Centroamerica en dos meses

Escribe: A-Orihuela
Un viaje de dos meses desde Mexico a Panama

 

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Capítulo 2 4 5 6 7

Guatemala

Tikal, Guatemala — miércoles, 23 de febrero de 2011

GUATEMALA
 
El lago Atitlan

A las  siete de la mañana salía el bus hasta Ciudad Cuauhtémoc en México a la que se llega tras tres horas y medios (88 pesos mexicanos) por donde pasaríamos a  La Mesilla  ya en el lado de Guatemala.  Mi sentido de la prudencia me hacia mirar a todos los sitios. Pude ver  a unos chavales que resultaron ser irlandeses,  con los que viajaría casi cuatro días juntos  pero aun no lo sabía. Ellos hablaban menos español que yo ingles, por lo que se dio una simbiosis perfecta cuando el bus nos dejó en un cruce  y  busqué, como me habían dicho que hiciera , un motocarro hasta la frontera , abaratamos costes al ir juntos y una francesa que también se subió al carro –nunca mejor dicho-   y que acabó  montando un pollo porque la querían cobrar no se qué tasa , allí se quedó protestando, nosotros pasamos sin más y ya –amigos para siempre- buscamos el bus que ya en Guatemala nos llevara a Huehuetenango.  En la frontera cambiamos dinero a la moneda guatemalteca a razón de 1 dólar por 7,66 quetzales.

Les convencí para ir al lago Atitlan, que de acuerdo con todas las guias era un sitio al que ir  si ó sí.  Según Aldous Huxley, el escritor de historias exotéricas, es el más  bonito del mundo. Yo no conozco muchos, pero lo que sí sé es que cuando bajas en el bus hacia Panajachel  -que sin serlo hace de capital del  lago-  y te encuentras con el lago perfectamente definido por los montes que lo circundan y con los majestuosos volcanes  Tolimán  y San Pedro al fondo, te quedas con la boca abierta ante el espectáculo que se te ofrece. Según bajas por la carretera buscas con la vista el lago  puedes ver dibujados contra la vegetación  los distintos pueblos que lo rodean. Cobra aquí toda su rotundidad la  expresión de que “la primera impresión es la que vale” porque es una de esas vistas que te acompaña el resto de tu vida.  De Panajachel  se parte en pequeños ferris a los pueblos que bordean el lago y que cogen el nombre de los   apóstoles. Lo haríamos a la mañana siguiente.

Llegar desde S. Cristóbal a Panajachel  me llevo unas doce horas, cuatro transbordos de bus, un cruce fronterizo, que no son de enseñar el pasaporte y p´alante, no, son más complicados, menos asépticos que los europeos y más, mucho más entretenidos y es que están vivos por los cuatro costados   a cambio de tales  ajetreos me llevo la primera impresión de Guatemala. Veo que es significativamente más pobre que México, de  igual modo que en México hay clase muy baja, baja, media , alta y mucho más que alta , aquí parece que toda es clase baja, humilde, pobre. También me percato de que es bastante  más barato.

 Los buses que en toda Centroamérica se usan  son los buses  de los colegios colegiales de los norteamericanos y que vienen a morir aquí, son  los buses amarillos de Bart Simpson.  Como apenas hay vehículos privados todo el mundo los utiliza para desplazarse y como vehículo de transporte lo que implica que en las bacas de los mismos no solo van las maletas sino toda clase de útiles, desde somieres y camas a tablones de madera para alguna construcción y como no hay paradas de bus como tales  se para allá donde alguien en la carretera levanta la mano o, si es que estás arriba, le dices al conductor que pare. Aprendes pronto que no debes calcular más de 30 km/hora de media cuando haces tus cálculos de distancias en el mapa. Tampoco te importa porque el espectáculo del mismo merece la pena.  Pero ya lo contare  más adelante. Por otro lado no me extraña que los hijos de Rocío Durcal y su padre se estén peleando por la herencia , porque su música de rancheras no para de oírse  a todo volumen en cada bus, era todo un fenómeno lo de esta mujer en estos países.

 En Panajachel  dormimos en Mario`s Rooms  en habitación privada por 120 Quetzales. Empiezo a ver la ventaja de dormir en los hostels o albergues: hay montón de mochileros que te dan información, son baratos y razonablemente limpios –éste está perfecto- , casi siempre con vegetación, patios agradables y una sonrisa en todo el mundo que allí trabaja.

Había unos cuantos buitres a la caza de turistas en la puerta del hotel  al día siguiente  para hacernos una excursión por los pueblos de al lado y es que  se nos habían ido las lanchas  publicas – por torpes, debíamos haber preguntado el día anterior a qué hora salían- por lo que estábamos obligados a coger alguna de ellas. De todos modos salimos medianamente airosos, según supimos más tarde, con el precio pagado.  Tomas conciencia de que todo, salvo los buses, es regateable, incluso en el bus debes preguntar a otros viajeros cuánto cuesta para que cuando pase el cobrador al verte extranjero no quiera cobrarte más.

Visitamos  San Lucas  y San Antonio Palopó.  Te llama la atención los trajes  de  las gentes,  no es que sean  trajes típicos que se pongan para la fiesta o para ir a la romería, es que visten así. Los hombres de una manera, las mujeres de otra. Visten  ropas vistosas de colores y a pesar  de estar tan cerca unos pueblos de otros emplean  diferentes colores, rayas, tamaños de las  faldas, de las blusas… 

El último  pueblo que vimos ese día fue Santa Catarina desde el que decidí volver  caminando a Panajachel por la carretera que bordea el  lago. Son cinco kilómetros los que hay en un paseo magnifico,  mientras caminas   le  vas cogiendo el pulso al lago,  brillante con los reflejos del sol, orgulloso de enseñar sus volcanes, majestuoso con su verde esmeralda y sus pueblos acariciando su orilla. Panajachel es bonito y si bien está  turisteada  no lo suficiente  como para agobiar. Están todas las comodidades: pubs, internet, restaurantes…  a la vez que mantiene el punto genuino que hace que allí aparezcamos todos los que visitemos Guatemala. Es una visita obligada.
A la mañana siguiente me subí a un bote colectivo (25 Q) para ir a Santiago de Atitlan que es el segundo pueblo más grande de la zona.  Aquí los trajes de las mujeres  que por supuesto son coloristas, cumplen una función social importante y es que  los cinturones dicen  en función de su color, tamaño o posición si  su portadora es soltera, casada o incluso viuda.  No me digan que no facilita las cosas.

