Tras un rápido desayuno en la cafetería, que está en el Centro de Visitantes, pues el hotel no ofrece servicio de desayunos, visitamos Spruce House y a las 11 tomamos el paseo a Long House, con una señora de muchos años que vive en Albuquerque y paseaba con su hija, de Boston, por los Parques Nacionales de esa área y a quien le pareció que lo mejor que había visto hasta ahora era, sin duda, el restaurante donde cenamos anoche.
El paseo a Long House es agradable, con su trenecito y toda la cosa y una cuesta que te revienta. Pero uno ve al señora antes mencionada que sube y platica al mismo tiempo y pues no se plantea el dolor ni la asfixia.
Salimos de Mesa Verde hacia Taos dejando atrás el desierto y atravesando mucho bosque por una carretera de sierra, preciosa, salpicada de Casinos regentados por Navajos y muy despoblada. Tras 5 horas de manejada, nos instalamos en el Motel Indian Hills Inn, a las 6 de la tarde, que por 78 USD está perfectamente ubicado, a 2 cuadras del centro.
Tomamos una copa y algo de cenar en el Adobe Bar Taos Inn, edificio catalogado como histórico y donde va todo Taos a la hora del coctel y dimos un paseo por el pueblo. Todo son casas estilo "Paquimé", llenas de Galerías de Arte en colores ocre imitando adobe y por donde deambulan cientos de jipis "Visa Oro". Es bonito, la verdad, muy bonito, con su plaza perfecta, inmaculada, como de Disney o algo así. A las 22:30 estábamos descansando. Día pesado.