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Experiencias viajeras por Japón

Escribe: lapduran
La dificultad del idioma, el largo vuelo, la seriedad de sus gentes, el precio elevado del alojamiento, comida y servicios… Puede que hayas escuchado muchas veces esas ideas que circulan sobre Japón y te hicieran desistir en la intención de conocer esta zona del mundo. Pues bien, ¡Ya no tienes excusa! Porque a través de este diario vamos a destruir todos y cada uno de los mitos y leyendas que demoran tu paso por Japón y haremos que cambies la pregunta ¿debería ir a Japón? por...

 

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Día 3: 19 Febrero 2009 - “Ginza, Asakusa y Odaiba”

Tokio, Japón — viernes, 21 de agosto de 2009

Para hoy teníamos previsto ir al mercado de Tsukiji a las 5 de la mañana pero un deseo de aumentar nuestra recuperación nos hizo cambiar el plan y esperar hasta las 7 para desayunar en el restaurante "Umejaya" que linda con el hotel y sirve sus desayunos.

Habíamos leído en Internet que el desayuno es "rematadamente malo" pero me voy a permitir la licencia de contradecir estas palabras. Quizá dependa de la hora a la que bajes, pero nosotros acudíamos a primera (abren a las 7 a.m.)  disponiendo de un amplio buffet donde elegir desde alimentos digamos occidentales (panecillos, tostadas, mantequilla, mermelada, café, etc.), hasta multitud de variedades de verduras, arroz, sopa, huevos cocidos o crudos (asegúrate de su estado antes de golpearlo con energía sobre la mesa!!!!), pescado o una curiosa tortilla cocinada en forma de pastel. Encantados de la vida y recargados de energía japonesa salimos a la búsqueda de nuevos distritos...

"GINZA" es una de las zonas con mayor poderío económico de Tokyo. Su nombre se debe a que en la antigüedad existía en este área una mina de plata ("Gin" significa plata) y hoy en día un metro cuadrado se valora en 10 millones de yenes. Saliendo de la estación te encuentras directamente con los grandes edificios dedicados a las marcas más exclusivas (que suelen abrir de 11 a 19h), elegantes cafeterías, coches de alta gama, limpieza extrema y curiosidades como los carteles fijados al suelo que prohíben fumar o arrojar cosas en las aceras.

Existen zonas de las calles especialmente habilitadas para fumar en torno a un cenicero donde se reúnen los necesitados de nicotina, sin poder continuar su camino hasta apurar el cuerpo del delito. Es tal el respeto entre los fumadores y no fumadores que los primeros llevan una especie de mini-bolsitos de plástico para tirar las cenizas sin derramarlas y llevárselas hasta un punto adecuado. Nos pareció interesante el sistema de carga / descarga de muchos camiones abriéndose totalmente por el lateral facilitando estas operaciones.

Mención especial merecen también los semáforos, ya que en lugar de colocar uno en cada paso de peatones los sitúan aprovechando varias intersecciones, por lo que puede que para cruzar tengas que dirigir la mirada a lo alto y varios metros más allá de tu destino. De esta manera se ahorran muchos estructuras y se gana espacio y sobra decir que en Japón si un semáforo esta en rojo ¡jamás alguien cruzará!... ni se lo planteará... ni lo pensará... ni se le pasará por la cabeza... es como si una leyenda urbana contase que los japoneses que cruzan en rojo se volatilizan!! Podemos confirmar que esto sucede incluso a las cinco de la mañana sin tráfico y en calles de estupenda visibilidad. Si está en rojo ¿Por qué vamos a cruzar? ¿Lógico verdad?...

Llegamos a "KABUKI-ZA", uno de los teatros Kabuki más importantes con dos representaciones diarias y una elaborada fachada que contrasta con la zona de Ginza. A su lado se puede degustar la especialidad de la pastelería "Ginza Bunmeido", un bollo parecido al Donuts pero elaborado a base de finas capas de bizcocho... y como a pesar de lo excelente de su textura genera una cierta sensación de sed... volvimos a probar suerte con unas coloridas latas: "Chu-hi Kirin" con el dibujo de un limón y "Takara" con unas cerezas sugerentes. De sabor curioso, ligeramente carbonatadas, gusto intenso, seguiremos intentándolo...

En metro destino "ASAKUSA", una de las zonas más tradicionales, coloristas y turísticas de Tokyo. Según te acercas descubres en las fachadas de los edificios y casas figuras de samuráis, geishas y otros personajes hasta acceder al "Kaminarimon" (Puerta del Trueno) custodiada por las estatuas de los dioses del Trueno (Raijin) y el Viento (Fujin).

