Taxco: la ciudad de plata

Escribe: Nocturna
Taxco de Alarcón está situada en el Estado de Guerrero al sur de México. Fue fundada en 1529 sobre asentamientos indígenas con el fin de explotar sus inagotables minas de plata, otros metales y piedras preciosas llegando a ser una de las principales ciudades mineras de la nueva España. Taxco sigue siendo un importante centro minero, pero su mayor atractivo radica en el interés turístico que despierta la posibilidad de convertirse en un abrir y cerrar de ojos en viajero de hace casi cinco siglos.

 

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Capítulo 1

Taxco: la ciudad de plata

Taxco de Alarcón, México — viernes, 4 de marzo de 2005

La ciudad colonial

La ciudad de Taxco es uno de los sitos más pintorescos del México colonial. Al visitarla por primera vez sorprende su singular fisonomía, ya que se encuentra enclavada en las faldas del cerro del Atachi, atravesada por una serie de cañadas y rodeada de grandes montañas. La majestuosa belleza de Santa Prisca, orgullo de los taxqueños y uno de los templos más relevantes de América, contrasta con la sencillez del caserío de blancos muros y rojas techumbres. Su nombre lo tomó del pueblo prehispánico Tlachco, "lugar del juego de pelota". En 1528 se estableció en el poblado de Tetelcingo un campamento minero que junto con los de Cantarranas y Tenango llegaron a formar hacia 1570 el Real de Minas de Taxco. La explotación de sus ricas vetas lo convirtieron en uno de los centros mineros más importantes de la Nueva España. De aquellos tres campamentos sólo el de Tetelcingo logró transformares hasta el siglo XVIII en una singular población: el Taxco actual. La ciudad de Taxco surgió como centro minero y creció como sitio de características arquitectónicas únicas.

Taxco se asienta colgada y rodeada de las laderas y las barrancas de la Sierra Madre Sur a unos 2.000 m. de altitud. La ciudad que fue fundada en 1529 por Rodrigo de Castañeda, capitán de Hernán Cortés, conserva aun el sabor colonial de entonces en sus plazuelas, sus fuentes, sus calles y su desmesurada arquitectura colonial.

El reloj de la historia parece suspendido bajo el rasurado cielo de Taxco. Siglos de lucha y sufrimiento bajo tierra consiguieron almacenar todo un legado de conocimiento y sabiduría en la superficie. Una herencia que el visitante podrá admirar a la vuelta de cada esquina.
Largas escalinatas entre sus reviradas callejuelas conducen a los más intrincados recovecos de la ciudad. Esquinas únicas de la historia mexicana donde el detalle y el buen gusto por perpetuar inalterado su legado arquitectónico se transforma en seña de identidad. Distintivo que le ha valido el título de "Monumento Histórico Nacional".

En siglo XVIII esta ciudad recibió a don José de la Borda, originario de la región límite de Francia y España de los Pirineos, hizo surgir la industria minera. El aspecto de Taxco actual es casi obra de don José de la Borda, quien le dio a Taxco el aspecto panorámico. Su obra más grande fue la construcción del templo de Santa Prisca. Otro personaje importante en el desarrollo de Taxco como centro de orfebres fue William Spratling, quien llegó a la ciudad colonial en 1931 y gracias a su capacidad de diseñador combinada con la habilidad de los taxqueños desarrolló una de las artesanías más admiradas en el mundo.

Taxco desborda pasado por cada una de sus artísticas fachadas, como en esta de la Capilla de la Santísima Trinidad. Escrito a la vuelta de cada esquina se narra la biografía de esta ciudad fundada al amparo de sus ricas minas de plata y de piedras preciosas. Y que tuvieron su máximo esplendor en el siglo XVIII .

Presidida por la Iglesia de Santa Prisca, la pequeña y acogedora Taxco respira paciente. Una atmósfera cargada de tranquilidad y de pausa consigue que el visitante experimente la sensación de ser pasajero en el tiempo casi cinco siglos atrás.
La ciudad de Taxco de Alarcón ha conservado su aspecto el colonial donde destacan sus antiguas construcciones y la peculiar traza urbana con sus retorcidas calles empedradas y sin banquetas. El visitante puede apreciar hermosos y pintorescos rincones, junto con las numerosas terrazas las macetas de esta población abiertas al paisaje y rebosantes de miles de flores multicolores.

