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Tierradentro, Cauca, Colombia un tesoro escondido, a la vista de todos

Escribe: dobermann
Aquí sólo se respira tranquilidad y paz, arqueología e historia. Los antiguos habitantes de la zona dejaron en sus hermosas montañas los imborrables testimonios del culto que le rendían a la muerte (¿o a la vida?).

 

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Arqueología, paisajes y disfrute

Tierradentro, Colombia — martes, 12 de mayo de 2009

Aquí sólo se respira tranquilidad y paz, arqueología e historia. Los antiguos habitantes de la zona dejaron en sus hermosas montañas los imborrables testimonios del culto que le rendían a la muerte (¿o a la vida?). Sectores como ‘El alto de San Andrés', ‘El duende', ‘El Aguacate' o ‘Segovia' se encuentran llenos de hipogeos, que en lo alto de los cerros guardan una belleza lista a ser revelada a sus visitantes, que año tras año incluyen tanto a Colombianos como a extranjeros de lugares tan diversos como Argentina, Bélgica e incluso Japón.
 
Los hipogeos son la forma que utilizaban los antiguos pobladores para disponer los restos mortales de la comunidad. Son construcciones subterráneas que hacen gala de una ingeniería precaria pero suficiente para conservar restos óseos, vasijas, utensilios y en muy pocas ocasiones joyas.


Los colores rojo, negro y blanco fueron los más socorridos para adornar estos espacios. Con ellos se han plasmado figuras geométricas alusivas a la muerte y a otros aspectos importantes de su vida, como el sol, la luna y el arco iris. En algunos hipogeos se ven representaciones antropomorfas y zoomorfas, que dan cuenta de una vida pacífica, dedicada quizás a la contemplación del universo y a una vida sencilla en torno a la agricultura y la caza.

Existen también museos muy organizados que abordan la etnografía, la antropología y la arqueología del sitio.

Además de estos lugares existen atractivos naturales, que los amantes de la vida al aire libre van a disfrutar. Se pueden realizar recorridos a pie o a caballo por los senderos, ríos y montañas. Las cascadas del sector de Pisimbalá son lugares a los que vale la pena ir. Las imponentes caídas de agua han creado unas espectaculares y reconfortantes piscinas naturales, haciendo necesario, provocativo y refrescante el baño.

La capilla doctrinera de San Andrés de Pisimbalá es sin duda unos de los símbolos más representativos de la zona. Su particular construcción y su antigüedad la hacen un sitio obligado también para conocer.
 
Las noches son un atractivo adicional. La ausencia de contaminación y de luces eléctricas hacen que las estrellas del cielo se vean mucho más, así que aquellos con conocimientos en las constelaciones y el firmamento van a adorar la ausencia del sol. Quizás por ello el reconocido antropólogo y astrólogo Mauricio Puerta tiene en esta zona su residencia desde hace más de 20 años.

Un viaje muy económico

Si todo lo anterior pareciera poco para visitar este sitio, hay que indicar también que los costos son muy bajos. Una noche de alojamiento en casas familiares u otras adaptadas para recibir a los turistas, no supera los $20.000.

Las comidas se pueden encontrar a partir de $3.500. El transporte desde Popayán está alrededor de $15.000 por trayecto. La entrada a las zonas arqueológicas tiene un costo de $10.000.

Publicado el 12/may/2009, 02.02
Modificado el 9/feb/2010, 02.39
Leído 1081 veces

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Últimos comentarios

beatrichea dice:
Me gustó tu diario.
Todo lo anterior me pareció suficiente para volver de nuevo...
Abrazos!

Publicado el 11/ene/2011, 10.09 

dobermann dice:
Muchas gracias, éste es un lugar muy chévere. Gracias por todos tus auspiciosos comentarios.
Publicado el 11/ene/2011, 12.33 

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