Desayunamos y salimos del muy lindo hotel, objetivo: búsqueda de precios más acordes a nuestra idiosincrasia y estilo de vida. Encontramos “El Antigal” que nos ofrece $ 160 por día con desayuno y cochera. No tan bonito como los anteriores, pero bien. Nos instalamos satisfechos, y salimos a conocer la Garganta del Diablo, camino al Pucará (al que ya conocíamos de otros viajes). Encontramos el camino luego de algunas dudas y consultas donde un señor muy amable y tilcareño nos explicó qué son “los huecos” (mucho no entendimos, pero nos encantó la onda del señor). Así finalmente llegamos al estacionamiento.. $ 3 la entrada.
Vimos la primer cascada y bajamos hasta el río, acompañados por un grupo de turistas -casi todos jóvenes- Lo remontamos caminando algunos metros (300/400) hasta la segunda caída (mucho mas linda). Nos mojamos, sacamos fotos y volvimos hasta el auto. Regreso a Tilcara, un poco de plaza, puestos de artesanías y almuerzo en “A la paila”. Bien la comida, mala la atención. La empleada estaba con ganas de despacharnos rápido y cerrar. Una lástima. Vuelta al hotel a descansar un rato. Más tarde, paseíto a Maimará, estacionamos el auto en una callecita de tierra y caminamos por la zona de fincas y cultivos, muy lindo paisaje, fotos, nueva pasadita por el pueblo y por el Museo de la Vida Campesina (sobre ruta) y vuelta a Tilcara. Le damos una última oportunidad con intento de cena ligera en “A la paila”, nuevo enojo por la atención y a dormir.