Las prósperas explotaciones mineras fomentaron la construcción de joyas arquitectónicas y artísticas que todavía hoy mantienen un alto grado de conservación gracias a su cuidada restauración. El máximo exponente de esta inalterada arquitectura colonial es la Iglesia de Santa Prisca, una de las más bellas e imponentes de México.

Platería

Al pasar la última curva antes de entrar al pueblo, se ven incontables cúpulas y campanarios, como si hubiera una iglesia por cada 10 casas. Aún se ven mulas de carga en las calles, campesinos encorvados vestidos con prendas blancas y sombreros, y el ritmo de vida es decididamente rural. Una vez en el pueblo, los visitantes pueden disfrutar la vista de las mujeres del lugar que venden pan, con sombreros de ala ancha llenos de piezas de pan fresco sobre sus cabezas.

Es difícil encontrar otro lugar con mejores precios en artículos de plata. Si realmente vas de compras, y no sólo estás buscando unos aretes o una pulsera, este es el sitio. Por lo regular, alguien habrá gritado el precio mientras pasabas por afuera de una tienda. Si ves algo que definitivamente te gustó, pide la tarjeta de la tienda. Taxco puede convertirse en un laberinto después de estar caminando durante más de dos horas y es posible que no puedas encontrar la tienda a menos que tengas el nombre de ésta o el de una calle.

Regatee, pero sé cuidadoso. La gente del lugar está orgullosa, y con razón, de los artículos que se venden, y no le gustan los visitantes que muestran poco aprecio por ellos. Algunas veces tal profusión de brillantes jarras, candelabros, cadenas e interminables tenedores de plata puede hacer que pierda el interés en el metal. En tal caso, date un respiro y admira alguna de las maravillosas ensaladeras de madera que se exhiben en los puestos callejeros.

No todo lo que brilla es plata

Pero no todo es comprar plata y artesanías y visitar la catedral de Santa Prisca, con sus excesos y adornos barrocos. Hay muchas iglesias más pequeñas y pequeñas capillas, excelentes mercados de artesanías, pintorescas plazas adoquinadas donde puede disfrutar un helado en la sombra, y un par de excelentes museos. Hay suficientes atracciones en los alrededores que ameritan quedarse un fin de semana.

Si quiere hacer una excursión a las Grutas de Cacahuamilpa, puede quedarse dos o tres noches. Estas cuevas subterráneas, un interminable festín prehistórico de estalactitas colgantes y estalagmitas como dientes, se encuentran muy cerca de Taxco. El viaje en pesero desde el pueblo es una aventura en sí misma, ya que se hace apretado en una camioneta con puertas corredizas que se encuentran abiertas para combatir el calor, por caminos flanqueados por increíbles barrancos y mortales desgajamientos.

Por aquí vale ordenar los platos locales (el pozole es excelente) y a olvidarse de la pizza y otros platos para turistas. Es muy difícil traer y conservar frescos los ingredientes que no crecen en la región y por eso las comidas locales son más sabrosas y baratas. Taxco es otro mundo, y debe apreciársele en su respectiva magnitud. Además, como en el resto de México, los desayunos son increíbles y puede comer sus huevos matutinos en un sinnúmero de terrazas con vista a las torres de Santa Prisca.

Sitios para conocer

La Iglesia barroca de Santa Prisca; el Templo neoclásico de San Bernardino; el Templo barroco de la Santísima Trinidad; el Templo de San Nicolás de Tolentino; las Capillas de Santa Veracruz, Guadalupe, San Miguel, Ojeda y Chavarrieta; las Casas Señoriales del Palacio Municipal; las Casas del Balcón y de las Lágrimas; el Museo Spratling con su colección de piezas prehispánicas; la Casa de Humboldt que alberga el Museo de Arte Virreinal; el Museo Gráfico de la Historia Social de Taxco; el Museo de la Platería y su colorido Mercado. Existe un teleférico que asciende hacia una cercana colina al norte de la ciudad, en donde se ubica el Hotel Monte Taxco, cuyo recorrido ofrece excepcionales panorámicas a vista de pájaro sobre la ciudad.

