Tingo Maria: Donde la vida fluye en cada rincón

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Por Fernando Vilchez Santisteban*Tingo María es considerada la puerta de entrada a la amazonía peruana. De esto no cabe duda, pues pareciera que todo está hechizado por los misterios de la...

 

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Capítulo 1

Tingo Maria: Donde la vida fluye en cada rincón

Tingo María, Perú — lunes, 19 de septiembre de 2005

Por Fernando Vilchez Santisteban*
Tingo María es considerada la puerta de entrada a la amazonía peruana. De esto no cabe duda, pues pareciera que todo está hechizado por los misterios de la selva. Todo se sumerge en un ritmo frenético e imparable, donde la vida fluye a borbotones y cada rincón de tierra guarda en sí la más variada flora y fauna del país.
Tingo María se ubica en el departamento de Huanuco, en la selva alta. El calor es implacable durante el día. No existe sombra que valga pues la humedad y el bochorno lo invaden todo. En las noches, el frescor calma las alborotadas vidas de los tingaleses –nombre que reciben los nativos del lugar-. Esta zona es considerada una de las más lluviosas del mundo. Los nubarrones son frecuentes y las calles suelen enlodarse y formar charcos. La ciudad es ruidosa y frenética. Las motocicletas son el medio de transporte más utilizado por la población. El ruido de los motores, sumado al bullicio de los comercios generan la sensación de estar en medio de una bulliciosa calle de Calcuta o Bangkok , pero con un aire local que hacen la ciudad inigualable.
Vida cotidiana
Visitar el mercado central es encontrarse con una versión resumida de la cultura de Tingo María. En este lugar se concentra la vida cotidiana, con sus ajetreos y preocupaciones. El regateo es un arte aquí y en muchos otros pueblos del país. Los clientes piden los mejores productos y los precios más bajos, los comerciantes luchan por ganarse un centavo más. Al final gana quien se cansa de tanto insistir.
Decenas de puestos expenden las más extrañas especies de carne de animales de los montes (el sajino, majaz, venado y añuje); pescados secos del gran río Huallaga (zúngaro, paiche, tilapia o carachama); frutos dulces y jugosos (aguaje, cocona, huaba o plátanos), y una serie de hierbas medicinales (uña de gato, leche caspi o sanango).
Los “preparados” o “remedios caseros” poseen muy buena aceptación en la población local. La medicina natural es muy antigua y arraigada en el pueblo, éstos consideran a la medicina tradicional mucha más efectiva que la científica que, por sus elevados costos y su difícil llegada a las zonas más alejadas, recurren a lo más cercano y económico.
Los curanderos y chamanes ofrecen una serie de remedios y jarabes frente a la mayoría de enfermedades. Todo rodeado de ceremonias y rituales que llaman la atención al foráneo. El turismo esotérico está cobrando auge en esta parte del país. Es cada vez mayor el número de personas que visitan la amazonía en busca de experiencias curativas para las dolencias del cuerpo y alma.
Hoja dulce, hoja agria
Tingo María sufrió por varias décadas la violencia ocasionada por el narcotráfico. Miles de personas fallecieron como resultado de los continuos enfrentamientos entre campesinos, narcotraficantes y fuerzas militares.
Los suelos que conforman la zona del Huallaga-donde Tingo María se ubica- favorece el crecimiento y cultivo de la hoja de coca sin mayores esfuerzos. La siembra de la hoja de coca es ancestral. Los primeros colonos que llegaron a estas tierras hace más de un siglo, descubrieron que la coca ya crecía en toda la región. Su consumo original era puramente ceremonial y para obtener calorías a través de la masticación o “chacchado” . El problema empezó desde que la producción de la hoja de coca fue destinada al narcotráfico para la obtención de clorhidrato de cocaína. La enorme demanda que suscitó la referida hoja generó súbitas ganancias en la mayoría de campesinos, dejando a un lado los cultivos tradicionales para dedicarse exclusivamente a la siembra y cosecha de tan polémica planta, hasta nuestros días.
Los gobiernos han hecho considerables esfuerzos para frenar el cultivo de la coca promoviendo la siembra de productos alternativos -café, cacao o arroz- . Pero la ausencia de mercados para la venta de éstos hace difícil su continuidad. Se estima que el 90% de la producción de la hoja de coca está destinada al narcotráfico. Hasta hoy dicha planta no encuentra mejor competencia económica. La violencia y corrupción fueron los problemas más agudos hasta los inicios de la década del noventa. Hoy la ciudad luce más tranquila y segura, ya no hay violencia armada. Sin embargo, el fantasma del narcotráfico aún sigue latente en zonas más profundas de la selva, donde la intervención policial se dificulta.
Río salvaje
La selva de Tingo María está impregnada de cataratas, ríos y caminos que conducen a una serie de cautivantes parajes que provocan la relajación y la contemplación de la naturaleza. El Velo de las Ninfas y la Catarata del Carmen son espectaculares caídas de agua, donde las caminatas y el esfuerzo físico por llegar, son recompensados por las frescas y suaves aguas.
