala y esta tecnología se impusiera en la Ciudad de México la cual en gran medida se carece de este vital líquido. Teníamos bastante apetito por lo que nos dispusimos a buscar un lugar para comer. Persistía la lluvia y ante ello el personal del hostal nos proporcionó sombrillas, contando con varias piezas para los huéspedes. Encontramos un sitio cercano al hostal con platillos típicos japoneses.

El sitio constaba de una enorme mesa rectangular con una sola persona que atendía a los comensales. Servía los alimentos y cobraba con una agilidad y rapidez asombrosa, sin descuidar a las personas que entraban y salían a cada momento. Hasta el momento no he visto persona alguna que iguale este ritmo con eficacia, amabilidad y oportunidad.
 La comida tenía un olor que incitaba a degustar de inmediato los diferentes platillos que se ofrecían. Era tal mi apetito que escogí el primero que tuve a la vista sin titubar al probarlo. Tratábamos de habituarnos con los palillos al comer, pero no teníamos aún la suficiente agilidad y destreza necesaria que el cocinero, mesero, cajero y quizá propietario, que acabo por facilitarnos cucharas y tenedores por la ansiedad que observaba al tratar nosotros de comer, sintiéndonos extraños ante la vista curiosa de los comensales.  Era riquísima la comida por lo que pedí doble ración sin extrañar  los platillos mexicanos y para reanimarme aún más, tome un buen trago de tequila que en todo viaje cargamos Rafael y yo por lo que de inmediato sentí su efecto el cual nos sirvió para revitalizarnos por lo que restaba del día ya que recién habíamos tocado suelo nipón.

 Me llamo la atención que en algunas calles estrechas en lugar de tener banquetas de concreto, estas eran sustituidas por una línea de pintura blanca sobre el pavimento, separando así el paso peatonal y la circulación vehicular, ahorrando de esta forma espacio y materiales de construcción. Al día siguiente ya repuestos, nos dirigimos al Palacio Imperial el cual esta rodeado de enormes fosos y jardines. La Explanada Imperial cubre una gran extensión ajardinada que mantiene el palacio lejos del Tokyio moderno. El Palacio original se quemó en los bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial y fue reemplazado por el actual en los años 60. Nos comentaba una persona japonesa en español que al cumplir años el Emperador se reúnen en la explanada miles de japoneses para saludar a la Familia Real y desearles larga vida y salud. Notamos que a este lugar concurre gran cantidad de personas para ejercitarse por lo que me disponía a competir con ellos en los 100 metros planos y así sacar el orgullo azteca en territorio extranjero, pero al notar su buena condición física y comparándola con la mía desistí el hacerlo dejando esta prueba atlética para otra ocasión. 

Al caminar por las calles notamos que en ciertos lugares, semejantes a paraderos de autobuses urbanos, la gente adicta al tabaco se reúne en estos sitios para fumar y depositar las colillas en los cestos, con el objeto de no tirarlos sobre el pavimento y así mantener lo más limpia la ciudad, no obstante la cantidad de gente que veíamos. Asistimos a la feria tecnológica en Tokio el cual presentaba los avances más recientes en informática, video, televisión, robótica  y muchas cosas. La feria cuenta entre otros con una sala enorme en robótica en la que se apreciaban jóvenes armando y experimentando pequeños robots con formas diferentes, desde la apariencia de animales domésticos y arácnidos hasta objetos voladores. En cierto lugar de la feria, se encontraban pequeños perros mecánicos que al tocarlos se comportaban con tal naturalidad que parecían que no fueran robots, ladraban, movían el cuerpo y atendían el llamado de la gente, quise llamar a uno de ellos pero no me entendieron al hablarles en español, solo entendian en japonés. La atracción principal de la feria lo constituía el robot “Asimo” considerado el humanoide más avanzado del mundo, capaz de identificar caras, servir mesas, memorizar frases, esquivar objetos, caminar como una persona, subir escaleras y tener movimientos muy parecidos a los humanos. Al momento de su presentación, había una gran cantidad de gente dando preferencia a los niños para observarlo en primera fila. El robot de 1.60 metros de altura aproximadamente, hacia las delicias de los presentes, saltaba unos cuantos centímetros y respondía a cualquier pregunta de los presentes en japonés e inglés además que era muy servicial al momento de ofrecer bebidas gaseosas al público con sus manos mecánicas.