Decidí subirme a un “torito”, un motocarro de tres ruedas (70 Q ) que abundan por toda Centroamérica  que me llevó  por  el pueblo a la vez que me explicaba cada una de las costumbres de la gente. Visitamos el monumento a los  doce asesinatos a sangre fría que se realizó en 1963 por parte de los paramilitares, estuve un buen rato hablando con las mujeres mientras lavaban ropa  en el lago, y es que a pesar de que en algunas casas ya hay agua corriente, ninguna deja de ir al lago y así hablar con sus amigas y enterarse de lo que pasa por el pueblo.

El Maximón

 Pero si hay algo que hace singular a este pueblo es el Maximón.   He leído los comentarios que se hacen sobre el Maximón en varias guias y lo hacen desde la perspectiva descriptiva, es decir se remiten a describir cómo está vestido y poco más. Dicen que es de escala humana  que tiene una pipa en la boca  que luce corbata,  sombrero, incluso bufanda y que se le da comida y bebida que se le introduce por la boca. Todo eso es verdad, pero falta lo más importante, falta explicar  lo que representa para todos ellos, el alma del mismo. Es una imagen, ya lo sé, pero una imagen muy lejos de las imágenes que vemos en nuestras iglesias  frías y lejanas, ésta está sentada en  la mejor sala de que se disponga en la casa y los anfitriones -cambian cada año- se sienten seguros al estar bajo su auspicio.  No todo el mundo es digno de tener la imagen en casa, hay que ser componente de la cofradía de la Santa Cruz, es decir de los mandamases de la  comunidad.

Tuve suerte y no había turista alguno viendo al Maximón  y pude estar cuanto tiempo quise mientras veía pasar a gentes venidas de toda la comarca  a pedirle favores. Una de ellas pedía -según me dijo el chofer del motocarro,  yo no entendía el idioma  que hablaba-  para  que un determinado guarda la dejara en paz porque según ella le impedía poner el puesto en el mercado al no haber accedido a los favores sexuales que  le había pedido. 
 La verdad es que los aspavientos  que hacia eran teatreros a más no poder y en más de una ocasión los anfitriones, siempre presentes, tuvieron que aplacarla en sus gritos y sollozos. Mientras se hacia las peticiones se esparcía en la sala varios tipos de inciensos que según supe, varían según el tipo de petición.  Estuve allí un par de horas y bebí de los tres o cuatro  brebajes que traían  en ofrenda al Maximón para apoyar sus peticiones y agradar a los anfitriones.  Eran aguardientes ásperos a más no poder. Pero no era momento de hacer ascos ante la veneración practicada a la figura a la que daban de beber por un orificio que tenía en la boca. Después de él se ofrecía a los presentes y había que beber para no desairar a los peticionarios.

 Tuve ocasión de ver a un matrimonio que venían con sus dos hijos varones todos postrados ante la figura mientras les caía  -y a todos –una nube de incienso. Venían a pedirle ante el evidente embarazo de la mujer que ésta vez fuera una hembra.  Suena a risa pero os aseguro que había  más fe  y pasión  en la petición en aquellas caras que en la  de los costaleros de las hermandades de Sevilla. Allí se sentía la fe, creían de verdad en la fuerza de la pachamama representada  en aquella figura. Seguramente esas mismas gentes irían mas tarde a misa  y le pedirían lo mismo a la imagen que les pusieran delante pero algo me dice que en quien verdad confiaban era en el Maximón. Me gustó la experiencia y tras una propina de  diez Quetzales  que es medio obligatoria, salí de allí con un medio pedo de aguardiente  temiendo por la resaca que se me venía encima. Luego no fue para tanto.  

Supe que un albañil gana unos  150 Q al día  y  un peón 75 Q y que un patrón agrícola paga unos 50  Q al  trabajador. Los trajes son vistosos, los podéis ver en las fotografías pero insisto: no son trajes folclóricos son los que se ponen cada día.

Habían pasado apenas tres días en aquel lago y aun no tenia cogido el punto al tempo del viaje, y no sabía si me iba a faltar o sobrar pero ahora sé que tenía que haber estado allí más tiempo, se  siente uno bien, el lago aquel imanta, tiene algo, atrae, hace que te sientas cómodo, apacible. La próxima vez  estaré más tiempo, lo disfrutaré más.
A las tres de la tarde  me junté con los irlandeses –ellos habían estado haciendo piragüismo por el lago- y  cogimos un colectivo hasta  Sololá ( 3Q ), otro a Los Encuentros ( 2,5Q ) –un cruce de caminos en medio de Guatemala- y un tercer colectivo a  Chichicastenango ( 5Q ) adonde llegamos  cinco horas más tarde de haber salido del lago   para alojarnos en un hostal por nombre Belén    ( 75Q) que se parecía mucho, por cutre, al portal en el que según dicen vino a nacer Jesús de Nazaret . Pueden imaginar cómo era. Hay que decir  que los días en que tocaba cambiar de ciudad eran más que interesantes por cuanto eran un continuo escaparate de la realidad del país, del ir y venir de todos ellos con su ato a cuestas , con sus miserias  y sus esperanzas. No hacen pereza en los viajes, se están sin ningún problema horas y horas en un bus para ir a ver a una prima  o para vender tres tristes hamacas, ponchos, sombreros… y así sacarse unas perrillas.
 
Chichicastenango

Aprovecho para presumir y decir que en el salón de mi casa luce un cuadro precioso que representa al mercado de Chichicastenango  (100 $) que mandé por correo a España y hoy luce en un sitio principal de mi casa, a todo el mundo le encanta. Recoge una vista cenital del mercado  de Chichi (así lo llaman ellos). Tiempo después  vi una foto de lo mismo en el dominical de El País.

 No se puede pasar por alto este mercado,  hay que ir un  domingo que es cuando se celebra tal mercado.  Y mejor el sábado que es cuando      empiezan los preparativos.   Llenan la plaza   -como un campo de futbol-  de largos palos que van entrelazando con fuertes cuerdas  para  poco a poco hacer el entramado  sobre el que descargará todo el peso. Mientras que lo montaban me fui con un tuc-tuc (un motocarro) al cerro de  Pascual Abaj.  Allí hay una piedra  a la que veneran los indígenas  con ligero parecido a un rostro humano – yo no se lo encontré- pero ellos se empecinan en que tu lo veas y acabas diciendo que si, que  le ves el parecido. Pues bien, allí que subí  y tuve la suerte de que un  chaman estaba con una pareja y una señora mayor que luego supe era la madre de la chica haciendo un sortilegio que pretendía atraer la felicidad de los novios pues eran recién casado.

