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San Gregorio: una fiesta visual sobre el Rio Negro
Escribe: punger
El impulso Fue un jueves cualquiera de setiembre. Sentada frente a mi escritorio de oficina, sobrevino el impulso y ese deseo siempre latente del viaje, del camino, recobró fuerzas entre mis...
San Gregorio: una fiesta visual sobre el Rio Negro
Tacuarembó, Uruguay — miércoles, 17 de septiembre de 2008
Fue un jueves cualquiera de setiembre. Sentada frente a mi escritorio de oficina, sobrevino el impulso y ese deseo siempre latente del viaje, del camino, recobró fuerzas entre mis papeles, la rutina y la necesidad de descubrir esos lugares de mi país que no conocía y que ya no podía dejar de conocer. Hacía tiempo ya quería hacerme una escapada a este lugarcito. Tomé el teléfono y marque el número del lugar que había elegido como ideal para hospedarme, hacía más o menos un mes atrás. Al colgar, había concretado con quien me atendió, una reserva para el fin de semana. Ante la mirada de sorpresa de mi compañera de trabajo, le dije: Me voy para San Gregorio. Y ella, con su sonrisa siempre alentadora, responde: me parece genial!! Ya me estaba preguntando cuanto te ibas a decidir... Luego del viaje, me convencí de que aquellas cosas que pensamos demasiado, suelen perderse en el olvido, posponerse indefinidamente o distorsionarse mientras le damos vuelta al asunto...y que no hay mejor aventura que seguir un impulso, que aunque parezca descabellado muchas veces, nos hace seres auténticos y libres.
La Historia
Esa noche, rescaté unas revistas que mi padre coleccionaba, sobre destinos turísticos de nuestro país, y en una de ellas se afirmaba que San Gregorio de Polanco nació a mediados del 1800 gracias a la iniciativa de Gral. Gregorio Suárez que de "San" nada tenía, y sí en cambio, fue un personaje bastante oscuro y sanguinario que entre otros haberes se le atribuye el asesinato de Venancio Flores y el fusilamiento de Leandro Gómez, durante sus campañas militares. Pero hoy ya no queda rastro alguno de esa tortuosa historia en la piel de San Gregorio, un lugar que parece escapar de las nefastas historias humanas y donde solo se respira paz, confianza y aire puro. San Gregorio durmió, aislado y recostado sobre el Río Negro, desde 1945 cuando se construyo el lago artificial del Rincón del Bonete hasta que en 1966 se construye la ruta 43 y facilita enormemente la entrada y salida de sus pobladores y visitantes, que hasta ese momento debían transitar largos caminos o recurrir a las balsas para comunicarse con otras comunidades. De allí en adelante, su historia volvió a cambiar.
Arte y naturaleza: patrimonio gregoriano.
Desde la construcción de la nueva ruta muchos visitantes comenzaron a llegar a este lugar arrinconado en el sur del departamento de Tacuarembó, un departamento que tiene personalidad propia, no solo por ser el más grande del país, sino por sus cualidades naturales y culturales. El yacer sobre el Acuífero Guaraní le proporciona un paisaje acuífero y una riqueza única, el nivel de su producción agropecuaria, el desarrollo forestal y tecnológico sumado a su esplendor cultural hacen de Tacuarembó el departamento mas destacado y representativo de la individualidad nacional donde el pasado criollo nos marca para siempre en nuestras tradiciones y costumbres. No en vano, se celebra aquí todos los años en el mes de Marzo la Fiesta de la Patria Gaucha, y por ahí se sostiene con orgullo que en una estancia del Valle Edén, nació Carlos Gardel.
Y en todo este rico patrimonio natural y cultural que forma parte de Tacuarembó, San Gregorio se distingue con su carismática presencia. Allá por el año 1993 se inaugura el Museo Abierto de Artes Visuales, donde en una semana recreativa, artistas nacionales, alumnos de escuelas y talleres de arte se lanzaron a una pintada colectiva de fachadas de varias casas y edificios públicos que incluyó hasta la Iglesia del pueblo.
