Un crucero a Tallin a ritmo de Son
Escribe: kubasvensken
Ya nadie se acuerda de las heladas del invierno pasado. Las cálidas brisas de este verano han borrado los horrores vividos a principio de este año. A finales del invierno nos embarcamos en un crucero con el fin de mitigar el frío sumergiéndonos en un ambiente caribeño. A bordo estaba de visita el Club Tropicana de Cuba y mientras fuera el barco navegaba entre trozos de hielo y un viento gélido, dentro, el entorno hervía bajo el fuego de los ritmos cubanos.
Tallin – La capital de la cultura europea 2011
Tallin, Estonia — sábado, 2 de abril de 2011
Tomamos nuestros abrigos y pasaportes…cuándo de repente Krishan se dio cuenta de que no tenía consigo el suyo. Algo grave en su caso pues no es europeo y no puede viajar sin él. Yo por mi parte sí lo llevaba conmigo aunque según las leyes del el acuerdo de Schengen solo necesitaba mi tarjeta de identificación siendo yo ciudadano europeo. Lamentamos tener que dejar a borde a nuestro amigo, pero nada podíamos hacer.
D.S. y yo salimos del crucero en dirección a la ciudad.
He visitado Tallin en cuatro oportunidades pero siempre me rindo a su belleza con la misma intensidad en cada visita. La ciudad está como sumergida en un cuento de hadas al estilo medieval. Así se lo hice saber a mi amigo que esperaba ansioso poder verla con sus propios ojos.
Quizá la bruja del tiempo escuchaba nuestra conversación en ese instante y decidió ponerle un poco de dramatismo escénico a nuestro peregrinaje desatando ante nosotros toda la furia de una tempestad espantosa. El sol se esfumó en un segundo y una tremenda ventisca, con un sádico viento frio secundada por inmensos copos de nieve, casi no nos dejaba avanzar. Para colmo de males, estábamos muy mal vestidos para la ocasión pues esa mañana parecía ser un día de primavera temprana y en ese momento todo se tornó de repente en el más crudo de los inviernos.
Al fin y a duras penas llegamos al muro de la ciudad vieja, atravesamos su puerta pero la tempestad no cesaba. Por supuesto que no había un alma en las callejuelas adoquinadas que entonces se estaban cubriendo poco a poco con una capa de nieve. Todo estaba cerrado, los cafés, las tiendas. Miré a mi amigo y vi como temblaba de frio y el arrepentimiento empezaba a hacer aparición en su rostro… De repente vimos nuestra salvación al final de la calle. Allí había un McDonalds esperándonos para darnos calor y algo de comer para reparar fuerzas. ¡Cómo por arte de magia, volvió a salir el sol y la ciudad volvía a recuperar sus lindos colores a la vez que la gente despertaba y los negocios abrían sus puertas. Decidimos entonces desayunar en el McDonalds a pesar de que yo no suelo comer en esos lugares. De hecho no hecho una visita a un establecimiento de este tipo en tres años y solo recurro a la comida rápida en caso de urgencia. ¡Ésta era una urgencia! Teníamos mucha hambre, no habíamos comido nada en toda la mañana y debimos haber gastado mucha energía en ese tedioso camino a la ciudad.
Me sorprendió mucho el precio del McDonalds en Tallin. Todo estaba a la mitad de su precio en Estocolmo. Yo pedí un menú que incluía hamburguesa de pescado, ensalada y jugo de naranja y D. S. pidió uno con hamburguesa de pollo, papas fritas y Coca-Cola costándome todo solo unos 6€. Pero lo que más me gustó fue que adjunto al local había una cafetería llamada McCafé. Solo las había visto en películas. En Estocolmo no las hay. En el McCafé se puede comprar café “verdadero”. Quiero decir espresso, cappuccino, ristretto, latte, machiatto, etc, etc. También todo muy barato. ¡Me alegré mucho pues mi adicción al café es muy aguda y sin él en la mañana no suelo funcionar muy bien! Me tomé un cappuccino que solo costó un euro y medio. También la mitad de lo que suele costar en Estocolmo.
Satisfechos salimos a recorrer la ciudad y comenzamos introduciéndonos en su casco histórico. Desde 1997, la Ciudad Vieja figura en la lista de la UNESCO de Patrimonios de la Humanidad. Y es que, como no muchas otras, Tallin ha preservado su carácter medieval. Sus edificaciones prevalentemente en piedra han impedido que sucumbiese al fuego que ha destruido a tantas ciudades en Europa, conservando así intacta toda su belleza.
Y sí que es bella Tallin. En ella se mezclan estilos orientales y occidentales como los del Catedral de Alexander Nevsky con sus cúpulas rusas de oro que brillan sobre los continuos tejados rojos que la circundan, así como el estilo de La Catedral central que es la principal iglesia luterana en Estonia pero solo una de las tres en funcionamiento que datan del Medioevo.
Muchas veces al final de los callejones veíamos el muro de la ciudad siempre tan bien conservado, con sus torres, muchas de las cuales albergan museos y exposiciones itinerarias. Una de estas torres es la llamada “Kiek in de Kök” lo que significa "mirar a la cocina" ya que los soldados, apostados en ella, podía ver desde allí lo que sucedía en las cocinas de las casas de colindantes.
