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Croacia y Eslovenia

Escribe: catvat
hola, esta es mi primera experiencia en un foro de viajes. Me parece una idea genial compartir experiencias y dar algún consejillo que pueda ser útil

 

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Capítulo 1
 

un viaje por croacia y eslovenia

Split, Croacia — domingo, 22 de agosto de 2010

Viaje a Croacia y Eslovenia,
Del 10 al 20 de agosto de 2010
Este verano fui a Croacia, junto a dos amigos. Por fin iba a conocer este país, al que tenía muchas ganas de ir, entre otras cosas, para disfrutar de sus playas.

El día 10 de agosto cogimos el avión que nos iba a llevar a Dubrovnik. Llegamos al aeropuerto a las 10:00h y nos fuimos a cambiar los euros por kunas, moneda oficial del país. Craso error, el cambio no fue positivo, así que os recomiendo esperar a Dubrovnic para cambiar moneda.
Para llegar a Dubrovnic cogimos un bus (5 €r ). Si vais 4 personas, os sale bien utilizar el taxi.
La ciudad es una pasada, no os perdáis el recorrido por la muralla, es genial.  Y si el paseo es al atardecer,  mucho mejor. Por la ciudad, aunque hay muchos sitios para comer,  pasaros por el puerto. Hay un restaurante donde la calidad-precio está muy bien. Ya veréis las colas.
Nosotros dormimos en una casa de la old town( la ciudad amurallada), que ya habíamos contratado por internet, por 70€/noche.
En Croacia hay mucha oferta de alojamientos. Si no tenéis nada reservado, ningún problema, allí hay muchos particulares que te ofrecen habitaciones en su casa.

Al día siguiente fuimos a Catvat, una península muy cerca de Dubrovnic, a la que puedes llegar en barco o en bus. Os recomiendo que si vais en barco, volváis en bus, es más rápido. El sitio es muy bonito, y el puerto está lleno de yates increíbles. Nos bañamos en las rocas, donde siempre encuentras un hueco y comimos unos bocatas, para poder aprovechar el día tomando el sol. Aquí me compré mi sombrero de vaquera, que me acompañó todas las vacaciones

Hay que tener en cuenta que toda la costa es de piedra y necesitas escarpines para poder andar. Eso sí, el agua es increíble, totalmente transparente.

El día 12, dejamos Dubrovic. Alquilamos un coche y nos fuimos por la costa hasta Split. El paisaje es precioso, vale la pena ir por la costa y ver todos los rincones que te ofrece el país. De camino, paramos en Brela, una de las pocas playas que tiene Croacia, y que por supuesto estaba abarrotada de gente y hoteles. La playa es preciosa, llena de pinares, y con las montañas detrás. Aquí también comimos bocatas (nuestra especialidad: atún con queso, y helado de postre)
Por la tarde paramos en Omis, también en la costa. Es un pueblo muy agradable que tiene un castillo que puedes visitar y te ofrece unas vistas muy chulas del valle de la Cetina. La entrada al castillo vale 15 kunas.

Eran las 20:30h cuando llegamos a Split y ,como antes del viaje habíamos decidido dejar unas noches a la improvisación, no teníamos alojamiento para esa noche. Desde la carretera nos pareció una ciudad demasiado grande y seguimos camino en dirección a Trogir.
Pasando por una pequeña localidad, 
vimos un letrero de alquiler de apartamentos  que nos llamó la atención y decidimos desviarnos por una carretera secundaria que nos llevaba a la playa. Aparcamos y nos dirigimos a la casa para preguntar. Fue todo un acierto.  La habitación nos encantó. Tenía cocina y nos salió muy barata (45€/día). El apartamento estaba en Kastela, un pueblo costero, dentro de la que llaman bahía de los Castillos. Nos quedamos los tres días siguientes.
Todos los propietarios de casas de alquiler te piden el dinero en efectivo, ya sea en su moneda como en euros, no aceptan tarjeta de crédito.