Pero no solo el arte y el patrimonio cultural distinguen a San Gregorio. Su ubicación geográfica, peninsular, mirando al Río Negro, un río que nos divide en dos pues todos los uruguayos estamos al norte o al sur de él, crea una miscelánea de paisajes y oportunidades de esparcimiento que incluyen playas con magníficas puestas de sol, médanos cubiertos de pinos y eucaliptus, bañados, campos verdes ideales para el pastoreo, embalses y lugares de pesca.
El viaje
Bueno, me dije. La decisión está tomada. Ya no había excusas ni razones para no hacerlo. Necesitaba aire, cambiar los paisajes cotidianos por nuevos rumbos, necesitaba estar sola, dejar de pensar y buscar el movimiento, la reinvención de una parte de mi. No hay mejor compañero que el camino para dialogar con uno mismo. El camino no pregunta, no cuestiona, no juzga. Solo nos recibe como somos y nos devuelve siempre diferentes, sea cual sea la distancia a recorrer......lo que verdaderamente importa es ese momento en el que nos desapegamos de todo para dejarnos sorprender por lo que vendrá.
Los buses a San Gregorio parten solamente en dos horarios: a las 5 am y 19 pm. Así fue que ese sábado, les gané en madrugada a los gallos, y me fui a la Terminal de Tres Cruces para abordar el primer bus. Ya a pocos kilómetros de la salida, me sorprendió una luna enorme y amarilla que junto al Cerro de Montevideo salpicado de lucecitas, hacían una preciosa dupla. Si hubiese tenido la oportunidad de fotografiarla habría sido perfecta, pero en cambio, me quede con esa imagen como recuerdo dentro de mi.
En las seis horas que duró el viaje, con excesivas paradas para mi gusto, fueron quedando atrás los primeros sueños y pestañeos, el desayuno improvisado, las canciones de Drexler, Radiohead, Oasis, Café Tacaba y tantos otros, los paisanos que saludaban al costado de la ruta, el paisaje verde y desolado de campaña, y mis pensamientos que alternaban entre melancolías, proyectos, sueños y algunos pesares. Un poco de todo lo que soy e intento ser.
Al llegar a San Gregorio, lo primero que me sorprendió fue ver el tanque de agua, que habiendo sido parte del proyecto de pintadas, lucia un blanco total e inexpresivo. Supongo que está en proceso de restauración. Ojala, sería una pena que no fuera así.
Pasé en el bus por la puerta de la Iglesia, pequeña y descolorida, y ya a esa altura me preguntaba si el lugar cubriría mis expectativas. Pero insistiendo en el optimismo, sobre todo por poder estirar mis piernas al bajar del bus, comencé a caminar por la Av. Artigas (su avenida principal) rumbo a la Plaza Constitución, donde debía tomar la calle Mollo para llegar a mi hotel. A medida que avanzaba esas diez cuadras y poco mas, comenzaron a abrirme paso los murales que iba descubriendo en sus casitas, en alguna esquina, en alguna plaza, y a la vez, iba descifrando el ritmo de este pueblo y su gente, su lentitud, sus miradas francas, su aire pueblerino que te hace sentir relajado y seguro, lejos de la caótica vida capitalina.
Observaba como la gente dejaba sus bicicletas y sus motos en las veredas sin ningún tipo de seguro, sin miedos, y pensé que lindo sería poder recuperar esa confianza en Montevideo. Al doblar por la calle Mollo hacia la derecha, me encuentro a Gardel sonriéndome y la tentación por sacar mi cámara ya era enorme pero en cambio decidí llegar de una vez, desempacar lo poco que había llevado pero que me pesaba inevitablemente y luego salir sin prisa y sin rumbo fijo a recorrer el pueblo.
