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Desde las alturas del Tepozteco
Escribe: gretelfm
Estamos listas para el segundo descenso del día... nos esperan 45 metros de profundidad, y una pared con un poco de vegetación por todas partes. Podré esquivar todos esos pequeños magueyes? y...
Capítulo 1
Desde las alturas del Tepozteco
Tepoztlán, México — martes, 25 de abril de 2006
Estamos listas para el segundo descenso del día... nos esperan 45 metros de
profundidad, y una pared con un poco de vegetación por todas partes. Podré
esquivar todos esos pequeños magueyes? y ese árbol que sobresale casi al final? Me han dicho que después de la mitad de la bajada, la pared tiene un hueco y que habrá un punto en el que no podré tocarla, estaré totalmente suspendida de la cuerda y si no tengo cuidado puedo empezar a girar sin control.
El primer descenso estuvo genial, al principio sentí que el corazón se me salía, porque como dicen, la parte más difícil es cuando tienes que enfrentar tu propio instinto de caminar siempre vertical. Intentaba explicarle a mi cuerpo que también se puede caminar con cierta inclinación y aún sin ver lo que se tiene atrás. Después de unos instantes de negociación interna, logré entregarle mi confianza a la cuerda que sujetaba con fuerza en mi mano derecha y así empecé a bajar. Durante los primeros 5 metros mantuve una lucha intensa con mi inseguridad, hasta que poco a poco fui venciendo y comencé a disfrutar. El clima está perfecto, la vista es hermosa y el silencio es tan placentero.
Después de un descanso había que volver a subir, y hasta ahora ha sido la mejor parte de esta aventura: escalada en roca en una grieta muy estrecha. La entrada fue espectacular porque la luz se filtraba desde lo alto iluminando todo el camino que debíamos recorrer para poder salir de ahí. Empecé a subir sosteniendome de algunas raíces y cualquier piedra que sobresaliera un poco.
Conforme avanzaba, la inclinación de las paredes se fue haciendo mayor, hasta hacerse totalmente vertical. Con unos cuantos raspones por aquí y por allá, llegué hasta el final en donde Juliana nos esperaba para capturar el instante con su mirada fotográfica. Estaba felíz y orgullosa de haber logrado salir sin complicaciones. Mi pulso todavía estaba acelerado y yo estaba emocionada por todo lo que acababa de vivir.
Durante unos cuantos minutos me volví una con la grieta... una experiencia intensa de verdad! y esque en esos momentos se tiene que pensar rápido: en donde pondré la mano? que punto es mejor para apoyar el pie? estoy bien sujetada como para hacer el siguiente movimiento? y si la raíz se rompe, que voy a hacer? se tienen que pensar tantas cosas en tan poco tiempo! y mientras esto pasa, puedes sentir el esfuerzo en cada músculo por pequeño que sea...
Nuevamente pretendo ser la última en bajar, y mientras veo desde una piedra alta a Gustavo, nuestro guía, que coloca la cuerda y da instrucciones a cada una de mis amigas de aventura. Todavía faltan 2 antes de mí, y prefiero distraerme contemplando el hermoso panorama que tengo ante mis pies... mi mirada se pierde entre los bosques que nos vigilan desde abajo, mi mente flota recordanto tantos otros paisajes, y yo estoy sentada aquí sintiendo a mi país que lo es todo. Hoy estoy en las alturas, feliz de estar en mi tierra mexicana.
Gretel,
desde el Tepozteco.
www.ecoexploradores.com
profundidad, y una pared con un poco de vegetación por todas partes. Podré
esquivar todos esos pequeños magueyes? y ese árbol que sobresale casi al final? Me han dicho que después de la mitad de la bajada, la pared tiene un hueco y que habrá un punto en el que no podré tocarla, estaré totalmente suspendida de la cuerda y si no tengo cuidado puedo empezar a girar sin control.
El primer descenso estuvo genial, al principio sentí que el corazón se me salía, porque como dicen, la parte más difícil es cuando tienes que enfrentar tu propio instinto de caminar siempre vertical. Intentaba explicarle a mi cuerpo que también se puede caminar con cierta inclinación y aún sin ver lo que se tiene atrás. Después de unos instantes de negociación interna, logré entregarle mi confianza a la cuerda que sujetaba con fuerza en mi mano derecha y así empecé a bajar. Durante los primeros 5 metros mantuve una lucha intensa con mi inseguridad, hasta que poco a poco fui venciendo y comencé a disfrutar. El clima está perfecto, la vista es hermosa y el silencio es tan placentero.
Después de un descanso había que volver a subir, y hasta ahora ha sido la mejor parte de esta aventura: escalada en roca en una grieta muy estrecha. La entrada fue espectacular porque la luz se filtraba desde lo alto iluminando todo el camino que debíamos recorrer para poder salir de ahí. Empecé a subir sosteniendome de algunas raíces y cualquier piedra que sobresaliera un poco.
Conforme avanzaba, la inclinación de las paredes se fue haciendo mayor, hasta hacerse totalmente vertical. Con unos cuantos raspones por aquí y por allá, llegué hasta el final en donde Juliana nos esperaba para capturar el instante con su mirada fotográfica. Estaba felíz y orgullosa de haber logrado salir sin complicaciones. Mi pulso todavía estaba acelerado y yo estaba emocionada por todo lo que acababa de vivir.
Durante unos cuantos minutos me volví una con la grieta... una experiencia intensa de verdad! y esque en esos momentos se tiene que pensar rápido: en donde pondré la mano? que punto es mejor para apoyar el pie? estoy bien sujetada como para hacer el siguiente movimiento? y si la raíz se rompe, que voy a hacer? se tienen que pensar tantas cosas en tan poco tiempo! y mientras esto pasa, puedes sentir el esfuerzo en cada músculo por pequeño que sea...
Nuevamente pretendo ser la última en bajar, y mientras veo desde una piedra alta a Gustavo, nuestro guía, que coloca la cuerda y da instrucciones a cada una de mis amigas de aventura. Todavía faltan 2 antes de mí, y prefiero distraerme contemplando el hermoso panorama que tengo ante mis pies... mi mirada se pierde entre los bosques que nos vigilan desde abajo, mi mente flota recordanto tantos otros paisajes, y yo estoy sentada aquí sintiendo a mi país que lo es todo. Hoy estoy en las alturas, feliz de estar en mi tierra mexicana.
Gretel,
desde el Tepozteco.
www.ecoexploradores.com
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