La primera noche cenamos en un restaurante del pueblo que era muy chulo y barato. Comimos carne con patatas fritas (ummm: la patata increíble de buena).
El único inconveniente fue oír las campanas de la iglesia a las 7:00h de la mañana, durante más de 3 minutos…

El día 13 después de desayunar un café y una pasta del super del pueblo, nos fuimos a Split para coger el ferry que nos llevaría a la isla de Hvar. 
El trayecto dura 2 horas que se te hacen muy largas, aunque puedes ir un rato a la cafetería que tiene aire acondicionado. El billete de ida y vuelta + coche para 3 personas vale 130€.
En la isla visitamos Hvar, Stari Grad y Jelsa. Hvar es un pueblo precioso.
Nosotros compramos unas uvas en el mercado que hay nada más entrar y fuimos a dar un paseo por el puerto y sus calles empedradas. El coche has de dejarlo en un parking, es imposible aparcar.
A la hora de comer nos fuimos a Stari Grad. En el puerto, que también es muy bonito, quisimos comer pescado, pero todo estaba cerrado, así que acabamos en una pizzería.
Había leído que en Jelsa, había playas muy chulas. Así que nos fuimos para allá. Pero era ya muy tarde y solo nos dio tiempo a comprar un helado y dar una vuelta por el puerto.

De aquí ya nos fuimos al ferry que salía a las 19:30h, para llegar a Slit y verla de noche.
La primera sensación cuando entramos a la ciudad vieja de Split fue mágica. Nos trasladamos a la época romana, gracias a la luz y la música que nos envolvió esa noche. Callejeamos por todas las calles empedradas de la ciudad, que estaba muy animada. Nuestra cena fue un escaso helado de yogurt , muy bueno, por cierto.

El día 14 nos levantamos con la idea de ir a la isla de Brac, pero estábamos tan cansados que decidimos quedarnos en Kastela . Ese día fue perfecto. Tomamos el sol en las playas solitarias de Kastela, nos bañamos y leímos escuchando el sonido del agua en la orilla.
Para comer, compramos patatas y verdura, umm, qué bueno y que sano.
Por la tarde fuimos a visitar Trogir. Es muy chulo, se parece a Split, pero es más pequeño. También estaba muy animado.

El día 15 nos despertó de nuevo la campana, pero esta vez a las 6:00h, ya que era festividad en el país, y parece ser que allí son muy religiosos. 
Desayunamos un poco más tarde en la terraza, hicimos las maletas y dejamos la casa. El día estaba nublado, e incluso llovió un poquito.

Cogimos el coche para seguir nuestro viaje hacía el parque de Plitvice. De camino paramos en Sibenik, para ver su catedral. Y aprovechando que teníamos al lado el Parque Nacional de Krka, fuimos a ver la cascada Skradinski buk.
Ya era la 13:00h cuando llegamos a la entrada del parque, después de pasar por una carretera de curvas. La primera sorpresa fue que teníamos que pagar 14€, la segunda que nos habíamos equivocado de cascada. Bueno, menos mal que al lado teníamos un restaurante 
llamado Panorámica  donde comimos una trucha que es la típica comida, ya que en el río Krk hay muchas. Volvimos al pueblo de Skardin, punto de partida del parque. Allí encontramos el camino correcto, y empezamos a andar los 4 kilómetros que nos llevaba a la gran cascada. El paseo a lo largo del río fue muy agradable. Y cada uno nos encontramos a nosotros mismos caminando en silencio y disfrutando del paisaje. Al final llegamos juntos para disfrutar de unos de los espectáculos que te ofrece la naturaleza de Croacia. Nos bañamos y volvimos en barco.

