Diarios de viaje > Departamento de San Martín, América del Sur

Aventura en Tarapoto y Moyobamba

Escribe: Rockas
Luego de una desesperante espera (compre los pasajes aéreos con 3 meses de anticipación y a precio promocional), por fin mi familia y yo pudimos realizar el viaje que tanto soñamos. Como eramos 4, comprenderán que contratar un tour era un poco caro, estuve averiguando rutas y precios para que el dinero nos alcance. Gracias a esta web y al Centro de información turística de Tarapoto logramos hacerlo.

 

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Dia 7 y 8 : Tingana

Tingana, Perú — martes, 10 de agosto de 2010

Y llegó el día para visitar Tingana. Desayunamos tranquilamente y nos fuimos al mercado a comprar una linterna y unas botas para agua.
Luego del almuerzo regresamos al hospedaje para recoger un bolso y una mochila y esperar al vehículo que nos llevaría hasta la boca del río Mayo.

De pronto se apareció un señor bajito preguntando por la familia que iba a Tingana, me acerqué y le dije que nosotros, me parecía haberlo visto antes en algún lugar, me dijo llamarse Juan (un tipo bajito y de cincuentitantos años), le pregunté si era el chofer que nos venía a recoger. Con una sonrisa me dijo que él vivía en Tingana y que con él haríamos el tour. Con esas palabras recordé inmediatamente donde lo había visto: en la página web que tiene Tingana. Era el mismísimo Juan Isuiza el responsable de que hoy exista Tingana y no esté desforestada.Subimos a la movilidad, Juan y su hijo subieron en la maletera, nos contaba de que el proyecto se inició en el año 2003 y demoró año y medio para madurar. Que antes ellos iban a “montear” para cazar animales para vender su piel y que por ello la flaura había disminuido, sin embargo con el proyecto ellos entendieron que debían cuidar sus tierras y hoy ya se está poblando nuevamente. Pasamos por el poblado de Yantaló, el  costo de la movilidad es de 70 soles ida y vuelta (te dejan y te recojen el mismo día o al día siguiente).Llegamos al aboca del río, y subimos a un bote o canoa, el hijo de Juan prendió el motor y a navegar se ha dicho!. Surcamos parte del río Mayo hasta llegar a la desembocadura del río Avisado, en el trayecto vimos garzas, el pájaro Martín el pescador, loros.Ya en el río Avisado, de aproximadamente 4 o 5 metros de ancho, Juan tenía que hacer maravillas para lograr surcarlo, cada cierto trayecto nos interrumpían ramas de los árboles que trataban de impedir nuestro paso, así poco a poco nos internábamos en la selva.

Los árboles Renacos parecían caminar tenían muchas “patas”, el paisaje era único, ni los documentales que habíamos visto muestran la belleza del lugar en su plenitud, y nosotros estábamos allí!!!! La verdad que hay que vivirlo.Luego de 20 minutos llegamos a la reserva, al bajar mi pierna se hundió en el barro de la orilla, con cuidado logré subir y una par de casitas en lo alto de 2 árboles nos recibían, mas allá un tambo, un comedor, varias hamacas, una cocina eran parte del paraíso que nos tocó conocer. Los mosquitos no perdieron la oportunidad para demostrarnos que son los amos de la selva.Escogimos dormir en el tambo pues se encontraba mas alejado del río y además porque mi señora le daban miedo las tremendas hormigas que encontramos en las casitas de los árboles. Dejamos nuestras tenencias y recorrimos el lugar, devorando unos exquisitos plátanos, nos invitaron las semillas del cacao que vienen envueltas en una especie de algodón (muy parecido al pacae), la verdad que muy deliciosas. Plantas de café, ají y otras especies rodeaban el lugar.Otra vez en el río disfrutando de la naturaleza y ya empezaba a oscurecer, los murciélagos despertaban de su sueño profundo e iban a la caza de mosquitos. Uno tras otro pasaban por nuestras cabezas.

Ya era hora de comer, una cena a base de gallina del lugar, arroz y plátanos fritos ingresaba a nuestros estómagos, un café caliente nos restauraba el calor que la noche trataba de quitarnos. A eso de las 8 de la noche hicimos una fogata, una pareja formada por una alemana y un húngaro nos acompañaban a escuchar las historias del buen Juan., que muy amablemente nos invitó un licor de la reserva al que bautizó "el tinganito".
Mas leña al fuego y se acercaron los 2 perritos de la reserva: fusil y airom, que con el calor cerca se durmieron plácidamente.