La verdad es que me acerqué con respeto  al pequeño altar que tenían formado con velas –las vendían a miles en cada esquina-  mientras el sacerdote  en una ceremonia maya pasaba una y otra vez un ramillete de hojas por los cuerpos de los novios entre una nube de incienso  pero los remilgos desaparecieron al comprobar cómo estaban muertos de  risa , como que no le daban mucha credibilidad a aquello, como que se sometían a aquel ritual por si acaso era verdad y porque mal no podía hacerles. Nada que ver con la  devoción que pude ver al día  siguiente. Hablé con los chicos un rato, venían de un pueblo de al lado y era una tradición y se suponía que de no hacerlo no tendrían hijos y todas esas cosas.

 Me fui después hasta el cementerio –los cementerios te dicen mucho de  los sitios a los que llegas- para descubrir cómo los humildes panteones  que si bien eran grandes apenas eran de ladrillos de adobe eran muy  coloridos. Cada uno pinta el panteón familiar como quiere, así puedes ver desde el azul añil al rojo  pasando por todos los tonos posibles. No obedecía me dijeron a ninguna razón sino  al más puro capricho. También había allí  gente haciendo pequeñas ceremonias  y es que  los guatemaltecos y en general en  toda Centroamérica   tienen muy presentes a los  difuntos y con cierta regularidad los visitan encendiéndoles unas velas y haciendo pequeños ritos en su recuerdo  siguiendo los ritos ancestrales que aquí no han podido hacer desaparecer los curas. 

Aquí los curas mandan –cómo no-  pero menos que en otras partes.  Aquí  quien manda en realidad  son los cofrades  y no solo en el tema religioso sino en la vida civil.   Se demuestra el domingo cuando  la iglesia se llena y   los cofrades  con sus  pretenciosas vestimentas participan activamente  en la misa. Las  gentes del  lugar  lucen sus mejores ropas  que para eso es domingo y  llenan con canticos en lengua maya al  ritmo  de las marimbas la ceremonia. Así  transcurre la misa  entre canción y canción y con la  mínima expresión católica  -sin sermón alguno- como no queriéndose entrometer en los rituales ancestrales de los mayas. Todo un espectáculo en medio  del humo de la quema de incienso, de  copal y   de las miles de velas encendidas que han logrado que las paredes, las imágenes de los santos estén literalmente ahumadas y no haya ningún matiz de color en las mismas, es  como si estuviera todo el edificio en su parte interior de luto riguroso de tan negro como está.

A su vez y mientras se oficiaba la misa católica,  en las escalinatas de la iglesia  los chamanes  hacían sus ceremonias   cantando sin parar sus letanías, pueden estar horas y horas en una especie de trance. Allí estaban sin inmiscuirse en ningún momento unos en la ceremonias de los otros. Eso si,  la iglesia católica dentro, los  restos de la religión maya fuera, les suena ?

 Esa misma tarde fui de nuevo a misa por cuanto  la iba a oficiar el nuncio apostólico en Guatemala y a pesar de que por la mañana se rogaba la asistencia a la de  la tarde  apenas éramos allí unos cuantos.  Yo me salí en cuanto vi llegar  al representante de la  curia romana, no faltaba más.
 Decir también a estos efectos que la plaza es casi cuadrada y que hay dos iglesias, una enfrente de otra, pues bien en una de ellas ocurría cuanto he contado, en la otra los curas  ni se rozaban, estaba  ocupada por los adivinos  y  que  atiendan  a quien iban  pedirles consulta  y por los  chamanes  que   si bien rezan a los santos cristianos lo hacen a la manera   maya, es decir a su bola.

Pero el verdadero espectáculo es el mercado y no por lo que vendan que es más o menos lo que en tantos otros es porque ese día, domingo como ya he dicho las gentes se ponen sus mejores trajes  para  ir a misa  o para luego ir a comprar. El  colorido de los puestos es indescriptible, en uno de los lados de la plaza hay  una cancha polideportiva y que los domingos se utiliza como mercado, pues bien, desde la parte de arriba te salen unas fotos como las que puedes ver  a lo largo del relato, no me digas que no son bonitas.  De éste mercado y de las escalinatas de la iglesia con sus gentes te salen seguramente unas de las mejores fotos  de Guatemala.  Pero mejor, mucho mejor es ir a verlo y   si vas a Guatemala no te puedes ir sin ir a Chichicastenango.  Eso sí, madruga todo empieza a las cinco de la mañana pero merece la pena el madrugón  y otra cosa, haz las fotos con delicadeza, no les gusta mucho.
 
Antigua

Dejamos Chichicastenango los irlandeses y yo a eso de las tres de la tarde camino de Antigua, otra visita obligada en Guatemala. Tengo que decir que si bien viajábamos juntos, luego cada uno iba a su bola, no nos veíamos salvo que nos cruzáramos por la calle. Lo nuestro  era una simbiosis  a  efectos de los buses, que era donde nos sentíamos más vulnerables a tenor de lo que se decía en los periódicos. Al parecer era relativamente fácil  que en un bus en mitad del trayecto se levantaran tres o cuatro personas y pistola en mano hacían desviarse al conductor –a veces estaba en el ajo- para luego desvalijar a los viajeros.  Nada de eso vimos ni supimos de primera mano que  hubiera ocurrido a ninguno de tantos viajeros como me crucé en el camino. Pues bien esa misma tarde nos íbamos a Antigua, que fue en su momento capital del país. Creo que las guias exageran al decir que tal vez sea la ciudad más bonita de  América. No deja de ser bonita pero la afirmación es  mucho decir.

Es una ciudad colonial muy bonita, pero yo me quedo antes con Sucre, incluso con  S. Cristóbal de las Casas son mas autenticas,  Antigua siendo bonita está muy turisteada es como un portal de belén, demasiado colocadita. Pero hay que ir a verla, además te pilla al lado de otros sitios de interés, pero sin más complicaciones. Decir que esta ciudad como está entre volcanes  ha  cambiado de lugar cada vez que había una erupción y la cubría, de este modo el actual emplazamiento data de   1773 , solo queda en pie los edificios que mejor estaban construidos,  adivinas cuales?.... muy bien, acertaste , son la catedral y varias iglesias. Pues bien como digo la ciudad tienen un par de paseos entre sus calles empedradas y ya te encuentras a yanquis por las esquinas y en restaurantes caros, pero ese no era mi viaje. Me hospedé en el albergue  Jungle, había un ambientazo, se hablaba de todo menos español, empezaba a echar de menos a españoles. Donde estaban?.