Aquí la naturaleza está casi intocable. Aún se pueden apreciar gigantes y antiguos árboles. En sus ramas cuelgan gruesas lianas que, con cierta precaución y habilidad, pueden trasladar a los más osados de una rama a otra. El río Huallaga recorre toda la ciudad. En sus aguas existe un frenético movimiento comercial. Decenas de balsas se trasladan a los pueblos aledaños, transportando sus mercancías. En las riberas del río se levantan cientos de improvisadas casas, tratando de desafiar las súbitas crecidas de tan magnífico río.
Tingo maría proviene de la palabra quechua Tincco (encuentro). Esto es en relación a la unión de dos ríos: el Huallaga y el Monzón. Sobre la palabra María no existe una versión definida. Los primeros pobladores afirman que María era una simpática y muy querida mujer que ofrecía comida a todo el que pasaba por el encuentro de ambos ríos. Otros indican que María fue una mujer que murió ahogada en las riberas.
Formas caprichosas
El rasgo más impresionante de este lugar es el paisaje que se ofrece frente a todo el que llega aquí. La “Bella Durmiente” es una serie de montañas que, desde cualquier punto de la ciudad, se observa el perfil de una mujer recostada. Esto no es ninguna exageración. Hay que verla directamente para disipar cualquier duda. Desde el Mirador San Francisco, la ciudad se presenta en todo su esplendor. La vista panorámica de sus calles favorece la contemplación. Al fondo, la Bella Durmiente se muestra magnífica e indiferente a todo el movimiento que ocurre a sus pies.
Existe una leyenda local que señala que el cuerpo de esta mujer es de “Cuynach”, princesa india que fue impedida por sus padres a contraer matrimonio con un príncipe. Albergado por tanta pena, su novio le propone quedarse ambos dormidos y perennizarse en las alturas de dichas montañas. Esta curiosa figura se extiende a lo largo del paisaje urbano, hoy es orgullo de todos.
Buen comer
Aquí como en casi toda la selva, los alimentos principales son las yucas, plátanos, pescados de río y la carne de animales del monte. El “tacacho con cecina” es el plato más común del lugar. Tacacho es un guisado de plátanos acompañado de carne seca salada o cecina. Los “juanes” son una especie de tamales de arroz con pollo envueltas en hojas de bijao, platos extravagantes.
La comida es sencilla y sin mayor elaboración. No existen platos muy complicados en su elaboración. Pero su gusto radica en lo rústico y salvaje que es la cocina aquí, todo impregnado de un aroma a selva que lo hacen delicioso. La gran cantidad de frutos que los bosques proporcionan a su población garantizan el abastecimiento de sus necesidades alimentarias. La valoración de aquellos productos cada vez se hace más popular en todo el país como alternativa a las carencias en este rubro. Así, la selva se perfila como un gran proveedor de recursos alimenticios a nivel nacional.
Buen beber
La riqueza vegetal de la selva, en especial de Tingo María, favorece la producción de una diversidad de licores, muchos de ellos de carácter medicinal y afrodisíaco. La población local consume a menudo estos tragos. La mayoría son macerados de raíces y cortezas de árbol, además de frutas silvestres. Los más consumidos son “siete raíces”, “para para” o “chuchuhuasi”. Todos ellos poseen un poder curativo y estimulante que aún la ciencia no ha logrado esclarecer. Superstición o no, hay que comprobarlo uno mismo.
Valiosos recursos
Tingo maría está inmerso en grandes extensiones de espesos bosques. Muchos de sus árboles poseen una antigüedad mayor a cien años. La mayoría son especies destinadas a la medicina tradicional o la leña. Lamentablemente no existe un programa adecuado para potencializar e industrializar la producción maderera. Cientos de hectáreas de bosques se pierden anualmente por la quema y tala irracional, para convertir las tierras en incipientes cultivos carentes de técnicas agropecuarias. Muchos de estos bosques son sustituidos por plantaciones débiles de café o cacao. Esto es si los agricultores consiguen un mercado estable para ofrecer su cosecha. Muy aparte de los problemas sociales que padece Tingo María, éste es el lugar propicio para quienes gustan de la observación y contemplación de aves, mariposas y otros animales. Cientos de ornitólogos llegan a estos bosques para fotografiar y encontrarse con diversas especies de aves, muchos incluso aún no registradas por la ciencia.
El gallito de las rocas, papagayos, tucanes o loros, rompen el murmullo del bosque con sus estruendosos cantos que se escuchan a cientos de metros de distancia.
La caza y recolección de especies está prohibida. Poco a poco se están implantando medidas para la protección de animales y plantas. La población reconoce el valor de sus recursos y la atracción que genera a los visitantes. El ecoturismo empieza a ser un fuerte sector de ingresos económicos para la región. Rápidamente Tingo María se perfila en un potencial destino turístico. La abundancia de elementos que la selva proporciona a Tingo María hace que ésta se sumerja en una realidad bastante compleja y difícil de comparar con otros pueblos. Las profundidades casi intactas de sus bosques y las alternativas de desarrollo en la región hacen que ésta se proyecte con un futuro prometedor.
*periodista especializado en literatura de viajes.
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