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Tres días en el Delta

Escribe: aleburin
Mi novio y yo teníamos una semana de vacaciones y la intención de descansar de la ciudad sin gastar mucha plata (dinero). Decidimos entonces ir de campamento unos días al delta de Tigre. Ambos...

 

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Tres días en el Delta

Tigre, Argentina — jueves, 13 de enero de 2005

Mi novio y yo teníamos una semana de vacaciones y la intención de descansar de la ciudad sin gastar mucha plata (dinero). Decidimos entonces ir de campamento unos días al delta de Tigre. Ambos vivimos en un departamento en Buenos Aires y Tigre es una localidad de las afueras que queda a media hora de la ciudad.

Durante 2004 nos embarcamos en diferentes minivacaciones, todas ellas organizadas por mi novio Rodrigo y todas salieron muy bien, al margen del mal tiempo que sufrimos en algunos de los destinos. Ahora era mi turno organizar y la verdad es que no sabía por donde empezar. Tenía tres requisitos: gastar poco, que sea un lugar con agua (pileta (piscina), mar o río) y encontrar algo que estuviera disponible porque en plena temporada es muy difícil hospedarse sin reservar con anticipación (enero en Argentina es pleno verano y es cuando todo el mundo se va de vacaciones). Se me ocurrió entonces ir de campamento: es más barato y no tiene este último problema del hospedaje. Y como Tigre está muy cerca tampoco el pasaje iba a ser un impedimiento económico.

Paso a explicar: Tigre es una localidad con varios ríos y arroyos, muy pocos están contaminados. Hace diez años aproximadamente el lugar era horrible. Pero ahora es una buena opción para pasear en lancha o en catamarán y hasta meterse al río.
Se puede llegar en auto, en colectivo o en tren. Pero el tren es el medio más rápido y cuesta sólo $1,40 por persona ida y vuelta. Tres pesos argentinos equivalen a un dólar, por lo que es sumamente barato. Una vez en Tigre se pueden hacer varias cosas si se quiere pasar el día: hacer un picnic a la orilla del río, un viajecito en lancha para ir más lejos o ir al parque de diversiones que está a seis cuadras de la estación. Pero como nosotros queríamos acampar, fuimos a una de las tantas islas que hay.

Un delta es un conjunto de pequeñas islas que se formaron por sedimentos que se depositaron en el río. Este delta tiene unos 350 ríos, arroyos y canales. Es enorme y un lugar ideal para descansar o practicar deportes acuáticos que no requieran de mucho oleaje porque realmente las únicas olas que se ven son las que forman las lanchas y catamaranes a su paso.

Bueno, había decidio entonces ir al delta de campamento. Busqué en internet cuáles eran los mejores recreos y los anoté en un papel. Una vez en Tigre fuimos al a oficina de turismo para ver cuál de todos nos recomendaban. A pesar de nuestra insistencia, el lugar tiene una política de no recomendar ningún sitio por lo que la decisión quedó absolutamente en nuestras manos. Nos mostraron fotos de todos los campings y elegimos uno que se llama Parque LYFE, que queda a 20 minutos de la estación de tren, que es de donde salen las lanchas colectivos. Hay que preguntar bien cuál lancha te deja en el destino que elegiste porque hay varias empresas que hacen distintos recorridos. Nuestro pasaje costó aproximadamente $6 ida y vuelta por persona (hagan la cuenta de cuánto sería en dólares: muy poco) y se puede usar dentro de los 10 días de la compra.

Parque LYFE es un lugar exclusivo para acampar o para pasar el día y la entrada cuesta $5 por persona por día, y $5 por carpa por día. Cuentan con vestuarios con baños y un pequeño bar/restaurant donde se puede desayunar o comer por muy poca plata. También tiene un parque bastante grande y una playita.