Visitamos la Catedral Alexander Nevsky, en la que D. S. me hizo interrogar a un sacerdote ruso sobre todo el ritual y sobre las obras de arte que alberga ese templo. No reproduzco eso aquí por no hacer muy largo este relato, pero nos enteramos de cosas muy interesantes.
Luego nos fuimos a la plaza central o Plaza del Ayuntamiento. Un lugar lleno de historia donde hoy se realizan todo tipo de eventos públicos y fiestas pero donde durante la época medieval se llevaron a cabo ejecuciones y más que una cabeza rodó sobre sus adoquines bajo el hacha del verdugo. Hoy en día la plaza es el centro social de la ciudad, con muchos café al aire libre, tiendas de artesanía y mercados de artesanías.
Este año Tallin ostenta el título de turno de Capital Europea de la Cultura por lo que una infinidad de eventos culturales tienen lugar en ese sitio.
Tan pronto llegamos a la plaza unas chicas vestidas a la usanza medieval se nos acercaron y trataron de persuadirnos a comer en una bodega, también ella medieval, donde decían comeríamos como entonces solo con las manos y sin más ayuda que un cuchillo. Pero para beber deberíamos mostrar una moneda antigua de la que nos dio a cada uno una copia. Sin ella no podríamos comprar bebida en esa taberna. Me hubiese gustado mucho visitar ese lugar. Y lo haré en visitas posteriores y por ello todavía conservo la moneda; pero lo cierto es que estábamos repletos por la comida del McDonalds y ese día no podíamos.
Olvidé contarles que el Crucero solo está anclado en el puerto de Tallin unas ocho horas, luego regresa a Estocolmo, por lo que aún teníamos unas seis horas para disfrutar de la ciudad. Decidimos entonces dar un paseo por la ciudad moderna.
Al salir de los confines del casco histórico nos encontramos con una ciudad claramente en el estilo soviético pero donde se comienzan a construir rascacielos como dando a entender que han habido cambios sustanciales en el país, pero ahí siguen las enormes avenidas que poco tienen que ver con el flujo de tráfico, un cine con el nombre típico de “Cosmos”, y es que en todas las ciudades de La Unión Soviética había cines con ese nombre, los ostentosos edificios de esa era también estaban allí pero esta vez tapizados con grades carteles capitalistas de grandes marcas como Adidas, Coca-Cola o Calvin Klein. A mi amigo le llamaron mucho la atención los tranvías y trolebuses y me pidió por ello dar un paseo en ellos.
Miré a mi alrededor en busca de un kiosco pues, de mis días vividos en Rusia, sé que es dónde venden los boletos del transporte público, pero no encontré ninguno. Entonces vi a unas chicas que al momento supe de que eran rusas y les pregunté en su idioma donde podía comprar los pasajes. Ellas quedaron encantadas en encontrar a un turista hablándoles en su idioma y nos dijeron que, “¿para qué íbamos a comprar los boletos si era sábado y los controladores no trabajan”. Además nos dijeron que en caso de que nos descubrieran podíamos simplemente simular que no entendíamos…No de muy buena gana seguimos sus consejos y subimos a un tranvía que nos llevó a un centro comercial muy grande no muy lejos del centro de la ciudad.
El centro comercial estaba lleno de tiendas de conocidas marcas. Y los precios muy bajos. Toda una Meca para el que quiera venir de compras. Pasamos allí la tarde, almorzamos en un restaurante en ese mismo centro comercial y allí se nos fueron las horas hasta darnos cuenta de que solo quedaban unos cuarenta minutos para que nuestro barco zarpara de regreso a Estocolmo.
Emprendimos entonces nuestro camino de vuelta al buque cuando un chico con una Biblia en la mano nos interceptó preguntándome si hablaba ruso. “Sí”, le dije un poco preocupado por el poco tiempo que nos quedaba, pero él chico comenzó a relatarnos sobre como Jesús lo había salvado de una vida de drogas y perdición y de cómo nosotros deberíamos seguir su camino.
“En otra oportunidad, seguiría con gusto sus pasos”, le respondí, “pero si no me apuro me tendré que quedar a dormir en tu iglesia porque perderemos el crucero a Estocolmo”.
¡Imagínense todo eso en medio de la calle y en ruso! Dicho sea de paso que hablar en ruso no es muy popular entre la gente de nacionalidad Estonia. Los muchos años de yugo soviético han desatado el rechazo a todo lo ruso entre la población nativa. Los habitantes de nacionalidad rusa son alrededor del 40%, pero aún así son tratado como una minoría étnica y hasta de cierto modo son discriminados.
La gente que pasaba por allí comenzaba a sentir curiosidad por lo que sucedía y muchos empezaban a dirigir su mirada inquisitoria hacia nosotros. Pero a este muchacho parecía no importarle y habla en voz muy alta. Yo trataba de traducirle a D.S. dentro de lo posible para que estuviera al corriente de lo que ocurría.