Atravesándolo te internas en la animada calle "Nakamise Dori" (http://www.asakusa-nakamise.jp/e-index.html) abarrotada por puestecillos con las más diversas variedades culinarias, recuerdos, yukatas, figurillas, ropa para perros y mucho más. Si logras controlar la increíble tentación de curiosear alcanzas la puerta principal del templo llamada "Puerta del Tesoro" (Hozomon) junto a una Pagoda (Goju-no To) de 64 metros de altura y frente al edificio principal del Templo de "SENSOJI", finalizado el año 645, que guarda una nunca mostrada en público imagen de Kannon, diosa budista de la misericordia. En toda la zona se respira ambiente de devoción sobre todo junto al gran incensario (O-koro), donde las gentes atraen con sus manos el humo que cura a los enfermos y fortalece a los débiles, y junto a las estatuas a las que acarician cabeza y pies.     

Recorremos un precioso jardincillo para salir a la búsqueda del museo tradicional de "Edo Shitamachi" donde ampliaremos nuestra colección de sellos en la Lonely. Más galerías comerciales, bicicletas perfectamente ordenadas, una estatua de un samurai llena de dinamismo y hora de comer... Nos atrapan las recreaciones de cera de los platos de un restaurante y comemos un económico, suculento, delicioso, esperado, necesitado, agradecido y abundante menú... ¡Que rico! Ramen, arroz con huevo pochado y carne picante, empanadillas (Gyoza) y te. Regresamos pasando de nuevo por la calle Nakamise y aprovechando para tomar de postre unas galletitas blanditas y rellenas que se hacen a la vista mediante una curiosa máquina que automatiza todo el proceso desde su elaboración hasta el envasado.

Dirección al río "Sumida" desde donde se puede ver edificio "Kirin" (una de las marcas de bebidas más conocida en Japón) con su "Cagarro" encima... así llaman los turistas a la construcción que simboliza realmente la no muy afortunada espuma de una cerveza. Nuestra intención era coger allí el autobús acuático que nos llevaría a "ODAIBA" pero casualmente ese día no funcionaba ninguno de los cruceros debido a unas obras del muelle... ¡pues otra vez será! Vamos a la estación de "Shimbashi" a coger el tren de la línea "Yurikamome" que nos lleva allí de una manera no menos deseable, ya que se trata de un tren sin conductor, sobre-elevado y con ruedas, que cruza el rió y permite ver el Edificio de la Fuji TV, una de las mayores norias del mundo (115 metros) y numerosos centros comerciales. Además conseguimos sentarnos en primera fila y sentir las sensaciones ampliadas como si fuéramos improvisados conductores hasta la estación de "Aomi".

Anocheció mientras recorríamos el centro comercial "Venus Fort" y lo digo textualmente porque se caracteriza por estar ambientado como parte de una antigua ciudad del sur de Europa y los techos están pintados como un azul cielo salpicado de blancas nubes... hasta que al anochecer los tonos se vuelven rosáceos como los atardeceres. Es una delicia recorrerlo, como también fue entrar en una exposición con réplicas de increíbles coches en dioramas que resaltaban sus formas, aparcados en calles de una Italia tradicional con ropas tendidas en las ventanas, garajes sacados de películas de superhéroes y una extensa colección de objetos y piezas para los amantes del coleccionismo automovilístico.

No hay que perderse el paseo marítimo  cerca de Odiaba-Kaihinkoen desde donde la noche te ofrece unas espectaculares vistas del Puente Rainbow iluminado. Nos acercamos a la réplica de la Estatua de la Libertad y nos regaló una visión de fondo de pantalla trucado con ella en primer plano, el puente detrás y al fondo la Tokyo Tower a modo de torre Eiffel.

De regreso entramos en un supermercado y comprobamos que es cierto que acudiendo a última hora rebajan los precios de las bandejas de alimentos perecederos que hacen diariamente. Compramos un par de completas bandejas para cenar en el hotel (sushi, empanadillas, tortilla, arroz, etc.) y al metro. Con el poco tiempo que llevamos en Tokyo y ya estamos adquiriendo algunas de sus costumbres como... dormitar en el metro!!!

Es increíble la capacidad de los japoneses para entrar en el vagón del metro y adoptando una de las dos posiciones existentes (sentado o en pie) automáticamente, entre el primer y el tercer segundo desde que se cierran las puertas, su cabeza se relaja bruscamente cayendo al frente o hacia atrás... Pero lo curioso es que en la estación exacta que deben bajar reciben una señal interna que les saca del trance y salen tranquilamente...

Meditando las posibles causas de este fenómeno hemos descubierto que puede ser debido en parte a que la calefacción se sitúa bajo los asientos y sale por unas rejillas hacia los pies... ¿quizás la mezcla de pies y culillo caliente induce al sueño? Pero ¿la gente en pie?...

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Últimos comentarios

un viajero dice:
Que increíble la parte de los semáforos me asombro ya que aquí en Venezuela eso es diario, casi la gente camina con los carros y salta sobre ellos. Y lo de área de fumadores es mega O.O increíble lo que narras de verdad que esa gente es un mundo paralelo. Que bello de verdad
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NemodeV dice:
Mientras más leo, más ganas me dan de ir!! Espero algún día lograr ese objetivo. Gracias por el diario
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GLORITO dice:
Para ahí que voy...ganas.
G

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