Es increíble lo que genera el ser humano al crear androides a su servicio profundizando la imaginación de lo que será en un futuro. Una vez recorrida la feria y de ver tanta tecnología quisimos asimilar algo, nos “programamos” para conocer Asakusa. Este lugar es una de las zonas mas tradicionales de Tokyo y el principal atractivo es el templo budista de Sensoji, siendo el mas grande, antiguo e importante de Tokyo . El camino hacia el templo esta lleno de pequeñas tiendas que venden comida, ropa, souvenirs y recuerdos, todo muy tradicional y típico japonés, encontrándose además el edificio de la compañía cervecera japonesa  Asahi”, siendo una de las mas populares de Asia, junto con la “tigre” tailandesa. El edificio tiene forma de jarra de cerveza con espuma, por lo que de inmediato la deguste ya que también es de mi agrado el néctar de la cebada. 

El tiempo apremiaba para conocer aun mas Tokyo por lo que uno de los principales objetivos de visitar Japón era conocer y caminar a través de la calle mas transitada del mundo en el barrio de Shibuya, allí hay un cruce de peatones, llamado Scramble Kousaten, que se lo considera famoso por la cantidad de gente que lo transita. Lo mejor es que utiliza un stop con el semáforo rojo en las cuatro direcciones que impide el paso de vehículos a disponibilidad de los peatones.En este cruce hay tres pantallas gigantes de televisión, ubicadas en los edificios de las esquinas, y con la posibilidad de verse uno mismo en la pantalla al pasar la calle, siendo más atractiva su visita.

Tuvimos suerte al cruzar la calle ya que una de las pantallas reflejaba nuestro paso, por lo que de inmediato preparé la cámara fotográfica para tomar una foto pero por la cantidad de gente no tuve tiempo de enfocarla. Me deleitaba ver tanta y tanta gente cruzar la calle sin tropezar y chocar entre ellos que la cruzamos varias veces. Los datos dicen que por este cruce peatonal pasan más de un millón de caminantes diarios, sin lugar a dudas es una experiencia única y podré decir que contribuí junto a Rafael mi hermano, a hacer de este cruce el más transitado del mundo.Nos dimos cuenta que en Shibuya se encuentran infinidad de centros comerciales y tiendas de ropa, por lo que observamos la moda japonesa juvenil en toda su expresión. Gente vestida con peinados y tonalidades diferentes en cada uno de ellos que los hacia ver con cierta curiosidad. Nos comentaban que esta forma de vestir se utiliza los fines de semana para relajar y quitarse la tensión que exige la formalidad en la vestimenta laboral.

En la noche nos dispusimos a cenar de nueva cuenta en el mismo lugar que ya conocíamos al llegar a Tokyo por lo que nos dispusimos a retirar dinero de cierto cajero automático el cual se encontraba fuera de servicio por lo que nos dispusimos a buscar otro. Para sorpresa nuestra se encontraba en la misma situación que el anterior y necesitábamos además el dinero para dirigirnos al siguiente día al aeropuerto. Afortunadamente teníamos cierta cantidad para cenar por lo que no tuvimos problema en ese momento, pero teníamos la incertidumbre de contar o no con el dinero para el siguiente día.Nos comentó una persona japonesa que en ciertos lugares los cajeros funcionan hasta cierta hora reanudando su funcionamiento al día siguiente, aceptando en alguno de ellos solo tarjeta de crédito “visa” y no “mastercard” que era la que teníamos en ese momento. Tenia una tarjeta “visa” y muy temprano con todo y mochilas nos dirigimos a uno de ellos a retirar el dinero, el cual se encontraba en servicio.

De inmediato y sin perder tiempo bajo una ligera llovizna, nos dirigimos al aeropuerto a fin de tomar el vuelo que nos transportaría a nuestro próximo destino, Tailandia, experiencia que narraré en el siguiente capitulo.Me dejo una grata impresión Japón, su gente con una enorme amabilidad y la tecnología, que hace de este país una gran potencia mundial.

Tips:

En verano llevar impermeables para protejerse de la lluvia y llevar una botella de tequila ¡

Tiene que ver con: Clima, Qué llevar
En Tokio, Japón

Opiniones:

Mi calificación promedio:
  •  
Servicio    
Ubicación    
Limpieza    
Precio/calidad    

Khaosan Tokyo Annex

Alojamiento: Hostel en Tokio, Japón

Sin duda un muy buen hostal, lo recomiendo ampliamente

Tipo de viaje: Placer | Ideal para: Parejas, Familia con hijos, Con amigos, Solos y solas, Grupos


Publicado
Modificado el
Leído 1184 veces

  Enviar a un amigo   Imprimir

Capítulo 1 2 3 4 Siguiente >
 
 


Últimos comentarios

un viajero dice:
Muy interesante y el orden de los japoneses es algo para imitar. Te mando muchos saludos desde Michoacán.Guille.

Publicado

miguelon19 dice:
En efecto la cultura japonesa y gente tienen cultura de mucho orden.
Publicado

Para publicar un comentario, regístrate GRATIS o

 

Capítulos de este diario