Diarios de viaje > Europa

Ulster: tierra de leyendas y paisajes verdes

Escribe: Imaginante
La parte norte de Irlanda –la grande y majestuosa provincia del Ulster– es un mundo singular y diferente. Los influjos de las más diferentes culturas (escocesa del Ulster, gaélica, normanda o anglo-normanda) han dejado su impronta en esta región. Estos influjos se reflejan en todo: en la forma de los campos, en los pueblos o en los bien cuidados bosques, en las numerosas y grandiosas mansiones señoriales, castillos y jardines o en los lujosos edificios industriales victorianos típicos del norte.

 

  Enviar a un amigo   Imprimir

 
< Anterior 1 2 Capítulo 3 4 5 6 7 Siguiente >
 

La isla de Staffa

Staffa, Reino Unido — lunes, 15 de marzo de 2010

Continuación natural de los basaltos del Ulster, la isla de Staffa es menos accesible y por tanto no tan frecuentada. Durante los meses de verano, a diario desembarcan en ella hasta un centenar de turistas, pero es bien poco comparado con los varios miles que en todo momento se desparraman sobre los adoquines de la Calzada de los Gigantes. Y no sólo en eso radica su mayor encanto; una de las cavernas que perforan la isla, "Fingal's Cave" o gruta de Fingal, constituye un aliciente que hace de este uno de los veinte (o treinta o cuarenta) lugares del mundo que uno no debe perderse.

La atracción por Staffa se remonta al menos hasta el siglo XVIII. Fue visitada por Sir Joseph Banks, el naturalista inglés que acompañó al capitán Cook en su primer viaje por los mares del sur y que desdeñó su oferta de participar en los dos siguientes periplos alrededor del mundo. Precisamente mientras Cook realizaba la segunda travesía, Banks se hallaba camino de Islandia y, en agosto de 1772, desembarcaba en Staffa y se extasiaba ante su belleza, contribuyendo con sus narraciones a divulgarla en todo el orbe civilizado.

Fue Banks quién difundió el nombre de "Fingal's Cave", en honor del mítico guerrero celta Finn Gall, más conocido como Finn o Fionn MacCumhaill, hijo de Cumhaill y padre del bardo Ossian; poeta y hechicero poseedor del don de la iluminación cuando se mordisqueaba el pulgar. Defensor de los reyes irlandeses, la leyenda dice que no llegó a morir, sino que duerme en una cueva de Escocia, dispuesto a volver en cualquier momento en auxilio de Irlanda.

Otros visitantes ilustres plasmaron la fama de este lugar perdido entre las más de quinientas islas e islotes que componen el archipiélago de las Hébridas, en la costa occidental escocesa. Citemos al compositor Félix Mendelssohn, que la recorrió en agosto de 1829 cuando contaba apenas 20 años de edad, en el transcurso del viaje que habría de inspirarle la sensible y célebre "Sinfonía (núm. 3) Escocesa". Esta obra fue precedida por uno de los más grandiosos paisajes marinos de la música, la "Obertura de las Hébridas", subtitulada "La Gruta de Fingal" (Op. 26), por lo que siempre que se habla sobre la caverna o la isla se hace referencia a esta composición. No obstante, según el crítico Richard Wigmore, "a Mendelssohn le disgustaba el título La Gruta de Fingal que sus editores pusieron a la obra después que ésta alcanzó su forma definitiva en 1832", ya que este fragmento instrumental podría referirse realmente a la cercana isla de Mull.

También Walter Scott, John Keats, Robert Louis Stevenson y otros importantes autores británicos admiraron Staffa y escribieron sobre ella. Pero, tal vez, el más insigne reconocimiento literario sobre esta maravilla natural lo debemos a Julio Verne, quien la visitó en 1859 y, años después, acabó de inmortalizarla en su libro "El rayo verde". Es ésta una romántica narración estructurada alrededor del afán de su protagonista femenina por contemplar el curioso fenómeno atmosférico que da título a la novela. El tal "rayo verde" es un destello verdoso que puede observarse muy raramente en el momento preciso en que el sol desaparece bajo la línea del horizonte en un paisaje marino, apenas durante fracciones de segundo y sólo en días en que el cielo se halla extremadamente limpio de nubes.

En la obra de Verne, ese "verde maravilloso, un verde que ningún pintor puede obtener en su paleta", goza además de una propiedad legendaria: "Tiene la virtud de hacer que aquel que lo ha visto no pueda jamás equivocarse en cosas del amor; su aparición destruye las ilusiones y las mentiras; y el que ha tenido la dicha de verlo sólo una vez, ya puede ver claro en su corazón y en el de los demás". Y, como no, el libro recoge las peripecias de una pareja de jóvenes escoceses que acaban descubriendo sus sentimientos en Staffa, justo en el momento mágico en que el sol lanza esa última chispa de esperanza antes de sumergirse en el Océano azul.

