Tandil, bastante más que sierras

Escribe: rocha123
Tandil es sinónimo de sierras, quesos e historia. Una ciudad atrapada entre un paisaje increíble que parece extranjero en la llamada Llanura pampeana. Y tan cerca de Buenos Aires, es un viaje obligado para quienes buscan tranquilidad y aventura para despejarse un tiempito.

 

   Enviar a un amigo   

 
Capítulo 1

Tandil, bastante más que sierras

Tandil, Argentina — martes, 23 de noviembre de 2010

Fin de semana largo es, al menos en Buenos Aires, sinónimo de Éxodo, movimiento o escape, como quieran llamarlo. Todos los que huimos de la ciudad del caos, lo hacemos sin más razón que desconectarnos.Y como muchas cosas en Buenos Aires son caos, por que salir de ella no habría de serlo?  Ese se convierte en el primer desafío, cuya receta para superarlo es, principalmente, armarse de paciencia.

Tandil no es un destino turístico por excelencia, uno de esos que se abarrotan en temporada alta. Será por eso que, a medida que por la autopista, íbamos dejando la ciudad de Cañuelas atrás, ese tránsito insoportable iba desapareciendo.

Es difícil sacar las palabras, aún cuando se las escribe desde detrás de una ventana sucia de auto contemplando tranquilos verdes cultivados, manchados de puntitos que deben ser vacas. Es un inconfundible paisaje de la Provincia de Buenos Aires.Imaginar la real dimensión de lo que se ve en  un mapa solo se hace posible mientras se lo recorre... Eso nos ayuda a entender cuanto nos falta por conocer.

Bastante antes de las 5 hs de viaje, y luego de una exhausta práctica de física para levantar una mala nota, habíamos llegado a Tandil. Oscar, a quien habíamos contactado por internet, nos recibió en la casa que había construido para hacerse unos pesos. $220 la noche en una pequeña casita, con vajilla y ropa blanca, nos pareció bien.

Oscar nos contaba que el turismo en Tandil iba creciendo a pasos agigantados, y para dar lugar a esa demanda, muchos se animaban a construir habitaciones o casas en sus propiedades. Además, el crecimiento se nota en los infinitos avisos de cabañas y casas que “adornan” las calles. 4  familias se mudan, por mes, a esta ciudad. Un dato alarmante es que la municipalidad y el gobierno hacen tratos un tanto sucios. Corren rumores de que, si el Municipio quisiera recibir servicios de pavimentación, gas o agua potable, debería acoger familias de las tantas villas miseria que hay en la capital. Debe ser así en muchos otros lados, y de esta manera es como se van llevando la droga, la delincuencia y otras prácticas de la ciudad a cada punto del país. Pero sería hablar de política y eso a mí no me interesa.

Para empezar, preferimos huir de los destinos típicos y nos encaminamos a la Reserva Natural Sierra del Tigre. Con sus 140 hectáreas, intenta preservar la fauna y flora de una ecorregión en peligro. La entrada simbólica de $8 por persona nos anima a ayudar a la protección del ambiente y a pasar un rato muy agradable. En la travesía de 3,5 km no solo observamos llamas y  burros simpaticones, también algunas ruinas y manantiales secos. Unos mates con vista a las sierras ayudan a recuperar energías, a sentirse libre.

Finalmente llegamos a la cima del Co. Venado, a solo 389 msnm. Cabe destacar que si bien el camino puede hacerse en auto, lo ideal es ir a pie, y gastar un poco las zapatillas!A eso de las 18 dejamos la reserva atrás y partimos hacia La Cascada, sin imaginar lo que pasaría. Apenas al comienzo del camino, habíamos llegado a la diminuta caída de agua, a la que nos acercamos a refrescarnos. Grave error, nos dijimos al ver como uno de nuestros integrantes caía. Era mi mama a quien yo veía rodar por el montón de piedras. Atravesaba como una bolsa de papas ese terreno irregular, y no podíamos hacer nada. Es increíble como las cosas así pasan en un segundo. Mi vida podía haber cambiado por completo, pero no fue así porque Dios es grande. Gracias a él no fueron más que unos moretones y golpes. Enseguida al oír nuestros gritos, algunas almas gentiles se acercaron dispuestos a ayudar. Este tipo de cosas siempre nos ponen a prueba.

