Diarios de viaje > Región de Los Lagos, América del Sur
Ruta de Las Iglesias de Chiloé
Escribe: Rodrigo-Cerna
5 días en la mística isla Chilena de Chiloé. un lugar lleno de encantos y hermosos lugares y parajes, de gente agradable, arquitectura única en su tipo y gastronomía que solo verás en este lugar del sur de Chile.
Dios toma vacaciones Al norte de Castro
Tenaún, Chile — miércoles, 11 de enero de 2012
Tenahun - Colo - Quemchi
Vuelta al celestino y nos devolvimos por el mismo camino. Uno de los fotógrafos se percató que había perdido uno de esos paños con que limpian las cámaras, nos fuimos atentos tratando de verlo… con tan mala suerte que iba un camión delante de nosotros y nos hizo ir muy lento, lo bueno fue que dimos con el famoso pañito.
Logramos adelantar al camión y regresamos al camino principal, ahora íbamos rumbo a Tenahún. Una gran bajada y muy cerca de la plaza estaba nuestra Iglesia, esta fue construida alrededor de 1845, con sus tres torres, la mayor con 25 metros de altura, es una excepción dentro de la iglesia de la Escuela Chilota. Tal vez aquí se encuentra el significado de Tenaún "tres montes" en idioma huilliche.
Estaba, al parecer, hace muy poco pintada, los colores eran vivos y relucientes. El interior es mas proporcionado y se nota que hay más turismo, los retablos están muy bien cuidados y son muy bonitos, la mayoría de las imágenes son de confección local
y son muy antiguas, en la torre principal, a diferencia de las otras iglesias que habíamos visitado, se encontraban dos campanas.
La iglesia quedaba muy cerca del mar, así que nuevamente nuestros amigos se entretuvieron sacando fotos a las aves mientras nosotros aprovechamos de contemplar la vista. La señora que cuida la iglesia aparece en las fotos junto a su hija… fueron las únicas personas que vimos en Tenahún. Nos despedimos dirigiéndonos ahora a Colo.
El camino seguía siendo complejo, pero “celestino” se portó bien, se quejaba pero avanzaba, dimos (no sé cómo) con la iglesia de Colo, está ubicada en un hermoso paraje, tal vez es la más aislada y de difícil acceso.
Se cree que fue fundada a fines del siglo XVIII. En la película Archipiélago de Pablo
Perelman se puede ver esta hermosa Iglesia. Es una de las Iglesias más rústicas, las basas son de piedra y sostienen toda la estructura de la Iglesia.
El alero es largo, en forma de arco. Es una de las pocas Iglesias que no está conectada con el mar, está en lo alto de un cerro. Al llegar nos recibe una niña, no muy simpática, que nos siguió a todos lados (¿creería que íbamos a robar algo?) no nos habló nada de la iglesia y de hecho se molestó porque uno de los fotógrafos subió al coro.
En la contrasacristia hay un pequeño museo que tiene cosas interesantes. Si san Juan tenía un “exvoto” Colo tiene 2 hermosos barcos que cuelgan de la nave central.
La iglesia es más pequeña pero muy acogedora, y ésta, a diferencia de las otras huele a… como decirlo… ¡viejo!. Salimos y la niña automáticamente desapareció, solo quedaron sus perros, que ni nos ladraron.
Aprovechamos para sacarnos una foto junto con mi compadre, ya que siempre uno tomaba la cámara y el otro posaba.
Ya era el último monumento que nos quedaba en esa dirección, pero los santiaguinos habidos de más, quisieron conocer Quemchi. “Celestino” por fin descansó al encontrar pavimento.
Llegamos a la plaza, unas galletas y una bebida para reponer energías, fuimos a la iglesia, pero a esas alturas una iglesia, más o menos moderna, no nos sorprendió. De vuelta nos
vinimos por la carretera y una vez en Castro nuestros amables fotógrafos nos dejaron en la plaza, les dimos datos donde comer y donde estaban las iglesias. Como llegar, etc… y no los vimos más durante nuestro viaje.
Vuelta al celestino y nos devolvimos por el mismo camino. Uno de los fotógrafos se percató que había perdido uno de esos paños con que limpian las cámaras, nos fuimos atentos tratando de verlo… con tan mala suerte que iba un camión delante de nosotros y nos hizo ir muy lento, lo bueno fue que dimos con el famoso pañito.
Logramos adelantar al camión y regresamos al camino principal, ahora íbamos rumbo a Tenahún. Una gran bajada y muy cerca de la plaza estaba nuestra Iglesia, esta fue construida alrededor de 1845, con sus tres torres, la mayor con 25 metros de altura, es una excepción dentro de la iglesia de la Escuela Chilota. Tal vez aquí se encuentra el significado de Tenaún "tres montes" en idioma huilliche.
Estaba, al parecer, hace muy poco pintada, los colores eran vivos y relucientes. El interior es mas proporcionado y se nota que hay más turismo, los retablos están muy bien cuidados y son muy bonitos, la mayoría de las imágenes son de confección local
y son muy antiguas, en la torre principal, a diferencia de las otras iglesias que habíamos visitado, se encontraban dos campanas.
La iglesia quedaba muy cerca del mar, así que nuevamente nuestros amigos se entretuvieron sacando fotos a las aves mientras nosotros aprovechamos de contemplar la vista. La señora que cuida la iglesia aparece en las fotos junto a su hija… fueron las únicas personas que vimos en Tenahún. Nos despedimos dirigiéndonos ahora a Colo.
El camino seguía siendo complejo, pero “celestino” se portó bien, se quejaba pero avanzaba, dimos (no sé cómo) con la iglesia de Colo, está ubicada en un hermoso paraje, tal vez es la más aislada y de difícil acceso.
Se cree que fue fundada a fines del siglo XVIII. En la película Archipiélago de Pablo
Perelman se puede ver esta hermosa Iglesia. Es una de las Iglesias más rústicas, las basas son de piedra y sostienen toda la estructura de la Iglesia.
El alero es largo, en forma de arco. Es una de las pocas Iglesias que no está conectada con el mar, está en lo alto de un cerro. Al llegar nos recibe una niña, no muy simpática, que nos siguió a todos lados (¿creería que íbamos a robar algo?) no nos habló nada de la iglesia y de hecho se molestó porque uno de los fotógrafos subió al coro.
En la contrasacristia hay un pequeño museo que tiene cosas interesantes. Si san Juan tenía un “exvoto” Colo tiene 2 hermosos barcos que cuelgan de la nave central.
La iglesia es más pequeña pero muy acogedora, y ésta, a diferencia de las otras huele a… como decirlo… ¡viejo!. Salimos y la niña automáticamente desapareció, solo quedaron sus perros, que ni nos ladraron.
Aprovechamos para sacarnos una foto junto con mi compadre, ya que siempre uno tomaba la cámara y el otro posaba.
Ya era el último monumento que nos quedaba en esa dirección, pero los santiaguinos habidos de más, quisieron conocer Quemchi. “Celestino” por fin descansó al encontrar pavimento.
Llegamos a la plaza, unas galletas y una bebida para reponer energías, fuimos a la iglesia, pero a esas alturas una iglesia, más o menos moderna, no nos sorprendió. De vuelta nos
vinimos por la carretera y una vez en Castro nuestros amables fotógrafos nos dejaron en la plaza, les dimos datos donde comer y donde estaban las iglesias. Como llegar, etc… y no los vimos más durante nuestro viaje.
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