  Me crucé a lo largo del viaje con montón de irlandeses, ingleses, canadienses, australianos, argentinos… pero españoles solo una chica de la que hablaré más adelante. Eran chicos y chicas    de apenas veinticinco años, iban  solos, (si he dicho  chicos y chicas solos, solas   y con veinticinco años se van a recorrer mundo), de dos en dos, a veces eran parejas sentimentales otras no,  pero con la actitud de la gente que quiere ver  mundo , ver qué hay más allá de sus ciudades de origen, conocer otras culturas, hacer amigos. Muchos empezaban en Argentina y salían por México, o al revés, pero y los españoles, donde estaban nuestros jóvenes ? ,  me daba pena no verlos. Ya me jode, pero me temo que estarían haciendo botellón, así nos luce el pelo.

 El albergue era una pasada, los irlandeses se van a un dormi ,  es decir un dormitorio colectivo donde caben quince o veinte, yo como soy mochilero tipo B me voy a un dormitorio que siendo para cuatro de momento no hay nadie y seguramente  ya no llegue nadie más , si no llega gente pagaré   60 Q , si al final acomodan a alguien más serán  50 Q.  Como digo hay un ambientazo, aprovechas para intercambiar información con la gente, de donde vienen, a donde van que han visto que se les ha hecho imprescindible, qué no hay que dejar de ver… Además físicamente tiene un patio con tumbonas, hamacas, plantas caribeñas…. se oye música de cada país, se beben cervezas, un feeling  muy edificante.

En cada ciudad te encuentras con gente distinta, en ésta   me encontré y me fui a tomar una cerveza con un argentino por nombre Gastón  que no dejaba de hablar de  sí mismo sin parar,  de sus propósitos en la vida y de que quería triunfar  en la vida , ser reconocido por algún trabajo  que realizara. Tal vez  escritor, como Borges me llegó a decir – así tirando por lo bajo- y resulta que hasta entonces  la vida la había pasado estudiando derecho , le había llevado ocho años, (era un niño bien ) y no había leído  nada  del autor mencionado. Me vino bien conocerlo porque me ratificó en la generalización de que los argentinos son pelín narcisistas, un tanto pedantes  y con el ego por las nubes. Me escabullí  de él al día siguiente.

A la mañana siguiente  paseo la ciudad , agradable, bonita , limpia, me entretengo  en una iglesia donde están preparándola Semana  Santa  próxima  y hablo con uno de los cofrades que me cuenta cómo salen cada viernes por la tarde  en procesión  para lo cual están limpiando la imagen  preparada al efecto . Me  hace recordar a  la España de mi niñez cuando se cubrían las imágenes con una tela morada, se bajaba la música en las casas e incluso había que cerrar los bares,  ¡¡¡ manda huevos¡¡¡.   Así que lector que ahora lees , si sientes nostalgia de todo aquello    vete a Centroamérica que allí  todavía se  practican estas liturgias del  dolor.

Lo más curioso que me pasó en Antigua fue encontrarme con un  entierro. Por supuesto me sumé a la comitiva hasta el cementerio. Lo característico fue que el  féretro  iba acompañado  por  familiares y amigos y  por unos   ocho o diez  mariachis  que iban cantando  bonitas canciones  tristes ,  que te hacían sentir cierta congoja  y a las  que la gente acompañaba en la medida que sabían la canción.  El mayor de los nueve hijos  del difunto  dijo unas palabras muy emotivas en el momento de meterlo en el nicho que en la pared estaba preparado  a tal efecto.  De verdad que era emotivo y  sus allegados acabaron llorando y   yo casi también  y eso que eran las cinco de la tarde y caía un sol de justicia. Pero fuero muy bonitas las palabras que dijo acerca de  lo buen padre que había sido  a la vez que contó un par de anécdotas del que ahora enterraban  y que hicieron sonreír a los mas cercanos.  Acabé  hablando con otro de los hermanos  y  supe que  los mariachis habían costado 300 Q y que había sido su padre  quien en vida, había dejado dicho que quería un entierro con mariachis. También me dijo que lo que habían colocado junto a la caja eran unos objetos personales que el viejo había dicho querer llevarse con é , supongo que no serian de valor.

Cuando estaba dormido en mi habitación  aparecieron dos chicas que iban a dormir conmigo , pero no fue  la distribución que  a mi me hubiera gustado. Una se subió a la litera de arriba  mientras la otra se quedaba en la parte de abajo, todo ello sin hacer ruido. A  la mañana siguiente dejé que se macharan y luego me levante yo. Ni siquiera nos saludamos.  Por lo menos ese día pagaría menos.
 
Semuc Champey

El  día siguiente se fue en el viaje a Semuc Champey. Lo hago en un shutle, una furgoneta  para turistas pensada para seis personas en la que vamos doce, tuve suerte me senté al lado del conductor lo que hizo más llevadero las doce horas de viaje, me costó 150 Q. Todo se regatea, a la española que se subió mas tarde le cobraron por lo mismo 100 Q más.  Está camino del Tikal, la zona norte del país en la que se encuentra las mas importantes ruinas mayas del país.   Tengo que  decir que la guía que llevaba era de  la colección Guía Azul  y vaya por delante que es muy mala, no solo es que hubiera sitios que en otras guias los  pusieran como imprescindibles, al fin y al cabo eso es subjetivo, es que había datos que estaban desfasados hasta  diez años. Lo primero que hice cuando compré esta guía era ver si estaba actualizada y vi que era del 2010, suficiente me dije, pero qué va, estaba actualizada a los efectos  políticos pero no en cuanto a las rehabilitaciones de monumentos, a los precios de las entradas a los sitios,  de los horarios….  Una mierda de guía.  Lo dicho, Semuc  Champey , uno de  los parajes naturales mas bonitos  de Guatemala ni lo mencionaba, mientras que otras guias que pude ver  en otros viajeros lo consideraban como imprescindible,  que te parece?.

