Diarios de viaje > Croacia, Europa

Diario de viaje. Croacia

Escribe: maigmo
Relato de nuestro viaje a Croacia.

 

  Enviar a un amigo   Imprimir

 
< Anterior 1 ... 7 8 Capítulo 9 10 11 ... 15 Siguiente >
 

Split

Split, Croacia — lunes, 16 de agosto de 2010

16/8/2010 Nos despedimos de Korcula y embarcamos en dirección a Split con la idea de pasar el día y enlazar con otro barco que nos llevará por la tarde a la isla de Vis. Queremos dejar las maletas en una consigna, pero nos comentan que para el tiempo que queremos dejarlas será mejor que vayamos a la consigna de la estación de autobuses pues nos saldrá más barato. Todavía estoy frotándome los ojos. Todo un detalle, ¿verdad? Café con vistas al bullicioso puerto acompañado del obligado vaso de agua para los sedientos.  

El palacio Diocleciano, recinto amurallado en el que coexisten los lugareños con los restos arqueológicos romanos y las hordas de turistas. Entramos por las salas del sótano que albergan un pequeño bazar y al subir las empinadas escaleras la luz nos golpea así como la hilera de columnas con sus capiteles corintios perfectamente conservados, dando protección a la imponente catedral de San Dominius con su alto campanario. El interior de la catedral con sus altares y coros de sillería.  

En la parte alta de las salas del sótano se encuentra el vestíbulo de entrada al palacio de forma circular donde tenemos la suerte de presenciar una actuación de klapa, canciones melódicas cantadas por hombres adultos colocados en círculo, emulando la forma de la bóveda. Cantan y la sonoridad de sus voces choca contra los muros y nos envuelve en un melodioso tornado musical. Volvemos a salir al luminoso peristilo, con sus columnas y soldados romanos dando ambiente, más si cabe, a esta ajetreada plaza que nos deja impactados. A la derecha buscamos el templo de Júpiter con la esfinge decapitada traída desde Egipto. 

Recorremos sus calles embelesados por encontrarnos dentro del recinto del palacio romano que huele a  historia e intrigas palaciegas. Tiendas de recuerdos, cafeterías escondidas y espléndidas librerías. Alcanzamos el otro extremo del palacio, atravesando de puerta de Oro y nos encontramos con un parque en el que descansar junto a la gigantesca estatua de Gregorio de Nin, de rostro serio y severo. Leo que fue un obispo del siglo X de origen croata. 

Comemos un burek, que es un pastel de carne o queso en el burek bar mientras descansamos nuestros fatigados pies. La incombustible viajera continua de compras, el viajero se retira a descalzarse en el parque y a leer el durísimo libro de Slavenka Drakulic que se acaba de comprar sobre la cruenta guerra de los Balcanes. La estatua parece mirarme de reojo, tal vez reprochándome algo, qué mirada tan inclemente, qué gesto tan adusto, con la mano en alto y el dedo índice levantado, como recordando de manera amenazadora algo a los  viandantes que se estremecen ante su presencia.  

Como nos sobra tiempo vamos a la playa de Split y nos damos un baño, vemos a los lugareños jugar al picgin, que es un juego muy sencillo, se golpea con la mano una pequeña pelota y se pasa de unos a otros, lógicamente, la pelota no debe tocar el agua. Coloridos murales con el equipo de fútbol de la ciudad por doquier, el segundo equipo de Croacia después del Dinamo de Zagreb: el Hadjuk Split. 

Llegamos a la isla de Vis, nos reciben edificios de estética comunista: sobrios y fríos. Esta isla tuvo la entrada prohibida a visitantes extranjeros durante muchos años pues había bases militares yugoslavas, de ahí los colores grises y austeros  exentos de luz y color, qué contraste con los delicados palacios venecianos de Korcula comparados con los bloques de hormigón. Desde aquí el general Tito, que presidió la ya extinta Yugoslavia, organizó la resistencia partisana durante la segunda guerra mundial, y se puede visitar su cuartel general en medio de las montañas, los restos de una pista de aterrizaje de la aviación inglesa o la gran gruta que servía de refugio a submarinos localizada en su inaccesible litoral. 

Llegamos derrotados pues el día en Split ha sido agotador, vemos muchos veleros y demasiado ambiente de fiesta para nuestras expectativas de una estancia tranquila. Conseguimos nuestro alojamiento en una calle cercana al puerto, la mujer que nos lo enseña está casada con un español, gallego, cómo no. Cenamos pasta en el restaurante Val con una clientela muy exquisita y chic, de apariencias, joyas, náuticos, polos Ralph Lauren y nos sentimos fuera de lugar. A nuestro lado hay una pareja cenando, el chico joven de gestos femeninos engulle dos postres mientras su maduro acompañante le observa, se parece al poeta Luís Antonio de Villena, y nos comenta en excelente español que estuvo viviendo en Salamanca. Gente bien, bullicio y música alta pero démonos tiempo, es cierto que estamos exhaustos y seguro que mañana vemos la isla con otros ojos, mientras recuerdo anhelante los versos del poeta: una casa apartada con los solos ruidos del aire o de la vida cerca de la montaña.

Publicado
Modificado el
Leído 808 veces

  Enviar a un amigo   Imprimir

< Anterior 1 ... 7 8 Capítulo 9 10 11 ... 15 Siguiente >
 
 


Últimos comentarios

juancho_arg1973 dice:
me gustó tu relato y sobretodo Croacia ! estuve en la Isla Brac en la playa Zlatini Rat, que segun ellos mismos dicen, está entre las mejores del mundo. Vale la pena visitarla. te felicito
Publicado

Para publicar un comentario, regístrate GRATIS o

Capítulos de este diario