El Hotel los Médanos, esta ubicado justo al final de la calle, donde comienza la playa, en un entorno de bosques y médanos y con una amplia zona de esparcimiento con juegos infantiles, parrilleros para hacer un típico asadito uruguayo, y junto al camping. Todo esto, el hotel, el restaurant-parador, y el camping forman parte del gran complejo municipal que recibe todo el año a los viajeros y se ve desbordado en el verano, según lo que me contaron más tarde en el hotel. En enero se realiza un festival de folcklore y venta de artesanías que atrae a mucha gente de localidades vecinas. Me encantó el lugar, el hotel es muy confortable, limpio, y tiene las comodidades básicas como baño privado, aire acondicionado, tv, piscina, conexión a Internet, etc., a precios muy accesibles. Y algo impagable: su vista al río.
Luego de alivianar mi mochila, me fui directo a la playa, una playa de río, con sus árboles estaqueados en medio de la arena, algunas rocas y vegetación que salpicaban la arena cada tanto. Hacía mucho, mucho frío y sin embargo no podía dejar de caminarla. El sol era intenso y en el cielo no se podía ver una sola nube. Un clima casi casi ideal si no fuera por el viento que comenzó a lastimar mis oídos. Pero no hay viento que se resista a una buena gorra de lana!! Tema resuelto.
Subí por los médanos, cubiertos de pinocha y piñas caídas, y atravesé el bosque que bordea el hotel llamada por una mancha azul que me indicaba presencia de agua desde el otro lado. Al llegar al alambrado que dividía la zona de camping de un terreno privado, me encontré con la otra cara del río, resguardado por una verde hilera de árboles, aguas calmas y chatas como un plato, juncos, patos, caballos y ovejas pastando y allá a lo lejos, unas casitas humeantes donde imaginé a sus habitantes tomando mate junto al fogón. Quien sabe que harían, pero esa imagen me deleitó.
Fotos y más fotos y de pronto mi reloj biológico que me avisaba que era hora de comer algo. Me fui hasta el restaurant que está frente al hotel y pedí unos ravioles que para mi fortuna, estaban tan calientes que hicieron que me olvidara del frío. Tengo que aclarar que en este lugar se come muy bien y por pocas monedas. Los platos son generosos y el ambiente es relajado, con una linda vista del río.
Bueno...allí todo mira al río, no se puede escapar de él. Y quien querría hacerlo? Ya repuesta de la primera caminata y los primeros asombros, me fui hacia el centro del pueblo a recorrer el Museo Abierto. Me dio mucha pena ver como algunos murales se encuentran muy deteriorados por el paso del tiempo, inevitable y destructor. Se muy bien que nuestra realidad económica no favorece muchas veces las causas culturales, que se van relegando al paso de otras prioridades básicas y me imagino que para un pueblito tan pequeño y muchas veces olvidado, implica un enorme esfuerzo mantener estas obras en buen estado, pero aún así, confío en que San Gregorio sabrá cuidar este pequeño tesoro que alberga. Al menos ver el tanque de agua pintado de blanco me hizo pensar en una nueva etapa de pintadas, o es lo que quise creer. Ojala así sea.
Así fueron quedando estampados en mi memoria y en mi lente, las diversas imágenes que llenaban de formas y colores la ferretería, una gomería, algunas almacenes, la plaza, las casas, la placita infantil en donde me senté a mirar pasar la gente y los niños que me saludaban cuando me veían cámara en mano, divertidos y curiosos, queriendo ser parte del recuerdo. Allí me quede un buen rato, dándole una tregua a mis piernas y simplemente sintiéndome parte de un lugar que me desconocía y sin embargo me lo ofrecía todo. Nada interfería en esa comunión que vivíamos San Gregorio y yo.
Ni la gente, ni los escasos ruidos del entorno, ni el tránsito casi inexistente, no había niños pidiendo monedas sino jugando, no había miradas sospechosas, no había nada de que preocuparse ni de quien cuidarse y eso me hizo sentir completamente relajada.