Yo no pensaba ir, yo iba camino de  Flores en la región de Tikal, pero  en el albergue  todos hablaban de que era una visita obligada  lo que cambié de idea automáticamente y me subí al carro de la mayoría.  En ese viaje conocí a la única española que me encontré en el viaje, una funcionaria de justicia de mediana edad, que gastaba cada año sus vacaciones y un par de meses de empleo y sueldo en pasear por esos mundos de Dios. Todo el mundo nos consideraba pareja los tres días que estuvimos juntos,  así  que fuimos un matrimonio virtual    – no se consumó- todo ese tiempo y resultaron divertidos. Todavía hoy, cuando hablamos  por teléfono, vacilamos  diciendo que todo  matrimonio  en el que no se cumple con los deberes conyugales es una mierda. Y nos hemos prometido que si  nos encontramos otra vez por esos mundos  cumpliremos  con nuestra responsabilidad. Es una mujer culta y con buena posición social  y que andaba demostrándose a si misma que era autosuficiente, valiente e independiente –tal vez lo estaba haciendo yo también- lo que también percibí era un rictus de tristeza íntima y un cierto hacia la vida.  

 Fueron tres días no previstos por mi, pero muy entretenidos. Las lagunas de Semuc Champey son un paraje recóndito y precioso de aguas calientes e intenso azul turquesa en  mitad de Guatemala que poco a poco se va conociendo por el boca a boca. Nos hospedamos en  el albergue Zapote cerca de las cuevas,   de las lagunas y en mitad del campo. Antes acabamos insultando al gerente del hostel Las Marías. Resulta que el chofer nos sugirió que fuéramos a dicho sitio  y él pactó el precio para cuando llegáramos, pero al llegar querían cobrarnos mas a lo que nos negamos y empezaron a hablar de la conquista, que si pretendíamos otra vez robarles…  Nos quería dejar tirados allí por lo que les amenazamos con publicar los hechos en  los foros de internet y denunciarles a turismo, surtió efecto y nos llevaron a otro hostel a unos cuatro kilómetros. Nos llevaron al Zapote (120 Q los dos) donde reinaba un ambiente relajado con apenas diez o doce personas. Hay que decir que los hoteles por allí, no son mastodónticos como los españoles, hay de todo  tipo, mas limpios, mas humildes, con mas servicios…. Pero nunca grandes.

El día siguiente fuimos al parque natural (50 Q) y lo pasamos recorriendo y bañándonos en las lagunas,  eran como un yacusi a lo bestia, calentito,  natural , entre  paredes verticales de más de cien metros que te obligaba a hacer un escorzo si querías ver el cielo.  Te  llegaba una  sensación de  placidez , de calma que se logra en pocas ocasiones.  Me acerqué por la tarde   a  Lanquín, el pueblo principal de la zona  a ver unas cuevas. Nada especial salvo que a la tarde cuando cae la noche salen a millares los  murciélagos   que allí  viven. Te tienes que proteger de la lluvia de excrementos con que reciben el aire fresco.

Un día después amaneció lloviendo como sólo llueve en los trópicos y  lo aprovechamos para hacer espeleología en la cueva ( 50 Q) .   La  cueva tiene   un rio en su interior. Es impresionante. Por supuesto las condiciones eran  de risa. Un grupo de unas ocho personas entre las que íbamos mi no-esposa  y yo  con una vela en la mano caminando por la cueva con el agua por el pecho y dándonos las velas  cada vez que había que subir una piedra o zambullirse para bajar un escalón. Incluso había que nadar con una sola mano  a la vez que se mantenía la vela encendida con la otra. Fue  muy divertido. Se me venía a la cabeza la total imposibilidad de ver una cosa así en Europa, no porque no las haya sino por la cantidad de impedimentos que se pondrían, de seguridad , de conservación….  Pues todas estas   bellezas naturales mi guía azul ni la mencionaba.

 Me  voy al día siguiente a  Flores la capital del Peten  (150 Q) y de  donde salen la mayoría de buses para ver las ruinas mayas. Me siento con el chofer, es  un shutle  para turistas , barato y se llena  cada día, al final vamos todos a todos los mismos sitios, hacía  unos días que había perdido de vista a los irlandeses  y ahora los veo de nuevo, no nos veremos mas, ellos  se van hacia Livingston , en la costa  caribeña  adonde yo  iré en unos días, se va con ellos   mi      no-esposa.

Reflexiono sobre lo vivido en Semuc Champey y  de la placidez encontrada he sabido  que  ya no plantan maíz sino cardamomo que se paga muy caro y se exporta a los países árabes, que todos confían en el turismo como motor de futuro, les digo que les falta capital para hacer hoteles, carreteras… pero es verdad que la fuerza del turismo arrastrará por todo ello. La selva   aparentemente está vacía , pero es pura ilusión, en cada momento salen de cada recodo del camino gentes con un hacho de leña  o  con un saco  de hierbas a la espalda, la selva aparentemente intransitable y solitaria está llena, al menos los aledaños de los caminos están siempre llenos de niños y adultos  esperando subirse al coche que pase y ahorrarse el paseo.   

La verdad es que es un sitio precioso para reorganizarse la vida, con un poco de capital se puede montar un hotelito coqueto que pronto estaría en funcionamiento, clientes no faltan y con el servicio a la europea sería un buen negocio.  Es uno de esos lugares donde el europeo cansado de la vida estresante de ciudad decida  instalarse y  cambiar  diametralmente de vida . De hecho mi no-esposa que es el prototipo  de lo dicho antes se  quedo con información suficiente para pensarlo.  Con apenas  seis mil euros  se construyen dos dormis  y un comedor, suficiente para empezar.

Como digo me siento con el conductor y se sube mas tarde una  jefecilla de la compañía de transporte que va a revisar cuentas en Flores, son  nueve horas de trayecto  hay tiempo para hablar de todo, oigo por primera vez cómo la mujer aun pinta poco en  la sociedad centroamericana, lo habré   de sentir mas veces.  Me cuenta la regordeta chica que va a mi lado que no se quiere casar porque  ahora, en su situación de  noviazgo, aun pude ella hacer determinadas cosas sin pedirle permiso a su novio pero que de casarse eso será muy difícil, que por ejemplo el  viaje que ahora hace, aun siendo de trabajo,  no lo podría hacer si su esposo no la dejara. Además  se da la circunstancia que su novio es trabajador de la misma empresa  y que ella es un jefe indirecto de él pero que una vez casados le debería obediencia casi  hasta en el trabajo  por lo que los jefes –siempre hombres-  sabrían de la realidad  por lo que tendrían que despedir a uno de ellos, y casi  seguro  sería ella.

