Al verlo todo seguimos yendo rumbo a Súzdal. Al entrar Súzdal quedamos sorprendidos - ¡qué linda ciudad! Y además es muy rusa, cada rasgo de su paisaje es muy típico ruso - las casas, iglesias, la gente. Desde la primer vista Súzdal nos cobró muchos cariños. El ambiento de la ciudad es muy tranquilo, cordial, ruso y eslavo. No nos hospedamos justo en la ciudad sino a 1 km de Súzdal, en un complejo turístico, destacado por los baños rusos, saunas etc.