Hoy nos levantamos temprano. Estaba haciendo un frío insoportable. Así que decidimos ir a desayunar. Fuimos al lugar preferido de la familia por excelencia: el Molino Rojo; también es mi restaurante preferido, porque aparte de su deliciosa comida y buen servicio, cuenta con una hermosas pinturas parisinas, con escenas de la ciudad francesa, pero era obvio que en un restaurante con motivo francés (basado en el Moulin Rouge, de París) tuviera pinturas francesas.
Después de desayunar subimos a la colina de Cristo Rey, la cual esta coronada por una gran estatua homonima de la que se obtiene una hermosa vista del pueblo y la sierra de su alrededor. Después de tomar algunas fotos bajamos nuevamente al centro. Visitamos varias pequeñas iglesias, así como el Mercado, en el que encuentran recuerdos de todo tipo, en mi caso compre un llavero para mi colección, por si no les habia contado, tengo una colección de llaveros y nunca me resisto a comprar uno.
Lamentablemente, debido a que ya no contabamos con mucho tiempo, no pudimos visitar el Museo de Talpa de Allende, pero igualmente se los recomiendo, ya que cuenta con varia información de la historia del lugar, los personajes notables que lo han visitado y de la Virgen del Rosario y todo lo que gira entorno a ella. Finalmente nos despedimos de la Virgen y de Talpa y seguimos nuestro camino a Colima.