Mañana fresca, mochila al hombro, terminal de ómnibus y un pasaje a Tafi del Valle, me ponían nuevamente al ruedo. Mientras las ruedas de micro devoraban kilómetros, por la ventanilla se observaban extensas plantaciones de cítricos y caña de azúcar.
El panorama fue cambiando paulatinamente al internarnos en la Reserva Natural Los Sosa, hasta llegar al monumento El Indio donde ganamos 1.100 mts de altitud y vegetación selvática. Se podía apreciar de lo más variado de la flora enmarcado por ríos y cascadas.
A medida que nos adentrábamos en la selva, el asfalto se hacia cada vez mas angosto, y la altura anticipaba que el clima iba a cambiar rotundamente. Y así fue. Kilómetros mas adelante, a una altitud de 1.600 mts, nos topamos con una nevada que no paso desapercibida. Los pasajeros del micro, tanto visitantes como lugareños, sacaban fotos del lugar con lo que traían, asombrados por la belleza del paisaje al mejor estilo suizo. Dejada atrás la selva, arribamos a Tafi del Valle, y como lo indica su nombre, el pueblo esta situado en la ladera de varios cerros que lo circunda.
El clima era netamente invernal. Igualmente me dedique a conocer el pueblo, el museo donde se encuentra la capilla Jesuitica La Banda , el cause del río La Banda, y el cerro de la Cruz. Temprano en el hostels, en compañía de integrantes del mismo y algún pasajero varado por el frío, pasamos una muy buena tarde de mates, pan casero y aroma a leña. No partí de Tafi hasta conocer el museo de Mitos y Leyendas ubicado a 7 u 8 Km del pueblo, donde Alejandro "duende" expone con mucho fervor, mate por medio, el trabajo arduo y la recopilación de mucho años de historia encapsulados en mitos y leyendas del este Sudamericano.