Teotihuacán: donde los hombres se hacen dioses

Escribe: Imaginante
Uno de los orgullos arqueológicos de México es sin lugar a dudas Teotihuacán, que en náhuatl significa ‘Lugar donde los hombres se hacen Dioses’. Según el mito, esta fue la ciudad sagrada elegida por los dioses para crear el centro del universo, es centro de la mitología mexicana, además de la ciudad más importante de Mesoamérica durante el periodo clásico.

 

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Capítulo 1

Teotihuacán: donde los hombres se hacen dioses

Teotihuacán, México — domingo, 30 de noviembre de 2003

Actualmente la zona arqueológica ocupa una extensión de 2.5 km cuadrados, y se muestra no sólo como una ciudad monumental, sino como un sitio donde la pintura de murales permite descubrir un mundo lleno de figuras míticas, de dioses, jaguares y demás elementos de la naturaleza que dieron vida a una gran civilización.

La historia de una ciudad monumental

La cultura que dio origen a este espléndido conjunto arquitectónico, surgió al inicio de nuestra era y alcanzó su máximo esplendor entre los siglos III y IV. En el momento de mayor esplendor la ciudad abarcaba cerca de 20 kilómetros cuadrados en los que erigía una gran cantidad de templos y habitaciones con una población aproximada de 200,000 personas. En ese tiempo, Teotihuacán era el centro de población más importante de Mesoamérica y actualmente este grandioso sitio es el más grande y visitado en el continente Americano.

Teotihuacan

La sociedad teotihuacana, al parecer, estaba compuesta por estratos sociales, en los cuales cada individuo se ubicaba dependiendo de la tarea que realizaba. La jerarquía más alta la constituían los sacerdotes, mismos que detentaban el poder. El grueso de la población desempeñaban distintas actividades, las cuales eran permanentes. Existían comerciantes, alfareros, agricultores y trabajadores de obsidiana.

El estamento dominante vivía dentro del recinto ceremonial, ya que éste era un lugar sagrado y restringido a los demás habitantes. La ciudad estaba dividida en barrios, los cuales albergaban al resto de la población y estaban ubicados alrededor de los grandes edificios. Las construcciones en las que vivían los teotihuacanos estaban hechas de adobe y madera, medían 150 m2 en promedio y eran una especie de apartamentos, en los que habitaban varias familias. Cada barrio estaba constituido de acuerdo al oficio o al origen étnico de sus habitantes; así como existían barrios de artesanos y campesinos, también los había de mayas y zapotecas, entre otros. En la época de auge, Teotihuacan comprendió un área de 20 km2 y tuvo una población entre 150,000 y 200,000 habitantes.

Las labores diarias empezaban en cuanto salía el sol, y a menos de que ocurriese alguna actividad ritual, la población se iba a dormir cuando anochecía; por lo regular, la vida cotidiana era muy monótona. Existían festividades religiosas que rompían el tedio y cambiaban la rutina diaria, pues había que emplear bastante tiempo en los preparativos. Había gran cantidad de peregrinos y comerciantes de otras latitudes que visitaban la metrópoli durante todo el año, lo cual la convertía en un sitio cosmopolita.

Sus dioses

La religión que imperó en Teotihuacan era de tipo politeísta, y sus principales dioses fueron Tlaloc y Quetzalcóatl. Tlaloc era el dios de la lluvia, según la cultura mexica, pero en Teotihuacan, existe la posibilidad de que hubiese tenido mayores atributos. En algunos estudios, se especula que Tlaloc pudo haber sido no sólo una deidad relacionada con la lluvia, sino también con la tierra, pues ambos elementos tienen que ver con la agricultura, que era la base de todo pueblo sedentario; estas hipótesis se basan en lo siguiente: Tlaloc es un vocablo nahuatl que probablemente se deriva de la palabra tlatoa, que significa "correr" y por eso su relación con los torrentes de agua, pero la experta Thalma Sullivan explica que Tlaloc tiene más afinidad con el término tlalli, que significa "tierra".