Me decidí a continuar el recorrido y esta vez me fui para el lado opuesto del hotel y me fui metiendo por unas callecitas en bajada, que a medida que se acercaban al río se hacían más sinuosas y empedradas. Podía observar que esa zona era más humilde, sus casitas mas precarias y el entorno más rústico.
El calor se empezaba a sentir a esa hora de la tarde cuando el viento había amainado un poco. Al fondo de la calle se ve el río y un paisaje muy prometedor. A escasos metros de mi, un caballo mastica juncos y me ignora. Dos ovejas robustas me miran fijo paradas en medio de la calle y un perro negro y flaco sale de un ranchito tratando de descifrar si soy confiable hasta que finalmente comienza a ladrar corriendo hacia mi. Su dueño, al sentir los ladridos, sale de su casa y me observa. Pensé: porque habría de temerle a un par de ovejas mironas, a un perro guapo y a un hombre con cara de curioso? y sin hacer mucho alarde de mi valentía, apresuré el paso para llegar al final de la calle. No pasó nada, como habría de esperarse.
Cada uno siguió en la suya mientras yo me reía de mis temores infundados, herencia capitalina. Llegue junto al río y la panorámica era lindísima. Varios botes descansaban sobre la orilla, algunos yacían apilados como si hace tiempo no se usaran, el verde de la vegetación era intenso y mientras disfrutaba de todo eso y del silencio que lo llenaba todo, descubro, del otro lado del río, un cementerio blanco, muy blanco. Sus cruces que asomaban irregularmente sobre las construcciones lo delataban como tal.
Estuve un buen rato allí respirando y sacando fotos, hasta que me di cuenta que un par de "teros" me rezongaban. Estaban visiblemente nerviosos y deduje que tendrían su cría por ahí cerquita y ya no quise robarle mas intimidad a esta parejita por lo que emprendí mi camino de regreso hacia el hotel.
El tiempo me alcanzó solamente para llegar, reponer fuerzas con unas galletitas dulces y una coca y me fui corriendo a la playa nuevamente a la espera de la puesta de sol. A medida que se acercaba la hora, iban apareciendo los lugareños dispuestos a presenciar una de las escenas de atardeceres mas bellas que he visto. Permanecíamos todos en silencio, maravillados y yo era la única que no paraba de fotografiarla.
Claro, para quienes viven ahí este es un regalo diario, uno de los lindos tesoros que guarda San Gregorio. Cada tanto bajaba mi cámara, y me quedaba viendo como esa gran bola naranja, que se iba tornando rosa mientras se escondía tras una franja de nubes grises, se metía tras el río, dejándonos a todos en un clima de absoluta calma. Siempre sentí que el atardecer nos deja mudos por un momento, nos trae silencios y una sensación de inmovilidad que luego cambia por la noche...a veces no. Como si ese tránsito del día hacia la noche fuera una sala de espera en donde uno se entrega, muere un poco y a la vez, se prepara para renacer.
El frío comenzaba a castigar fuertemente, ya ni el gorro de lana, ni los guantes ni la bufanda lo detenían. Me fui al hotel a darme una ducha caliente, y ahora si, a dedicarme a no hacer nada, mirar un poco de tele, leer, y mas tarde, a cenar. Esa noche caí rendida en mi cama. Hacía tiempo que no caminaba tanto, que no recibía tanto aire fresco. Lo necesitaba muchísimo y aunque cada hueso de mi cuerpo me recordaba el exceso, me dormí plenamente satisfecha de ese día.
Cuando desperté ya era muy tarde. La noche anterior había decidido evitar el despertador matinal. Me levante sin prisa y tras una ducha energizante me fui a desayunar. En el restaurant desayunaban los únicos huéspedes del hotel: un grupo heterogéneo compuesto por dos norteamericanos, una chica indonesa, un peruano y una uruguaya. Me pareció una mezcla super extraña, pero eran divertidos y se veía claramente que disfrutaban tanto como yo del lugar.