Nuestro siguiente paseo del día fue, claro está, una visita al doctor. Ni siquiera una fractura. Luego del terrible susto volvimos a descansar a la casa, agotados por un día que podía haber terminado de la peor manera.Amanece fresco en Tandil,  así que con unas camperas salimos temprano hacia El Centinela, quizás el mayor punto turístico de la ciudad. Una caminata de 100 m nos acerca a la gran piedra redondeada que parece tallada sobre una mesa de roca. Con un fondo de campos y sierras, uno se ve obligado a sacar la mejor toma posible con su cámara. 

Me sorprendió la manera en que los visitantes se iban turnando para sacarse la foto. Era como si hubiéramos sacado turno y nos fueran llamando!  Mis expectativas de hacer circuitos sin guías eran demasiado elevadas, y quizás fue por ello que este destino tan promocionado me haya decepcionado. En el punto de información turística informan todas las actividades para hacer, oh sorpresa!  todas hay que pagarlas: desde un trekking de un par de horas hasta otras extravagantes propuestas como paintball.

Lo más característico del Complejo Centinela son, además de la roca, las aerosillas ($25). Según preguntamos, es la única manera de llegar al otro lado, donde hay un mirador y un camino que lleva unos 15 minutos y no merece el calificativo de trekking. En el camino se observan enormes paredes verticales de roca que imagino deben ser de gran interés para los entendidos en Geografía. Esperaba más este destino. Encontré demasiada gente y atractivos que podrías ver en cualquier otro cerro del lugar-excepto por supuesto por el inconfundible Centinela- con mucha más tranquilidad.

Almorzamos en Estilo Campo, un antiguo almacén sobre la Av Estrada.  La verdad es que sí era estilo campo, y dudo que su ambientación haya sido apenas planeada: Desgastadísimas ruedas de carretas de quién sabe cuando decoran el paisaje, como si hiciera falta decoración.  Rodeados de caballos, lo único que interfiere con la paz son los autos que cada tanto pasan por la avenida. La recomendación de la casa son las picadas y las hay de muchos tipos, también venden empanadas pero son muy grasosas, no las recomiendo. Los precios son muy accesibles. Con la panza llena y el corazón contento, volvimos a la ciudad a conocer el famoso Dique.

Me sorprendió el espíritu deportista que hay en Tandil,  basta con salir a la calle y cruzarse con gente trotando, andando en bici o simplemente caminando. Una plaza muy interesante esta justo al lado del dique: no hay toboganes, ni sube y baja o hamacas, más bien vas a encontrar aparatos para trotar, y ejercitar brazos o piernas, que hacen que la plaza parezca más un gimnasio a cielo abierto!

En el lago se pueden hacer actividades como canotaje y andar en bote, además de que vimos algunos haciendo algo parecido al windsurf. Para tener una vista panorámica, subimos una plaza que hay justo enfrente del dique. Desde allí se observan perfectamente los alrededores y el “geiser artificial”-yo preferiría llamarlo simplemente fuente- que hay en el centro del lago. Una vez recorrido todo, con mucho calor fuimos hasta  la cima de un cerro donde hay unas figuras del Quijote y de Sancho Panza, con una vista inmejorable de la ciudad y el dique. Más tarde fuimos hasta la famosa “Piedra movediza”, que en realidad es una réplica de la movediza, caída en 1912. La roca original se puede ver entre las grietas del suelo y nos obliga a imaginar la fama que alguna vez tuvo, la misma que llevó a Tandil a ser popularmente conocida. Sin embargo, la mística del lugar sigue en pie y se aprecia una hermosa vista de la ciudad y las sierras.

En la base del ascenso, que es prácticamente insignificante con unos cuantos escalones, hay varios puestitos. Allí compré un hermoso cuadro tallado en madera del gran Bob Marley, había muchos para elegir. Después de eso, rumbeamos hasta el Monte Cavario. En medio de un cuidado bosque con caminos de rocas se encuentran las figuras que representan las estaciones de Jesús cargando con la cruz. En el lugar hay una pequeña gruta y una capillita y, para terminar el Via Crucis, llegamos a la enorme cruz a cuyos pies se extiende la ciudad de Tandil.  Creo que es un paseo muy interesante más allá de lo que simboliza en el aspecto religioso.