Flores

Flores es una pequeña y acogedora islita a laque según algunos le  queda poco tiempo de vida por cuanto el lago que la rodea recibe más agua que el que desagua por lo que con el tiempo se anegará, pero te queda tiempo aun  para ir a verla, de momento  es un promontorio forrado por casas que forman calles circulares que  las paseas en un par de horas   sin prisas, pero es muy bonita, es otro de esos sitios  perfectos para descansar unos días. Hay que decir que el Peten es una zona selvática  que ocupa todo el norte de Guatemala.  Me quedo en el Mirador del  Lago (50 Q), con baño para mí  solo, un lujazo. 

Es viernes de cuaresma  y hay procesión esa tarde. La iglesia está en el centro de la isla, en lo mas alto en lo que se constituye como una pequeña plaza en la que juegan partidos de básquet  gente joven por el viejo sistema de que  a las dos canastas se elimina un equipo  y entra otro, hay tres o cuatro grandes árboles que  hacen que el sol  no llegue al suelo a la vez que sirven de cobijo a miles de pájaros ensordecedores con sus piares. Los chicos muy  respetuosos  paran en su juego al salir las imágenes, los pájaros siguen con sus cantares ajenos a tanta ceremonia, creo que estos pájaros están mas cerca del cielo que los pájaros que llevan en andas a las imágenes. Poco a poco  se une más gente a medida  que  los pasos  cumplen con cada estación  del vía crucis.

 Llevo coincidiendo tres días con una pareja de canadienses  de unos  veinticinco años, que viajan , alucina,  con un niño de  unos tres años  todavía lactante ,de vez en cando la madre se saca la teta y  se la enchufa   que  no sabe si atender a la misma o al juguete que tenga a mano, les acompaña una amiga de ambos. Son mochileros tipo A , es decir miran cada céntimo  no malgastan nada y  llevan una sola mochila para los cuatro, puro viaje.  Se les ve felices a todos  en cada momento, decido invitarles a una pizza (180 Q)  que me agradecen efusivamente. Es por la clase de inglés me digo yo.

 El día siguiente es para ir a Tikal , a las ruinas mayas. Son las cuatro de la mañana cuando llega a por mi el pequeño bus. Abren el parque ( 150 Q) a las seis y cuando están abriéndolas puertas so y de los  primeros, es lo mejor porque  los pequeños monos  están activos y no paran de pasar de un árbol a otro  al igual que miles de  pájaros de colores cuyo nombre por supuesto no conozco.

Las ruinas merecen  punto y aparte. Yo no soy arqueólogo  ni estudioso de estas cosas  pero impresiona  estar allí, rodeado de templos, de pirámides muy bien conservadas. Se sabe   que las edificaciones mas antiguas son  del año 800 antes de nuestra era y  que súbitamente  decayó en el siglo X abandónense  aquellos lugares y  claro,  la selva se  merendó  la metrópoli  entera en un momento. Fue un cura español quien descubrió las ruinas allá por el 1695 pero como no había oro permaneció en el olvido hasta que en el 1858 autoridades guatemaltecas le metieron mano al asunto y se empezaron a desenterrar  templos.

 Se sabe que bajo cada montículo de tierra hay otra edificación, lo que pasa es que no se desentierran, no tienen dinero y tal vez no sea necesario para exponer la cultura maya en todo su esplendor.  Una vez  más  me ratifico en lo mala que es mi guía:   El  llamado templo numero V   se desenterró en mayo del 2003  con patrocinio español y así lo dice la placa conmemorativa, pues mi guía asegura que pasaras de largo  al estar aun enterrado , ¡¡ olé tus huevos ¡¡.

Hay que decir que no es un único  edificio, se trata de uno de los centros mayas  mas importantes del mundo, es un enjambre de edificios, palacetes y templos en mitad de la selva. Las  vistas desde  lo alto de los templos  son magnificas, un mar de copas de arboles se te abren de par en par, te quedas extasiado  media hora y  desde arriba y sin prisas te quedas reorganizando tu viaje y cuando empiezan a llegar la masa  de gente – tampoco hay tanta- te bajas y te  tomas una buena cerveza en el chiringuito de turno. No es  mal plan.

 De vuelta a  Flores me quedo un par de kilómetros antes para llegar a la isla caminando y coger perspectiva de la misma, aunque el calor  sofocante me obliga a refugiarme en un bar para ver futbol español – lo siguen con mas vehemencia que en España- y esperar a que se pase la sofoquina.  Mi sorpresa es cuando llego al albergue y me encuentro con mi    no-esposa que ha cambiado de planes ante las lluvias torrenciales de Livingston y adelanta su viaje hacia Belice pasando por el Tikal.  Cenamos  juntos y pasamos el día siguiente en el lago con unas piraguas   que alquilamos. El día es fantástico y después de darnos un baño más que  agradable llegamos a un embarcadero donde hay gente joven  pelando la pava, es como los  folletos de las  islas  Seychelles.  Nos  contamos nuestra vida  con mentiras incluidas, y hablamos de lo divino y humano, del hastío de la gente española  ante la clase política   , éramos unos pre-indignados, luego   nos  zampamos un ceviche muy bueno a la vera del lago, es como si estuviéramos de luna de miel pero sin sexo –vaya mierda-.

 Al día siguiente lo paso   ganduleando y leyendo.  Flores es bonita y barata, imagino que así se sentirían los suecos cuando llegaran a España en los  setenta. Por  cuatro euros comes como un señor en cualquier sitio , empedrada  y redonda no te cansas de darle vueltas a la entrañable ciudad. Hago recuento de dinero  me quedan 1.200 dólares de los 2.300 que traía, voy cumpliendo las expectativas de gasto. A la mañana siguiente me iré a Rio Dulce y Livingston pero esa noche nos da tiempo a oir una banda local de  Ska y reege  en un barito con ambiente, estuvo bien. 
 
Rio Dulce y Livingston

A las siete y media de la mañana  sale mi bus para Rio Dulce (65 Q), adonde llego a las doce de la mañana. No hay nada interesante que ver salvo un mercado en la calle nada interesante por lo que después de beberme un litro de agua y comerme dos plátanos me subo al  barco que me llevará a  Livingston, pero mi sorpresa   llega  al  ver  que  todo el mundo que en la barca va decide quedarse en mitad del camino, en finca Tatim,  no dudo en bajarme yo también y acierto de pleno porque  el feeling que allí es único, trataré de explicarlo.