Sin electricidad y sin señal en nuestros celulares, nos despedimos y fuimos a nuestro tambo a dormir, con la luz de la linterna que compramos nos acomodamos y sellamos nuestro territorio del ataque de los mosquitos Con los mosquiteros que eran parte de nuestra “habitación”, unos chillidos nos acompañaban: parecían ser nidos de murciélagos que se encontraban en lo alto de nuestro tambo. Poco a poco la temperatura bajaba.Ya al día siguiente, Juan nos pasó la voz que teníamos que desayunar e ir al paseo en canoa por el río avisado y tenía que ser temprano si teníamos la intención de ver algunos animalitos de la reserva. Un café caliente y unos panecillos sirvieron para despertar totalmente.A las 7 de la mañana ya estábamos en camino, realmente estábamos viviendo un sueño, Juan remaba y nos enseñaba el lugar. De pronto nos pidió que no hiciéramos bulla y que dejáramos de hablar. La razón: estábamos entrando a una zona donde los monos se encontraban” desayunando”, alistamos cámara y filmadora y de pronto avistamos poco a poco a los monos en su estado natural, precioso e inolvidable encuentro. El zoom de la filmadora iba recogiendo los movimientos de estos animalitos.Ya a poca distancia desembarcamos, un columpio natural hecho con las ramas de los árboles nos sirvió de diversión y del cual nos lanzábamos una y otra vez.

Seguimos nuestra marcha y los grandes Renacos parecían seguirnos rodeando todo a nuestro alrededor, hasta que llegamos a lo que le llaman la casa de Tarzán, un mirador en lo alto de un árbol al cual subimos por una escalera, la vegetación era tan profunda que a pesar de que estábamos en lo alto los árboles parecían disputarse el cetro de quien era el mas elevado. Debajo nuestro discurría el río Avisado, nuestro guía Juan parecía familiar de Tarzán quien olvidándose de su edad trepaba las ramas con gran facilidad. Debimos decidir en retornar haciendo una caminata o retornar por el río haciendo pesca, decidimos por lo segundo, así que con unas cañas artesanales y utilizando de carnada unos pequeños frutos que dejaban caer los monos de los árboles subimos a la canoa, aunque solo pescamos 2 pequeños peces la diversión fue total. En nuestro recorrido divisamos en las ramas de un árbol una serpiente que también nos observaba atentamente, con  miedo y precaución pasamos casi debajo de ella, mas allá  al borde del río un animalito llamado Achuni que parecía un cruce de zorro con oso hormiguero y que iba en la misma dirección nuestra nos acompaño un buen momento hasta que se perdió de nuestra vista al internarse en la selva.

Con la experiencia vivida retornamos al albergue, nuevamente un segundo desayuno nos esperaba, café endulzado con chancaca, unas deliciosas yucas rellenas y ensalada que devoramos al instante.Mis hijos querían seguir pescando así que Juan nos proporcionó algunos gusanos que servirían como carnadas, Juan logró pescar un pequeño pez y lo retiró del anzuelo con mucho cuidado pues era ponzoñoso, al que luego devolvimos al río.El almuerzo consistió en  unas presas de gallina a la olla con arroz y café. Al poco rato recogimos nuestras cosas y nos alistamos para retornar a Moyobamba, mis hijos me pedían quedarse una noche mas, quizá lo hubiese aceptado pero teníamos que retornar a Lima pues ya tenía los pasajes comprados y las clases habían empezado.

Pagué el tour de 2 días 1 noche (370 soles por nosotros 4 incluido todo: paseo en canoa, almuerzo, desayuno, cena, guiado, hospedaje y full diversión)Tristes por la partida pero felices por la experiencia que nos tocó vivir subimos a la canoa y realizamos el recorrido de retorno. Hicimos una parada adicional en el río Mayo para recoger un cacao maduro que Juan prometió a mi hijo. También le recordamos a Juan que nos faltaba recoger el chocolate de cacao puro que nos ofreció en venta cuando llegamos a Tingana (2 soles cada uno y que tenían la forma de un huevo).Llegamos a la boca del río, y ya nos esperaba Jorge, el chofer que nos hizo la movilidad de ida, unas fotos mas y con el compromiso de retornar algún día nos despedimos de Juan. Tomamos la movilidad y nos fuimos al hospedaje a recoger las maletas e irnos a Tarapoto.

Tips:

Si quieres comunicarte directamente y acceder a los costos reales escribe al correo: info@tingana.org o entra a la página web: www.tingana.org

Tiene que ver con: Ahorrar dinero
En Tingana, Perú


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