El mesero, que me había atendido muy bien desde mi primer almuerzo, me saludó afectuosamente y me deseo buen viaje y un pronto regreso. En la recepción del hotel me ofrecieron quedarme hasta mas tarde si así lo quería, ya que no tenían reservas para ese día y sabían que mi bus partía a las 13 hrs. Eran las 11 hrs. y aproveche el ofrecimiento para dejar mis cosas ahí e ir a pasear un rato por la playa y el bosque y despedirme de ese lugar que tanto me había gustado. El día era muy gris y frío, pero eso no importó. Era una mañana de domingo plácida, serena, solitaria y me sentía muy contenta de haberme decidido a hacer el viaje.
Lo demás es historia que se repite. Regreso en bus, música, sueños, impaciencia por estirar las piernas, gente que sube y que baja, que va y viene y yo imaginando sus historias para hacer mas llevadero el viaje.
El día antes de partir a San Gregorio alguien me dijo: es un pueblo muy chato! Y por la expresión de su rostro interpreté que me quería decir: que vas a hacer ahí?? Me pregunté que cosas hacen que un lugar sea chato? Que lo define como tal? Y que implica para nosotros? Si la "chatura" significa paz, un poco de soledad, ritmo desacelerado, gente sonriente y apacible que prefiere bicicletas a los autos, canto de pájaros, ruidos de agua y viento, y por momentos, silencio absoluto, entonces, creo que la chatura es maravillosa.
Al llegar a casa, sentí que este era el comienzo de largos caminos que me llevarán a lugares nuevos e inexplorados dentro de mi lindo país. Porque los lugares pueden ser comunes o extraordinarios, pero sin nosotros ahí para descubrirlos, vivirlos y admirarlos, son solamente un accidente geográfico sin sentido.
"...El destino te guardaba este luminoso estado.....casi isla, silenciosa, con el agua dialogando....ciudad mía, San Gregorio de Polanco..."(Enrique A. Melo)
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Últimos comentarios
GerardoSilveira dice:
Que lindo que es San Gregorio!!!, me encanta desde que alos 5 años mis padres pasaron un domingo por aquellos lados, nunca mas pude dejar de ir, es uno de mis lugares en el mundo, el museo le dio nueva vida al balneario pero no ha dejado de ser a pesar del turismo incipiente, un remanzo de tranqulidad, Punger las fotos están hermosas ya te lo he dicho antes,y el relato excelente, por lo tanto ya sabés cual es mi voto, te mando un abrazo y te agradezco por esto!
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falca dice:
Pero que hermoso diario Patty!!! Me encantoooo.... el lugar super pintoresco con esas casas llenas de pinturas y los paisajes de una placidez increíble, hermoso destino para un finde distinto... me encantó como contás tu relación con los animales, jajajaj y tb comparto eso de viajar solo, ese silencio infinito que nos acerca a uno mismo como en ningun otro momento... hermoso el lugar y también hermosa tu manera de describirlo...
besotes!!!
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waltina dice:
Hola Patty, como estás? Me encanto tu relato. Las fotos estan bellas. Cuando hacemos un viaje solo la naturaleza nos envolve. Es magico. Abrazos, Tina
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MarianaUguel dice:
Muy bueno tu diario, las fotos preciosas, gracias por visitar mi hogar!, besos!
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Efglotios dice:
Lo Uruguay es belisimo lo mejor de América, nunca conoci una pais como lo Uruguay gente muy educativa y buena, un saludo Punger buen diario!
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Kiowa dice:
Preciosas fotos y buen diario, se ve que es un lugar con encanto.
Saludos!!
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MARCEDIAZ dice:
Hola Patty,no conozco esta zona de Uruguay,pero por lo que leo y veo a través de tus fotos,me parece encantadora...como para ir anotando para conocer en algún momento..