Festividades

En Taxco siempre hay motivo para participar en sus arraigadas manifestaciones populares. De fraternal vistosidad resulta la celebración de la Semana Santa fruto del profundo acerbo religioso entre la población. Otros eventos como la gran Feria de la Plata y las célebres Jornadas Alarconianas animan el aspecto lúdico y artístico del calendario taxqueño
Considerada como el símbolo de la ciudad, esta construcción es la máxima joya del barroco y churrigueresco de América.

Parroquia de Santa Prisca


Entre las numerosas e incomparables construcciones coloniales destaca la Parroquia de Santa Prisca, un importante templo de estilo barroco, cuya construcción se inicia en 1751 y concluye en 1758.
Don José de la Borda, de origen francés y radicado en Taxco, mandó construir la Catedral de Santa Prisca como una forma de agradecer a Dios la fortuna que había logrado con la explotación de la plata. Durante una crisis económica De la Borda vendió el templo a la Catedral Metropolitana.

La catedral de Santa Prisca se empezó a construir en 1748 y se concluyó el 3 de septiembre de 1758. Fue consagrado el 11 y 12 de mayo de 1759 por don Manuel Antonio Rojo de Lubián y Vieyra, delegado del arzobispo de México.
Sus dos torres campanario gemelas flanquean uno de los trabajos sacros de estilo barroco más profusamente ornamentados de México. Creativos diseños labrados por los canteros de la época engalanan las fachadas de cada costado. En su interior trece retablos, frescos y un repujado trabajo en madera forrada con papel de oro engalanan paredes, suelos y techos en un alarde de derroche decorativo

Santa Prisca, la patrona a la que debe la iglesia su nombre, fue una joven mártir romana que según las crónicas murió decapitada después de ser arrojada a los leones en el siglo III. A esta Santa recurren los taxqueños cuando truenos y relámpagos sacuden la región pues es considerada fiel protectora contra las tormentas

Las Grutas de Cacahuamilpa

El parque de esta belleza natural, se encuentra ubicado en la región norte del Estado de Guerrero, exactamente en el municipio de Pilcaya, llegamos al lugar por la carretera que va de Taxco a Ixtapan de la Sal a 30 Km. de la ciudad platera.

Casa Borda


Un sobrio edificio que fue hogar de Don José de la Borda.
La Casa Borda, de estilo colonial, construida en 1759, y que actualmente alberga al "Centro Cultural Taxco" La majestuosa casa de los Verdugo. El museo cuenta con catorce salas que exhiben colecciones de arte sacro y civil.

Museo de Arte Sacro Virreinal

Un Bello edificio del siglo XVII, antes conocido como casa Humboldt, ya que fue refugio del viajero naturalista Alexander Von Humboldt. Actualmente exhibe los objetos litúrgicos encontrados en Santa Prisca, entre ellos uno de los dos túmulos funerarios que existen en América y piezas de arte barroco.

Cascada de Cacalotenango


Se localizan a 13 km de Taxco por la carretera que conduce a Ixcateopan. Del cerro el Cedro, nace el arroyo Plan de Campos, que en su descenso forma dos espectaculares cascadas, una de ellas de 80 m de caída libre formando una pocita; después, el río en su curso se ve coronado por un bosque de galería que contrasta con el azul del agua.

Ixcateopan de Cuauhtémoc

Ixcateopan, conocido también como "el Altar de la Patria" es una zona arqueológica ubicada a 38 kms de la ciudad de Taxco. Lugar donde se encuentran los restos del último emperador azteca Cuauhtémoc y el Museo de Resistencia Indígena.
Ixcateopan cuenta con yacimientos de mármol, por ello en la ciudad todo es de esta piedra: empedrados, tecorrales, pisos, escalinatas y fachadas.

Museo Arqueológico Guillermo Spratling

Construido en honor de William Spratling, quien fundó el legendario taller "Las Delicias" que proyectó a Taxco a nivel mundial como capital mundial de la platería. Este museo exhibe piezas arqueológicas prehispánicas de la región.
También cuenta con 3 salas, en una de ellas se exhibe la colección del Sr. William Spratling iniciador de la industria platera en Taxco.

Ex Convento de San Bernardino de Siena

Sin duda uno de los más antiguos de América, construido en 1592 por el Franciscano Francisco de Torantos, junto con la orden de los menores de San Francisco.
Originalmente era de adobe y sufrió un incendio que lo destruyó, la reconstrucción se llevó a cabo en 1804 en estilo neoclásico como actualmente lo conocemos.


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