La estancia está en mitad  de la selva, hay un dormi colectivo y unas cuantas cabañas repartidas por el pequeño complejo, yo me quedo en una de ellas a la vez que casi toda la gente se va al dormi que es mas barato. Son un grupo de canadienses, tres hermanas  el marido de una de ellas  y un pariente de todos ellos,   se subieron a un avión  desde Canadá hasta Buenos Aires y van subiendo poco a poco hasta su país, llegan por la mitad y les quedan, calculan, unos tres meses para acabar el viaje de su vida, como les interesa hablar español y yo soy el único me rodean ávidos de conversación , pasamos dos días  muy divertidos . La finca Tatim  está en el rio, las cabañas dan al rio, hay piraguas, sauna, jacuzzi  barcas de pedales. El sistema  de control es  casi a la voluntad,  me explico : tu al final del día te apuntas en la ficha que se abre a cada uno de los huéspedes los juguetes que hayas utilizados , ya sea la sauna, las piraguas… los precios son baratos y nadie se escaquea ,eso creo, lo mismo para las cervezas o refrescos que te bebas.

Me subo a una piragua  y me dedico a recorrer los aledaños del rio y los entraderos que tiene  y hete aquí que me encuentro con uno  de esos momentos que siempre hay en cada viaje, me quedarían  algunos más por delante ,pero éste es digno de pararse en él. Como  estos parajes son preciosos  hay casas de gente adinerada que viven en la ciudad y solo vienen a ella en fechas determinadas como es la Semana Santa  tan próxima a estas fechas, mientras tanto  una familia a la que pagan unos  cien dólares al mes vive en una casa mas pequeña a cambio de cuidarles la suya.  Explicado esto diré que en mi paseo en piragua  veo tres tipos de mediana  edad  en una atalaya sobre el rio   alrededor de una mesa y dando cuenta de una botella de ron.  Uso el mayor acento español posible para desearles buen día y envidiarles la suerte de estar allí, pican  el anzuelo y me invitan a  subir. Dejo aparcada la piragua y allí que voy.   

Me preguntan por España, por  la situación económica, por  el paro… contesto a cada pregunta cómo puedo, son de derechas obviamente y esperan respuestas acodes a ello. Soy lo más objetivo que puedo, no es momento de debates  políticos, el futbol también les interesa como no. Me entero de que una persona gana unos 1500 Q  pero que no hay mucho trabajo y que con poco  se mantiene una familia, al no  crearse necesidades poco dinero en efectivo necesitan, el rio les da el resto. Hoy por hoy el rio empieza a valorarse por las gentes pudientes y empiezan a comprar  terrenos y a edificar, Dios quiera que no hagan  lo que nosotros   hemos hecho con nuestro litoral.   Cuando bajo de allí  han pasado cinco horas, dos botellas de ron, un par de fuentes de camarones, unos pescados a la plancha   y una tarde maravillosa con unos amigos a los que nunca estaré suficientemente agradecido. Aun hoy nos enviamos   e-mails saludándonos.
Menos mal que estaba cerca del albergue, hubiera sido complicado con el borracherón que llevaba remar mucho tiempo.

Las comunidades que viven a lo largo del rio tienen los botes como nosotros los coches, quiero decir que mientras nosotros vamos en coche  a trabajar, al súper, a la escuela… ellos se deslizan en pequeños botes particulares  rio arriba – o abajo- hasta llegar a su destino, compran el pan y vuelven.  Te encuentras con gente tirando una vez y otra la red en busca de pescado  -sobre todo el robalo, el más cotizado-  bien para ellos  bien para los restaurantes de las poblaciones más grandes, es idílico.
Puestos a disfrutar del  rio y como Livingston está cerca decido a la hora de marcharme hacerlo con la piragua. La organización me lleva la mochila hasta el albergue que les digo y yo les dejo la piragua donde ellos me dicen.

 Paso tres horas remando rio abajo   entre infinidad de  pelicanos que se me cruzan continuamente por encima de la cabeza. No sé tú que ahora lees este relato pero yo en mas de una ocasión había soñado con un rio como éste, sólo, sin prisas,  con el único ruido de tus paletadas golpeando  el agua,  rodeado de vegetación.  Es en estos momentos cuando  siento  cómo me gustaría que me vieran todos los que antes de iniciar un viaje de este tipo te dicen eso de  “ y que se te ha perdido por ahí , a pasar calamidades es a lo que vas” o algo parecido. Y es verdad que en muchos momentos alguna reflexión como esa se pasa por la cabeza  pero este momento  compensa con creces y lo que es importante es muy difícil que esos lugares lleguen al gran turismo, al turismo de masas.  También es  en  estos momentos  cuando se echa de menos a tu gente, a la gente que quieres y  se hace por la unica razón de que es tanta la belleza que tienes ante tus ojos que te gustaría que estuvieran contigo, que lo  disfrutaran, que lo vieran.  Seguramente sea una reflexión ñoña  pero  solo recordar todo aquello me hace más vulnerable.

  Llegue a Livingston a medio día tras uno de los momentos estelares del viaje, ducha y a comer.  Estamos en el Caribe guatemalteco, las aguas son calientes pero nada transparentes, las aguas del atlántico arrastran mucho lodo y todo tipo de suciedad de las ciudades cercanas o de lo que desaloja los barcos. En realidad Livingston son dos calles cruzadas  en la que están una de las colonias de garífunas. Son colonias de negros y la razón del color de su piel es que son los descendientes de los negros que  escaparon a la esclavitud  siglos atrás y aquí se escondieron.  Decido hacer una excursión de unos nueve kilómetros por toda la playa hasta llegar  a Siete Altares, un paraje en la que un mengano se ha hecho fuerte  y ha montado en una cascada natural  de un rio una especie de parque y que por verlo te cobra  15 Q,  no pasa nada los pagas  se hace unas fotos contigo y te bebes un par de cervezas para coger fuerzas para la vuelta. Como digo  el paseo es agradable, por el camino me encuentro a unos chavales que llevan una carga de  frutas con un hatillo que aguantan con la cabeza, cuando trato de hacerlo yo veo lo complicado que es y lo que pesa, apenas tienen 15 años. A la noche me comí un tapado una especie de caldo de pescado de inmerecida  fama, en Fuerteventura  los he comido infinitamente mejores. Me voy a dormir.