Después de un día agotador volvimos a comer a nuestra casita para recuperar algunas energías, pero nuestro afán por seguir conociendo esta ciudad nos llevó a conocer el centro. Llamaron la atención unas luces en lo alto en medio de la oscuridad de las sierras: era el “Fuerte” desde el cual se aprecia una vista imponente de la ciudad. Luego de subir, uno enseguida se da cuenta del valor simbólico del fuerte, ya que Oscar nos había contado que en realidad fue edificado recientemente como algo puramente turístico. Sin embargo, la hermosa vista de las luces de la ciudad, extendiéndose entre medio de negras sombras serranas, era sorprendente.

Luego continuamos recorriendo el Parque Independencia, extremadamente cuidado y mantenido por la municipalidad. Y no era como cualquier parque: No solo fuentes, árboles y estatuas, además de una pequeña feria. En el centro de la Plaza, nos sorprendimos al ver una placa que decía asi: “en este sitio se encuentra depositado el ‘baul de la memoria’ para ser abierto por la Guardia de Honor de la Historia el 30/05/60.” Me pareció sacado de una película de ciencia ficción, estilo Steven Spielberg! Unos helados y de regreso a dormir, porque mañana continuaríamos temprano recorriendo, hasta antes del indeseado regreso a Buenos Aires. Nuestro último amancer en Tandil lo iniciamos con una visita al Cerro los Pioneros. El mismo puede recorrerse a pie o en auto, y está muy bien señalizado y poco concurrido: La ecuación ideal! Continuamos a lo que sería nuestro último paseo: visitar el golf club en el Valle Escondido y el “lado de las mansiones”. 

Luego de ascender, la vista del campo de golf es espectacular, así como también las casas que se veían salpicando el verde infinito. Lo que dolía, era solo imaginar el costo de una de esas mansiones, o incluso del hotel que está en la cima del cerro!Antes de que pasaran las 13 hs decidimos emprender el regreso, porque sabíamos que, como era el “regreso a Buenos Aires” nos encontraríamos una ruta repleta con nuestros vecinos de la capital, toda una ciudad movilizada.  Lo veía como la vuelta a la prisión: el millón de porteños que se movilizó hacia diferentes puntos del país,  tenía que, indefectiblemente, volver a las jaulas.

En el camino de regreso, al pasar por el pueblo de Las Flores, nos detuvimos para almorzar. Sin deambular por la ruta entramos al primer “restaurant” que vimos. Digo así porque más que un restaurant, parecía que nos hubiéramos metido en la casa de alguien que gozosamente estaba haciendo el famoso asado argentino.  Unas escasas mesas y la parrilla. “Aca no hay menú, esto es económico, es un restaurant familiar” nos decía Ruben el parrillero. Bueno, él era el cocinero, cajero y mozo! Las paredes enladrilladas delataban la simpleza del lugar, mientras  empezamos a sentir el olor del asadito. Para que contarles qué rico que estaba, si sólo serviría para darnos hambre y ganas de comer asado! Mientras tanto charlábamos con quien decía ser el hombre más rico del pueblo, quien parecía ser un viejo amigo de Rubén. “El tiene una enfermedad grave en el corazon- decía el hombre señalándolo-. Es demasiado honesto”.Espero que si volvemos otra vez se acuerde de mi, la chica que le pidió el nombre del lugar para hacer una gran reseña en viajeros.com-La chica que espera que hayan disfrutado su diario y se hayan sentido parte de su  viaje-

Opiniones:

Mi calificación promedio:
  •  
Servicio    
Ubicación    
Limpieza    
Precio/calidad    

Estilo Campo

Alojamiento: Bed & Breakfast en Tandil, Argentina

Desgastadísimas ruedas de carretas de quién sabe cuando decoran el paisaje, como si hiciera falta decoración. Rodeados de caballos, lo único que interfiere con la paz son los autos que cada tanto pasan por la avenida. La recomendación de la casa son las picadas y las hay de muchos tipos, también venden empanadas pero son muy grasosas, no las recomiendo. Los precios son muy accesibles.

Tipo de viaje: Negocios |

Mi calificación promedio:
  •  
Servicio    
Comida    
Ambiente    
Precio/calidad    

Helados Iglu

Comida: Helados en Tandil, Argentina

muy ricos helados en la zona centrica a buen precio!

Ideal para: Parejas, Familia con hijos, Con amigos, Solos y solas, Grupos |


Publicado
Modificado
Leído 1665 veces

    Enviar a un amigo

Capítulo 1
 
 


 

Capítulos de este diario

  • 1

    Tandil, bastante más que sierras

    Tandil, Argentina | 23 de noviembre de 2010