Lo primero que hicimos fue hacer la carpa en el peor lugar posible: donde a la mañana pega el sol de lleno. Después fuimos directamente a la playa y nos quedamos ahi prácticamente toda la tarde. El agua, en nuestra isla, era poco profunda. Yo soy bajita y me llegaba poco más arriba de la cintura. Lo que sí, para aquellos exquisitos, debo informarles que, como se puede observar en las fotos, no es agua muy cristalina: debido a la arcilla del fondo, es de color marrón pero no está contaminada y todo el mundo se mete. Para los que prefieren agua más clara, averigüen por los recreos que tienen pileta (piscina).
En fin, después del chapuzón nos quedamos jugando al dominó y cenamos una pizza con jamón, muy rica por cierto, y nos fuimos a dormir. A la mañana siguiente me di cuenta que me dolía la espalda a más no poder y que, además, el sol pegaba tan fuerte que me cocinaba. Nos despertamos un poco incómodos, pero como la idea no es quedarse adentro de la carpa haciendo nada, nos fuimos otra vez al agua... pero el sol era muy fuerte. Digamos que no es muy recomendable exponerse al mediodía, sobre todo si se va de viaje con un novio que hace poco tuvo quemaduras de tercer grado por estar todo el día en la pileta sin protector solar. Entre desayunos y dominós y fotos se nos pasó el mediodía y a Rodrigo se le ocurrió probar su valentía y cruzar el río a nado. La distancia entre orilla y orilla es bastante corta: de 150 metros más o menos, así que se tiró nomás y cruzó. Se cansó bastante porque la marea era un poco violenta. Cuando llegó a la otra orilla se dió cuenta que no hacía pie. Estuvo un rato en el agua hasta que se sentó en un muelle que había ahí y se quedó ahí... con todo el sol que le pegaba en sus hombros ex-quemados. Le insistí para que vuelva, pero decía que la marea estaba fuerte y que tenía miedo. (Después nos enteramos que es un tanto peligroso cruzar el río, asi que si van no lo hagan).

Debo decir que estuvo poco más de una hora sentado en el muelle hasta que su novia, muy valiente por cierto, consiguió una piragua y fue al rescate. Una piragua es como una canoa para dos personas, con un remo para cada una. Pero yo fui sola, asi que tenía un solo remo. Lo pasé a buscar y nos fuimos a pasear por el delta. Es hermoso, de película, tranquilo, reconfortante y con muchos rincones para descubrir. Decir que no llevamos plata, sino parábamos en algunos de los bares que hay en las orillas y tomábamos algo. Cada isla es diferente. Hay algunas, como la nuestra, en donde no hay muchas casas y es casi imposible de recorrer. Pero hay otras donde sí hay bastantes casas, la mayoría de gente que vacaciona ahí y va sólo los fines de semana. En ese tipo de islas es posible caminar bordeando el río, cruzando pequeños puentes entre los arroyos y probar distintas playas. Lo que sí, si van a hacer eso, pregunten si se pueden meter en las playas antes de zambullirse porque la mayoría son privadas.

Estuvimos dos horas navegando con la piragua. Nos dimos cuenta que hay mucha diferencia entre las distintas orillas de las islas: hay algunas que son tan bajitas que las lanchas se tienen que desviar. El río donde estaba nuestro camping se llama Sarmiento y es bastante agitado porque pasan lanchas todo el tiempo, pero es posible acampar frente a ríos más tranquilos.

A la ida remó Rodrigo en contra de la corriente, y a la vuelta yo. Rodrigo bajó enfrente de la playita de Parque LYFE para buscar la cámara de fotos, y mientras yo esperaba en medio del río, de pronto... súbitamente la corriente cambió y me costó muchísimo poder atracar. Después del cansancio cenamos y nos quedamos hasta tarde despiertos mirando el río y espantando mosquitos, que hay muchísimos, por lo que hay que llevar repelente sí o sí.
A la mañana siguiente decidimos que esa tarde íbamos a volver a Buenos Aires para poder salir con amigos y descansar en una cama de verdad. Ah!, me olvidaba... a la noche está fresco y hay que llevar campera (nosotros no lo hicimos y nos morimos de frío). Y bueno... el último día nadamos, caminamos y tomamos unas cervezas.
Para volver hay que saber a qué hora pasa la lancha colectivo para esperarla en el muelle y hacerle señas así se detiene.

Así terminó nuestro viaje de tres días en el delta. Ojalá tengan la oportunidad de visitarlo, aunque sea para pasar un día.

Referencia de las fotos:

1: Vista del delta desde el muelle del camping.
2: El refugio del camping.
3: Yo y las carpas detrás.
4: Arroyo interno donde la gente que viene en bote deja su vehículo estacionado.
5: La playita del lugar, que está escondida detrás de las piedras.
6: Mi novio que acaba de cruzar el río a nado.
7: La que está en la piragua soy yo, y el barco grande que ven detrás es la lancha colectivo.

Calificación

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publicado el 13/ene/2005, 19.18
modificado el 20/nov/2009, 14.38
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