A regañadientes nos dejó marchar no sin antes rezar con él algunas frases de agradecimiento.
Llegamos al buque solo diez minutos antes de su partida. D.S reía. Reía entonces pero cuando corríamos hacia el puerto no tenía cara de buenos amigos.
Esa noche comimos en el restaurante “á la bufé”, hasta saciarnos. Se puede comer y beber vino y cerveza, todo lo que quieras por unos 25€. Esa noche a duras penas podíamos movernos en la discoteca. Así pasó la noche y el otro día entre piscina, baile, y un opulento desayuno también en el restaurante “á la bufé”.
Ya entrada la tarde entrábamos en el puerto de Ropsten en Estocolmo. ¡Había sido un viaje lleno de aventuras que mi amigo D. S. no olvidaría jamás!
Tips:
En verano hay una sin fin de excursiones alrededor de la ciudad. Una de estas actividades con un guía es una buena idea para tener una idea más general de la historia y los lugares de interés en esta ciudad.
Tiene que ver con: Eventos, Rasgos culturales
En Tallin, Estonia
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Últimos comentarios
Carmen_G_A dice:
Esperamos el siguiente capitulo y que lastima lo de tu amigo Krishan.
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kubasvensken dice:
Hola Carmen. Disculpa que no haya contestado antes pero es que Viajeros está funcionando un poco mal. Ahora mismo revisé, por ejemplo, esa función de "ver todos los comentarios" pero estaba vacía, ni siquiera estaban los comentarios anteriores que son más de 2500. Decidí entonces echarle un vistazo a el capítulo y encontré tu comentario. No sé que pasa. También en este capítulo no logro agregarle las fotos. Sigo todos los pasos pero no sale. ![]()
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Tafuri dice:
Que todo mejore, muy buen relato. Te felicito, te esfuerzas por superarte a tí mismo... ![]()
"La habilidad y la constancia, superan la mala fortuna." en este caso, las adversidades.
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kubasvensken dice:
¡Gracias Ramón! Lo tendré en cuenta en todo momento. ![]()
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brancho dice:
Buen relato, Roberto...![]()
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florenci65 dice:
Un muy entretenido relato, Roberto. Tomo nota de Tallín como futuro destino.
Por cierto, ¿Cuanto se tarda en llegar de Estocolmo a Tallín? ¿Cual es el precio del pasaje?
Hasta la vista, amigo
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kubasvensken dice:
El viaje es de tres días. El precio varía mucho en dependencia del camarote. Los hay de Lujo o sea las "suites" y seguidamente se clasifican en A, B, C. Nosotros viajamos en una A, por unos 90€.
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florenci65 dice:
Gracias Roberto. Tomo nota
Un saludo
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buvar dice:
Buen relato Kuvas es como viajar contigo...
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gerardo63 dice:
buen diario mi buen Roberto (((( me gusto )))) gracias por mandarme lo saludos desde puebla.pue..mexico..¡.,.¡¡¡¡¡
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liliahildaacevey dice:
Qué linda manera de contar las cosas!! Gracias!!!
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kubasvensken dice:
¡Gracias Florenci, Maria Eugenia, Gerardo y Lilia! Me alegra mucho que les haya gustado el relato.
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beterilla dice:
me gusta leerte, felicitaciones por el relato!
lo que ocurrió con tu amigo despues? parece que se lo olvidarón?
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kubasvensken dice:
Jajajaja, no, no nos olvidamos de Krishan. La pasamos muy bien en el crucero de vuelta a Estocolmo. Fuimos mucho al bar donde actuaron varios artistas y comimos en el restaurante buffé. La novia de Krishan estuvo en Suecia hace un mes atrás con motivo de su cumpleaños y hicimos otro viaje los cuatros pero esta vez a Åbo en Finlandia.
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javilaf dice:
Interesante destino, cuando vaya a Estocolmo me doy una vueltita por alguno de los paises bálticos, saludos
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kubasvensken dice:
Ya verás que te gustará Javi.
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TRAVIESO71 dice:
yo conozco Rusia y me enamoro, la exrepublicas sovieticas les tengo muchas ganas
un saludo amigo desde Madrid
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kubasvensken dice:
Hola Luis. Pues yo estudié en Rusia cerca de Moscú y fue un tiempo muy divertido. Me encanta también ese país y ahora es que estoy conociendo las ex repúblicas soviéticas.
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Elvireta dice:
Tengo en mente visitar esas ciudades bálticas.
Me ha encantadio la descripción que haces de Tallin, estoy segura que me gustará mucho.Iba a preguntarte lo mismo que ha preguntado Florenci y ya me lo has contestado.Saludos, amigo.
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kubasvensken dice:
Pues un viaje como este es una buena opción. También los cruceros salen de Tallin y van visitando otras ciudades del Báltico. No tiene por qué ser desde Suecia. Un saludo.
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Janelle dice:
Hola lindooo relato, que lastima lo de tu amigo kriskan la verdad, pero fue muy lindo todo para un solo día!
Tallin me parecio una ciudad muy interesante gracias a tu relato!
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