La representación que se hace de Tlaloc es la de ser con características antropomorfas y animales, de ojos grandes y saltones, ataviado con un tocado de plumas, con la parte superior de su cara en forma de pájaro y colmillos en la boca, un rasgo distintivo de los dioses. La figura de Tlaloc se puede observar constantemente en las pinturas murales, las cuales han servido para poder entender un poco más del culto religioso.

Quetzalcóatl era la deidad creadora y su nombre tiene dos acepciones: La más común de éllas es la de "serpiente emplumada", pero también se le puede llamar "el gemelo divino", haciendo referencia al astro que representa, Venus, y el cual se le consideraba gemelo por ser estrella de la mañana y estrella de la tarde.

El gobierno


Aunque muchos expertos, en repetidas ocasiones, han señalado a Teotihuacan como un Imperio, en los últimos años se ha comprobado que más bien se tiene que hablar de un Estado teotihuacano de tipo teocrático.

Tales afirmaciones acerca de la existencia de un Estado teotihuacano encuentran su fundamento en lo siguiente: En primer lugar, el ordenamiento y urbanización que presenta la ciudad, nos habla de una sociedad que debió de haber alcanzado una organización social perfectamente estructurada, muy diferente de las de tipo tribal. Las mismas pirámides son un claro ejemplo de que su construcción no pudo haber sido posible sin una conducción, planeación, y trabajo jerarquizado.

Los teotihuacanos fueron mucho más que una ciudad-Estado, lograron un dominio sobre los pueblos cercanos y además penetraron, de manera notoria, en zonas muy alejadas, como sería el caso de las ciudades mayas de Centroamérica. Se creyó que los teotihuacanos habían formado un basto imperio a base de conquistas militares, sin embargo, las investigaciones más recientes explican que los habitantes de Teotihuacan fueron pacíficos, dedicados en mayor medida al comercio, lo cual ha hecho pensar a los especialistas que el Estado teotihuacano pudo, a través del comercio, introducirse a regiones recónditas y así extender su influencia cultural a otros pueblos; aunque existen evidencias militaristas y posibles sacrificios, estos pertenecen al periodo final de la urbe.

Cabe destacar el hecho de que Teotihuacan monopolizara la explotación y comercio de la obsidiana. Debido al desconocimiento de la metalurgia, los pueblos mesoamericanos utilizaron a la obsidiana para hacer objetos punzo cortantes, además de que era un elemento importante en el rito de Tezcatlipoca; al ser la obsidiana un producto comercializado por Teotihuacan, gracias a la cernanía del volcán Navajas, la veta de obsidiana más grande de Mesoamérica, la importancia de la ciudad fue mucho mayor.

Apogeo y caída

Es durante el periodo conocido como Teotihuacan III (350-650 a.C. aprox.) cuando esta cultura vive su época de mayor brillo y prosperidad. A lo largo del horizonte Clásico, junto con Monte Albán, Cholula, Tikal, Palenque y Copán, Teotihuacan fue una de las ciudades más importantes de Mesoamérica.

La decadencia de esta ciudad ocurrió entre el 650 y 750 (Teotihuacan IV). Las causas concretas de la caída de esta metrópoli son un tanto inciertas y se ha especulado de que pudo haber sucedido por dos razones: 1)Un desajuste en el ecosistema, causado por una deforestación en los montes contiguos a la ciudad, la extinción de la fauna en el valle y una larga sequía. 2) Una invasión por parte de pueblos nómadas del norte que devastaron y destruyeron la metrópoli. Ya para el año 800, la ciudad se encontraba completamente deshabitada.

Sus construcciones, en detalle

Al hablar de arquitectura teotihuacana, tenemos que empezar explicando que son el talud y el tablero. El talud y el tablero son dos elementos arquitectónicos que fueron implementados en Teotihuacan. El talud no es más que una pared inclinada y el tablero es una pared horizontal, pero al combinarse, hacen posible la construcción de grandes edificios. Estos componentes marcaron la pauta a seguir en la arquitectura mesoamericana.

