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Marruecos: "Amor a primera vista" (1989)

Escribe: lolajimar
Nuestro primer contacto con Marruecos fue tan especial que nos atrapó el corazón. Ha sido una tierra tan hospitalaria y tan entrañable que volvemos en cuanto hay ocasión. Nuestro noviazgo dura ya 20 años y seguirá...

 

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Capítulo 1
 

Tánger y Asilah por primera vez

Tánger, Marruecos — lunes, 29 de junio de 2009

Era la primera vez que viajábamos al extranjero de vacaciones (la incursión a Portugal en 1985 no cuenta) y en la elección del destino,  no muy habitual entonces, seguramente tuvo que ver nuestra amistad con Mohamed Said y Anissa , originarios de Asilah, que tanto nos hablaban de su tierra. También, supongo, por la curiosidad que siempre despertó la cultura árabe en nosotros.Contratamos el viaje con la mayorista "Luxotour" que operaba desde la Costa del Sol
  • - Pasaje de barco Algeciras-Ceuta, Ceuta-Algeciras,
  • - Traslados Ceuta-Tánger y viceversa,
  • - Una semana de estancia en el Hotel África de Tánger en régimen de media pensión.
Todo por el módico precio de 19900 pesetas, de las de antes. El puerto de Algeciras y sus instalaciones eran entonces bastante cutres y caóticas, la antesala perfecta del país que queríamos "descubrir". Recogimos los billetes en el mostrador de la agencia, nos reunimos, junto con otros pasajeros, con el guía que nos acompañaba. Subimos al barco y contemplamos la "montañita" que tanto ha dado que hablar en este país: El Peñón de Gibraltar, que nos saludaba a nuestra izquierda. Dos horas después atracaba el barco en Ceuta. Ya conocíamos la ciudad, por haberla visitado algunos años antes en viaje de estudios, nos parecía que había cambiado poco desde entonces, pero no es muy objetivo el comentario porque pasamos de puntillas  por ella, sólo vimos el trayecto que separa el puerto de la frontera. Había que preparar los pasaportes y rellenar la ficha que nos entregó el guía, con estos menesteres no supimos cómo, de repente, apareció un espectáculo, casi dantesco, ante nuestros ojos: había muchísima gente, corrían, gritaban, se agolpaban ante los coches precedentes de manera que los envolvían.

La verdad es que nos impactó tanto el caos que allí había que tardamos años en superarlo... Subió un policía al bus y nos pidió uno por uno el pasaporte. Se eternizó el proceso, no sabría decir por cuanto tiempo. Ya en territorio marroquí, dirección a Tetuán, descubrimos que el estado de las carreteras sería infernal y que era cierto que a los conductores les gusta el desafío, máxime cuando descubrimos que las señales de tráfico eran enormes muros de obra. Os aseguro que no exagero. Llegamos a Tánger anocheciendo, cenamos en el hotel y nos fuimos a dormir pronto. El sol trajo un nuevo día, sabíamos que Moktar, el cuñado de nuestros amigos, vendría a vernos sobre las doce de la mañana pero no queríamos esperar tanto y, tras el desayuno, decidimos conocer los alrededores. El impacto que nos produjo ver a tantos niños en la puerta del hotel asediándonos nos "acojonó" de tal manera que nos volvimos al interior como dos "idiotas asustados". ¿Cómo es posible que cale tanto el comentario fóbico de la gente que gratuitamente cuenta batallitas? Encima casi nunca son personales, o sea,  que le pasaron al amigo del primo de su vecino. Con la distancia del tiempo uno se ríe de lo "panoli" que se puede llegar a ser.

En fin, esperamos hasta que nos vino a buscar Moktar para regalarnos su compañía y mostrarnos algunos rincones de la ciudad y contarnos cosas de allí. La suerte es que habla bastante bien español y contestaba a nuestras curiosidades. Es muy prudente y buscaba siempre sitios donde yo (mujer) no me sintiera incómoda. Para los que han ido a Tánger hace poco, estas cosas le parecerán exageradas, es que Tánger ha cambiado mucho, pero mucho en estos últimos 20 años. Pero, claro, ahora, con la distancia del tiempo, puedo asegurar que era como fue España algunos años antes. ¡Cuánto hemos cambiado! Moktar nos dedicó todo el día, que se pasó volando con tan grata compañía.Le comentamos nuestro deseo de visitar a los padres de Mohamed en Asilah y nos orientó en cómo hacerlo.Dos días después nos atrevimos a ir a la estación de autobuses y comprar los billetes  para Asilah, pero nos asustó el mogollón de gente y su griterío. La desconfianza nos llevó a negociar con un taxista que nos condujo por 1000 pesetas hasta Asilah. Conocimos a  su mujer:  Mina, entonces de baja maternal, y a su hijo Sajr que apenas tenía dos meses. Nos invitaron a comer Cuscús en la casa familiar. Por la tarde nos acompañaron y tomamos té con los padres de Mohamed, Moktar tuvo que hacer de intérprete porque no nos entendíamos.

También conocimos a su hermana Turía, que apenas se dejó ver, y su niña Omaima (una foto entrañable nos recuerda aquel momento). Posiblemente nos enamoró la medina de Asilah, su limpieza, sus rincones pintorescos, su viejo cementerio, sus cafés, su ambiente bullicioso, pero sobre todo lo que nos caló fue conocer a esta familia, su hospitalidad, su generosidad  y su amistad que esperamos tener para siempre. Fue un día intensísimo, hablamos lo indecible, pregunté todo y más. Volvimos muy tarde aquella noche, fatigados y acongojados por la emoción.  El resto de los días los pasamos en Tánger en compañía de la familia Elgrip, paseando, disfrutando una ciudad que da mucho juego y perdiendo el miedo a los comentarios de los ignorantes atrevidos. Recordamos aquellos paseos por el Zoco impregnado de olores y colorido, donde resaltaba el griterío de los compradores locales que rivalizaban con la llamada a la oración de los minaretes de las mezquitas. Y, sobre todo, los ratos que pasamos en la terraza del café de la Plaza del Zoco Chico, tomando te y observando pasar la vida de la ciudad. 

De este viaje tenemos pocos testimonios gráficos, las cámaras de vídeo eran caras y no habían despertado demasiado interés en nosotros. Hay algunas fotos de poca calidad, las más retrataron a los familiares de nuestros amigos. Tenemos alguna otra curiosa en las que estoy vestida con la ropa de la boda de Mina adornada con su "cinturón de oro" (joya muy preciada para ellas). El viaje de vuelta fue un poco accidentado, pero nada que no tuviera solución. El guía se olvidó de nosotros y, preocupados por la hora de salida del barco, pedimos al recepcionista que llamara a la agencia. Le dijeron que nos buscara un taxi con urgencia que nos llevara a Ceuta. Alcanzamos el bus en Tetuán y desde allí todo se normalizó.El recuerdo que nos quedó fue tan emotivo que nos prometimos volver, nos había fascinado y cautivado aquella experiencia. Si lo poco que conocimos nos llenó tanto, seguro que el resto de Marruecos tenía mucho que regalarnos...

Publicado el 29/jun/2009, 18.46
Modificado el 10/feb/2010, 12.59
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Capítulo 1
 
 


Últimos comentarios

Sadarita dice:
Seria maravilloso ver esa foto con la vestimenta de bodas de mina...!!!
Publicado el 11/jul/2010, 07.25 

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