Eran las 19:30h, y nos quedaba un buen trecho hasta el próximo destino: el Parque Nacional de los Lagos de Plitvice.  
A las 21:00 intentamos encontrar un sitio para cenar, pero lo único que encontramos fue un restaurante que ya estaba cerrando  y donde nos hicieran unos bocadillos enormes y muy baratos para llevar . Acabamos en una gasolinera de Obravac, comprando unas bebidas y cenando allí. Que frío hacía por la noche!!
Habíamos avisado a Damin de que llegaríamos  tarde, pero no fue hasta  1:00h cuando encontramos el apartamento del Parque de Plitvice. Estaba en Mijeka, muy cerca de una de las entradas al parque. Aquí nos quedamos dos noches (60€/noche). El mobiliario del piso era muy viejo, parecía sacado de la serie “Cuentame”, y los colchones dejaban mucho que desear. Aunque hay que destacar la amabilidad y las indicaciones para ver el parque que nos dio Damin la misma noche que llegamos.
Al día siguiente compramos en el super, desayunamos y nos hicimos unos bocadillos, por supuesto de atún con queso para pasar el día.La entrada al parque nos costó 14€ y te permití a coger trenes y barco dentro del recinto. Te llama la atención lo turístico que llega a ser este sitio, había muchísima gente. El parque está lleno de pasarelas de madera por dónde vas andando contemplando los lagos de aguas turquesas y verdes y las cascadas que caen de las montañas. Es muy bonito. Nosotros hicimos el recorrido H, que dura entre 3y 4 horas, si lo haces a pie. El último tramo lo puedes hacerlo en tren, pero merece la pena hacerlo andando.
Por la noche, cenamos unos spaguetis con salsa de pimiento en la casa. Que hambre después de todo el día andando!!!. 

Al día siguiente salimos pronto, en dirección a Rijeka, última ciudad croata dónde íbamos a estar. Allí dejamos el coche y nos alojamos en una casa que estaba en la calle principal de la ciudad, en calle Korzo. El alojamiento nos lo facilitó la oficina de turismo. 
La dueña y su hija eran italianas y muy simpáticas. Nos dieron grappa para probar y la dirección de un restaurante en el puerto para comer. Comimos una dorada buenísima y disfrutamos de ese momento gastronómico.
Por la tarde nos fuimos a dar una vuelta por la ciudad y tomamos algo.Al día siguiente nos tacaba madrugar. A las 8:10 salía el bus que nos llevaba a la capital de Eslovenia: Ljubljana. El billete de ida es muy caro: 25€.
La primera impresión cuando llegamos a la capital fue penosa. Todo eran bloques de cemento, muy decadentes, salvo algún edificio de cristal moderno.  Aquí sí que teníamos alojamiento reservado, y la primera aventura fue encontrarlo. Dios! que vueltas dimos. Al final fue una señora húngara la que nos indicó muy amablemente y pudimos llegar al destino. Las habitaciones estaban encima del café, que regentaba una familia muy amable. La nuestra tenía una terraza enorme al lado, que era donde nos preparábamos los desayunos. Qué bien, una cama cómoda para las dos últimas noches del viaje.
Dejamos las maletas y nos fuimos a comer al centro de la capital.  Llegamos al río, seguimos su curso, y sorpresa…la ciudad había cambiado. Nada que ver con la primera impresión. Nos encantaron las calles , plazas, puentes, edificios. Es parecido a otras ciudades europeas como Amsterdam con sus canales. Es muy recomendable. Comimos salmón en un bar al lado del río, debajo del mercado (40€ los 3).Por la tarde subimos al castillo con el teleférico, después bajamos andando.Andando puedes oír cantantes callejeros, mientras tomas un café, o una copa. No hay marcha, pero las terrazas son muy agradables. Un Martini te puede costar 3€, un cubata 6€.

El día 19 nos fuimos a Bled en bus (14€ ida y vuelta/persona), pueblo situado al norte de la capital. Allí hay un lago precioso con un islote en medio donde hay monasterio. A lo largo del recorrido del lago, puedes subir a un castillo precioso donde tienes una vistas del lago muy chulas (entrada:7&eur .
Comimos un gulash de ciervo exquisito en el restaurante Mlino. Y por la tarde paramos en un hotel para probar el famoso pastelito de hojaldre, nata y crema, típico de la zona. Estaba buenísimo.

Al día siguiente, cogimos el avión de vuelta a Barcelona.

Un viaje muy recomendable para disfrutar de unas vacaciones.

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Últimos comentarios

drackman dice:
Buena travesía yo quiero pasar por eslovenia en febrero, algún lugar para visitar en invierno, saludos
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