Diarios de viaje > Tequisquiapan, América del Norte

Tequis, Querétaro

Escribe: Alexsanluis75
Pueblos tranquilos, con aire provincial, llenos de paz, de aire limpio... calles que guardan la historia, un pasado que se resiste al olvido, así es Tequisquiapan, en el Estado de Querétaro.

 

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Capítulo 1
 

Tequisquiapán, Querétaro

Tequisquiapan, México — lunes, 29 de diciembre de 2008

Vivir un día de tranquilidad, de andar por calles bien trazadas, de sentir el calor y el color de la provincia mexicana, es muy fácil en Tequisquiapán.

Salir de casa con mi esposa, temprano, cuando el frío todavía cala en el rostro, pero con la intención de pasar un día agradable, nos llevó a la carretera México-Querétaro. Afortunadamente, el tráfico nos permitió llegar en casi tres horas.

Al principio, parecía que nos perdíamos, pero al fin, llegando al centro de Tequis, como lo conoce la gente de ahí, nos llenó de emoción.

Venir a Tequis y no caminar por sus empedradas calles, es como no haber venido. De inmediato, avanzamos hasta el templo principal, dedicado a Nuestra Señora de la Asunción. A un costado del altar principal, y como es tradición en todo el País, un Nacimiento nos hizo voltear a verlo, descubriendo en sus detalles, la creatividad del mexicano, pues hasta peces de verdad nadaban en un pequeño río construido.

Al salir, un grupo de gente nos obstruyó el paso; eran dolientes que acompañaban el cuerpo sin vida colocado en un ataúd, que esperaban el inicio de la ceremonia funeraria. Preferimos salirnos con cuidado para no interrumpir, a fin de dirigirnos a uno de los restaurantes ubicados alrededor de la Plaza Miguel Hidalgo.

Desayunamos ligero y al final, tomamos unos trípticos con los principales sitios turísticos del lugar.

Así, nos encaminamos a buscar las Cavas de Freixenet, famosas por su producción de vinos. Tomamos la carretera hacia el Municipio de Ezequiel Montes, y cuando parecía que no había más hacia dónde seguir, encontramos un gran edificio, en donde la gente degustaba ya algunos vinos, quesos y paella, mientras otros hacían fila para ingresar al recorrido gratuito.

Al iniciar, nos mostraron parte del equipo donde se procesa la uva para obtener el vino, y después, nos invitaron a bajar unas empinadas escaleras, para llegar a la zona de cavas, donde los vinos van adquiriendo sus características particulares.

Ahí, aunque la instrucción es no tomar fotos con flash porque afectan a los vinos, no faltaron algunos turistas que desobedecieron, mientras otros, como yo, tratábamos de captar un buen ángulo sin el uso del flash.

El recorrido apenas duró media hora, ya que a decir de los guías, tenían bastante gente esperando. Pero valió la pena conocer a detalle el proceso de la uva hasta llegar a los paladares más exigentes. No les contaré más para que se queden con la curiosidad de conocer la información de los vinos queretanos.

A la salida, en el área de venta, están también unos antiguos aparatos para la fabricación de vinos, que nos transportan rápidamente a aquellas épocas donde la tecnología no llegaba a tanto como ahora.

De ahí, regresamos a Tequis, ahora para recorrer varias de sus tiendas, donde existe toda clase de artesanías y muebles contemporáneos, a buen precio para quien va lo suficientemente preparado para gastar, aunque también con ver, se pasa un buen rato.

Caminamos unas cuadras y llegamos al Parque La Pila, el cual tiene árboles grandes y viejos, que viven como testigos mudos de la historia de ese lugar. En el trayecto, se observan varios cauces por donde seguramente, en tiempos de lluvia, corre el agua excedente.

En el mercado de artesanías, la madera, la cestería, los dulces, le llenan el ojo a los visitantes. Cerca de ahí, se encuentra la parada de un tranvía turístico, que cobra 50 pesos por persona por un recorrido de media hora, en donde la gente conoce un poco más de la historia de este hermoso pueblo de México. También cerca, se rentan caballos para hacer un recorrido por las calles de TEquis.

Sobre la gastronomía del lugar, cabe decir que existe de todo, tanto platillos típicos y antojitos, como restaurantes y bares con especialidades.

Después de comer, fuimos al Museo del Queso y del Vino; un local pequeño pero que tiene varios objetos que se utilizaron para la elaboración de estos dos ricos productos.

Como el viaje fue planeado para un solo día, caminamos por algunas de sus tranquilas calles para dirigirnos al vehículo y tomar la ruta de regreso; contentos por conocer un rincón más de nuestro querido México.

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Últimos comentarios

sonian dice:
Me gusta como relatas. Muy lindo tu diario, es como haber paseado con ustedes por Tequis.
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Templo de Nuestra Señora de la Asunción. Tequisquiapán, Qro.

   

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