Son las seis de la mañana y me subo a la barcaza que me lleva a Puerto Barrios para enlazar sucesivos buses hasta Esquipulas, se aplica aquí lo de mala suerte o buena suerte. Pretendía ponerme en un lado de la barca para  ver el paisaje pero con la llegada de la gente al final acabo en el centro de un banco corrido  por lo que no veo nada –mala suerte- pero resulta que se pone a llover como solo llueve en el Caribe y todo el mundo acaba empapado menos yo porque la loneta con la que nos cubrimos apenas llega para todos  –buena suerte-.

 Nada mas llegar a Puerto Barrios  me subo a una furgoneta para unas ocho plazas que me llevará a  Morales, luego a Zacapa  (donde se hace el mejor ron del mundo) y por fin   tras  ocho  horas de sucesivos  transbordos  a Esquipulas.  El viaje una vez mas no tiene desperdicio. Siempre procuro ponerme  con el conductor, incluso dejo pasar un bus si es necesario para tal fin. Sea como sea voy de copiloto así que mientras el chofer conduce dando vueltas por la ciudad un chaval desde el pescante va voceando el nombre del destino, solo cuando el coche va lleno, es decir veinte personas, salimos en verdad.
Cuando me las prometía muy felices veo que una señora cargada con mil bolsas y un niño sube al furgón para después de recolocar las bolsas donde puede acaba por endosarme al niño , de tres o cuatro años, en mis rodillas. La verdad es que era el único sitio  posible,  ya  no cabía un alfiler. Menos mal que no dio guerra las dos horas  que lo mantuve entre mis brazos a modo de cinturón de seguridad.  Pero no por eso deja de subir gente, si alguien  en la carretera alza la mano, nos paramos y si quien nos ha hecho parar es una persona mayor hacen subirse a la baca a algún pasajero mas joven  y el anciano ocupa su plaza.  Perfectamente pueden ir subidos tres o cuatro personas arriba, al fresco  hasta su destino. 

Me da tiempo a ojear los periódicos que por allí circulan, uno de ellos es como el periódico “el caso”  de los años setenta, solo recoge desgracias , asesinatos , pero lo hacen con datos y fotos. Es espeluznante lo que está ocurriendo en Guatemala a estos efectos. Cada día hay varias muertes violentas hasta el punto de que el periódico del 18 de marzo asegura que van mil ciento trece asesinatos en lo que va de año. Un caso que ocupa la portada es el de un lustrador (limpiabotas) que ha perdido la vida porque otro le disputaba el puesto en la calle al entender que tenia mas derecho por cuanto su padre hacia ocupado esa parte de la acera  con anterioridad. El intruso  al no hacer caso de las advertencias acabo balaceado como dicen por allí. El supuesto asesino  abandonó la ciudad dado que los familiares del difunto juraba cobrarse venganza. Es una espiral de violencia  muy difícil de erradicar. Otro caso consistió en que en un asesinato por encargo los sicarios habían errado y no había muerto la víctima por lo que habían bloqueado a la ambulancia que lo llevaba al hospital, habían hecho bajar a los sanitarios para rematarlo en la propia camilla. Así cada día

Esquipulas es una ciudad  intrascendente si no fuera por lo que representa en la espiritualidad de los  guatemaltecos y los países limítrofes. El Cristo de Esquipulas llama a miles de peregrinos, es una de las imágenes mas veneradas de Centroamérica.  Me alojo en el hostal de turno y me voy a dar una vuelta por la catedral que una vez visitara Juan Pablo II. Como es viernes no hay mucha gente en  la cola para acceder al camerino donde se encuentra  la imagen. Es de madera oscura que con el tiempo se fue oscureciendo mas por lo que pronto pasó a llamarse el Cristo negro. Es curioso que  al desalojar el habitáculo lo hacen  andando hacia atrás a fin de no dar la espalda  a  la imagen y entienden ellos,  faltarle al respeto. Vi como cientos de peregrinos   dejaban unas monedas en cada una de las huchas abiertas para coger las ofrendas , es muy posible que aquellas gentes esa noche no cenaran tras el esfuerzo económico que les había supuesto venir del último confín del país.  La cola me supuso media hora pero al parecer un sábado o un domingo normal te puede llevar acercarte a la imagen cinco o seis horas  y un par de fines de semana al año es del todo imposible dado el gentío que allí se concentra.

 A la salida del centro pude ver como religiosos con un balde en la mano bendecían a todo aquel que se ponía por delante. Lo tienen bien organizado los curas y da cierta pena ver como antes de acceder a la calle había que pasar por un par de tiendas de recuerdos  con todo tipo de  dedales, medallas, estadales, velas, crucecitas… No había nadie que no picara con alguno de aquellos artículos. Tuve ocasión de hablar con un grupo de peregrinos de Cobán, donde está  Semuc Champey, son unas  cuarenta  personas y se han venido a pasar el fin de semana aquí,  les ha tocado viajar unas dieciséis horas, están durmiendo en un hotel , en cada habitación  sin baño se aloja una familia que pueden ser cinco  o seis y me dicen que lo hacen todos los años.

A la mañana siguiente me voy a El Salvador. Dejo atrás un país de singular belleza, hablar de las virtudes del país, de sus peculiaridades seria una pedantería por mi parte, hay miles de libros que lo explican mil veces mejor de lo que yo pudiera hacerlo, pero sea como sea  siento como este país ha pasado a ser mío de alguna manera, he vivido muchas y diferentes   experiencias y  no se puede dejar constancia de cada una de ellas, pero he estado allí bastantes días, me he cruzado con su gente, he tratado de leer en sus ojos además de  oír sus palabras, he dado cuantas explicaciones me pedían acerca de España siempre pensando en la posibilidad de emigrar a nuestro país.
No me ha importado hacer trayectos de ocho horas en un bus , con  o sin niños en los brazos, porque me ha servido para preguntar por los candidatos a  la presidencia de las elecciones próximas y hacer mis propias conjeturas y sondeos , todo ello en un marasmo de vendedores de todo tipo de artículos  como si de un chino de los que tanto proliferan en España se tratara. No me he cansado de comer las frutas que me ofrecieran en los buses por cuatro perras  de las que ni se su nombre. Se hace querer Guatemala  y sé que volveré para repetir punto por punto cuantas cosas hice.


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