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mar1975 dice:
Patricia, que te puedo decir, despues de vivir 33 años en Montevideo, y los últimos 10 años en un apartamento, te cuento que amo la "chatura" jaja...tal cual la defines... veo en tu relato como disfrutaste y viviste tan bello lugar, que me lo han contado muchas veces pero que el ritmo capitalino aún no me ha permitido un impas para poder conocer tan bello lugar. Tengo el mejor de los recuerdos de mis ultimas vacaciones en lugares tan sencillos como hermosos, me refiero a La Charqueada, o a La Coronilla, mires para donde mires es un disfrute, sus olores, su gente tranquila a paso de peatón o en bici para todos lados, disfrutando de un rico mate y largas caminatas con fotos de por medio, y asimilando recuerdos imborrables.
Te mando un abrazo y va mi voto, excelente ´!!
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Exemenduko dice:
Hola Patri...me fascino el lugar!!! Nose...aparte de la historia que nos contaste las fotos son espectaculares y con tu relato lleno de opiniones propias y descripciones...se me hace como un lugar para descubrir paz y tranquilidad!!!
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punger dice:
Gracias a todos por tomarse un rato para leer el diario! Creo que ademas de compartir nuestras experiencias y sentimientos impregnados en un viaje, los diarios sirven para mostrar esos lugares perdidos o desconocidos por muchos y que valen la pena ser recorridos...Marce animate la proxima vez y hacete una espadita!...Gerardo...vos tambien, tenes que volver a recuperar los recuerdos de la infancia!!....Dani..me hiciste reir con tu comentario sobre los animales..te cuento que en gral no les temo, es mas...me encantan!...pero ese par de ovejas casi negras y robustas me miraban con cara de pocos amigos y lograron hacerme temblequear jaja....pero por suerte no corrio sangre jaja.....Y si, viajar solo tiene un encanto especial....si bien es tan lindo poder compartir el camino con alguien, a veces necesitamos esos momentos en donde somos solo nosotros para recorrernos tambien un poquito por dentro...Como todo en la vida, tiene sus pro y sus contras...pero esta vez era lo que necesitaba y lo disfrute mucho..!
A todos les doy gracias por los comentarios y a los uruguayos que aun no conocen SG les digo que se animen y se hagan una escapada de fin de semana....no se arrepentiran......besos!!
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punger dice:
Gracias Exe....me alegra que te haya gustado..es tal cual lo que dices, paz y tranquilidad.....espero que algun dia lo puedas visitar...abrazos!!
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MONIARGENTINA dice:
NO TE DIGO YO, TENGO QUE IR A URUGUAY !!! NO PUDE RESISTIRME A TU INVITACION Y AUNQUE CON POCO TIEMPO ME TENTARON LAS FOTOS, QUE BUENAS SON !! LUEGO TRANQUILA LEERE EL CONTENIDO DEL DIARIO. UN ABRAZO PATTY ![]()
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fradavib dice:
Felicitaciones por el diario, está excelente! Hiciste que se proyectara en mi mente una película con todo lo que iba leyendo...
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pame12 dice:
Me gusto mucho tu diario y muy buenas fotos,felicitaciones y saludos.
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mochacharme dice:
Paty, gracias por invitarme a leer!, de lo contrario como te contè por privado me hubiera perdido este precioso relato, me habia llamado hace unos dias la atencìon el nombre del lugar cuando vi en la portada de la web el diario...entonces ignoraba que fuese tuyo y la verdad andaba con poco tiempo de conecciòn a intener...gracias de nuevo amiga!..me encantò, què bien escribis Paty, no he leido todos tus relatos, si el de Montevideo, te dejè comentario incluso, pues me facinò aquel diario...y esta està contado con tanto sentimiento, es un viaje hacia vos misma este que hiciste a San Gregorio...y que lindo eso de redescubrir tu propio pais...Martin me ha dicho a veces que le gustaria que un verano recorrièramos algo de Uruguay...y como para mi Uruguay siempre ha sido Punta del Este y cosas por el estilo, siempre lo he tenido medio relegado a tu paisito, pero ciertamente el interior, este tipo de destino como lo es San Gregorio de Polanco me resulta fascinante, y como èl tu pais debe tener montones de rincones preciosos...ya me tocarà Uruguay, vas a ver, nose si en marzo no regreso por ahì che a Bs As...me voy a ver detenidamente las fotos, veo que estàs canchera con la càmara ya...ajaja...se ven geniales!...beso.