Indudablemente, debemos hacer referencia de las pirámides del Sol y la Luna, las cuales son representativas de los conceptos arquitectónicos que prevalecen en la zona arqueológica. La Pirámide del Sol es una de la pirámides mas grandes de Mesoamérica, se encuentra a un costado de la Calzada de los Muertos, de lado este, tiene en su base 225 m., un metro menos que la pirámide de Keops, en Egipto, y una altura aproximada de 63 m. Se constituye de cinco cuerpos (cuatro en talud y uno con talud y tablero) y la cima debió de haber tenido un pequeño templo, posiblemente con dos aposentos, el cual, hoy día, está destruido. Por su parte, la Pirámide de la Luna, en la base, mide 150 m. de oriente a poniente y 130 m. de norte a sur, tiene cinco cuerpos y, al igual que la del sol, el templo de la cúspide se encuentra también demolido.

Otro edificio importante es el llamado Templo de Quetzalcóatl, que se encuentra dentro de la Ciudadela, llamada así sin fundamento alguno. El Templo de Quetzalcóatl es una construcción basada también en la mezcla talud-tablero, con seis cuerpos de poca altura. Los tableros tienen altos relieves de piedra tallada que simbolizan las cabezas de Quetzalcóatl y Tlaloc. También hay cabezas de Quetzalcóatl en los taludes, lo que da la impresión de que la serpiente repta. Hay que hacer mención de que la zona arqueológica a tenido un proceso de rescate y que gran parte de los edificios, tal y como hoy los conocemos, son reconstrucciones.

Arte mural

Unas de las principales características del arte en Teotihuacan es la pintura mural, la cual es "austera y distinguida, alegre y graciosa, e intensamente religiosa."

Teotihuacán

Los murales teotihuacanos, además del tema religioso, guardan una relación con temas vinculados con la naturaleza. Desde montañas, ríos y sitios abundantes en agua hasta animales terrestres y marinos son elementos peculiares en estas pinturas. A diferencia de otros pueblos, donde el arte pictórico estaba reservado sólo para los lugares sacros, los teotihuacanos pintaron en todo espacio público, por eso es posible encontrar pinturas murales casi en cualquier parte. El color predominante es el rojo, pero se encuentra en distintas tonalidades; los pigmentos eran naturales y se combinaban con baba de nopal para poder tener una mejor adherencia. Las pinturas murales más importantes se encuentran en Tetitla, que se localiza a las afueras de la zona arqueológica.

Donde nació el mundo

El recorrido por Teotihaucán suele ser por la Calzada de los Muertos, a la Ciudadela, el templo de Quetzalcóat y Tlaloc pasando por los edificios superpuestos y continuando a la Pirámide del Sol, y siguiendo a la Plaza de la Luna para llegar a la Pirámide de la Luna y terminando el recorrido por los palacios: de Quetzalpapálotl, de los Jaguares y el de los Caracoles Emplumados.

La leyenda de las pirámides

"Cuando todo en el mundo era tinieblas, se reunieron los dioses en lo que hoy es Teotihuacán y decidieron poner luz en este mundo, para lo cual uno de ellos debía arrojarse al fuego. Fue designado Tecuciztécatl para que se arrojase y si él no lo hacía, nombraron a Nanahuatzín como su reemplazo. Los dos fueron a orar en distintos sitios y luego se presentaron para la prueba. Tecuciztécatl no se atrevió a lanzarse, entonces Nanahuatzín se lanzó sin vacilar y al ver esto Tecuciztécatl lo siguió, convirtiéndose los dos dioses en el Sol y la Luna respectivamente. Para conmemorar este hecho trascendental, se levantaron las pirámides en los sitios donde oraron estos dos héroes antes del sacrificio, de allí el nombre de pirámide del Sol a la pirámide mayor o Tonatiuh Itzacualli, que significa ´Casa del Sol´, y a la pirámide menor, Pirámide de la Luna o Meztli Itzacualli, que significa ´Casa de la Luna´".

La Pirámide del Sol es una de las obras más importantes del mundo prehispánico con sus 220 m. por 225 m. de base y 65 m. de altura. Fue construida a fines del preclásico superior sobre una cueva natural, cuyas modificaciones indican que, aún antes de la edificación piramidal, el lugar tenía relevancia religiosa.