Hoy llegamos a Staffa alquilando una de las barcazas a motor que parten de la cercana isla de Mull, una de las Hébridas más grandes y pintorescas. Es un trayecto corto, apenas una hora. Y nos permite disfrutar de otros tantos 60 minutos de estancia libre en la isla. Antes de fondear, el barco apunta con su proa a la imponente y oscura boca de la cueva de Fingal. El patrón sabe como complacernos. Unos altavoces emiten una música soberbia que nos pone la piel de gallina, es la obertura de Mendelsshon. Y ningún lugar en el mundo resulta tan apropiado para escucharla. Su sonido se combina acertadamente con el del oleaje que rompe contra los negros acantilados de basalto que flanquean la caverna. Para quienes llevábamos años soñando con este preciso instante, es un momento repleto de sensaciones indescriptibles.

Staffa no nos decepciona. Su peculiar morfología basáltica, envuelta en la bruma o bajo el sol implacable que arranca reflejos multicolores de su superficie desarbolada, le confiere una personalidad única y le hace ocupar un puesto obligado en los tratados de geografía y de las ciencias de la naturaleza.

"Fingal's Cave" se nos ofrece mediante un boquete espectacular de 20 metros de altura y 12 de anchura que recuerda el pórtico de una catedral gótica. Orientado hacia el sur, permite generoso la entrada de luz solar que ilumina la caverna en toda su extensión.

A tan monumental acceso le sigue un túnel de las mismas dimensiones que se introduce hasta 69 metros de longitud en el corazón de la isla. El oleaje irrumpe violentamente en el interior para ir a estrellarse hasta su mismísimo final en una nube de espuma.

En cuanto a la formación de este fenómeno geológico, no se trata de un típico tubo de lava formado por la desigual solidificación de los torrentes de magma durante una erupción. Su origen se debe casi exclusivamente a la fuerza erosiva de los embates marinos que, a lo largo de dilatados tiempos geológicos, han ido demoliendo el acantilado y disgregándolo aprovechando la menor resistencia de las columnas de basalto, cuarteadas previamente por las fisuras producidas por su enfriamiento. Socavados por su base, docenas de prismas han cedido hasta desplomarse; la bóveda ha ido ganando altura y los fragmentos de techo y paredes han sido pulverizados y arrastrados por las olas hasta hacerlos desaparecer y formarse esta perforación formidable.

Y es gracias a esa excavación diferencial, que ataca preferentemente las soluciones de continuidad presentes en la roca, que algunas columnas de su pared oriental ofrecen al visitante un cómodo camino para penetrar en la caverna, a modo de regio balcón sobre las olas espumeantes. Si la hora es propicia no será necesario ningún medio de iluminación artificial (aunque para tomar fotografías resulta imprescindible trípode o un flash muy potente), pero sólo si el mar está en relativa calma se puede llegar hasta el final del túnel. De lo contrario, la violencia de las olas lo convierten en un lugar extremadamente peligroso.

Tras abandonar Staffa, el barco se adentra en el mar durante otra hora. Vamos a redondear la jornada con la visita a la isla Treshnish. Si Staffa ha sido un paseo por la geología, entre bellas columnas basálticas y prismas erosionados, aquí serán dos horas de contemplación de la Naturaleza viva. Miles de aves marinas de diversas especies entre las que, sin duda, llama la atención el "Puffin" o Frailecillo común (Fratercula arctica). Un bonito componente de la familia de los álcidos o pingüinos árticos, muy característico por las láminas de vivos colores que decoran su pico de loro durante la época de celo y que hace las delicias de los visitantes por la tranquilidad con que permite que éstos se acerquen hasta él.

De hecho, cuando tras desembarcar divisamos los primeros grupos de frailecillos, los fotógrafos sustituimos maquinalmente los objetivos de nuestras réflex por otros de mayor alcance, mientras que algunos aficionados a la ornitología que han compartido la navegación con nosotros extraen sus prismáticos con premura. Todos parecemos saber con exactitud lo que hay que hacer cuando se trata de aves en libertad. Pero pronto descubrimos que ninguno de estos artefactos resulta necesario. Podemos situarnos hasta apenas un metro de los frailecillos, que nos devuelven la mirada con más curiosidad que temor, aparentando no sentirse afectados por nuestra proximidad. Los ornitólogos disfrutan del espectáculo sin la molestia de los largavistas y los fotógrafos disparamos sin descanso primeros planos con los objetivos convencionales de 50 ó 35 mm.

También aquí, como en la verdinegra Staffa, el tiempo pasa volando. Otra hora de navegación para regresar a Mull y así, en apenas cinco ó cinco horas y media, hemos disfrutado de las sensaciones de paz y libertad que pocos lugares ofrecen todavía.

Y, por si no hemos tenido suficiente, otro importante islote, muy próximo a Mull, acabará por saturarnos con su interés. Se trata de Iona, cuna de la religión de los druidas y donde en el siglo VI San Colombano fundó el primer monasterio de Escocia. En sus ruinas reposan cuarenta reyes escoceses y un rey de Francia y, entre sus tumbas, como a los personajes de Julio Verne, nos vienen a la memoria los versos de Ossian:

"Extranjero, estás pisando una tierra cubierta de héroes. Canta alguna vez la gloria de estos muertos célebres. Que sus sombras ligeras vengan a alegrarse a tu alrededor".

Publicado
Modificado el
Leído 559 veces

  Enviar a un amigo   Imprimir

< Anterior 1 2 Capítulo 3 4 5 6 7 Siguiente >
 
 


Últimos comentarios

Para publicar un comentario, regístrate GRATIS o

Capítulos de este diario