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dorisgonza dice:
hola Patty, ahora se donde fuiste cuando me dijiste que salias el finde¡¡ Bieenn, me encanto tui diario, tan limpio, como el aire de ese lugar y tan desestresado como vos al relatarlo.Las fotos dan calidez, paz, belleza, un monton de sensaciones.
Te felicito¡¡¡
Ah mañana voy a conocer un pedacito de tu paisito, Colonia, dsp te cuento.
Un beso amiga.
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punger dice:
Gracias a todos! Moni tenes que conocer Uruguay! te esperamos por aca cuando quieras..!! Lu, amiga...que decirte? se que estas corta de tiempo asi que gracias por tomarte un rato y leer el diario..me alegra que te haya gustado y sobre todo que te motive un poco mas para venir a conocer nuestro pais...ya sabes que aca contás con mi apoyo para lo que necesites....solo avisa! jaja...Y si...Uruguay no es solo Punta, hay muchos lugares que estoy segura te gustarian mucho...
Doris....que tal Colonia? contame! tenemos pendiente una charla por lo de Peru!! en cuanto pueda te respondo como se debe jaja...Ya estoy necesitando dias de 48 hrs...uff...
Besos a todos y gracias!!!
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Wari dice:
Debo confesar que tengo problemas para leer tus diarios... mi objetividad queda a un lado porque todo lo que escribes me parece excelente!! jajaja... asì que pido disculpas adelantadas si se me va la mano con un epìteto o adjetivo que alabe el brillo de tu diario... aunque no lo necesita, vaya diario, vaya estilo.. què bien escriba srta Unger!! y las fotos, parecen muy profesionales.... o sea, una todoterreno.. escritora, fotografa... entre otras cosas, seguramente... Gardel, naturaleza, libertad... te robo y hago mìa la frase: "no hay mejor aventura que seguir un impulso, que aunque parezca descabellado muchas veces, nos hace seres auténticos y libres." Besos, y espero tener el lujo de conocerte cuando vengas a mi paìs Patty!!
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punger dice:
jaja Pablo! me hiciste reir!!.....aunque creo que te pasaste en los adjetivos y epítetos jaja (no merecia tanto...)...me alegra que te haya gustado el diario....la verdad es que lo escribi en un momento especial y supongo que salio todo, como pudo, como surgió....y ahi quedo plasmado...Sabes, soy una persona muy impulsiva y a veces las cosas no me salen como quisiera (como a todos) pero este impulso de ir a San Gregorio, como el del Cabo Polonio, fueron acertadísimos! lo pase muy muy bien y conoci lugares de mi pais que no conocia....Ya me siento como vos: me quiero comer el mundo!!!....TAmbien espero que estes en Lima en Abril....asi nos tomamos un pisco (o dos...jaja) para brindar por los buenos diarios que escribimos jajajaj....Besotes!! y gracias
)
Publicado
laura1073 dice:
hola soy laura! y si doy fé que San Gregorio es un paraíso es un lugar hermosísimo, la gente es muy amable y es uno de los pocos lugares que quedan que la gente dejan las bici, motos afuera sin tranca y que no pasa nada es muy tranquilo, nosotros hace 6 años que vamos y cada vez esta mejor y ni les cuento que bueno que se pone con el festival de folclore!!! bueno les dejo mis saludos!!!!
Publicado
pantai dice:
Pienso que me voy a pasar en este sitio que parece magico. Gracias por su diario.
Publicado
CHARLYPOA dice:
Hola Pati, espero un dia poder conocer ese hermoso lugar, con razón el OMI ( Omar Gutierrez) siempre pasa sus vacaciones alli!!
Besos
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San Gregorio: una fiesta visual sobre el Rio Negro
Tacuarembó, Uruguay | 17 de septiembre de 2008
En Tacuarembó...
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