La fachada que da a la Calzada de los Muertos está exactamente hacia el horizonte donde se pone el sol el 19 de Mayo y el 25 de Julio, día en el cual el cenit solar, se encuentra sobre la cúspide de la pirámide. Para llegar a la cima se deben subir 242 escalones; los últimos son más altos y estrechos.

La Pirámide de la Luna está al final de la Calzada de los Muertos y de Teotihuacán; aunque es más pequeña que la Pirámide del Sol, mide 150 metros de base y 42 metros de altura, su cumbre está a la misma altura que la de la pirámide del sol, frente a ella existe una estructura cuadrangular con diez pequeños altares.
Debido a que está localizada en una zona más alta, vale la pena llegar a lo más alto de esta pirámide, las vistas desde allí son esplendorosas.

La calzada de los muertos: orientada de norte a sur y flanqueada por una zona residencial probablemente habitada por sacerdotes.

La ciudadela: plataforma cuadrangular de 400 metros, rodeada por basamentos piramidales con un adoratorio central.

Templo de Quetzalcoatl: denominado así por la ornamentación de serpientes emplumadas cuyas cabezas emergen de una flor, alternando con esculturas del Dios Tláloc.

Palacio de los Jaguares: así llamado por los vestigios de pinturas murales que se observan en las paredes de las habitaciones que rodean el patio, en su mayoría referidas a ese felino.

La sección de animales mitológicos: es una estructura baja de dos cuerpos escalonados; en éste sobresalen pinturas correspondientes a un templo más antiguo, de colores muy vivos y representaciones zoomorfas de serpientes emplumadas, jaguares en diversas posiciones, peces alados y reptiles.

Palacio de Quetzalpapalotl: que se supone fue el aposento de un gran señor o de un supremo sacerdote, sobresalen los pilares del patio interior adornados con bajorelieves que representan al animal mitológico llamado quetzal - mariposa, enmarcados por símbolos acuáticos.

Y la ciudad actual

En San Juan Teotihuacán se localizan el templo y el exconvento franciscano de San Juan Evangelista, que datan del siglo XVI. En la Iglesia destaca su hermosa torre y la vieja espadaña, rematada por merlones en forma de cactus típicos de la región.
Acolman, templo y exconvento del siglo XVI. Es notable por su portada de estilo plateresco.

Museo de la Prehistoria de Tepexpan, construido en el sitio donde se descubrieron los restos del hombre de Tepexpan. Templo de la Concepción de la Virgen en Otumba, joya del plateresco mexicano que data el siglo XVI. Otros de los atractivos son sus dos balnearios: el de San Juan y la Fuente del Sol.

Tianguis

Una buena oportunidad para vivir de cerca una de las tradiciones más arraigadas en México, como es comprar en el tianguis que en San Juan Teotihuacán se realiza los lunes. Asistir es conocer de la gastronomía de México, sus frutas, sus legumbres y un ambiente singular. Aquí se pueden encontrar además artesanías y disfrutar del folklore nacional.

Convento de San Agustín de Acolman

El convento esta abierto al público como museo y es considerado el ejemplar más puro de estilo plateresco en México; su magnífica fachada data de 1560. En el interior del templo se conservan tres retablos dorados y estofados. Sin embargo, todo el conjunto es sumamente importante, siendo de especial interés el claustro que conserva interesantes pinturas murales.

Exconvento de Oxtotipac

A 5 km de Teotihuacán se localiza esta joya de la arquitectura colonial religiosa del siglo XVI, que se caracteriza por sus pequeñas dimensiones, que contrastan con las de otras construcciones religiosas de la época. Se dice que bajo los cimientos del convento miniatura se encuntran los restos de dos importantes gobernantes chichimecas.

Tips:

Para disfrutar de Teotihuacan, lo mejor es ir temprano, ó a la puesta de sol, cuando les llegue la luz suave casi a ras del suelo.

En Teotihuacán, México

Para llevar un recuerdo de Teotihuacán existen varios sitios en lo que se vende artesanía. Destacan las figurillas realizadas de obsidiana, cuarzo, ónix y malaquita, así como las reproducciones de piezas prehispánicas en barro.

En Teotihuacán, México


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